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jueves, septiembre 22, 2005

HISPANISTAS

La palabra “hispanista” tiene para mí resonancias ambiguas.

De un lado, sin duda, resonancias positivas, porque designa a la legión de científicos, historiadores y humanistas que, no siendo españoles, han dedicado a España y al mundo hispánico, a nuestra historia, nuestra cultura, nuestra lengua y nuestro arte lo mejor de su quehacer. En especial en lo relativo a la historia moderna y contemporánea, su profundo esfuerzo ha contribuido decisivamente a elaborar una historiografía española digna de tal nombre, y a salvar las profundas deficiencias en que el atraso, la falta de medios y, cómo no, las carencias del ambiente habían sumido a los estudios patrios. Las razones por las que cada uno de ellos decidió, un buen día, acometer su tarea, son varias. Desde la genuina fascinación por algún aspecto de lo español –al menos, si hemos de creer a Jonathan Brown, por ejemplo, una visita al Prado fue para él como la caída camino de Damasco; desde ese día vive subyugado por un Velázquez en el que ha llegado a ser el más consumado especialista- o el simple devenir de la carrera académica –algo así debió pasarle a Elliot, que inicialmente iba a dedicarse a Suecia, hasta que cayó en la cuenta de que, allende el Pirineo, quedaba una de las grandes naciones de Europa con su historia casi enteramente por escribir, es decir, un diamante en bruto para un joven profesor- pasando, cómo no, por la no aceptación de las respuestas al uso (el germen de toda ciencia) para preguntas obvias del cómo y el porqué el país que entró en la modernidad más rápido que ningún otro, aparentemente, salió de ella para volver a perderse en su rincón perdido de la Europa suroccidental.

Nunca agradeceremos lo bastante a todos estos científicos su contribución a que nos conozcamos mejor. Aunque a más de uno le resulten un tanto antipáticos por su tendencia a tirar mitos por tierra, a cargarse tópicos como el de la “anormalidad” histórica o a concluir que, simplemente, este es un país normal y corriente donde algunas cosas, qué duda cabe, se hicieron mal.

Pero el término “hispanista” tiene también resonancias negativas. La primera, quizá, es que suena mucho a “experto en rarezas”. Al fin y al cabo, no hay “britanistas” ni “francesistas” –sí hubo sovietólogos y hay vaticanistas y africanistas- pero, sobre todo, es que también se arroga esa denominación una patulea de cantamañanas, caraduras y pretendidos estudiosos que han hecho del “amor por España” su forma de vida. Ian Gibson es un arquetipo de lo que comento. El hispanista progre

Al contrario que el hispanista científico, el hispanista progre es un perpetuador de la imagen de España como país anormal. Por eso le gusta. Son esos que nos recuerdan que “estamos perdiendo nuestra esencia” a medida que sube la renta per cápita y andamos en auto en vez de en burro. Para estos capullos, España debería seguir siendo siempre el escenario donde suceden los grandes dramas de la historia contemporánea. Para estos herederos de Mériméé, no bastó que nos desangráramos, sino que, en la medida de sus fuerzas, pretenden seguir hurgando en nuestras heridas, para que la fiesta no decaiga.

No son diferentes a todos estos progres enamorados de la revolución cubana que, incapaces de hacer la guerra en su propia casa, elogian cualquier totalitarismo en casa ajena. Estos burgueses hartos de bien comer y de bien vivir a los que sus lugares no les ofrecen emociones suficientemente fuertes. Igual que para sus abuelos, siempre estaba España para colmar sus sueños. Un lugar que la razón no visita y donde nada sucede por cauces normales.

Y, encima, hay gente suficientemente imbécil como para conceder que esta gente puede sentir un genuino amor por nuestro país. Para empezar, no se ama lo que no se conoce, y a la vista está que muchos de ellos, todo lo más, tienen una visión hemipléjica. La gran virtud del ajeno, del que viene de lejos, es su mayor facilidad para la imparcialidad, su menor tendencia a elegir bando. Estos capullos vienen ya con el bando elegido de casa, y es siempre el correcto, claro. Son tan correctos, que ciertos medios los hacen de plantilla.

A veces, ser español ya es algo suficientemente duro, pero se lleva con dignidad, siempre que no se te cruce algún hispanista. Entonces darías algo por ser islandés.

1 Comments:

  • Blogger to appear before congress to argue in favor of free speech online
    Micheal Krempasky of RedState.org is to appear before the US Congress today to urge the enactment of legislation that if passed, would legally recognize blogs as a form of media.
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    By Anonymous Anónimo, at 8:21 p. m.  

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