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martes, abril 04, 2006

EL PP ANTE EL REFERÉNDUM

Penúltima bronca Piqué-Vidal Quadras o, lo que es igual, nuevo episodio de la crisis de identidad del PP catalán, que busca su sitio bajo el sol.

En realidad, lo que se ventila es, más bien, cómo encajar la pieza catalana en un discurso nacional que parte de una premisa: ha de ser único para todo el país. Es verdad que esto hace del PP una muy rara avis en estos tiempos, porque ya no parece quedar otra formación que se autoimponga semejantes sacrificios, pero parece evidente que, como premisa, no es discutible. Sería absurdo que el Partido Popular abandonara el rol que otros, tan graciosamente, le están cediendo: el de único partido político nacional y plenamente constitucionalista.

No hay respuesta fácil, probablemente. Se entiende la postura de Piqué, que quiere sobrevivir en el complicado panorama político catalán, que no le deja un sitio claro, por no decir que no le deja ninguno. Ahora bien, me temo que el inteligente ex ministro comete un error, y un error grave. Precisamente porque no parece haber entendido bien cuáles son las coordenadas del debate.

Piqué busca, ya digo, acomodar al PP en el panorama de la política catalana, de buscarle un sitio en el esquema de fuerzas vigente. En realidad, temo que eso no sea posible en el medio plazo. La verdadera apuesta del PP no ha de ser integrarse en el panorama, sino romperlo, alterarlo por completo. Es claro que se trata de un papel extremadamente incómodo, puesto que se trata, ni más ni menos, que de romper la paz del oasis, pero va en ello el interés de mucha gente, el PP incluido. Desengáñense el señor Piqué y quienes, como él, piensen que el PP tiene encaje. No lo tiene, y no lo tiene por construcción, porque el actual mapa político catalán –como, en general, el de toda España- no sólo se ha diseñado para no incluir al PP, sino contra el PP. El único cimiento de la alianza entre nacionalistas, socialistas y demás fauna es, precisamente, su odio visceral a la derecha o, dicho en términos menos agresivos, que un gobierno del PP les sería, a todos, casi igualmente desfavorable.

Vidal aboga, por el contrario, por una estrategia de abierta confrontación con las vigentes claves de la política catalana y española. Creo que está acertado. Me parece lo correcto, tanto por el interés de los ciudadanos de Cataluña y de España entera como por el del propio Partido Popular.

Estamos, de nuevo, en el dichoso debate sobre “el centro”, o la manía del Partido Popular –de ciertas facciones del PP, más bien- de situarse allí donde la izquierda les dice que deben estar. Cual si se tratara de entrar en una foto de familia y Polanco fuera el fotógrafo. Quienes siguen jugando al tacticismo, o concibiendo la política como una partida de ajedrez, harían bien en ir asumiendo la nueva realidad. De entrada, entendiendo que no merece la pena rendir servicios a quien ya ha demostrado sobradamente que no los paga (inciso: ¿por qué tantos españoles, del Rey abajo, han desplegado tantos esfuerzos en complacer a quien ya ha dado tantas muestras de que tiene intereses, pero no afectos?). Pero, sobre todo, entendiendo que el mapa político español ha sufrido una sacudida –la ruptura del consenso del 78, que es intencional, que nadie esconde y que, por añadidura, figura negro sobre blanco en el pacto del Tinell, entre otras fuentes- que hace inútiles todas las cartas de marear levantadas hasta ahora. Así pues, el centro... ¿de qué? Pero si el centro lo definen los otros, y ya le han dicho al PP que no cabe, es más, que, si cupiera, dejaría de ser el centro (pobrecillos, los peperos, que han quedado atrapados en el trasunto político del principio de inteterminación).

Vidal propone lo que otros hemos pedido ya, es decir, que el PP sea audaz y se presente a las elecciones con una propuesta de reforma de la Constitución. No creo que sus votantes vayan a salir despavoridos por esto. Todos sabemos que la viabilidad posterior de una reforma constitucional dependerá de muchos avatares pero, por lo menos, sabríamos dónde está cada uno. Si esta es la premisa mayor, se sigue que la estrategia en el referéndum estatutario no puede ser sino un apoyo al “no” más rotundo.

Insisto, no creo que nadie vaya a asustarse. La condición necesaria es que se despliegue la necesaria pedagogía. No se trata tanto de introducir tibieza en el apoyo al “no” como en explicar cumplidamente las razones tras esa postura, que son muchas y muy buenas. La radicalidad de las ideas es perfectamente compatible con la exposición serena de las mismas, con la presentación clara de su racionalidad lo que, dicho sea de paso, establecería también una importante diferencia con los socialistas.

Que el PP nunca ha cosechado resultados excelentes en Cataluña ya lo sabemos. Que los mejores los obtuvo cuando expuso, a las claras, su discurso, también. Algunos pensamos que el estatuto de Cataluña es un bodrio legislativo y políticamente una desdicha, y eso es lo que Mariano Rajoy vino a decir la semana pasada en el hemiciclo. ¿Cómo entender, entonces, que a la hora de dar la batalla allí donde realmente es más necesario, el PP recule? Porque si el estatuto es malo para los ciudadanos españoles, en general, quienes lo van a padecer más que nadie son los catalanes. No somos los demás los que tendremos que soportar a los CAC y demás instituciones siniestras. No somos los demás los que compartimos el aire con los nazis que pretendían reventar, no hace mucho, un acto en la Rovira i Virgili.

Boadella, Arcadi y compañía están partiéndose la cara –si por algunos fuera, literalmente- por defender a quienes no se sienten representados por Piqué. Es verdad que mucha de esa gente es, de natural, votante de izquierdas. Pero, al menos coyunturalmente, hay una conjunción de intereses. El Partido Popular puede, como mínimo, apoyar el tremendo esfuerzo de explicación que están haciendo otros, a riesgo de su prestigio y de su bienestar, de su reconocimiento social.

Las llamadas a la moderación, o son una imbecilidad –por obvias, porque educado hay que ser siempre, al menos siempre que se solicite de alguien que deposite un voto en una urna- o esconden una tibieza inaceptable. No aceptable, ya digo, desde la perspectiva ciudadana. No está el horno para bollos, la magnitud del desafío es descomunal. Nos estamos jugando el sistema político, la España de los próximos veinte años.

Pero tampoco aceptable, por inconveniente, para una organización política que tiene la nada exótica pretensión de sobrevivir y que, para hacerlo, no puede integrarse en el medio existente, sino que ha de intentar cambiarlo. Así que, quien sea incapaz de manejar conceptos algo más elevados, al menos podrá entender que este es un asunto muy personal.

4 Comments:

  • Una sola palabra: bravo.

    By Blogger test, at 10:58 a. m.  

  • Felicidades. Un análisis muy claro de la situación política en Cataluña y del dilema del PP: o integrarse en el sistema político del "oasis", o transformarlo radicalmente. En Cataluña se necesita mucha valentía para optar por la segunda carta, y no veo a Piqué con bemoles para poner en riesgo su "prestigio", su "bienestar" y su "reconocimiento social". No tiene ninguna talla política.

    Es como Vendrell, que ayer apareció en un debate en TV3 con representantes de los demás partidos: al ser el único que apoyaba el "no", podía haber catalizado la discusión con un discurso directo y provocador (en el buen sentido), pero con su tono de petimetre lo único consiguió fue que nadie se lo tomara en serio. El PP de Cataluña así no va a ningún lado.

    By Anonymous Anónimo, at 11:18 a. m.  

  • Dodgson dice(http://www.lapaginadefinitiva.com/weblog/MT/mt-comments.cgi?entry_id=373) “a los terroristas se los aparta de la política porque jamás se rehabilitan, en la mínima posibilidad agreden a la gente o se arriman a otros terroristas”

    ergo deduzo que Dodgson piensa que “los terroristas jamás se rehabilitan, en la mínima posibilidad agreden a la gente o se arriman a otros terroristas”

    Dado que Pío Moa perteneció a los GRAPO, y que los GRAPO eran terroristas, deduzco que Dodgson Lluis, aplicando su lógica anterior, piensa que “Pío Moa jamás se rehabilita, en la mínima posibilidad agrede a la gente o se arrima a otros terroristas”

    ¿No?

    By Anonymous Anónimo, at 1:02 p. m.  

  • Cómo me gustaría que Piqué y Vidal-Quadras no se metieran recurrentemente el dedo en el ojo el uno al otro, y fueran los dos juntitos, de la mano, pidiendo el no por toda Cataluña.

    By Blogger Carlos López, at 1:40 p. m.  

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