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domingo, julio 29, 2007

LOS DOS QUINIENTOS

El artículo 31.2 de la Constitución Española dice que “el gasto público realizará una asignación equitativa de los recursos públicos, y su programación y ejecución responderán a los criterios de eficiencia y economía” y el 134.2 dice que los Presupuestos deben contener todos los gastos y todos los ingresos. Esos preceptos tienen, naturalmente, desarrollo legislativo en principios que deben ser observados. Así pues, en España, las promesas al estilo peronista no sólo son zafias, sino muy dudosamente legales.

En realidad, los preceptos jurídicos estarían de más si se pudiera confiar en que los políticos se acercarían, como debieran, con mano temblorosa a la cartera del contribuyente. Lo diré bien claro por si alguien no lo ha entendido: cuando un Gobierno se excede en el uso de sus potestades financieras, roba. Roba igual que el ratero, que el estafador o que el defraudador, porque toma algo que no le corresponde, porque se lleva el producto de nuestro trabajo. Si me apuran, el robo de estado es especialmente execrable, por cuanto se ampara en una coacción irresistible.

Lo repito, con todas las letras, a ver si quienes no se quieren enterar, se enteran. A ver si esta democracia a medio cocinar se despierta: un tributo injusto o un gasto irracional son un robo. Y quien roba es un ladrón. Y el hecho de que el ladrón esté revestido con las túnicas y los oropeles del poder sólo le hace más despreciable. ¿Está claro?

Cuando un Presidente del Gobierno se sube a la Tribuna de oradores y promete ayudas a la natalidad, al reciclaje, al cambio de neumáticos o a lo que sea, al estilo de los tribunos de la plebe ofreciendo pan y circo, autoeximiéndose por completo toda justificación, se degrada a sí mismo como político y degrada, transforma en plebe, al pueblo que le escucha. Sí, señores, así de duro. Porque la cuestión fiscal es una cuestión total y absolutamente moral. Afecta íntimamente a nuestras libertades y, por tanto, a nuestra dignidad.

¿Se ha molestado alguien en justificar cumplidamente que los dos mil quinientos euros son necesarios? ¿Alguien ha evidenciado que sean útiles al fin que se pretende? Es más, ¿alguien se ha molestado en explicar por qué demonios debe hacerse algo por potenciar la natalidad? ¿Puede alguien explicarme cómo es posible que un país como España, cuya población crece y crece, tenga que estimular la natalidad? Ruego a quienes siguen diciendo tamaña estupidez que se atrevan a decir lo que realmente piensan. Porque lo que piensan no es que falte gente, sino que faltan “españoles”, ¿a que sí?

Excuso decirles la opinión que me merece semejante tesis. Así pues, es todo un dislate. Una medida electoralista, un dinero para la plebe y, por tanto, algo que sobra. Y si sobra, y se retiene, se roba. ¿Lo repito?

¿Y el partido de la oposición? ¿Y el partido “liberal”?... Pues, tres mil. Con la misma base conceptual, se entiende. En bien de la familia. Bonito escenario. Bonito concurso de robaperas, sí señor.

Como ciudadano y como liberal, no sé qué sentir, si indignación, vergüenza, pena o todo a la vez. Mi gobierno me roba, mis conciudadanos aplauden y la oposición proclama que, si fuera gobierno... me robaría más todavía.

Joder.

2 Comments:

  • Quizá el problema de ZP no sea los españoles que le falten sino que le sobran. Tema que el gobierno disuelva el pueblo para formar otro nuevo. Respecto al PP, la natalidad y la antinatalidad, que quiere que le diga, hay cosas más importantes en la vida que encajar en una defición académica de liberalismo.

    By Anonymous Anónimo, at 9:33 p. m.  

  • Lo peor es que no hay alternativa.

    En fin, totalmente de acuerdo con lo dicho por ti, y si, creo que muchos entienden que faltan españoles,

    By Anonymous martin, at 11:46 p. m.  

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