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viernes, junio 24, 2005

LECTURAS ORIGINALES DE LAS GALLEGAS

Casimiro García Abadillo hacía ayer, en El Mundo, una interesante lectura de la evolución del voto en las recientes elecciones gallegas. Interesante porque, más allá de la comparación normal y natural, esto es, comparación con la elección precedente del mismo tipo, que fue la elección autonómica de 2001, el periodista realiza un análisis tomando como referencia las generales de 2004 en las provincias respectivas.

Ciertamente, ello implica un riesgo de error, porque existen factores que llevan un comportamiento del elector que puede diferir según el tipo de comicios, y además está el juego distorsionador de partidos como el BNG, cuyo voto en las generales puede dispersarse o dirigirse a otros, por aquello del “voto útil”. Pero el caso es que el resultado de García Abadillo es muy concordante con lo que se conoce por otras fuentes, a saber: el PSOE no despega, y el PP, tampoco –no es esta, exactamente, la conclusión, ya que lo que en realidad se observa en Galicia es que el PSOE pierde más votos que el PP (es decir, que el PP, que ganó allí las generales, ha ganado las autonómicas con más holgura, incluso), pero no creo que esto se pueda extrapolar sin más. Toda vez que, además, los sondeos de los institutos de opinión están ofreciendo, últimamente, un sesgo notable a favor de los socialistas, quizá podamos estar hablando, a estas horas, de empate técnico entre ambos grandes partidos. Si estoy en lo cierto, caben algunas lecturas.

En cuanto al PSOE, desde mi personal punto de vista, entiendo que tienen razones para estar muy contentos, toda vez que su base electoral no se deteriora de modo significativo. Lo digo porque, sin afirmar, como se ha hecho, que tenemos el peor gobierno desde Calomarde, allá por 1830, sí creo que es, con mucho, el peor de toda la democracia incluidos, por supuesto, todos los ministerios de González, sin excepción. No lo digo solamente por el grado de indigencia intelectual y el aventurerismo, que no tienen precedentes –me parece, por ejemplo, absolutamente desleal que se compare a Moratinos con Morán, como se hace; no es lo mismo aportar poco que ser lisa y llanamente nocivo- sino porque, además, es un gobierno muy poco operativo, a juzgar por sus proyectos de ley: hace muy poco y donde hace es mediando polémica o, simplemente, en “clave de no” (plan hidrológico, educación, política antiterrorista... “no como el PP” es la idea-motriz). La izquierda sigue siendo, pues, infinitamente tolerante con sus chicos (bueno, chicos y chicas, o la chiquillería), como siempre.

Pero, claro, entiendo que los votantes y simpatizantes del PSOE no compartan mi punto de vista –aunque quizá fuese más ajustado decir que no “del todo”, porque conozco muchos que, simplemente, están alucinando, y solo aguantan, prietas las filas, por aquello de que su única salida posible es la apostasía, o sea votar a la derecha- y, en ese caso, pueda haber razones para la inquietud, por cuanto parece claro que este gobierno no ha logrado convencer absolutamente a nadie que no estuviera ya convencido. Así pues, la famosa crítica que se hace al PP de que está “abandonando el centro” muy bien podría hacerse al PSOE, que se niega a mirar al ala derecha de su propia parroquia, con que no digamos más allá. En estas condiciones, el plan normal de un gobierno falto de margen de maniobra se complica, porque dudo mucho que, disolviendo anticipadamente, los electores devolvieran una mayoría absoluta, ni tan siquiera un número de diputados mucho mayor que el que hoy disfruta el zapaterismo (inciso, ya he dicho, además, que el Esdrújulo no es un tipo normal, por lo que aquellos que piensan que hará lo previsible pueden equivocarse; es a todas luces evidente que nuestro presidente se siente “representante de una nueva centralidad”, que está a gusto donde está y que, por tanto, no tiene el “síndrome de la minoría” que aquejaría a cualquier gobernante sensato).

Pero vayamos al PP que, seguramente, tiene más interés. Obviamente, cabe aquí, también el análisis desde una doble perspectiva, reverso exacto de lo anterior. No caemos, ¡qué bien!, no subimos, ¡qué mal!

Lo que ocurre es que el espectro político está caracterizado por una fuerte asimetría, como ya hemos comentado en otras ocasiones. El mundo político español se divide en PP y no-PP, quizá con una tibia CiU en medio (aunque, la verdad, las derivas soberanistas hacen dudar con mucho fundamento que CiU pueda volver a desempeñar un papel positivo en la vida política nacional). En otras palabras, mientras que el PSOE, a unas malas, puede aspirar a prolongar esta existencia precaria –de la que, al fin y al cabo, somos víctimas solo los españoles que no podemos ser otra cosa- el PP no puede. Las tablas le condenan siempre a la oposición, y ese es su auténtico drama.

Los análisis nunca son definitivos, porque el tablero político es algo dinámico y cambiante pero, hoy por hoy, sólo una mayoría absoluta o, cuando menos, tan amplia como para depender de muy pocos votos, puede garantizar una alternancia. Los nacionalismos (que son “todo lo que hay” en el mapa) no pueden acercarse al PP por una cuestión de principios y porque ya no queda margen de maniobra –el debate territorial está muy polarizado como para buscar zonas templadas- y, además, el PSOE vende barato, tan barato que los demás no pueden competir sin arriesgar su ruina a corto plazo.

Algunos comentaristas como Jesús Cacho creen que, ante este panorama, Rajoy debe “centrarse”, abandonando las posiciones de derecha ultramontana para adoptar una imagen de “derecha moderna”. Algo de eso hay, sobre todo en lo de la modernidad, pero no creo que eso tenga mucho que ver con el tema que nos ocupa, que es bastante más complicado de lo que parece.

En la actual deriva del PSOE, es muy difícil plantear que pueda haber un trasvase de voto efectivo. Los de “la cola del Alphaville”, que decía Gistau (o sea, el progre madrileño de restaurante fashion y casa bien –y sus pares en otros lugares), que podrían ser un caladero natural de voto para la “derecha moderada” prefieren ver el país reventando antes que votar derecha. Y todo lo demás es más complicado. Alguien comentaba, no hace mucho, que lo del “abandono del centro” es problemático en la medida en que en el centro siga quedando alguien. Y no es el caso. El PSOE no está ya en lo que comúnmente entendemos por “el centro”, ni mucho menos. Así que, si queda algún votante huérfano por esos andurriales, tendrá que elegir entre lo que hay, porque lo cierto es que no existe nada intermedio.

Tampoco es verdad, por mucho que nos queramos empeñar, que los medios de comunicación apabullen a la derecha hasta niveles insoportables. Que hay un acoso al PP es cierto, que el PSOE hace de su neutralización un eje de su política y que, en ello está secundado por sus voceros (o mandado por sus patrones, nunca se sabe) también. Pero no es menos cierto que la derecha sociológica y mediática está más viva que nunca. Quizá Rajoy no llega a todo el mundo, pero no ha tenido nunca a la parroquia mejor predispuesta. Lo cual, dicho sea de paso, creo que está sorprendiendo, y mucho, al personal izquierdoso, muy, muy poco acostumbrado a que les contesten (y la fijación con la COPE es un ejemplo, se quiera o no – nunca hoy a tanto responsable político referirse a un medio de la derecha desde que Leguina la tomó con el ABC, porque el ABC la tomó con Leguina, claro).

Y es que no es verdad que el voto de derecha haya desertado por los desmanes de Aznar. Hubo caída, sí, pero la explicación viene por otras vías. Y creo que son problemas de muy difícil solución.

En primer lugar, el PP tiene un grave problema estructural, y es su marginalidad en Cataluña. Este factor se pondera poco en su justa medida. Es verdad que cada partido tiene sus graneros (Andalucía, Extremadura y Cataluña por un lado, Galicia y Castilla y León por otro), pero el aporte de unos y otros no son comparables. Aunque hay ciertos contrapesos a la carencia catalana, como la Comunidad Valenciana o la de Madrid, o el PP ataca esa falla o su vida puede seguir siendo muy complicada.

El segundo problema es su muy escaso tirón entre la gente más joven (menos de 30, por decir algo) que, a mi juicio, supuso una clave del 14M. Es verdad que este es un voto volátil, e incluso abstencionista, pero muy sensible a la política demagógica del zapaterismo y otros elementos.

Hay otras cuestiones que comentar, pero este artículo se alarga ya mucho. Digamos, para terminar, que seguro que mucha gente irá a ver a Mariano Rajoy con recetas mágicas. Él hará bien en desconfiar, sobre todo de los del “centro”.

2 Comments:

  • Sólo disiento en algún detalle. Respecto al voto joven, dices que es sensible a ZP. A él no. De hecho es el líder más fácil de ridiculizar que conozco. Con la mitad de lo que le hicieron a Aznar, a ZP se le escapan los votos por millones. Por ejemplo, el Sosoman de los muñecotes era una caricatura simpática en comparación con esa cosa de racista que le hicieron a Aznar y eso bastó para que no despegara.

    El origen de que ese voto joven, abstencionista, vaya a ZP es la abrumadora cantidad de gente de izquierda que es capaz de pastorearlo. En la enseñanza pública, e incluso en la concertada, la ideología dominante es abrumadoramente de izquierdas. Es tan de izquierdas que pudieron en su día tener institutos enteros que con toda la desvergüenza sacaban a los alumnos a protestar en horario lectivo. Ese ejemplo es muy pertinente porque esa ilegalidad sólo la puedes hacer con la condición de que todo, todo el profesorado vea con buenos ojos semejante ilegalidad: con dos profesores de derechas que protesten, eso no serían capaces de hacerlo (de hecho, NO fueron capaces de hacerlo en más de un instituto por la razón que te digo).

    El otro colectivo es la prensa. Aquí no te voy a contar nada porque los periodistas en su inmensa mayoría van de un centrismo, digamos, al estilo Pedro J. a una radicalismo de izquierdas estilo Granma.

    Un tercer colectivo es el de la judicatura donde la izquierda, sin ser mayoritaria, tiene su prestigio. Desde luego, ZP no tiene todo el poder porque en la judicatura no es como en el periodismo y la enseñanza. Pero lo intenta.

    By Anonymous Anónimo, at 12:42 p. m.  

  • Saludos, Fernando.
    Perdona el off topic total, pero necesito ponerme en contacto contigo:
    luisgomez@hotmail.de.

    Si eres tan amable ;-)

    Un abrazo,
    Luis I. Gómez
    www.desdeelexilio.com

    By Blogger Luis I. Gómez, at 12:06 a. m.  

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