FERBLOG

domingo, febrero 19, 2006

DELENDA EST MARAGALL

Si el gran Forges saliera un rato del pozo de sectarismo en el que está instalado y pusiera su talento al servicio de la observación de toda la realidad, no sólo una parte, quizá encontraría motivos para dibujar unos cuantos militantes y votantes socialistas haciendo cola frente a una máquina que pusiera algo así como “desahogadódromo: dé su patada verbal a Maragall por 5 céntimos”.

Parece indudable que el pacto Zapatero-Mas (¿o deberíamos decir el segundo pacto?) abrió la veda del Muy Honorable, le convirtió, a decir de muchos, en un cadáver político.

En medios y ambientes prosocialistas parece que se agradece este pim-pam-pum. Parece que se agradece este remedio contra el estrés. Él tiene la culpa de todo cuanto nos sucede. Por él, por sus personalismos, nos encontramos desquiciados y fuera de todos los cánones.

Que la política es injusta y muchas veces cruel está fuera de toda duda. También lo está que, en su corta estancia en el Palacio de San Jaime, don Pasqual ha acumulado deméritos más que suficientes para no repetir. Pero todos sabemos que esos deméritos no son de los que, habitualmente, hacen que el partido te borre de la lista. A mi juicio, se está intentando que Maragall asuma responsabilidades propias y ajenas. Bien está que el ex alcalde tome el camino de su casa, pero no que eso permita que otros se vayan de rositas.

Se dice que fue cosa suya la creación del dichoso tripartito (el tripartito por excelencia) y que ha sido incapaz de atar corto a ese incómodo socio que es ERC. Ambas cosas son sólo parcialmente ciertas.

El tripartito, hoy experiencia fallida, fue saludado como el heraldo de una nueva era. Cataluña como el gran experimento, ¿recuerdan? Al menos yo no detecté atisbo de la menor incomodidad en las visitas de Zapatero a Barcelona. Más bien todo lo contrario, más bien la sensación de los primeros balbuceos de la “política del siglo XXI”. Quizá hubo quienes pensaron que CiU hubiese sido mejor opción. Es verdad que Maragall se erigía, entonces, en obstáculo insalvable, porque él no hubiera podido presidir un gobierno con los convergentes. Cabe la objeción, claro, de que, a menos que se estén cayendo las columnas de Santa María del Mar, un gobierno PSC-CiU, en Cataluña, es la tumba del sistema democrático, pero esto no le importa nadie, sobre todo habida cuenta de que ya parecen maquinar una gran coalición para el futuro próximo. En fin, que Maragall puso de su parte, pero contó con parabienes de su entonces patrocinado en Madrid.

Que ERC es un socio que uno no querría ver ni en pintura va de suyo. Pero, de entrada, es lo que hay, eran imprescindibles para lograr el objetivo. Y no ha sido Maragall quien les ha llevado al auténtico estrellato político. De nuevo, ha sido ZP. Ha sido nuestro Esdrújulo, no Maragall, quien ha llevado a Esquerra a las portadas de todos los diarios, quien ha dado a su medio millón de votos un peso fuera de lo común. Y podemos matizar aún que lo que Pasqual hizo por necesidad –las cuentas no cuadran, si no- lo hizo José Luis por devoción, porque él si tenía, y tiene, alternativa. Reprodujo a escala nacional el experimento catalán, lo cual viene a avalar la tesis de que no lo encontraba –a diferencia, por lo que se ve, de muchos de sus compañeros de partido- nada descabellado.

Y, por fin, el estatuto. El gran pecado de Pasqual, su torpedo contra la línea de flotación del Estado y contra la cohesión del partido y los diferentes territorios. Iba en su programa electoral, e iba no ya bendecido por Zapatero, sino estimulado en la famosa arenga del Sant Jordi. Un estatuto diseñado contra Mariano Rajoy y su posible mayoría. Un torpedo contra el Estado, sí, pero contra un Estado diferente.

Puede reprocharse a Pasqual que continuara a piñón fijo con la estrategia, cual si nada hubiera ocurrido en marzo de 2004. Pero es que, amigos, la política es un fluido, uno no controla tan fácilmente sus evoluciones dentro de ella. Es posible, sí, que la andanada estatutaria se le fuera a Maragall de las manos. Pero el yerro pudo ser enmendado a tiempo, si se hubiera querido.

Que el estatuto saliera vivo de Barcelona no es responsabilidad de Maragall. Antes al contrario, la posición electoral de don Pasqual y sus socios hubiera ido mejor servida con un cortocircuito en el Parlamento Catalán. Por unos instantes, fue posible matar dos pájaros de un tiro: desembarazarse de un estatuto que ya no quería nadie y poner a CiU contra las cuerdas, obligarla al pecado de lesa patria de votar no. Pero entonces vino el primer pacto Zapatero-Mas, y el resto es conocido.

¿Ha de pagar Maragall por un asunto ventilado, fundamentalmente, en dos reuniones en las que él ni siquiera estuvo presente? Me temo que eso es tanto como castigar la complicidad dejando impune la autoría. Quienes claman contra Maragall y, al tiempo, se sientan en la misma mesa que el Presidente del Gobierno cometen una injusticia flagrante. O ambos, o ninguno. Y, en todo caso, sólo el que más manda, nunca el que menos.

El votante socialista puede, si quiere, hacerle el vudú a un monigote representando al Presidente de la Generalidad, pero creo que debería ser consciente de que es una forma algo supersticiosa de ahuyentar sus males, que vienen de otro lado y tienen un diagnóstico bien preciso. No es que el cielo haya hecho ninguna ventura a los catalanes ni al resto de los españoles poniendo a Maragall en San Jaime. Y es cierto que España es una Nación algo achacosa... pero no tanto como para que Pasqual la tumbe él solito.

3 Comments:

  • "desembarazarse de un estatuto que ya no quería nadie y poner a CiU contra las cuerdas".
    Ayer sabado se vio que ese estatuto si que lo queria alguien. Concretamente, los que lo querian llenaron la Gran Via, una avenida con cinco carriles centrales y dos pistas laterales, o sea bastante ancha, desde Pza España hasta Pza. Cataluña. Algo asi como cuatro o cinco paradas de Metro de longitud(como ve me limito a explicar lo que se puede ver en las fotos, sin entrar en ridiculas guerras de cifras).
    Probablemente se refiere usted a que ahora ya no lo quieren los politicos profesionales, o la mayoria de ellos, porque ya han llegado a su apañito con ZP, con alguna prebenda oculta para el cuñado, como de costumbre. Solo hay que leer el editorial de hoy en La Vanguardia. Viene a decir que eso de la voluntad popular esta muy bien, pero ahora que ya se han hecho tantos tramites no volvamos a empezar con toda la bronca.
    Es divertido como ha evolucionado ese estatut: primero solo lo querian los politicos, que estaban totalmente desconectados de las preocupaciones populares, o al menos eso decia la prensa madrileña y sus loros locales, que como es es sabido siempre saben lo que sucede fuera de Madrid mejor que nadie, y si no, se lo inventan y lo repiten incansablemente confiando en el efecto Goebbels. Ahora es todo lo contrario, hay poblacion de sobras a favor no del estatuto recortado de ahora sino del original, y ahora los politicos estan por el recortado. Paradogicamente acabara siendo cierto que los politicos no estan por las preocupaciones populares.

    By Blogger Perot lo Lladre, at 6:46 p. m.  

  • A partir de mañana y cada semana podremos leer lo que dice el propio Maragall. Algunos hablan del nuevo Blog de Maragall como gesto de proximidad, otros de campaña de promoción, ¿que pensais?
    Seguramente surgirán nuevas polémicas, Maragall se alineará con ERC? seguira defendiendo el Estatut original? conseguira el PSOE y ZP atarle corto? yo creo que no

    By Anonymous Maite, at 6:56 p. m.  

  • Hay que ser un poco "catalán" para nodarse cuenta de que el estatuto cuenta con al menos 600.000 apoyos, que son los votantes de ERC.
    ¿Cuántos se manifestaron?

    By Anonymous davidbm, at 10:18 a. m.  

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