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domingo, marzo 04, 2007

SÍ HAY TERCER CURSO POSIBLE

El pasado domingo, el señor Zarzalejos, desde su atalaya de la Tercera del ABC, daba ciertos consejos a Mariano Rajoy –de hecho, se le vienen dando consejos desde el diario de Vocento desde hace ya algún tiempo- acerca de la necesidad de “soltar lastre” y reorientar el partido hacia posiciones “más moderadas”. En otras palabras, menos Zaplana y más Gallardón.

A lo largo de la semana, se ha podido ver que el pontevedrés ha decidido salir respondón, manifestando que no está en su ánimo prescindir de nadie. En fin, todo apunta a que en casa de la derecha –ni en la política ni en la mediática- no todo es paz y quietud, ni mucho menos. Imagino que es la más que acreditada experiencia de que por separado valen incluso menos que juntos la que les aconseja mantener los mínimos necesarios de cohesión; pero es harto probable que una segunda derrota electoral, además de dar al traste con Mariano Rajoy como candidato, agigantara esos disensos internos.

El mar de fondo, por supuesto, es la aparente incapacidad del Partido Popular de construir un discurso en positivo o, por lo menos, que enganche a capas amplias de la población. En otras palabras, hay quien no se explica cómo se puede estar en situación de “empate técnico” teniendo enfrente al peor gobierno español desde Calomarde.

Puede que el consejo puntual de cambiar algunas caras sí debiera ser seguido por Rajoy, no tanto porque le parezca conveniente a Zarzalejos como porque resulta muy difícil de entender, desde la opinión pública, que un equipo derrotado en las elecciones siendo gobierno perdure casi intacto en la oposición. Se transmite, con claridad, al electorado una resistencia a asumir responsabilidades que no hace ningún favor. Ahora bien, esto es lo de menos. Lo de más es dar con un posicionamiento político correcto para el partido, en suma: dar con un discurso ganador o, cuando menos, con algún discurso sensato.

Y aquí es donde el planteamiento de Zarzalejos es, a mi entender, errado, y profundamente, además. Porque, si hemos de creer al director del ABC, los cursos de acción que se le abren a Rajoy son, básicamente, dos: apuntarse a la “línea leñera” auspiciada desde los micros de la COPE y las páginas de El Mundo –medios con los que Vocento mantiene sus propias cuitas, claro está- o adoptar un talante “gallardonil”, es decir, lo que la gente de derechas en el sentido más rancio de la palabra entiende por “centrista”. Manifestaciones de “centrismo” serían, por ejemplo, las “contribuciones al consenso” como las del estatuto andaluz (mucho mejor que el catalán, ¡dónde va a parar!)


Pues bien, algunos pensamos que existe tercera, o terceras, alternativas posibles. El Partido Popular podría intentar armar un discurso en torno a un bloque de principios sólido, que puede erigirse en un punto de encuentro de sensibilidades conservadoras, liberales o, incluso, socialdemócratas: recuperación de la primacía del todo sobre las partes en materia territorial; la ciudadanía (la de verdad, no la zapateril) como eje central de la política (garantías de igualdad efectiva para los españoles, vivan donde vivan); recuperación de la dignidad del país en política exterior y reubicación de España en sus lugares naturales (más cerca de Estados Unidos que de la Venezuela chavista, por dar pistas); compromiso con la economía de mercado: impuestos congelados o a la baja, respeto por las decisiones privadas, unidad de mercado en todo el territorio nacional, abstención de intervenir y respeto por la independencia de los reguladores –que deben ser neutrales-, supresión de instituciones y medidas inútiles... Y un largo etcétera. El PP tiene abierta la posibilidad de convertirse en un, en el único, gran partido nacional y constitucional.

La cuestión es que, en las actuales circunstancias, la defensa de esos principios –que, bien formulados, podrían ser objeto de un consenso amplio- puede requerir tomas de posición “radicales”, lo cual tiene poco o nada que ver con una oposición navajera o deslegitimadota de las instituciones. La materia territorial es un buen ejemplo de que el “sentido de la oportunidad” puede conducir al caos. Es posible que el restañar las heridas del zapaterismo –que serán tanto más profundas cuanto más prolongado resulte este período- conlleve cirugía mayor. Es posible, por tanto, que la recuperación de la serenidad exija nada más y nada menos que una reforma constitucional, con algunos elementos auxiliares. Lo verdaderamente trágico –y esto es lo que Zarzalejos propone- sería que a un gobierno socialista desquiciado lo sucediera un gobierno popular con ánimo de “gestionar lo que haya”.

Lo cierto es que semejante planteamiento requiere, además de un programa audaz, ejercitar la virtud de la paciencia. Es verdad que el partido no avanza en las encuestas, ni siquiera en un contexto en el que el Gobierno hace cuanto puede por ganarse el descrédito. Pero no es menos cierto que la historia, en España, enseña que las elecciones las acaba perdiendo el poderoso por desafección, no por estímulo de la alternativa. Así ocurrió con el propio Partido Popular –incluso en circunstancias que, por anómalas, quizá ni siquiera deberían ser consideradas-. No se trata tanto de atraer al desafecto como, sobre todo, de ofrecerle una alternativa cuando éste ya ha decidido que no seguirá apoyando al poder.

En suma, es cierto que el PP no puede vivir pendiente del 11M, cual si la historia hubiera quedado en suspenso. Pero tampoco puede tomar como referente a políticos oportunistas cuyo único norte sea el de ganar elecciones “como sea”. No, cuando se trata, precisamente, de recuperar una confianza que se ha perdido para conservarla muchos años. En definitiva, cuando se quiere crear un proyecto de vida larga. Un proyecto para un país.

3 Comments:

  • Basta observar lo 'estupendamente' que está 'gestionando' una cabecera centenaria como el ABC para entender que el verbo del Sr. Zarzalejos no es precisamente dogma de fe ni la panacea de la buena dirección.

    Como para dar consejos, no te jo**.

    By Blogger El Cerrajero, at 8:05 p. m.  

  • Más Gallardon y menos Esperanza, uff dificíl o misión imposible, debido a que Rajoy se mueve al son de Zaplana y Acebes, dos radicales que hacen bastante ruido.

    Eso de Gallardon no me lo creo, porque si acaso esta delante Esperanza que esta ansiosa por entrar en la carrera política para la presidencia del gobierno en cuanto surga la oportunidad.

    En cuanto a ABC, El Mundo del señor Pedro J. Ramírez que tiene cada metida de patada.

    Actualmente ABC que es el diario que se ha posicionado en la política más moderada del PP o sea a favor de Gallardon frente a las otras posturas más radicales, se encuentra con que le están metiendo calla por llamarlo de alguna manera, los señores del mundo pero sobre todo el personaje ese, porque no tiene otro nombre que su jerga es más descalificar a la gente que otra cosa es es Federico Jiménez Losantos, que utiliza a la COPE para sacar su sacarmo, y sus insultos a pasear en la radio.

    Al señor cerraero le diré, que el consejo de Zarzelejos es el más coherente posible, bueno aunque preferirá el de Pedro J. o el de Losantos :)

    By Anonymous sigloxxi, at 11:20 a. m.  

  • Por cierto cerrajero, si Esperanza vuelve a tener falta para llegar a fin de mes, crea una web de ayuda para una donación. Por cierto Esperanza no le llega a Gallardon ni a la suela del zapato.

    Por cierto que eres el Mesías de la buena nueva, que traes a Rajoy y Esperanza con el pan bajo el brazo, si a esta paso habrá que canonizarlos, ve enviando un burofax al vaticano para ver si hay fecha libre.

    By Anonymous Gallardon si, at 11:26 a. m.  

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