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lunes, abril 17, 2006

Y TODAVÍA SE CORTARON...

“Los vascos no tenemos más constitución que nuestros derechos históricos”. Y la multitud bramó enfervorizada, dándole al líder su baño de masas. Y eso que se contuvo. Podía haber seguido. Dios y leyes viejas, abajo los liberales, abajo el Código Civil. No necesitamos más leyes que las costumbres de nuestros padres, ¡que se metan el derecho romano por el c...! Cuanto más atávico, mayor el delirio. No sé por qué se cortó. Hubiera sido un día de la Patria memorable.

Estamos fuera del mundo, y muy orgullosos de ello. Eso es lo que proclamaron, y henchidos de soberbia, además. De vergüenza ajena (¿o es propia?)

Pero les va de miedo. No sólo no se recatan de vociferar cosas impresentables, sino que acojonan al discrepante. Van ganando, esa es la verdad. Las leyes viejas, el acarreo y el mejor cuanto más antiguo, en España, están más de moda que los códigos napoleónicos. ¡Ésa es la esencia de mi España!, ¡ahí la quiero ver, yo! Porque siempre hemos sido los diferentes, los indomables. Estos sí que tienen lo que hay que tener, y no el toro de Osborne. ¿España? España, Euskadi. Lo demás, tierra conquistada, amancebada con el invasor romano. Las esencias patrias se custodian allí, al otro lado del Ebro. Que gracias a la lengua del paraíso tenemos cinco vocales nítidas que se distinguen al oído, y no vamos por ahí, farfullando como gabachos y hablando mal de Dios.

Impresentable. Fue impresentable. De llorar. No por ellos, sino por todos los demás.

Da lo mismo que sea mentira. Da lo mismo que nadie sepa quienes son “los vascos”, y mucho menos que esos derechos históricos nunca hayan sido de “los vascos” sino, todo lo más, de vizcaínos, guipuzcoanos y alaveses, y aun esto con reservas. Se encuentra más rigor histórico en El Cid de Charlton Heston y Sofia Loren que en el imaginario político del nacionalismo vasco – del nacionalismo en general.

Lo de más es que, desdichados nosotros, Astérix existe en realidad, y es mucho menos simpático, mucho menos ingenioso y mucho menos amigable que el personaje de Udérzo. Hay quien hace bandera de resistir ahora y siempre al invasor. Lo de más es que en España, con vitola de ideología moderna, circulan barbaridades decimonónicas. Y esto es muy triste.

La tragedia de España no es, como piensan algunos, que esté en trance de dividirse. La tragedia de España es que está en trance de sucumbir a manos de los mismos que han dedicado toda su vida y esfuerzo a impedir que se convirtiera en una nación moderna. Está a punto de caer a los pies de los guardianes de sus esencias. Uno debe estar, en la vida, preparado para rendir plaza. Esto, siendo grave, no es lo peor. Lo malo es cuando ha de hacerlo ante un adversario tan poco presentable.

Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible. La revolución francesa presupone la romanización. Y de unos tíos que están orgullosos de no haber sido romanizados... ¿qué se puede decir, Dios mío? Es todo el aparato conceptual de la modernidad occidental el que se va a hacer puñetas, el que se derrumba como un castillo de naipes. A ver si nos enteramos de una santa vez de que el nacionalismo no es de este mundo. Y eso tiene consecuencias, claro.

No conozco nadie que se plantee negociar seriamente con la Iglesia Católica sobre verdades reveladas. El intento es vano. Así pues, ¿de qué cabe discutir con un señor que no reconoce más constitución que “sus derechos históricos” (sí, además, con la desfachatez de pretender que una entidad inexistente hasta en los delirios más absolutos de los más tarados de ellos se beneficie de los dramas de nuestra historia)?

Alucinante. De veras. Alucinante. Y, ya digo, todavía se cortó.

1 Comments:

  • "La tragedia de España no es, como piensan algunos, que esté en trance de dividirse. La tragedia de España es que está en trance de sucumbir a manos de los mismos que han dedicado toda su vida y esfuerzo a impedir que se convirtiera en una nación moderna."

    El nacionalismo es exactamente eso, las tendencias ESPAÑOLAS contra la modernización. La alianza de los socialistas con lo más rancio de la sociedad española da idea de su degeneración. El socialismo es lo que los mismos socialistas llamaban "la reacción". Sin ideas se dejan llevar por la derecha proteccionista catalana, la clerical vasca y el nacionalsocialismo de ERC y Batasuna

    By Anonymous Anónimo, at 12:28 a. m.  

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