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sábado, mayo 21, 2005

ENDEMISMOS IBÉRICOS

El imbécil, el tarado, el frustrado peligroso, el impotente mental... no son endemismos ibéricos, como el lince o determinadas plantas mediterráneas, créanme. Existen en otras muchas latitudes. Lo que sí parece ser endémico de estos pagos es que semejante patulea tenga una influencia en la vida del común infinitamente superior de la que podría esperarse de su número, llegando al extremo de marcar la agenda.

Josep M. Fàbregas se hacía eco el otro día en su bitácora de una iniciativa de no sé qué secretaría de no sé qué instituto catalán que aconsejaba no emplear plurales inclusivos, cambiando, pues, “niños” por “infancia” o “presos” por “población reclusa”. Entiendo que la finalidad del consejo (un tocho de documento) era mejorar el estilo y no tener que recurrir permanentemente al cansino “niños y niñas” o “presos y presas”. La iniciativa da mucha más credibilidad a un rumor que decía que el Gobierno –el de España, no el de Cataluña- tenía previsto establecer una especie de “policía administrativa” revisora de textos, cuya misión debía ser, por lo visto, la cruzada contra el susodicho plural inclusivo, que es el que usted y yo, fascistas redomados, usamos de forma inconsciente todos los días.

La anécdota, si bien se mira, no tiene gracia, en tanto la iniciativa no proviene de una oscura oenegé –subvencionada, probablemente, pero, al cabo, una excrecencia más- sino de un organismo gubernamental o paragubernamental dependiente de un ejecutivo que rige los destinos de siete millones de españoles y manda sobre la primera región del país. Por tanto, un ejecutivo que gestiona un trozo muy significativo de nuestra vida colectiva.

No es nada satisfactorio, no es gracioso, constatar que la primera de nuestras comunidades autónomas está en manos de una colección de elementos de frenopático. No tiene ninguna gracia.

El espectáculo ofrecido por el Sr. Carod en Israel ha sido infamante. Carod es un engendro, sí y, si me apuran, no es nadie. Pero es que el engendro iba acompañado por el dizque presidente de la Generalitat. Un alto, altísimo cargo del estado español. Su representante ordinario en Cataluña y presidente de su principal gobierno autónomo. Y ese señor se comporta peor que un turista inglés en Torremolinos.

No tiene ninguna gracia. La sociedad catalana debe reflexionar, y reflexionar profundamente. No ya por ella, sino por todos. ¿Hasta cuándo se va a consentir esta ofensa continuada a la inteligencia? ¿Cuál es el límite que los catalanes piensan poner a esto? Si pretenden seguir gobernados por semejantes seres, ¿serían tan amables de no permitirles salir fuera? Yo comprendo que es lamentable, para algunos catalanes, que les tomen por españoles pero, créanme, igualmente lamentable es para muchos españoles que se crean por ahí que somos todos como ciertos catalanes. Así pues, en tanto se solventa esta confusión y el resto del mundo aprende cuán enormes son las diferencias –un tanto ignoradas en Japón e Israel, por ejemplo-, les sugiero que no permitan viajar a sus altos cargos o, en su defecto, desplacen al lugar a algún probo funcionario que dé a los anfitriones la oportuna clase teórica previa.

El señor Carod le dice a todo el mundo que él no es español. ¿Sería posible, por favor, que lo explicara aún más? ¿Sería posible que, el día anterior a su llegada donde sea, se insertara un anuncio en la prensa diciendo que “el espectáculo que va a comenzar nada tiene que ver con España ni con los españoles”? Algunos lo agradeceríamos mucho.

En cuanto a los que, teóricamente, sí son de los nuestros, ¿qué decir? ¿Es posible que un embajador de España se aplique diligentemente a retirar los símbolos nacionales para no violentar a un tarado?

No, nada de lo que pasa tiene gracia. Es muy grave. Es nuestro problema más grave, con diferencia. El poder desbocado del que la imbecilidad disfruta en España no conoce precedentes. Y es que la que sí es muy endémica es la absoluta falta de dignidad y patriotismo que caracteriza a quienes debían encargarse de que los imbéciles estuvieran en su sitio.

3 Comments:

  • Carod-Rovira ha hecho un simple ejercicio de dignidad nacional (catalana claro), nada más. Es curioso que desde España tengas esa obsesión enfermiza con estos temas porque está claro que lo llevaras a rastras toda la vida. Relájate, luchemos contra la aparición de tu futuro ulcera duodenal. Los independentistas nunca desapareceremos, incluso aunque no logremos nunca nuestros objetivos de divorcio amistoso entre nuestras dos naciones, así que replantéatelo, un poco de alegría vital y lo que tenga que pasar pasara.

    By Blogger RUFUS, at 10:21 p. m.  

  • RUFUS,para cuando los productos catalanes traeran una clara señalizacion,ahora me cuesta mucho diferenciarlos a la hora de descartarlos.

    By Anonymous Anónimo, at 11:47 p. m.  

  • Amigo Rufus:

    Lamento que sólo aparezcas por aquí cuando trato de las excentricidades de los muchachos de ERC. Otras veces trato temas catalanes (los españoles en general supongo que te interesan menos) y no recibo comentarios. Lo digo porque los valoro, claro.

    Me temo que no me he expresado bien. El Sr. Carod puede hacer lo que quiera (otra cosa es que los demás seamos dueños de valorar su conducta, claro). Los que no pueden hacer lo que quieran son el Sr. Maragall o el Sr. Embajador de España en Israel.

    Te guste a ti o no, el President es un alto cargo del Estado a cuyas leyes debe su puesto y, en tanto esas leyes estén vigentes, debe comportarse conforme a ellas. Sobre el embajador, sobran comentarios, por obvios.

    No te confundas, que no me fastidia que los independentistas existáis y digáis lo que os apetezca (a condición, claro de que reconozcáis a los demás idéntico derecho - y a veces en idénticos términos). Como bien dices, lo que tenga que suceder, sucederá.

    Lo que me fastidia es el apayasamiento de las instituciones de un Estado que, te guste o no, sigue siendo el tuyo y el mío.

    Créeme, estoy seguro de que esta banda de descerebrados no ha hecho nada por el prestigio de España, pero tampoco por el de Cataluña (sé que para ti tiene valor la diferencia, para mí, es indistinguible: quien hace que Cataluña haga el ridículo, hace que España haga el ridículo)

    Saludos y gracias por tus comentarios, insisto, siempre bienvenidos.

    By Blogger FMH, at 1:52 p. m.  

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