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domingo, julio 24, 2005

PRESTIGE-GUADALAJARA: UNA COMPARACIÓN SIN SENTIDO

El incendio de Guadalajara y el desastre del Prestige tienen en común precisamente eso, su carácter de desgracia. Ahora bien, ahí terminan los paralelismos. Mientras que en el caso del petrolero la desgracia se debió a una conducta manifiestamente dolosa de una naviera a la que no importó lanzar al mar una chatarra que, por su contenido, equivalía a una bomba de relojería ecológica, en el desdichado incendio de Guadalajara hubo un comportamiento imprudente. No creo que el ecologista de pacotilla al que no se le ocurrió nada mejor que hacer que prender lumbre ese día considerara ni por un momento la posibilidad de terminar causando víctimas mortales (los navieros del Prestige, por el contrario, no podían ignorar ese riesgo, por su carácter de profesionales de ese negocio).

La pérdida de vidas humanas es, cómo no, otra diferencia insoslayable. Hay, seguro, a quien el importan más las aves zancudas y los peces que la gente, pero para el común de los mortales, esas once vidas perdidas suponen algo cualitativamente diferente. La magnitud del desastre ecológico es, supongo, difícil de comparar, ¿qué es más valioso, el litoral de la Costa da Morte o las zonas semiboscosas a caballo entre las provincias de Guadalajara y Soria –parajes hermosísimos, como saben todos aquellos que tengan la suerte de conocerlos- cerca del parque del Alto Tajo? ¿se puede, realmente, comparar?

Finalmente, está la negligencia. Los que cuando el gobierno es de un color están siempre prestos a imputar comportamientos erróneos sin posible paralelismo pero, cuando es de otro, dicen que “todos son iguales” –esto es, en román paladino, la derecha es siempre peor o, como mucho, igual que la izquierda- dirán que negligencia hubo en ambos casos. Y es posible, es seguro, que en ambos casos se cometieron errores, pero hay una diferencia importante: en el caso del Prestige era muy difícil conocer cuál era, a priori, el mejor curso de acción –sí, ya sé que ese desastre nos convirtió a casi todos los españoles en prácticos de puerto de la noche a la mañana y, haciendo bueno aquello de que “a carajo sacado, macho seguro”, todos hubiéramos sido capaces de llevar el barco, sano y salvo, a una dársena para su reparación; pero esto lo averiguamos con el pecio ya a tres mil metros, no antes-. En el caso del incendio, por el contrario, había un curso de acción mejor, seguro, que era una más pronta intervención.

Dicho todo esto, tengo la impresión de que el Partido Popular hará mal en querer sacar rédito político del asunto, por más que se lo pida el cuerpo, y ello por un doble motivo.

El primer motivo, claro, es una cuestión de principios. Con un gran partido político amoral en España hay más que suficiente. Las desgracias colectivas no deben ser campo para la refriega partidista. Eso no quiere decir que no se deban exigir las responsabilidades pertinentes por las vías oportunas pero ni el momento es cuando el bosque aún arde –o cuando aún las playas están ennegrecidas por el fuel, o cuando no se ha terminado de identificar a los cadáveres de una catástrofe aérea- ni la fórmula es el ataque desordenado. Primero, investigar, después, exigir. Pero no al contrario. Y aguantar las provocaciones de un ser tan incalificable como Alfredo Pérez Rubalcaba va en el sueldo y en la dignidad de diputado. No es excusa que la bancada de enfrente no aplique las mismas reglas. Hay rayas que no se debe cruzar. No por respeto a quien, objetivamente, no lo merece, sino por respeto a las instituciones y, sobre todo, por respeto a uno mismo.

El segundo motivo es que, tácticamente, es un error. El PP nunca provocará la misma respuesta social que provocó el PSOE con el Prestige, porque falta el caldo de cultivo esencial. No es verdad que los culturetas y buena parte del voto socialista odiara al gobierno del PP por el Prestige, sino que lo odiaban antes, y ese suceso actuó como catalizador del odio. Por utilizar un léxico bardemiano (esto es, propio de Javier Bardem, ese personaje que adorna su incuestionable talento como actor con una profundidad como pensador digna de estudio, o de su inefable mamá), a Luis Tosar (destacado representante de la Plataforma Nunca Mais), por ejemplo, lo que le jode en el alma no es que el PP haya sido negligente en la gestión de un asunto que afectó de modo especial a su tierra bienamada, sino la misma existencia del PP, y no digamos que el PP gobierne. La derecha es delenda para un porcentaje muy significativo del voto de izquierda, haga lo que haga. Al revés no es cierto, o solo es cierto para un porcentaje relativamente pequeño de votantes.

Esa es una diferencia muy importante que la dirigencia del Partido Popular parece no tener en cuenta. No hay igualdad de armas. Y eso podrá ser injusto, pero es, es un dato de la experiencia. La opinión pública no va a reaccionar igual a estímulos aparentemente similares. Por eso, ante el uso de los paralelismos, buena parte de la opinión no sólo no reacciona con mayor indignación ante el gobierno, sino que se indigna con la oposición (esto es, reacciona como en su día debió reaccionar contra comportamientos mucho más infames que los que hoy protagoniza la oposición del Partido Popular). Véanse, por ejemplo, los niveles de sectarismo a los que pueden llegar los humoristas gráficos de El País y, creo, se entenderá el argumento.

Ahora bien, a lo que hay que aspirar es a que la opinión sea igualmente exigente... nunca igualmente consentidora.

3 Comments:

  • Es que lo que está dejando claro el desastre de Guadalajara es que la infamia de los progres con lo del Prestige: el doble rasero, sus mentiras y su 'vale-todo'. Y eso es lo que tiene que denunciar el PP para que cale en la opinión pública.

    Coase

    By Blogger Sirajoyfueraliberal, at 3:30 p. m.  

  • Con permiso.

    A ver qué tal suena:

    No es verdad que buena parte del voto del partido popular odie al gobierno del PSOE por el incendio de Guadalajara, sino que lo odiaba antes, y este suceso sólo actua como catalizador del odio...

    ...lo que le jode en el alma no es que el PSOE haya sido negligente en la gestión de un asunto que afecta de modo especial a su tierra bienamada, sino la misma existencia del PSOE, y no digamos que el PSOE gobierne. La izquierda es delenda para un porcentaje muy significativo del voto de derecha, haga lo que haga. Al revés no es cierto, o solo es cierto para un porcentaje relativamente pequeño de votantes...

    ...Véanse, por ejemplo, los niveles de sectarismo a los que pueden llegar los humoristas gráficos de ABC o La Razón y, creo, se entenderá el argumento...

    ...Ahora bien, a lo que hay que aspirar es a que la OPINIÓN sea IGUALMENTE EXIGENTE... nunca igualmente consentidora.

    Pues eso... IGUALMENTE EXIGENTE.

    Felices vacaciones.

    By Anonymous PRA, at 11:54 p. m.  

  • Estoy de acuerdo con lo escrito por Ud. pero no en todo. Mire que bien les ha ido a los del Psoe con las manifestaciones legales e ILEGALES , para volcar el sentido del voto de los españolitos, eso sí, ayudados por Poderes Fácticos Facilmente Reconocibles. Y no me refiero sólo a prisa, SINO A TODA LA SEUDO-PROGRESÍA "intelectual" de este pais. Si la oposición sigue tan educada y fina como hasta ahora, tenemos ZPlaff para rato, y en ese caso talvez yo y muchos como yo, hagamos lo que dijo Gila: AUTOEXILIARNOS

    By Anonymous lalola, at 5:43 p. m.  

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