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domingo, marzo 13, 2005

IZQUIERDA, NIHILISMO Y ZP (II)

El artículo “Izquierda, Nihilismo y ZP” publicado en esta bitácora no hace mucho, mereció una larga e interesante réplica en forma de comentario, a cargo de un amigo que, además de lucir bagaje intelectual, se toma la molestia, lo cual es muy de agradecer. Aprovecho la ocasión para agradecer sinceramente todos los comentarios, vengan de donde vengan, que los lectores de este blog tengan a bien dejar.

En mi respuesta quedé autoemplazado a una contrarréplica con la extensión y detalle que el comentario merecía. La tarde del domingo es el momento ideal. Vamos a ello, pues. Para empezar y por volver a situarnos –quien quiera ponerse algo más en contexto puede releer el artículo y, desde luego, el comentario- diré que afirmaba yo que la Izquierda se ha vuelto nihilista, en el sentido de que ha borrado de sus coordenadas las nociones de “bien” y “mal”, instalándose en la contingencia más total (decía que era ese nihilismo el que hacía posibles aberraciones como la de medir a Bush y a Sadam por idéntico rasero – actitud que no ha sido precisamente excepcional, sobre todo en medios “progresistas” americanos). Ligaba ese nihilismo con el colapso ideológico que supuso el 89 y afirmaba que nihilismo y dogmatismo pueden ser compatibles, por paradójico que parezca. Terminaba diciendo que el amigo ZP, en algunos aspectos, resultaba un representante bastante bueno del tipo ideal.

Mi apreciado corresponsal me acusa, en primer lugar, de ser reduccionista hasta la caricatura, y de simplificar el concepto de “izquierda” para hacerlo coincidir con sus elementos más anecdóticos. Sigue una explicación del relativismo como una consecuencia natural de que todas las ideologías se han instalado en el contexto democrático, lo que implica, de suyo una cierta relativización de postulados, por cuanto el respeto al otro se sitúa como prius necesario, aun por encima de la plena realización de los propios programas. Sostiene, en fin, que ese relativismo nada tiene que ver con el nihilismo. Propone, además “civilización y barbarie” como mejor alternativa a la dupla “bien-mal”. Acusa también a la derecha de la misma renuencia de la izquierda a la hora de afrontar y enjuiciar sus errores históricos. Por último, critica la versión deformada de ZP que suele presentarse en esta bitácora y en otros medios.

Como se ve, mucho material. A riesgo de ser tachado de sofista, y entrando ya en lo de la caricaturización de la izquierda, deberá conceder mi corresponsal que el problema existencial que caracteriza a la propia izquierda hace que cualquier crítica a la misma termine perdida en ese laberinto. Cierto es, como bien se afirma en el comentario, que lo que, históricamente, entendemos por “la Izquierda” abarca todo un universo de referencias que, en efecto, arrancan de la Ilustración y la Revolución Francesa. Sí pero, ¿cuál es la Izquierda hoy realmente existente?

En la propia indefinición de la Izquierda está en la clave de su perpetua pretensión de superioridad. Si algo es bueno, es que es de izquierdas (recordemos la antológica frase de “es de izquierdas bajar los impuestos” o, en general, que nadie haya privado al laborismo británico de sus derechos al pedigree izquierdoso, pese a su evidente giro ideológico). Por el contrario, si algo no es bueno, no es de izquierdas o sólo es un fleco, algo sin importancia en la magna constelación de la Izquierda.

Continuando con el ejemplo de las comparaciones entre Bush y Sadam, lamentablemente, las posiciones “equidistantes” no son en absoluto anecdóticas en el pensamiento que llamamos “de izquierdas”. Más bien son la regla. Es cierto, por supuesto, que hay matices, muchos matices –y ahí acepto la parte de crítica que me toca, por no haberlos puesto oportunamente de manifiesto- pero la idea de que el 11S ocurrió porque “algo habían hecho” los americanos para merecerlo, aun con múltiples expresiones –desde quienes lo afirman a las claras a los que, más melifluos, esconden esta idea en una multitud de razonamientos (tanto que, a veces, me pregunto si mucha gente es consciente de las implicaciones de lo que dice – por ejemplo, y en otro orden de cosas, ¿cuándo ZP dice que él “va a hacer posible” la convivencia en Euskadi, es realmente consciente de lo que está diciendo?)-.

Uno no puede convertir a la pléyade de actores, actrices, cantautores, cantautrices, líderes de todo tipo de movimientos, apóstoles de lo políticamente correcto y la igualdad dentro y fuera de contexto en punta de lanza de la cultura y la intelectualidad y, después, negarles toda representatividad. Decir que sólo son la “caricatura” de la izquierda. ¿Quién representa más a la izquierda, Anthony Giddens o Toni Negri? Comprendo que es más cómodo sentirse representado por Giddens pero, ¿es Giddens un buen representante de lo que es ser de izquierdas o, más bien, el profeta del cómo dejar de serlo con la conciencia tranquila (vaya por delante que ya quisiéramos algunos un Giddens en la izquierda española)?

Como bien dice Carlos Rodríguez Braun, el socialismo es un sistema que sólo ha de ser juzgado por sus intenciones. En general, la cosa se torna incluso más complicada, porque hay veces que parece que el pensamiento de izquierdas aspira a no ser juzgado en absoluto, ni por las intenciones, ni por los hechos ni por los juicios.

Ciertamente, lo mismo me da hablar de “civilización y barbarie” que de “bien y mal”, si lo primero suena mejor a oídos poco dados a vocablos con carga teológica. En realidad, “bien y mal” son los conceptos fundamentales de la ética, cualquier ética, sea o no religiosa. Del concepto de “bien” depende el concepto de “justicia” y, en definitiva, sobre un concepto de bien –alguno, el que se quiera- ha de descansar la noción de “civilización” . Civilizados son, supongo, los que viven conforme a un orden social justo y, por ende, bueno. Si, precisamente, afirmo que la izquierda se ha vuelto nihilista es porque creo que ha dejado de distinguir entre civilización y barbarie. No pienso, ni mucho menos, que el concepto de bien sea unívoco y, antes al contrario, creo que existen diferentes conceptos de bien entre sí inconmensurables –para los aficionados a las citas: la terminología es de John Gray- que dan lugar a “civilizaciones” válidas (dicho de otro modo, no entiendo que la barbarie se extienda por todo lo que no es Occidente), pero sí creo que existen conceptos de bien totalmente incompatibles con una existencia humana decente y, por tanto, existen regímenes y sistemas completamente bárbaros. Pues bien, ideas como el multiculturalismo o las “alianzas de civilizaciones” llevan implícito el negarse a distinguir entre unos y otros sistemas. Son ideas esencialmente nihilistas como aquel “prohibido prohibir” que hizo tanto furor y que, además de ser bastante estúpido, lleva en sí una monumental andanada contra la civilización. La renuncia a distinguir entre comportamientos conformes y disconformes con la misma. Ahí es nada.

Sé que “nihilismo positivo” es un sinsentido y convengo en que podría haber hallado una fórmula mejor, pero sostengo que el nihilismo es compatible con el dogmatismo más absoluto. El multiculturalismo es un buen ejemplo: basado, esencialmente, en una renuncia a distinguir y a valorar –en una actitud en la que todo vale, por tanto nada vale- se impone como un patrón único que debe inspirar las políticas culturales, educativas... A propósito de esto, citaba al régimen nacionalsocialista como ejemplo del nihilismo más dogmático. Me sorprende la afirmación, contenida en el comentario de que “...no creo que el nazismo fuera una construcción filosófica nihilista, sino la consagración absoluta de la barbarie, el desprecio radical del otro reducido a sujeto exterminable”. Desde el “sino” en adelante, estamos completamente de acuerdo. Tampoco creo que sea adecuado denominar al nazismo “construcción filosófica” –abuso de lenguaje en que creo haber caído yo mismo-, pero sí creo que esa consagración de la barbarie presupone, con carácter necesario, la previa demolición de todo cuanto de firme tenía la noción de “civilización”, en una revisión plenamente nihilista en la que las categorías de bien y mal tradicionales (las cristianas) quedan reducidas a la nada (a moral para débiles, para ser exactos). Se quiera o no se quiera ver, en nombre de otras ideas, hay quien sigue empeñado en proceder de la misma manera.

Nada tienen que ver, desde luego, el nihilismo (o el relativismo) con el natural posicionamiento en el debate democrático en el que, sí, en un sentido diferente del que venimos manejando, todo es contingente – salvo la democracia misma. La Izquierda no ha abrazado el nihilismo porque se haya situado en las coordenadas normales del debate democrático. Subordinar las propias ideas, incluso, al respeto de las reglas del juego, no es una muestra de relativismo ni tiene, creo, que ver con lo que nos ocupa. Otra cosa es que el mismo juego, reglas incluidas, no sea muy compatible con la forma de ver las cosas que exhiben algunos. La Izquierda vive, en este sentido, en la contradicción. Desde luego, quien –como se ha hecho- afirma que EEUU es una teocracia o un país totalitario tiene completamente perdido el norte o los conceptos de “teocracia” y “totalitarismo” pero, además está tan desubicado que ni siquiera cae en la cuenta que ni las teocracias ni los totalitarismos consienten en ser motejadas de “teocracias” o “totalitarismos” y menos en la prensa (inciso: para la antología del absurdo quedan los miles de veces que el mundillo progre español denunció, públicamente, por todos los medios habidos y por haber, que el gobierno del PP imponía “un retroceso de las libertades”, entre ellas la de expresión).

Vayamos ahora a lo anecdótico. ¿Ha sido la derecha resistente a enjuiciar y criticar los errores del pasado? Puede, para qué vamos a negarlo. Pero, a poco que se haya hecho –y algo se ha hecho- se saca una enorme ventaja a la izquierda. En nuestro pequeño mundo español, está por verse que los señores del PSOE entonen un pequeño mea culpa por su colaboracionismo con la dictadura primorriverista o por su impagable contribución a hacer inviable la II República. No digo que se pida perdón. Simplemente, que pare el autobombo o que rebajen unos centímetros la altura desde la que miran a los demás por encima del hombro.

En cuanto a ZP, no sé si en esta bitácora se le caricaturiza. Desde luego, no aspiro a ser ecuánime, porque estoy en desacuerdo con este gobierno y con el partido que lo sostiene en casi todo. Tampoco recuerdo haber dicho nunca que ZP está obsesionado por mantenerse en el poder. Sí que es cierto que la prensa de derecha así lo dice. No tengo ningún problema en suscribir la afirmación pero, quizá, matizando lo de “obsesión”. El Esdrújulo me parece, desde luego, el peor presidente de la historia de la democracia, pero no es eso lo peor. Me parece un tipo en extremo preocupante. Y me parece preocupante porque, en efecto, no parece tener “obsesiones” de ningún tipo. Es la única persona en este país que cree que él llegó al poder en un proceso normal y que lo suyo (en esto, con seguridad, hay más consenso, porque creo que mucha gente le sigue respaldando) es una acción de gobierno en toda regla. También cree, me temo, que sus alianzas parlamentarias son de lo más normal, así que no creo que le embargue inquietud ninguna, mucho menos “obsesión” por seguir en el poder –deseo que, por otra parte, le anima, claro está.

Aquí vamos a dejarlo, por ahora, porque creo que esta vez he abusado bastante de la paciencia de mis lectores.

2 Comments:

  • Acabo de conocerte, de casualidad. Tus dos entradas sobre el nihilismo en la política de izquierdas son de lo mejor que he leído en mucho tiempo.
    Tu análisis sobre el "estado de la universidad y los universitarios" en España acertadísimo.
    Espero que no te importe, pero no me queda más remedio que recomendarte en mi blog e invitar a mis lectores a que lean lo que escribes.

    Saludos liberales, Luis I. Gomez

    By Blogger Der Spieler, at 11:25 p. m.  

  • Querido Luis:

    ¡Cómo me va a importar! Todo lo contrario. Te lo agradezco mucho. He pasado por tu blog de vez en cuando, y me alegra que vayamos conociéndonos.

    Saludos,
    Fernando

    By Blogger FMH, at 8:44 a. m.  

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