<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380</id><updated>2012-01-25T07:07:27.138+01:00</updated><title type='text'>FERBLOG</title><subtitle type='html'>Bienvenidos a FERBLOG: un lugar para hablar de política y otras cosas (pero sobre todo de política)... desde una perspectiva no políticamente correcta.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>594</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-1060672684714466771</id><published>2011-04-24T21:16:00.001+02:00</published><updated>2011-04-24T21:18:31.872+02:00</updated><title type='text'>NOTICIA</title><content type='html'>.Si te gustó este blog, puede que te guste &lt;a href="http://www.fmhblog1.blogspot.com/"&gt;este&lt;/a&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-1060672684714466771?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/1060672684714466771/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=1060672684714466771' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1060672684714466771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1060672684714466771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2011/04/noticia.html' title='NOTICIA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-5360110456391867937</id><published>2008-04-26T14:45:00.000+02:00</published><updated>2008-04-26T14:46:12.354+02:00</updated><title type='text'>LAS DISCREPANCIAS SON SANAS</title><content type='html'>He sostenido ya que, con independencia de que, en el fondo, venga alimentado por ambiciones personales, el debate que vive la Derecha española me parece muy sano. Y lo mantengo, la verdad, después de estos últimos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más allá de que las palabras de Mariano Rajoy en Elche fuesen, primordialmente, dedicadas a fustigar a Esperanza Aguirre, no se puede negar que es la intervención pública más ideológicamente cargada que se recuerda del líder gallego o, cuando menos, yo no recuerdo haberle oído definirse con semejante nitidez. No digo que me agradara en absoluto lo que dijo, pero no estuvo mal que lo dijera. Rajoy se definió, creo, como un socialdemócrata tibio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La política española se ha venido caracterizando, durante el Franquismo, por supuesto, pero también durante toda la Democracia –no así en época de la Segunda República, ni tampoco en todas las etapas previas- por un nivel intelectual ínfimo. Indigencia a diestra y siniestra. Salvadas muy honrosas excepciones, en los partidos políticos españoles no ha habido grandes esfuerzos de construcción de discursos ni de expresión de valores y principios. Antes al contrario, los combates de ideas, cuando han sido, han sido en otros lares, no en el terreno de la política y los políticos, en su sentido más corriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya digo que esto es así a Izquierda y Derecha. Pero es así, en especial, en el terreno de la Derecha. Son muy contados los casos de políticos españoles, convencionalmente adscribibles a lo que llamamos “Derecha” que han procurado contribuir a la construcción de un aparato teórico mínimo. Por supuesto, esto tiene mucho que ver con la historia. Aunque pueda sonar paradójico, el Franquismo, desde este punto de vista, dañó más a la Derecha que a la Izquierda. Es muy discutible que, al morir Franco, este país tuviera unos partidos de izquierdas homologables con los europeos, pero lo que seguro que no tenía eran partidos de derechas. El experimento UCD, montado deprisa y corriendo, con fines eminentemente prácticos, no contribuyó nada a remediar la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que sí existían grupúsculos, algunos tan mínimos que eran, de hecho, reducibles a individualidades o, todo lo más, a un individuo y unos cuantos adláteres; pero nada comparable a partidos políticos. Como digo, el subirse al autobús de la UCD y, después, la creación de ese gran ómnibus que es el Partido Popular impidieron del todo que llegaran a cuajar, en España, los partidos habituales en el menú de los distintos países europeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el seno del PP, como apuntó Mariano Rajoy, conviven, es cierto, las tres grandes familias idelógicas de la Derecha (nótese bien que digo “grandes familias”, toda vez que, en el seno de cada grupo, son perfectamente identificables variaciones): conservadores, demócrata cristianos y liberales. Pero nunca se han hecho públicos los debates entre ellas, si es que los ha habido, ni ninguna de ellas ha llegado nunca a formular un programa electoral medianamente completo conforme a sus pautas ideológicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede decirse –y creo que es lo que piensan los estrategas de Génova- que esto, a la gente, salvados los cuatro gatos que tenemos cierto interés en estos temas, no le interesa en absoluto. El otro día, Antonio Pérez-Henares, en un debate televisivo, afirmaba que todo esto es una filfa, que no existen conservadores, demócrata-cristianos, liberales y demás. En suma que la gente del PP “es del PP”. Y hasta le puede incordiar y molestar que se tengan que plantear la posibilidad de ser otra cosa. Yo no lo comparto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No niego que haya gente, mucha gente, que es “del PP” o “de PSOE” como quien es del Madrid o del Barcelona, pero hay otra mucha, cualquiera que sea su comportamiento electoral –a la hora de votar, uno elige entre lo que le ofrecen- que tiene unas determinadas ideas o creencias. Y quizá pudiera orientar su voto al partido que crea que mejor las represente, en todo o en parte. Para eso, es imprescindible que las ideas se expliciten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En democracia hay, básicamente, dos modos de comportarse: haciendo como que los ciudadanos son mayores de edad y haciendo como que no. La mayor parte de los partidos políticos, es cierto, toman la segunda opción, y por eso tienden a estructurar sus mensajes de modo cerrado, sin fisuras, simplificándolos al máximo. La complejidad es igual a debilidad, parecen entender. Sin duda, para ser comprendido por los más, es necesario expresarse de modo comprensible, pero eso no significa, creo, que sea imprescindible simplificar las cosas groseramente o partir de que la gente es del todo incapaz de percibir que vive en un mundo complejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es, de veras, inasequible a la mayoría de los mortales la idea de que un partido político está integrado por personas más afines entre sí que con los demás, pero no necesariamente afines en todo? ¿Acaso no ha aceptado el ciudadano la idea de “coalición electoral” (pre o post) y convive pacíficamente con la realidad de la formación de gobiernos en el que coexisten distintos cuños ideológicos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mundo ideal, las diferentes familias de la Derecha española hubieran contado, desde el principio, con diferentes partidos, sin perjuicio de que la alternativa al PSOE se hubiera articulado en forma de coalición. Es posible, sí, que muchos de esos partidos hubieran ido muriendo de inanición electoral, pero no sin dejar tras de sí algún rastro ideológico apreciable. Sostengo que eso hubiese sido muy saludable, incluso en el supuesto de que, a fin de cuentas, todos los ríos hubieran ido a morir al PP.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un liberal, un demócrata cristiano y un conservador no piensan lo mismo. Pueden convivir bajo un mismo techo, sin duda, y presentarse juntos a unas elecciones, pero lo normal será que discrepen en bastantes cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es grave.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-5360110456391867937?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/5360110456391867937/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=5360110456391867937' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5360110456391867937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5360110456391867937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/04/las-discrepancias-son-sanas.html' title='LAS DISCREPANCIAS SON SANAS'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-2701277430319144654</id><published>2008-04-13T20:46:00.001+02:00</published><updated>2008-04-13T20:47:51.219+02:00</updated><title type='text'>EL CASO AGUIRRE</title><content type='html'>Se conoció el nuevo gobierno, y me disculparán si despacho el asunto con un par de párrafos, por dos motivos: el primero, porque ante el nombramiento de un nuevo ejecutivo casi siempre debe imponerse la prudencia, al menos en lo que se refiere a la valoración individual de cada uno de sus integrantes –aunque en el caso que os ocupa, pueda excusarse la duda, ante la evidencia de que se trata de los mismos y nefastos personajes-; el segundo, porque lo que tengo que decir creo que ya está dicho por otros, y no se me ocurre mucho más. La formación del gabinete es, sin duda, la decisión de más calado que debe tomar el Presidente del Gobierno. Es más, si es una persona inteligente, una cierta dosis de sabiduría en el trance podrá llevarle a elevarse muy por encima de sus limitaciones, eligiendo un equipo capaz. Al formar un consejo de ministros se debe atender, y se atiende, a una pluralidad de fines –algunos de ellos totalmente ajenos a la gestión-, pero el primordial es intentar colocar a las mejores personas que uno sea capaz de encontrar para cada tarea, barajando nombres y competencias en aras de una mejor gobernación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, es a todas luces evidente –o, a mí, así me lo parece- que Zapatero ha colocado, una vez más, sus ganas de provocar y epatar, sus ganas, precisamente, de que se escriban comentarios como éste, muy por delante de consideraciones puramente gerenciales y de búsqueda de una eficaz gestión. No hay, ya digo, por qué insistir mucho sobre esto. En todo caso, a medida que se van cumpliendo los hitos del calendario y al evanescente discurso de investidura sucede el anuncio del gobierno que cabía esperar, como es lógico, sucede lo razonable: el socialismo gobernante prosigue por los senderos que le han conducido a la victoria, dando a su público doble ración de aquello que desea. Si, en 2012, hay nueva victoria electoral, el respetable, además de ministerio de igualdad, tendrá también otro de fraternidad, por supuesto. ¿Por qué demonios van a cambiar, si esta más que probado que al público le encanta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El interés político está, creo, más bien a estribor. Y seguirá estando ahí unos cuantos meses. Retomo, entonces, el hilo de la semana pasada y, tal como me comprometí con alguno de mis lectores más amables, abordo el “&lt;em&gt;affaire Espe&lt;/em&gt;”. Sin duda, el asunto que más me llama la atención de cuantos salpican la actualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque es disculpable que haya quien piense lo contrario, uno no es demasiado iluso y, por tanto, lo del entusiasmo y apoyo a ultranza concedidos a un político, a cualquiera, me parecen un signo de escasa sensatez. Si para algo no están hechos los políticos es para los pedestales. Anticipo el matiz para que se entienda lo que quiero decir si, al tiempo, me declaro aguirrista –cosa que tampoco sorprenderá a quienes sean habituales de la casa-. Dicho de otro modo, si tengo que elegir un político que me interese en el campo de la Derecha, sin ningún género de dudas, ese político sería Esperanza Aguirre. Tampoco descubro nada si digo que la raíz de ese interés reside en sus proclamadas ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé de sobra que Esperanza Aguirre, en su quehacer político, no siempre hace honor a su credo liberal, y yo mismo le he criticado algunas cacicadas de órdago. Pero no voy a negar que, por un lado, su labor política me merece un juicio globalmente positivo y, sobre todo, que no veo por qué no es posible hacer esta disociación entre dichos y hechos, por otra parte tan habitual cuando se trata de políticos de izquierdas (como bien sabía nuestro añorado Revel, a un político de derechas se le juzga por sus obras, a uno de izquierdas, solo por sus intenciones). Aguirre no es siempre fiel a sus ideas, cierto, pero eso no significa que no las tenga y, sobre todo, las proclama, habla de ellas, cosa insólita en un político de la Derecha española. De entrada, es la única responsable política del PP que se autoadscribe sin empacho a una familia ideológica –la liberal-; cosa que no conoce equivalente en sus compañeros democratacrisitianos, por ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperanza Aguirre tendrá sus ambiciones personales, sin duda –y, si se me pregunta, diré que me parecería una excelente candidata a las próximas generales, pero esto es secundario- y no creo que su invitación sea desinteresada, pero no cabe la menor duda de que su sugerencia, primero, de hacer una discusión abierta de la situación y, segundo, de elaborar un discurso con carga ideológica son de extremo interés en la acera de la Derecha. Creo  no equivocarme si digo que Aguirre ha entendido perfectamente –y así se atreve a proclamarlo- algo que dicta el sentido común pero, por alguna razón, es un tabú en el PP: que la Izquierda ha de ser combatida y vencida en el terreno de las ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque eso, y solo eso, es ganar de veras un espacio político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es llamativo que, a lo largo de la legislatura, el PP le ha dicho al socialismo gobernante, prácticamente, de todo. Incluso cosas desproporcionadas e injustas. Pero nunca, insisto, nunca, ha pretendido plantar cara al PSOE en un terreno netamente ideológico. Como si lo llevaran en el código genético, los voceros del PP rehúyen de inmediato todo concepto abstracto con el que se topan. Son el partido del “llegar a fin de mes”, objetivo sin duda encomiable, pero de escaso alcance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aguirre no parece ser así. Cuando explica, por ejemplo, el porqué de su acción de gobierno en la Comunidad de Madrid, suele hacerlo en términos de ideas. No proclama, por ejemplo, que su objetivo sea hacer de Madrid la comunidad más rica de España. Eso, en todo caso, debería ser –de hecho, es- mera consecuencia de lo que sí es su objetivo proclamado: hacer de Madrid un espacio de libertades individuales, en el que la acción gubernamental se reduzca al mínimo. Por supuesto, la jauría progre ladra, la odia, la desprecia… pero a ella no parece importarle en exceso. Se siente cómoda en la confrontación, y es posible que no se crea lo que dice, pero, desde luego, no lo parece. Aguirre no le reconoce a la Izquierda ninguna superioridad en ningún terreno, absolutamente en ninguno. Y es posible que, si eso se hace con convicción, la Izquierda aparezca en su verdadera dimensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que la mayoría del PP no comulgue con esos puntos de vista. Es posible que PP no esté, en realidad, conforme con un modelo liberal. Es posible que la médula del partido esté mucho más cerca de otras tradiciones. Pero, al menos, debería avenirse a discutirlo. No creo que le hiciera ningún daño, sinceramente. Hasta es posible que, a la vista de, cuando menos, un amago de democracia interna, cierta opinión extendida sobre el PP comenzara a cambiar. Algunos ya le están reprochando a Aguirre que haya jorobado la posibilidad de un congreso a la búlgara, que es como gustan en los partidos españoles. Es muy probable que, al final, tengan el congreso que quieren… pero harían bien en tomar en consideración alguna de las cosas apuntadas por la Presidenta de la Comunidad de Madrid, o me temo que el siguiente congreso pueda no ser a la búlgara sino refundacional y con debate intenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Coda: al parecer, tanto en Francia como en España, se está organizando un movimiento para salvar de la extinción al punto y coma (;). La anglosajonización que todo lo invade está relegando al olvido la elegante y muy latina combinación de punto y virgulilla. Parece que los bárbaros del norte son de frase corta y, claro, los signos de puntuación les sobran casi todos. Como dice Gregorio Salvador, él usa punto y coma cuando el punto le sobra y la coma se le queda corta… Al paso que vamos, nos puede acabar viniendo ancha hasta la coma misma.)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-2701277430319144654?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/2701277430319144654/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=2701277430319144654' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2701277430319144654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2701277430319144654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/04/el-caso-aguirre.html' title='EL CASO AGUIRRE'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-2450125438118964364</id><published>2008-04-06T14:04:00.002+02:00</published><updated>2008-04-06T14:10:15.443+02:00</updated><title type='text'>VALORACIÓN (TARDÍA) DEL 9M (y II)</title><content type='html'>La semana pasada quedé, tras dar una vuelta somera a cómo queda el ganador, en hacer también algún comentario sobre la situación del perdedor tras el 9M. Cosa que, dicho sea de paso, parece interesar bastante más en estos días, a juzgar por la tinta que está corriendo sobre el PP, Mariano y sus tribulaciones. Al período de exasperante silencio del señor Rajoy, han seguido unas decisiones –dedocráticas, por supuesto, conforme es regla en nuestros partidos políticos- muy, muy polémicas. La cosa es, ahora, saber si en el congreso previsto para junio, habrá candidatura alternativa a la de Rajoy, lo que implica, de entrada, dar absolutamente por hecho que el gallego piensa optar a la reelección, cosa que parece no haber motivos para dudar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resultado del PP no fue nada malo, esta es la verdad. No tengo los datos a la vista, pero no me consta que ningún partido opositor, nunca antes, haya gozado de semejante número de diputados, lo que, unido a cuotas de poder local y regional más que respetables y a apoyos mediáticos de relevancia, configura un formidable bagaje para una legislatura de oposición. Pero no es menos cierto, además de lo obvio –que la legislatura será de oposición- que, precisamente por su entidad, el resultado no se convierte en un gran incentivo a la renovación. Mi opinión personal es que Rajoy y su equipo deberían hacer mutis, no tanto por la derrota del 9M como por todos los antecedentes –conviene recordar que no son unos aspirantes derrotados, sino los mismos aspirantes que fueron previamente descabalgados siendo gobierno, que es muy diferente- pero entiendo que, en sus números, don Mariano puede encontrar árnica y bálsamos para las heridas. Al menos puede encontrar una línea argumental para sostener que, si algo debe cambiar en el partido, no es, precisamente, él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insisto en que discrepo. Creo que él también debería dejar paso a nuevas caras pero, en realidad, no es esto lo más importante. Un cambio de equipo no servirá de mucho si no se realiza un análisis en profundidad de la situación de la Derecha en España y de cuál es la estrategia que podría llevarla al poder en 2012, si es que tal cosa es posible. Y conste que el ejercicio no es nada fácil de hacer, con todo el ruido que hay. Si en algo se están especializando tirios y troyanos es en dar consejos al PP acerca de cómo ordenar sus propios asuntos. Hay dos escuelas que, en esto, descuellan. Ambas, creo, erradas: las de la “línea dura” y las de la adaptación de la Derecha a los gustos de la Izquierda. Ambas conducen al fracaso, porque la primera produce una identidad falsa –una identidad que no se corresponde con la Derecha social que debería aspirar a representar un partido ganador- y la segunda implica una renuncia a toda identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera pregunta, claro, debe ser: ¿hay, de verdad, una fórmula viable? ¿Puede el PP ganar las elecciones? Me refiero a si puede ganarlas de veras, algo más que anecdóticamente. ¿Puede una victoria de la Derecha ser algo más que circunstancial? La pregunta parece absurda, toda vez que la historia reciente muestra, claro está, que la Derecha no solo ha ganado antes, sino que lo ha hecho con márgenes muy notables –con mayorías absolutas-. Empero, el historial electoral no termina de despejar esa duda, ¿ocupa la Derecha, cuando lo ocupa, el Poder de modo, diríase, interino? ¿Puede reinar, además de gobernar? La semana pasada hablábamos de esa conexión psicológica privilegiada entre el PSOE y buena parte del electorado que se ha convertido, con mucho, en el mayor tesoro del que goza la Izquierda y que, dicho sea de paso, ésta se aplica diligentemente a cuidar con mimo y notable éxito. Esa misma conexión se erige, claro, en un hándicap para la Derecha, que no parece tener algo similar, o no parece tenerlo en la misma medida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sin embargo, hay lugar para la esperanza –perdóneseme el juego de palabras-. En el nivel regional es donde el PP demuestra que es posible hacer quebrar ese vínculo. Es posible que España sea “sociológicamente de Izquierdas”, pero es muy dudoso que lo sean Madrid o la Comunidad Valenciana. Ítem más, la situación de Madrid no solo demuestra que es posible hacer quebrar ese “cordón umbilical” entre PSOE y electores sino que, más bien, prueba que es posible invertirlo, dejando a los socialistas en una situación de menesterosidad rayana en lo patético, a solas con sus verdaderos activos electorales, en muchas ocasiones, entre escasos y nulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que ni el modelo de Madrid ni el de la Comunidad Valenciana son directamente exportables a otras regiones ni elevables regla general sin más. Y también es cierto que el PP ha conseguido consolidar también poder regional en otras zonas a través de esquemas no parangonables. Pero hay que preguntarse dónde puede estar la diferencia, y si pueden hallarse claves para animar una solución más o menos válida para todo el país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi opinión, la lección, especialmente de Madrid, es que el PP debe apostar a las claras por la democracia liberal. Dicho así suena tonto, pero no lo es. El futuro del PP pasa por el retorno del Barón de Montesquieu. Pasa porque la democracia funcione, porque supere esta especie de menor edad en que, desde hace treinta años, se encuentra enquistada en nuestro país. He comentado muchas veces que el mayor error que puede cometer la Derecha española –después, claro está, del de iniciar una regresión a posiciones ultraconservadoras- es el de intentar buscar su sitio en un sistema diseñado para excluirla. Desengáñense don Mariano y los que pudieran aconsejarle ciertas cosas: en la “democracia avanzada” zapateril, el PP no cabe, porque eso es cualquier cosa menos democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es raro, pero a veces sucede, que la viabilidad de la apuesta de un partido político pase por el desarrollo de la Nación a la que dice servir. Ya digo, a veces, sucede. Podemos estar ante el caso. Es posible, creo, que los intereses del PP y los de los españoles estén bastante alineados, aunque no sé si el PP es consciente de ello. En otras palabras, salvando su propio futuro, el gran partido de la Derecha española podría hacer, de veras, un servicio impagable al país al que dice servir. Ayudando a romper el modelo de democracia fundado en un socialismo hegemónico, el PP se ayudaría a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente al enterramiento de Montesquieu, recuperación de una genuina separación de poderes –aunque ello implique renunciar al trocito de poder que siempre toca en las exequias del Barón-. Frente a un sistema electoral adulterado, una reforma electoral de alcance, que haga valer, de una buena vez, el principio de “un hombre, un voto” –aunque ello implique renunciar a la sobreprima que, al igual que el PSOE, disfruta ahora el PP-. Frente a una distribución de competencias caótica, una estructura territorial clara –aunque eso implique dañar la posición de algún líder regional en concreto-. Frente al afán por gobernar lo que no debe ser gobernado, una apuesta limpia por la independencia judicial –aunque ello implique renunciar a poseer candidatos propios y a tener el propio “partido”-. Frente a una presencia gubernamental omnímoda, un respeto escrupuloso por la autonomía de la administración y, especialmente, de los órganos reguladores especializados. Frente al buenismo intervencionista y paternalista, frente a la presunción continua del ciudadano como un inútil que no sabe cuidar de sí mismo, respeto por el individuo y por sus iniciativas, desplazando el énfasis de las normas a la propia responsabilidad (“no podemos conducir por ti, no queremos hacerlo… solo atente a las consecuencias si tu conducta es lesiva para ti mismo y para los demás”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sobre todo, frente a la hidra progre-pastosa en que se ha transformado el mundo de la educación y la cultura, frente a la peste de los “creadores” que hace tiempo que no crean nada más que saldos en cuenta corriente, en fin, frente al “mierda para todos” en que se ha transformado nuestro mundo del espíritu, recuperación de un sano elitismo. No está en disposición de afirmar que Rodolfo Chikilikuatre es una ofensa al buen gusto, desde luego, quien no tiene del todo clara la diferencia entre Alejandro Sanz y el Arcipreste de Hita o Juan Ramón Jiménez –dicho sea sin desmerecer a ninguno de ellos, Chikilikuatre incluido, cada uno en su respectivo ámbito-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible, es seguro, que sostener un discurso así conduzca a la confrontación, incluso a la bronca. A veces, será inevitable. Ciertamente, la confrontación debe ser evitada cuando es gratuita y, desde luego, siempre será posible mantener unas formas apropiadas. Pero la batalla es, y debe ser, dura. Sencillamente porque hay mucho en juego. Un discurso verdaderamente liberal, el intento de transformar España no en una democracia avanzada, sino en una democracia a secas –como si la modernidad, de veras, hubiera sucedido y hubiera dejado poso- está destinado a escocer mucho más que cualquier alternativa. Porque es mucho más dañino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por resumir en una frase, igual el PP debería probar a hacer un discurso partiendo de la base de que el ciudadano es, primero eso, ciudadano, y después inteligente. A ver qué pasa. Sería lo nunca visto. Igual funciona.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-2450125438118964364?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/2450125438118964364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=2450125438118964364' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2450125438118964364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2450125438118964364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/04/valoracin-tarda-del-9m-y-ii.html' title='VALORACIÓN (TARDÍA) DEL 9M (y II)'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-2407675416680724802</id><published>2008-03-30T14:34:00.002+02:00</published><updated>2008-03-30T14:37:52.873+02:00</updated><title type='text'>VALORACIÓN (TARDÍA) DEL 9-M (I)</title><content type='html'>Dos semanas de silencio, en parte forzoso –los menesteres de siempre, ésos del sobrevivir que tan poco aquejan a quienes se acomodan en listas de partido, apenas dejan rato para lo que realmente apetece- y en parte voluntario, nos dan ya algo de perspectiva sobre el resultado electoral y, sobre todo, acerca de su digestión. A destacar, sin duda, el aparente efecto balsámico del escrutinio: apenas contados los votos, el nivel de tensión ha descendido sobremanera. Si fuera posible mantener el mismo tono pero, al tiempo, ir teniendo debates con algo más de sustancia, ya sería un buen plan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He leído muchísimos  titulares sobre el 9M. Cada cual pone el acento en lo que quiere, pero a mí el que me parecería más descriptivo es: “la estrategia socialista logra (inciso: una vez más) sus objetivos”. Enhorabuena al ganador y, sobre todo, enhorabuena a sus directores de campaña, que lograron lo que querían. El PSOE buscó donde buscó, en el voto del miedo a la Derecha, y fue allí donde halló, halló votos que, en otras condiciones, hubieran ido a parar a zurrones más exóticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La victoria, conforme es regla en la era Zapatero, no fue arrolladora, por supuesto, pero sí tiene tres virtudes incuestionables. La primera es que es suficiente, desde el punto de vista estrictamente aritmético: no hay mayoría absoluta, pero sí escaños como para maniobrar con cierta comodidad. La segunda es que es incuestionable; entiéndaseme bien, también la anterior lo fue, pero ahora no hay anomalías que invocar. Y la tercera es que, como el propio Presidente ha dicho, se presenta acompañada de ciertos valores políticos, concretados en los avances socialistas en País Vasco y Cataluña. Tanto uno como otro merecerían un análisis independiente, pero sí pueden valorarse como resultados muy positivos para el socialismo (a propósito de eso, y antes de hacer chascarrillos sobre la supuesta querencia de los andaluces al régimen que los mantiene casi a la cola del desarrollo nacional, tampoco está de más observar cómo los ilustradísimos catalanes, luz que nos ilumina, acuden masivamente a las urnas a refrendar a quienes les llenan el suelo de socavones y les paran los trenes de cercanías…)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien haya seguido los comentarios que se han ido vertiendo en esta bitácora a lo largo de años entenderá que quien suscribe no está que da saltos de gozo, precisamente. Creo, por otra parte, que las esperanzas renovadas estarían fuera del sentido común que, incluso en España –al menos para lo malo- es la mejor vara de medir. Un gobierno que fue entre malo y pésimo en buenas circunstancias, raro será que se nos vuelva aplicado y eficiente cuando vienen mal dadas, sobre todo si, como parece, es el mismo equipo el que habrá de llevar las riendas. Así que, en la pura gestión, poco cabe esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más ilusorio todavía se me antoja que esta pueda ser la legislatura de la “recuperación de los consensos”. Hay quien sostiene la tesis de que, ahora que Zapatero irá más holgado, será menos dependiente de nacionalistas y demás elementos del frenopático ibérico y, por tanto, estará en mejor disposición de reconstruir los puentes con el PP. Comprendo que uno tiene que hacer todo un ejercicio de introspección para convencerse de que, al fin y al cabo, votar a ZP no es tan malo –quiero decir quien tenga que justificarse, porque la mayoría de los votantes, supongo, votarán a ZP (o a quien proceda) como se elige a Rodofo Chikilucuatre, porque mola- pero me resulta increíble cómo se ha extendido esa falacia de un ZP rehén del nacionalismo. Con carácter general, me llama la atención cómo ha triunfado el discurso de demonización del nacionalismo. Sin duda el nacionalismo es nefasto en los territorios en los que anida, y no es positivo a escala nacional pero de ahí a convertirlo en el chivo expiatorio de todas las desdichas patrias –y a promover reformas del sistema electoral, supuestamente encaminadas a limitar su influencia cuando es, sencillamente, falso que los partidos nacionalistas estén sobreprimados- media un abismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digámoslo claramente: en la legislatura anterior, don José Luis Rodríguez Zapatero no dio un solo paso que no quisiera dar, ni fue a lugar alguno al que no quisiera ir. Entiendo que esto pueda ser inaceptable para muchos votantes de izquierda socialista, pero es hora de ir aceptando que lo que se ha movido es el PSOE, no el resto del mapa. Nada de lo sucedido tuvo nada de necesario, señores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, por sentido común, lo que cabe esperar es que el partido en el gobierno no solo no corrija su rumbo, sino que persevere en el que, al fin y al cabo, le ha conducido a una victoria electoral. Y es que, en efecto, en un clima diferente, calmado y no “crispado” –sin dramatizar, ustedes ya me entienden- es harto probable que incluso el pelotón de los torpes que representa el PP hubiera batido al gobierno. ¿Imposible? ¿Acaso es imposible batir a un gobierno que, sin méritos particulares, se presenta fracasado en todas sus iniciativas políticas de calado? Lo difícil es entender cómo semejante gobierno renueva. Y la respuesta es que lo hace cultivando, precisamente, el discurso del miedo y la apelación al componente irracional del voto. No normal, pues, es que el socialismo persevere en esta línea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya tiempo que el Partido Socialista ha dejado de aspirar a cualquier clase de discurso racional. No pretenden, en absoluto, que se les vote porque sean mejores. Hace tiempo que descubrieron que su mayor tesoro es una valiosísima conexión psicológica con un muy importante sector del electorado. Hace tiempo que descubrieron que, en efecto, España se parece al PSOE, o el PSOE ha logrado parecerse mucho a España –para desgracia de tantos españoles que querríamos que nuestro país se pareciese a muchas otras cosas, pero no al PSOE-. Paradójicamente, el discurso de la solidaridad y el buenismo cala a la perfección en este país del incivismo y el “jódete”. El español medio es absolutamente refractario a cualquier clase de discurso de responsabilidad. Y el socialismo ha sabido posicionarse para navegar a favor de corriente. Ha sabido cómo hablar de “ciudadanía” a todos aquellos que en la vida quieren ser lo que sea, menos ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, el PSOE ha hecho los deberes, con éxito. ¿Y el PP? El PP suma otra dulce derrota. Derrota digna, pero derrota al fin y al cabo. Y, esta vez, derrota sin coartadas. En cualquier democracia occidental, ello debería implicar la renovación del liderazgo. Entiéndaseme bien, no sé si “Rajoy, sí” o “Rajoy, no”. Lo que sé es que Rajoy más todos los que le acompañan, la misma dirigencia, ciertamente, no. También sé que la respuesta no es el gallardonismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sobre esto hablaremos otro día.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-2407675416680724802?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/2407675416680724802/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=2407675416680724802' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2407675416680724802'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2407675416680724802'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/03/valoracin-tarda-del-9-m-i.html' title='VALORACIÓN (TARDÍA) DEL 9-M (I)'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-741162323258283211</id><published>2008-03-02T12:28:00.001+01:00</published><updated>2008-03-02T12:28:49.211+01:00</updated><title type='text'>POST 9M: DESEOS Y PREVISIONES</title><content type='html'>El diario El País da hoy ganador al PSOE por unos exiguos cuatro puntos. Cuatro o cinco puntos porcentuales es la hipótesis más favorable a los socialistas en casi todos los sondeos que han ido apareciendo, en el caso más desfavorable, esa ventaja se reduce a uno y medio, dos como mucho. Hay también encuestas, muy pocas, que dan ganador al PP. Al caso, todo apunta a una reedición, más o menos corregida, del Parlamento recién disuelto. Gane quien gane, necesitará apoyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y además, claro, cabe descartar la más racional de las opciones, que es que ese apoyo, en las cosas de comer, al menos, se lo proporcionaran el uno al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digo, “lo más racional” porque estoy convencido de que los consensos transversales de este país están dañados, pero no rotos del todo. Creo que un cierto entendimiento sería muy bienvenido, cualquiera que fuese el resultado electoral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apuesto, y creo no equivocarme, que sería posible encontrar un amplio consenso entre los españoles en torno a las siguientes tres ideas básicas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera, una reforma constitucional, ya imprescindible, con tres objetivos básicos. El primero, establecer un modelo territorial cerrado –quizá no excesivamente distinto del vigente, pero en todo caso estabilizado a largo plazo-, el segundo, un rediseño en profundidad de los mecanismos de gobierno del Poder Judicial, incluyendo en el saco al propio Tribunal Constitucional, revisando las relaciones entre éste y el resto de los Poderes del Estado; y el tercero, realizar los cambios que se precisen en el texto constitucional para hacer posible una reforma electoral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque esa sería la segunda idea básica. Una reforma electoral que acompase el sistema a la realidad política presente, no a la de hace treinta años. No se trata pura y simplemente de ajustar la representación de minorías nacionalistas a su representatividad y de aumentar la proporcionalidad, que también, sino de poner al día el sistema en su conjunto. El cómo es discutible, y puede haber soluciones técnicas diversas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambas cosas resultan necesarias, porque el paso del tiempo ha ido evidenciando carencias del modelo surgido de la transición, como es perfectamente lógico y sin que esto suponga disminuir en modo alguno la trascendencia de aquel momento. Es más, podría decirse que la reforma es la única vía, precisamente, para que el espíritu de aquella hora, el espíritu que animó la España constitucional y moderna, siga vigente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tercera idea básica sería la de una reforma del sistema educativo, con visos de permanencia, a través de una gran ley nacional que, sobre las bases de los principios de esfuerzo y mérito, estableciera un currículo único para todo el Estado. La educación y la evaluación deben ser las competencias estatales por excelencia, en tanto que fórmulas básicas para garantizar la igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional. El español, como lengua común, debería desempeñar un papel crítico en este proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una legislatura que sentara las bases de tres reformas en este sentido sería absolutamente provechosa. Y, ya digo, creo que sería relativamente fácil construir consensos al respecto. La mayoría sensata podrá ser silente, pero es mayoría y es sensata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos ahora del terreno de los deseos al terreno de las realidades. ¿Es previsible que empiecen a darse pasos en el sentido que acabo de apuntar? Lo cierto es que no. Con toda probabilidad, la aritmética no va a ayudar, eso es claro, pero no creo que ése vaya a ser el problema fundamental. En problema básico es que las cúpulas dirigentes de los partidos mayoritarios, muy especialmente el PSOE, no están por la labor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder aplaca los afanes reformistas, por la sencilla razón de que quien gana no puede menos que dar por buena la estructura que lo aupó. Es posible que mucha gente en el PSOE comparta, más o menos, las ideas que acabo de exponer, incluso es posible que, en su misma dirigencia, haya quien pudiera estar por la labor. Pero todo objetivo, me temo, se pospondrá a otro prioritario, que es el de garantizarse la hegemonía total y absoluta en el mapa político español, el de conjurar, de una vez y para siempre, los peligros de una alternancia que vaya más allá de la anécdota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ése seguirá siendo, sin duda, el programa de Zapatero si vuelve a formar gobierno a partir del día 10. ¿Qué hará Rajoy si él es el elegido? Aquí caben más dudas. En todo caso, no hay excesivas garantías. Lo previsible es, por tanto, más de lo mismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-741162323258283211?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/741162323258283211/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=741162323258283211' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/741162323258283211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/741162323258283211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/03/post-9m-deseos-y-previsiones.html' title='POST 9M: DESEOS Y PREVISIONES'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-1616794879842407575</id><published>2008-03-01T20:31:00.001+01:00</published><updated>2008-03-01T20:33:37.752+01:00</updated><title type='text'>¿Y POR QUÉ NO VOTAR EN POSITIVO?</title><content type='html'>La campaña electoral llega a su ecuador. Es obvio que no me considero una persona desinteresada de la política, quiero decir que sigo bastante al día las propuestas de unos y otros, pero encuentro poco que me llame la atención. Los partidos mayoritarios parecen haber asumido como evidente algo que, quizá, lo es: que en las elecciones del día 9, más que en otras, se votará, sobre todo, contra alguien, más que a favor de nada. Probablemente, ya digo, es así, los españoles no tienen demasiado claro lo que quieren, pero sí tienen una idea nítida de lo que no quieren. A unos les parece que cuatro años más de Zapatero nos conducen al Apocalipsis y, por tanto, es un escenario que debe ser evitado como sea, en tanto que otros piensan que el regreso de “la Derecha” nos retrotrae a los años más oscuros que recordarse pueda, y hay que hacer cuanto esté en nuestra mano para conjurar ese peligro. En ambos casos, aunque el precio sea aceptar una opción que no despierta, precisamente, entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confieso que yo mismo me encuentro atrapado en una situación parecida, con tintes menos exagerados. Tengo razonablemente claro a quién no debería apoyar y por qué no debería hacerlo, pero no soy capaz de dar razón de por qué sí debería dar mi apoyo a un candidato concreto. Es totalmente cierto que, puesto que de elegir se trata, tanto vale una regla negativa como una positiva, pero como ciudadano y como liberal, como hijo que me considero de la Ilustración, me gustaría ser capaz de tener un porqué para mis preferencias. Al fin y al cabo, me gusta creer que la política es algo más que emotividad, que tiene un componente racional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente, en esto que acabo de decir reside mi objeción fundamental a la continuidad de Zapatero. Es verdad que, por su desempeño, Zapatero ha acumulado méritos más que suficientes para pasar a la oposición. ¿Acaso merece el refrendo de los electores quien, habiendo hecho girar su gestión sobre dos apuestas fundamentales –política territorial y política antiterrorista-, solo puede ofrecer dos sonoros fracasos? Pero, con ser muy importante, no es lo fundamental para mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más importante, lo más rechazable, es que, a mis ojos, Zapatero representa una banalización absoluta de la política. El Presidente ha hecho de los factores emotivos, sentimentales, de imagen, en fin, de todo lo no verbal, lo no racional, el eje básico de su actuar. De hecho, lo sigue haciendo, al presentar su campaña en la misma, exactamente en la misma clave. Sus hagiógrafos gustan de tildar semejante comportamiento de “superador” de la política tradicional. A mi juicio, se trata de la degradación máxima del discurso. De antipolítica, en suma. Zapatero sustituye el concepto por la ocurrencia, el desgranado de argumentos por la colección de palabras huecas. En suma, ofende, de continuo, a la inteligencia del ciudadano al que tanto dice respetar. “Ciudadano”, una de las palabras que más soba y que menos parece entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;José Luis Rodríguez Zapatero es un político mínimo, una especie de símbolo, de señal viviente de hasta qué punto la política española está necesitada de urgente regeneración. Porque, ¿puede llegarse a la Moncloa sin haber hilado nunca un discurso coherente, sin atesorar una sola de las virtudes dialécticas que, se supone, debía lucir quien aspire a dirigir una democracia de ciudadanos libres e ilustrados? A la vista está que sí. A la vista está que el sueño de los aparatos políticos produce monstruos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nada de lo que he dicho hasta ahora dice, per se, nada bueno de quien aspire a sustituirle. Ni malo. No dice nada en absoluto. Y, sin embargo, hay quien parece creer que lo dicho es más que suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que se trata del dichoso “voto útil”. Esa actitud de “o yo, o el caos” tan cómoda. La cuestión es la siguiente: parece que ninguno de los dos grandes partidos va a imponerse el 9 de marzo con claridad suficiente para gobernar en solitario. Por tanto, cualquiera de los dos necesitará pactos. ¿Con quién? Con los de siempre, por supuesto. Entonces adiós ideas, adiós reformas constitucionales, adiós, adiós… ¿Cómo de útil, entonces, habrá sido mi “voto útil”? Útil, ¿a quién? Útil para garantizar que no gobiernen “los malos”… aunque los buenos vayan a hacer, poco más o menos, lo mismo, porque lo que importa es gobernar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un factor interesante en esta campaña es la entrada en juego de Unión, Progreso y Democracia –“el partido de Rosa Díez”, apoyado por gente variopinta, pero en todo caso muy respetable, entre ellos, un Mario Vargas Llosa que los respalda. Leo sus proclamas y manifiestos… y encuentro que apelan a mi sensibilidad. Ni que decir tiene que no estoy de acuerdo en todo, ni con el partido ni con sus promotores –sobre todo con algunos-, pero eso es hasta sano, qué quieren que les diga. Leo en sus iniciativas buena parte de las cosas que he estado defendiendo desde este blog durante ya casi cuatro años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son pequeños, es una opción experimental… y es fácil de descalificar, claro. Sobre todo después de que la aventura Ciudadanos no haya resultado del todo exitosa, o se haya degradado muy deprisa. Todo son incertidumbres. Y en esto se distinguen de otros, con los que casi todo son certezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso y concluyo que, quizá, lo “útil”, al menos a mí mismo, puede ser votar de acuerdo con mis ideas. Que nada hay más contrario al liberalismo que sentirse prisionero de una etiqueta. Reconozco la validez, ética y política, del criterio del evitar el mal mayor, pero no tengo tan claro, en su caso, que la única vía para ponerlo en práctica sea la que parece más evidente. Ni siquiera como cálculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede, en suma, que decida que lo útil es votar en positivo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-1616794879842407575?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/1616794879842407575/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=1616794879842407575' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1616794879842407575'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1616794879842407575'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/03/y-por-qu-no-votar-en-positivo.html' title='¿Y POR QUÉ NO VOTAR EN POSITIVO?'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-2631976707736128763</id><published>2008-02-17T13:28:00.000+01:00</published><updated>2008-02-17T13:37:11.902+01:00</updated><title type='text'>KOSOVO Y LA CAJA DE PANDORA</title><content type='html'>Si nada lo remedia, la provincia serbia de Kosovo está a punto de declararse independiente. Esta subversión del orden internacional merecerá el reconocimiento de un centenar largo de países, y el apoyo tácito de algunos otros que, como España, no pueden aceptar el hecho tal cual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es fácil de imaginar, por la propia entrada, que ni el hecho en sí ni, sobre todo, el comportamiento de la comunidad internacional, merecen mis simpatías. Intentaré explicar por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los iusinternacionalistas prestigiosos suelen esconderse cuando no se trata de reivindicar el respeto al Derecho internacional frente a violaciones, reales o imaginarias, a cargo de los Estados Unidos, pero quizá convenga recordar que la estabilidad de fronteras es un principio que merece respeto, de modo que la partición de un estado debería ser siempre una ultima ratio, es decir, un mecanismo que sólo ha de emplearse cuando no quepa otro para asegurar la estabilidad en una región y, sobre todo, el respeto a los derechos humanos de todos los pobladores de la misma. ¿Acaso no existía, en el caso que nos ocupa, una fórmula alternativa? ¿De veras no la había?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es que son las fronteras algo intangible, inmutable, trazado por el mismo dedo de Dios? En absoluto pretendo afirmar semejante cosa, aunque solo fuera porque un mínimo de consideración a la historia mostraría de inmediato lo falaz del aserto. Las fronteras mudan, y mudan bastante. Y he aquí un argumento, paradójicamente, a favor de su respeto, al menos en Europa. A diferencia de lo que sucede en otros lugares del Planeta, donde los límites han sido trazados, casi de modo exclusivo, conforme a “planes” de inteligentes planificadores, a menudo regados con abundante sangre, en nuestro Continente, se aúnan montones de efectos que hacen que nuestro actual sistema de fronteras sea la decantación, el resultado de una historia extremadamente compleja. Lo suficiente como para saber, de sobra, que casi ninguna operación sobre el mismo puede dejar de tener efectos indeseados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para nuestra desgracia, el resurgimiento de la peste nacionalista en Europa ha venido a coincidir con uno de los mayores grados de postración intelectual que ha conocido el Continente en siglos. La crisis europea, la Europa asolada por el pensamiento débil, es incapaz de resistir con solvencia los embates de la patología identitaria. Europa es demasiado complicada para unos europeos que han abdicado de todo intento de comprender medianamente el cómo y el por qué, de tantas y tantas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy a poner en duda, por supuesto, que la población albanokosovar ha sufrido abusos sin cuento, pero tampoco se puede negar que las actuales circunstancias solo son posibles por la postración de Serbia. Serbia, el estado que ha emergido como el gran perdedor de la crisis de los Balcanes. El estado agresor, el estado atacante y, a la postre, el estado vencido. Como quiera que la historia comienza cuando llega la CNN –al igual que en España comenzó en el 36, vaya usted a saber por qué- el estigma del pueblo serbio se vuelve insuperable. Pese a que, sin duda, si hay una historia que se resiste a la simplificación, historiales de crímenes incluidos, es la balcánica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unamos a esto que la mentalidad del pensamiento débil tiende al cliché, al favorecimiento de la “parte débil”, poco importa si lo es o no. Cualquier ente o grupo que tenga cuitas con un estado establecido, un estado tradicional, despierta simpatía. Poco importa que se amalgamen realidades tan diferentes como la de los albanokosovares frente a Serbia, los kurdos frente a Turquía –ya no frente a Irak, claro-, los palestinos frente a Israel o, por qué no, la alegre muchachada de las FARC contra Colombia. Insisto en que no pretendo, en absoluto, establecer paralelismos, tan solo señalar una tendencia. Estamos con el que percibimos como débil, lo que no siempre equivale a estar con quien tiene razón, suponiendo que la razón esté de un solo lado, lo que no suele suceder casi nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene, pues, algo de razón Putin cuando denuncia el doble rasero occidental –quizá yerra al suponer de modo tan gratuito que Occidente defendería, en todos los casos, el español incluido, las fronteras propias-. Los ministros de exteriores, los diplomáticos y los estrategas, una vez más, se muestran cortos de miras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y barriendo para casa, ¿puede esto tener efectos en España? Por supuesto que puede. Ya sé que tirios y troyanos, españoles y extranjeros, se han apresurado a afirmar que “nada tiene que ver” el caso kosovar con el vasco. Por supuesto que no tienen nada que ver. Como nada tienen que ver kosovares e irlandeses, como nada tienen que ver entre sí cualesquiera dos casos que se quiera tomar, si se asumen en toda su complejidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es que si respetáramos la historia, si verdaderamente tuviéramos un interés en entender los problemas desde su raíz, no estaríamos aquí, queridos amigos. Uno se hace nacionalista para alejar de sí la funesta manía de pensar,  no para autoimponerse el esfuerzo de descubrir la verdad, para terminar alcanzando la descorazonadora&lt;br /&gt;conclusión de que “la verdad” es algo que raramente existe y que la realidad se nos ofrece en una tibia gama de grises. Para descubrir que raramente hemos sido el pueblo oprimido desde la noche de los tiempos, sino que hemos sido opresores de otros cuando nos ha tocado. U, ¡horror!, para descubrir que las pretendidas diferencias no son más que naderías, una vez puestas en contexto. Que no está escrito que, a la hora de respetar derechos individuales, los “propios” vayan a ser mucho mejores que los “ajenos” y, por tanto, que no está claro que para algunos viajes se precisen ciertas alforjas. En suma, para descubrir que las fronteras existentes, a menudo, son las mejores o, sencillamente, las únicas posibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumidas cuentas, el precedente se utilizará, y de nada servirán sesudos análisis comparativos, como de nada han servido durante años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los aprendices de brujo de la política y de la historia tienden, además, a pensar que pueden concluirla cuando les plazca. Que pueden, mediante un ingenioso golpe de mano, corregir los defectos de un proceso artesanal, de prueba y error, que lleva siglos. Pero lo cierto es que el amanecer de la independencia es solo eso, un amanecer, un amanecer al que sigue un día, y al día una noche… y así sucesivamente. ¿Cuál puede ser el alcance de la humillación de Serbia? ¿Qué suerte correrán los serbios atrapados en el nuevo estado? ¿Le importa a alguien? Algunos observadores informados han denunciado, con certeza, que dictadores como Saddam Hussein eran productos de Occidente, peones en el tablero de la Guerra Fría. La Guerra terminó, pero su reguero de excrecencias en forma de regímenes repugnantes, entre otras cosas, aún infecta la tierra y, a veces, se cometen nuevos abusos para corregir los primeros. Pero los políticos de aquel tiempo no fueron capaces de ir más allá del “aquí y el ahora”. A la vista está que se requiere mucha clarividencia para ir más lejos. Es, supongo, el abrumador peso del presente, que impide toda consideración al pasado y al futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He comentado muchas veces que el nacionalismo es, esencialmente, una forma de infantilismo político. Un infantilismo de consecuencias, a menudo, trágicas. Por supuesto que las fronteras pueden alterarse. A veces, de hecho, no cabe solución alternativa. Pero convendría tener la convicción absoluta de que no ha habido, realmente, más remedio. Las fronteras de Europa no son naturales, tampoco son hijas de la inteligencia planificadora de nadie. Son el resultado de procesos históricos complejísimos que han costado miles de muertos. Los Balcanes son algo así como una muestra en miniatura de toda esa complejidad; como una especie de caja de demonios. Allí convergen etnias, lenguas, alfabetos, tradiciones y religiones. Allí, más que en ninguna otra parte, se utiliza el calificativo “sagrado” para referirse a muchas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho de otro modo, los Balcanes son algo así como la caja de Pandora de todas esas cosas que los europeos occidentales han decidido, sencillamente, desconocer en su discurso oficial. Hacer como que no importan, incluso como que no existen. En su pose escéptica, los tecnócratas de Bruselas, los descreídos ministros de exteriores, parecen no creer que se pueda matar por que una inscripción vaya en cirílico o en latino. Por eso creen también que bastará decir, a la hora en que nos enfrentemos con los efectos de segundo orden, que “son cosas distintas”. Y, claro, el nacionalista, convencido, se irá por donde ha venido, cegado por la luz de la razón, como Pablo en el camino de Damasco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-2631976707736128763?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/2631976707736128763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=2631976707736128763' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2631976707736128763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2631976707736128763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/02/kosovo-y-la-caja-de-pandora.html' title='KOSOVO Y LA CAJA DE PANDORA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7891714985684956052</id><published>2008-02-10T13:27:00.000+01:00</published><updated>2008-02-10T13:28:24.461+01:00</updated><title type='text'>QUE NADIE ABRA LA VENTANA</title><content type='html'>Por mor del calendario, la autodenominada “gente de la cultura” –que, recordemos, en España es casi sinónimo de gente del cine, cantautores y cantautrices ya algo canosos- lleva toda la semana en el candelero. Primero, por la anual gala de los Goya, acompañada también de las anuales reflexiones poco reflexivas y nada autocríticas sobre cómo le va a nuestro cine, y después por la publicación –nobleza obliga- del consabido manifiesto de apoyo a quien mandan los cánones, nunca mejor dicho, sin excusar lindezas también marca de la casa como la de calificar de “turba” e “imbécil” a quien piensa diferente y vota en consecuencia. Sin duda, ambas cuestiones andan indisolublemente ligadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el cine español está casi todo dicho, por más que el mundo alrededor del mismo se niegue sistemáticamente a acusar recibo. Los espectadores desertan, o simplemente no van, por aquello de que para desertar hay que haber estado antes, el cine no conecta, etc. Frente a esto, se alzan las voces que indican que la crisis afecta al cine en general, que existen notables excepciones –hay películas españolas que sí se ven, y se ven mucho, y no todas del tenor de Mortadelo y Filemón o la Saga de Torrente (auténticos bombazos de cartelera)- y, sobre todo, que al fin y al cabo, el cine es arte y, por tanto, el estado de nuestra cinematografía hay que medirlo con patrones diferentes al monto en taquilla. Por último, y frente a los que acusan al cine de ser un producto de la política de subvenciones, y poco menos que de parasitar el Erario, se objeta que lo mismo ocurre en otros países y que, al fin y al cabo,  hay otros muchos sectores también beneficiarios de ayudas públicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En punto a la cuestión de “si la gente no va, la culpa es de ellos”, es decir, las salas vacías como síntoma no del fracaso del cineasta sino de la incultura del espectador, hay que decir que es inaceptable desde muchos puntos de vista. El primero, desde luego, que la misma circunstancia, de la que se presume, de que, de vez en cuando, el cine español sí conecta con sus espectadores, sirve para falsar el argumento. Hay películas españolas que, sin cometer el pecado de lesa humanidad de ser “comerciales” son éxitos de crítica y público. ¿Acaso no es posible que las demás no interesen ni a la crítica ni al público?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cine español, entre otras cosas, merced a su sistema de financiación, es un cine absolutamente desconectado de la sociedad en la que pretende vivir. Precisamente porque es un cine sectario y hecho para sectarios, solo pretende reflejarse a sí mismo. A los cineastas españoles, ni les interesa su público ni les importa un carajo el país en el que viven. Sencillamente, porque “el país en el que viven” es un país dentro del país (también podría haber dicho “El País”, y me anoto un juego facilón de palabras). No, la España contemporánea –contra lo que piensan algunos extranjeros poco avisados- poco o nada tiene que ver con la España almodovariana. Ni la gente anda empeñada en ganar una guerra civil setenta años después, ni por la calle pululan histéricos, seres extravagantes y, en general, la fauna típica de nuestro producto estrella: la comedia de situación en ambiente cutre. Madrid no es solo Chueca, ni ofrece ese monocorde tono progre. Hay de todo, y mucho. Y casi todo está radicalmente excluido, salvo honrosas excepciones, de nuestro cine. El ojo de la cámara permanece ciego a todo lo que sale del intramundo del propio cine. Y, ya digo, la subvención tampoco es ajena a ese proceso. La subvención guetifica al cine, como, en general, la dependencia del poder esclaviza al arte, esclaviza al intelecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Arte”, salió la palabra. Ninguna de mis objeciones, hasta ahora, es válida, porque el cine es arte y, como tal, está fuera de cánones. ¿No refleja la sociedad actual? Bien, ¿y qué? El cine no pretende ser documental. El cine cuenta historias que bien pueden no tener nada que ver con la realidad. El cine no tiene por qué aspirar a ser notario de nada. &lt;em&gt;Touché&lt;/em&gt;. Así es. Y llegamos, entonces, a la verdad incómoda. Es que tampoco la calidad artística de nuestro cine es extraordinaria. Será muy políticamente incorrecto decirlo, pero nuestra cinematografía, incluso en sus mejores años, que no son los presentes, está a años luz, a una distancia sideral de las obras maestras del séptimo arte. En todos los planos –de nuevo, salvo singularidades-, desde el trabajo actoral a la dirección, pasando por guiones, etc., hallamos una horrorosa mediocridad. ¿Alguien cree, de veras, que alguna película del cine español contemporáneo merecerá análisis y estudio, más allá de nuestras fronteras, como obra maestra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mediocridad”, desprecio por la excelencia. Acomodo en la medianía. Halago del tuerto en país de ciegos. Lo sobresaliente rara vez se encuentra, porque casi nunca se busca. Por tanto, España y, por tanto, izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Puede extrañar, por tanto, que la caterva que vive de esto apoye a quien es su trasunto en lo político? Más allá de los malos modos, ¿puede ser de otra manera? Todos partimos de la base de que, sin el sistema de ayudas públicas, la “cultura” española –en el sentido restringido de siempre- no sobreviviría. Pero, se dirá, tampoco el PP ha puesto, jamás, en riesgo el maná que cae del presupuesto, ni lo hará, con toda probabilidad, porque la derecha española ha probado reiteradamente que tiene más miedo a la farándula que respeto a sus votantes y contribuyentes. No es solo eso lo que está en juego. Está en juego algo más. Está en juego su propio rol social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al postrarse ante el poder, no solo a través de la dependencia económica, sino también de la ideológica, al mostrar esa lealtad perruna al poderoso de su cuerda haga lo que haga, la tropa de los abajofirmantes se caga en su propia función social: la de conciencia de un sistema. El intelectual, para poder ser considerado tal, ha de blasonar de una radical independencia. Si no, claro, muy agradecidos, pero voceros ya tienen los partidos, las iglesias y demás centros de poder. Insisto, muy amables, pero no es lo que esperábamos de ustedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no es por la subvención. Esta desesperación por proteger a una determinada opción política, incluso recurriendo al insulto crudo a quienes abogan por otra y, por supuesto, excluyendo radicalmente del ámbito propio a quienes piensan distinto es por otra cosa. Es porque jamás haya que afrontar ni de lejos el riesgo de que, un buen día, alguien haga por cambiar el rumbo. No vaya a ser que haya quien, de veras, abra de una puta vez la ventana de este país al aire para que se levante esta pátina de mediocridad absoluta, de egocentrismo rácano y paleto. No vaya a ser que se terminen de una vez esas televisiones públicas que hace ya más de veinte años que son injustificables. Es posible que nos quedemos sin industrias falsas e impostadas, a solas con nuestra verdad, con la realidad de nuestra medianía. Ese día veremos a las claras por qué somos la novena potencia económica del mundo, pero nos sentimos incómodos en el traje. Haremos muchas menos películas, y cerraremos muchas universidades. Pero nuestras películas se verán y a nuestros investigadores se les citará en las publicaciones extranjeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tanto, ellos hacen lo que deben. Abogan entusiásticamente por la opción que garantiza que eso no pasará nunca –ojo, no es que la otra garantice lo contrario, claro está-. La opción que hace de la mediocridad bandera y nos lleva con afán por la senda de la indigencia intelectual.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7891714985684956052?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7891714985684956052/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7891714985684956052' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7891714985684956052'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7891714985684956052'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/02/que-nadie-abra-la-ventana.html' title='QUE NADIE ABRA LA VENTANA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-220559900049738912</id><published>2008-02-03T13:22:00.000+01:00</published><updated>2008-02-03T13:23:30.833+01:00</updated><title type='text'>LOS 400 EUROS</title><content type='html'>Un lector me invita, con ánimo provocador, a que comente la ocurrencia de los 400 euros. Digo “con ánimo provocador” porque, a poco que se me conozca, la respuesta es de lo más previsible. ¿Sorprende a alguien que diga que cosas así me ofenden, me hacen sentirme humillado y asqueado, como liberal y como ciudadano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos días, se ha invocado la figura, nada menos, de Romero Robledo, aquel ministro de gobernación tantas veces en los sucesivos gobiernos de la Restauración, cuya labor principal era la de muñidor de mayorías. Desde Madrid, Romero Robledo se encargaba de que los mecanismos caciquiles funcionaran con precisión de reloj suizo para que el sistema funcionara como debía funcionar. Hemos de recordar que el sistema de la Restauración operaba justamente al revés de cómo, se supone, opera nuestro vigente parlamentarismo: formado el Gobierno, se disolvían las Cortes y se buscaban otras afines. Romero Robledo prometía alpargatas a los que votaran por la opción correcta. De las alpargatas a los 400 euros, van los correspondientes ajustes por desarrollo e inflación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es sencillamente asqueroso que los partidos políticos realicen, en campaña electoral, ofertas de este tenor. Asqueroso, antiestético e indicativo de muchas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entrada, semejante proceder delata la consideración que merecen los ciudadanos, lo futuros votantes, al político de turno. Incluso quien por costumbre hoza en su discurso, como regla, entre la sarta de banalidades y el puro insulto a la inteligencia, como es el caso del Presidente del Gobierno, deberían existir unos límites, unas barreras siquiera meramente formales. A la vista está que no. ¿A qué perder el tiempo pergeñando alambicadas fórmulas para que parezca que tenemos ideas en materia fiscal? Seamos más simples y directos: el que me vote, tendrá una paga, el que no, no. Sin duda, el Presidente se dirige a esa masa inmensa de conciudadanos que, por la razón que sea, es incapaz de romper esa ficción que supone el Estado y, por tanto, no cae en la cuenta de que la beneficencia pública sale de su propio bolsillo, o del de otros, no desde luego, de los bolsillos del político. Pero en las democracias medianamente desarrolladas existe una, llamémosle, liturgia, que impone el tratar a los ciudadanos como si fueran personas conocedoras y versadas en sus propios asuntos; no justamente al revés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego está, claro, la soltura con que tirios y troyanos se manejan cuando se trata de dineros públicos. He hablado de esto ya muchas veces, y no me canso, no me cansaré nunca de recordar que eso que reparten tan alegremente –con el desdén de quien posee algo, propio y en abundancia- es el producto de mi trabajo, de su trabajo, gentil lector, del que he sido privado conforme a mecanismos coercitivos irresistibles. Lo diré de nuevo, por si  no se entiende. Cada euro del que disponen estos cantamañanas es un euro que ha sido detraído del esfuerzo de los españoles. Nos pertenece a nosotros y nuestras familias. En consecuencia, y aunque sé que es clamar en el desierto, exijo el mayor de los respetos. Exijo que, cada vez que se hable de cuestiones fiscales, se haga desde el más absoluto temor reverencial y, por supuesto, que cada vez que haya de cercenarse nuestra libertad, se haga con motivos más que justificados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumidas cuentas, ¿cuál puede ser mi reacción sino la indignación y la pena? Indignación ante el comportamiento de un tipo que no tiene vergüenza, que se sube a una tribuna a hablar desde la más absoluta de las ignorancias y el más terrible de los desprecios por la libertad y los derechos de los ciudadanos –presentándose, encima, como un adalid de la “nueva ciudadanía”-. Pena ante la práctica certeza de que ciertos argumentos, por banales que sean, calan entre la ciudadanía. Lástima al constatar cuántas carencias presenta, en nuestro país, el espíritu cívico. Al comprobar cuan insensible es nuestra opinión pública a tantas y tantas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy ya a particularizar en Zapatero o en el PSOE, porque es un mal común. Se ha dado con toda clase de gobiernos y parece que se seguirá dando. ¿Por qué parece que en España todo, o casi todo, sale gratis? La respuesta se llama, ya digo, falta de conciencia cívica. Es posible, desde luego, que tras una ocurrencia tan reveladora, que da de modo tan claro la medida de la altura intelectual del sujeto, ni uno solo de los que pensaban votar a Zapatero hayan cambiado de idea, y unos cuantos más se lancen en masa a las urnas, en pos de los 400 euros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-220559900049738912?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/220559900049738912/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=220559900049738912' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/220559900049738912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/220559900049738912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/02/los-400-euros.html' title='LOS 400 EUROS'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-9142521236941581274</id><published>2008-01-27T17:55:00.000+01:00</published><updated>2008-01-27T17:57:12.891+01:00</updated><title type='text'>EL ESPERPENTO ITALIANO</title><content type='html'>Mi querida Italia –sin duda, junto con Portugal y Francia, el país más cercano a España en todos los sentidos- ha vuelto esta semana a dar muestras de su empaño por alejarse cada vez más del grupo de países en la vanguardia del mundo. Tras el penúltimo disparate y consiguiente ridículo, de un primer ministro incompetente que, tras presentar una absurda moción de confianza, dispara uno de los espectáculos más bochornosos que se recuerdan en una República que acumula docenas de ellos, le toca a Giorgio Napolitano, desde el Quirinal, buscar una salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salida que, a estas horas, parece pasar por un “gobierno técnico”, figura de cierta raigambre en la turbulenta política italiana. Falta una personalidad de reconocimiento nacional para encabezarlo –no deja de ser paradójico, por cierto, que esas “personalidades reconocidas”, en Italia, casi nunca sean políticos o, al menos, políticos al uso-. Esta parece la única solución viable, toda vez que la condición necesaria para poder llegar a un status de estabilidad más &lt;em&gt;prolongada&lt;/em&gt; es una previa reforma de la ley electoral, o más bien, una contrarreforma del despropósito que un mal día decidió poner en pie Berlusconi con el único fin de dificultar la formación de gobiernos opositores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiebra ya el mito de que la sociedad italiana va por su lado, y prospera sola, mientras sus políticos se despeñan. Sencillamente, no es posible que un sistema político y económico funcione contra sus instituciones, o a pesar de ellas. El desmadre continuado termina por lastrar el crecimiento. La antaño dinámica economía italiana, más allá de polémicas estériles en torno a si hay o no &lt;em&gt;sorpasso&lt;/em&gt; español, es ahora la menos boyante de Europa. ¿Cuánto tiempo se puede seguir así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las perspectivas tampoco son buenas. La Segunda República, la república post-&lt;em&gt;mani p&lt;/em&gt;ulite, se ha estancado en los mismos vicios consociativos de la primera. La clase política se antoja una especie de cuerpo enquistado en la sociedad. ¿Es posible que el futuro de nuestros primos transalpinos se reduzca a un “Berlusconi, sí, Berlusconi, no”? Desde luego, no parece deseable. Urge que tanto la derecha como la izquierda renueven sus liderazgos. Urge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde España, sin duda, hay lecciones que extraer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha loado, por contraste, el nivel de nuestro debate político. Magro consuelo, sí, pero hay que reconocer que, aquí, todavía ningún político le ha espetado a otro que es “basura”, entre otras lindezas, en sede parlamentaria. Navajeo, sí, pero con buenas maneras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es magro consuelo, ya digo, porque con mejores o peores usos parlamentarios, lo cierto es que hay problemas comunes. Los italianos acaban de demostrarnos lo peligroso que es jugar de forma partidista con el entramado institucional y sus piezas más básicas. Es posible que haya quien crea que una reforma electoral inicua, hecha contra su adversario, está justificada si le otorga la victoria. Absurdo, a poco que se tenga una perspectiva de medio plazo. Más pronto o más tarde, esos manejos se vuelven contra su inventor, que un buen día es oposición él mismo, o se encuentra con que es su propia coalición la menos sólida. Pan para hoy, hambre para mañana. ¿Acaso no sucede eso, también en España?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un buen día, la red del sistema puede espesarse tanto que, simplemente, deja de funcionar. Y, entonces, se requiere cirugía mayor. Entonces, son imprescindibles las grandes reformas, casi siempre de resultado incierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sistemas políticos de las democracias del mundo pueden dividirse en dos grandes grupos: los que funcionan y los que no. El sistema español contaba hasta hace poco –sigue contando, confiemos- entre los primeros. No funcionaba a la perfección, eso es obvio, y presenta desequilibrios. Pero tenía media docena de elementos directrices razonablemente claros y con aceptable grado de salud. Pues bien, permítaseme afirmar que hemos iniciado el camino de la italianización, a través de añadidos de complejidad innecesaria, que tienen unos orígenes tan bastardos como la reforma berlusconiniana de la ley electoral. Y a lo peor nos abocan a similar destino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-9142521236941581274?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/9142521236941581274/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=9142521236941581274' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/9142521236941581274'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/9142521236941581274'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/01/el-esperpento-italiano.html' title='EL ESPERPENTO ITALIANO'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-5687358637962256440</id><published>2008-01-19T20:24:00.000+01:00</published><updated>2008-01-19T20:25:11.031+01:00</updated><title type='text'>PIZARRO Y GALLARDÓN</title><content type='html'>Dos son las noticias políticas del momento, y las dos en campo diestro –la que hubiera sido noticia en campo zurdo, la presentación del programa electoral, quedó muy en segundo plano-: la llegada de Pizarro y la salida de Gallardón. ¿Ambas concatenadas? Hay quien se malicia que, a la postre, sí, pero la conexión no tuvo que ser necesaria. Pizarro y Gallardón pudieron ser compatibles. Lo del Alcalde de Madrid, por tanto, es historia aparte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De Pizarro se podrá opinar lo que se quiera. No voy a ocultar que, por muchos motivos, me resulta simpático el caballero. Y con sinceridad, aunque la frase pueda hacerle acreedor a muchos reproches, no puedo quejarme de que haya debutado en política afirmando que el dinero donde mejor está es en el bolsillo del contribuyente. Tampoco puedo olvidar su famosa comparecencia en la que, Constitución en mano, se declaraba presto a enfrentarse nada menos que al Gobierno de la Nación, auténtico motor de la OPA que se lanzaba sobre la compañía que, en aquel momento, presidía. Claro está que las razones por las que a mí me cae simpático son exactamente las mismas que le granjearán toda clase de antipatías en la órbita socialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo que creo que cabe valorar como positivo es el mero hecho de que un hombre como él, formado, de éxito y con la vida resuelta, haya decido pasar a la política. Este fenómeno, que ojalá ocurriera con más frecuencia tanto en un lado como en otro, ha pasado a ser muy anómalo. Ya casi no existen en nuestra política políticos que sean otra cosa que eso, políticos. Es verdad que los “políticos profesionales” no son todos iguales. No es extraño hallar en política gente con importantes grados académicos y es muy habitual la figura del político-funcionario, o el funcionario-político, que llega a la política desde la administración. Esto es bastante normal en un tiempo en que el Ejecutivo ocupa tanto en la vida pública y en el que la política se tecnifica. Pero junto a estos políticos han proliferado los sencillamente indocumentados, verdaderos parásitos que serían absolutamente incapaces de ganarse la vida honradamente fuera del medio político. Simples culos andantes, posaderas prestas a pacer en cualquier hemiciclo, al ordeno y mando de los jerifaltes del partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni en el PP, ni en el PSOE ni en casi ningún partido político reina la democracia interna ni, desde luego, hay otro medio efectivo de circulación de elites que la “mili” en las garitas partidarias. Lo de Pizarro, por tanto, ha de valorarse positivamente: de su seriedad cabe esperar que la apuesta no sea consecuencia de un calentón y, por tanto, que siga ahí ocurra lo que ocurra –desde luego, será digno de ver, si llega el caso, cómo se despacha en debates parlamentarios con los habituales analfabetos funcionales-, pero no cabe duda de que es bueno saber que no tiene para continuar más incentivo que el interés por lo que hace. Es dueño de salir igual que entró: cuando y como le apetezca. Como otros que, en el pasado, dijeron “basta” y retornaron a sus empresas, cátedras o despachos. Ninguna cátedra, ninguna empresa y ningún despacho espera a los que jamás ejercieron –en rigor, ni se plantearon ejercer- cualquier otra profesión que la de cargo público “de lo que sea”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y Gallardón? Gallardón tiene lo que se merece, sin duda, por su mal estilo y peor gusto. Es verdad que un partido político no es la Compañía de Jesús y, por tanto, nada hay de malo en autopostularse. Tampoco hay nada de malo en aspirar a lo más alto. Pero sí hay tiempos y lugares. Hay momentos, hay oportunidades... Y nada de eso ha sido objeto de la menor consideración de ese alcalde que, de paso, ha puesto claro a sus convecinos que, en realidad, no tiene interés en ser lo que es. Triste sino el de nuestra capital, siempre desdeñada. Los que defienden que la incorporación de Gallardón a las listas hubiera traído votos al PP –que, más bien, pretenden colocar al muchacho de cara a una eventual sucesión- quizá harían bien en recordar que muchos, por no decir todos, los muchos sufragios que don Alberto cosechó en su vida son de Madrid. Y los madrileños le votaron para alcalde. Y los madrileños, algunos por lo menos, piensan, con todos los respetos, que Madrid no es Madrigal de las Altas Torres, y que su magistratura es de las de tiempo completo. No veo muy bien con qué cara iba el PP a intentar repetir mandato en la ciudad tras semejante plante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es menos cierto que el manejo de los tiempos tampoco parece la especialidad de Mariano Rajoy. Si tan convencido estaba –con razón, creo- de que la actitud de don Alberto no merecía la incorporación a las listas, tiempo tuvo de atajar el debate a su hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Efecto electoral? En realidad, está por ver. Hay quien dice que ambas cosas, la llegada de Pizarro y la salida de Gallardón escoran al PP “a la derecha” y, por tanto, le alejan del lugar donde puede ganar las elecciones. Pero la mayoría de los que dicen eso ni han votado al PP nunca, ni piensan votarlo en su vida ni, desde luego, desean que el PP se acerque ni de lejos a ganar las elecciones. Además, no todo van a ser pérdidas. Algún voto se ganará... alguno, seguro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-5687358637962256440?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/5687358637962256440/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=5687358637962256440' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5687358637962256440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5687358637962256440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/01/pizarro-y-gallardn.html' title='PIZARRO Y GALLARDÓN'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-1084305728072245543</id><published>2008-01-19T19:19:00.001+01:00</published><updated>2008-01-19T19:20:05.203+01:00</updated><title type='text'>TOLERANCIA ASIMÉTRICA</title><content type='html'>Leo en prensa que la lectura, a cargo de un profesor, del discurso que el papa Benedicto XVI tenía previsto pronunciar en el acto de apertura del 750º curso escolar de la Universidad de la Sapienza, en Roma, fue un rotundo éxito. Las palabras del Santo Padre cosecharon muchos aplausos. Aplausos que no empañan –para vergüenza del propio rector- la circunstancia de que Ratzinger no haya podido leer su alocución por sí, debido a que las presiones de ciertos grupos desaconsejaron que el Papa aceptara la invitación que se le había cursado. Juan Pablo II sí pudo hablar ante la que, antaño, fue universidad pontificia pero, al parecer, los adalides de la tolerancia acusaban al actual Papa de haber pronunciado una especie de defensa del proceso de Galileo –inciso: desconozco absolutamente qué dijo Benedicto XVI sobre el asunto ni en qué contexto lo dijo, pero parece ser que afirmó que el pisano “tuvo un juicio”, lo que, así expresado, no puede ser más cierto-, lo que le hace indigno de presentarse en la “casa de la Razón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro orden de cosas, leo también que cierta Fundación española se ha visto obligada a redoblar sus medidas de seguridad porque ha invitado a hablar a dos profesores americanos que se declaran partidarios de la teoría del “diseño inteligente”, alternativa a la de la evolución de Darwin. Por lo que dicen, sus ideas tienen poco que ver con el creacionismo (y si así fuera, ¿qué?), pero a los guardianes de la ortodoxia les molesta, al parecer, que se expandan teorías no demasiado fundadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo desconozco casi todo sobre el “diseño inteligente”, y veo a mi alrededor demasiadas evidencias de nuestra proximidad al mono, o incluso a otros bichos inferiores como para poner en duda a estas alturas que Darwin parecía ir por buen camino pero, ¿desde cuándo es pecado difundir ideas científicas poco fundamentadas o, incluso, acientíficas por completo? Lo cierto es que produce verdadero rubor echar la vista atrás y comprobar cuántas ideas “sólidas” resultaron ser auténticas estupideces, por lo común proferidas por científicos muy ideologizados, así que el “diseño inteligente”, sea una tontería de pura cepa científica o una memez religiosa no podría, en ningún caso, llevarse la palma de la novedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco veo, sinceramente, razón por la que se deba anatematizar al Papa por los mismos que están dispuestos a hacer la ola ante cualquier líder religioso que hubiera procesado a Galileo ayer mismo por la tarde, y no hace quinientos años. Es sintomático, por ejemplo, el entusiasmo que despierta ese líder tibetano en el exilio que, con todos mis respetos, representa un régimen teocrático y feudal, por más que la odiosa amenaza del aun más impresentable régimen chino nos lleve a soslayarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No voy, en fin, a realizar la afirmación, que me parece insostenible, de que cualquier idea puede ser libremente expresada, porque hay ideas que, en sí, son dañinas, ofensivas y delictivas. Pero, con mucho, son las menos, y desde luego hay que tentarse la ropa antes de negarle a cualquiera el derecho fundamental a la palabra. La cuestión es que esta “tolerancia asimétrica”, en cuya virtud ciertas ideas, aun siendo repugnantes y rayanas en lo intolerable, gozan no ya del beneficio de poder ser expresadas en alta voz, sino también de una inexplicable simpatía, pero otras son inmediatamente contestadas empieza a alcanzar dimensiones preocupantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que reclamar, entonces, por increíble que suene, que todos los discrepantes tienen el mismo derecho a hacerse oír, y que quienes deseen organizar una conferencia sobre el diseño inteligente, tienen derecho a hacerlo, y el público que voluntariamente quiera escucharlo, tiene también derecho a asistir. Son demasiadas, ya, las ocasiones en que “elementos aislados” –generalmente, siempre del mismo lado- revientan actos de otros por la sencilla razón de que no les gustan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-1084305728072245543?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/1084305728072245543/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=1084305728072245543' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1084305728072245543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1084305728072245543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2008/01/tolerancia-asimtrica.html' title='TOLERANCIA ASIMÉTRICA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7099559051696975317</id><published>2007-12-31T17:57:00.000+01:00</published><updated>2008-01-02T09:32:07.921+01:00</updated><title type='text'>ZP Y LA DIVERSIDAD IDEOLÓGICA</title><content type='html'>Dice Fernando Díaz Villanueva (&lt;a href="http://www.diazvillanueva.com/2007/12/reunion_naciona.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;) que, siendo él poco religioso, le resultó agradable el acto de ayer de las familias cristianas. Desde –supongo- al menos una cierta discrepancia o, cuando menos, desde la distancia que implica su propia declaración, cree Fernando, o yo le interpreto, que está más que bien que ese segmento de la sociedad, el de los católicos que pretenden vivir como tales, se deje ver. Es más, llega a afirmar que le gustaría que hubiese más gente religiosa, a ser posible, cristiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Convengo con Fernando en algunas cosas. Comprendo perfectamente su deseo. ¿Por qué? Porque, a diferencia de lo que suele ocurrir en las algaradas a las que otros nos tienen acostumbrados, las numerosas manifestaciones y actos multitudinarios protagonizados por grupos religiosos a lo largo de esta legislatura han ofrecido un cuadro de comportamiento ciudadano ejemplar. A diferencia de lo que sucede cuando ocupan las calles quienes, por ejemplo, claman por la paz –casi siempre contra alguien-, no cabe duda de que las vitrinas del Corte Inglés están perfectamente seguras con estas familias de tres, cuatro, cinco... doce hijos. El bocata de jamón lo traen de casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que el proyecto vital consistente en fundar una familia tradicional, vivir del trabajo de uno y educar a los hijos en la propia fe (“a lo Flanders”, como dice Fernando, evocando la figura del popular vecino de Homer Simpson) raramente produce externalidades negativas. No puedo sino estar de acuerdo en que, en primer lugar, hay que reclamar el máximo respeto para estas personas y sus familias, que tienen todo el derecho del mundo a no ser molestadas en sus creencias y, por supuesto, a hacer bandera de ellas cuando y como tengan por convenientes. Bienvenidos, pues, actos como el de ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho lo anterior, con lo que ya no puedo estar tan de acuerdo es ni con el discurso catastrofista de algunos obispos ni, desde luego, con la pretensión, vagamente soterrada, de anatematizar a los que no comulguen con un cierto credo. Sencillamente, no es verdad que España haya devenido, bajo la égida de Rodríguez Zapatero, una Sodoma y Gomorra, ni es cierto que las leyes aprobadas –muchas de ellas, sin ser aciertos, precisamente- socaven los cimientos de los derechos humanos. El divorcio exprés o el matrimonio homosexual podrán ser aciertos o desaciertos legislativos, pero no andanadas contra la misma dignidad humana, me temo. Al césar lo que es del césar, máxime tratándose de un gobierno que tiene un currículo tan deficiente, que no hay ninguna necesidad de agravar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, si la pretensión progre de igualar toda clase de formas de convivencia, con independencia de su relevancia social, tiene poco fundamento –porque no hay mayor injusticia que tratar igual lo desigual-, tampoco es aceptable que para esas otras formas sólo quede, en el mejor de los casos, “la tolerancia”. No es aceptable la división de los comportamientos sociales entre “naturales” y “antinaturales”. En todo caso, habría que recordar a los señores prelados que llevamos siglos intentando hacer lo posible por ser menos “naturales” y más “civilizados”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, no creo que sea muy procedente insistir en la razón fundamental de mi discrepancia: la Iglesia Católica puede ser muchas cosas, excepto liberal, naturalmente. ¿Acaso merece la pena recordar que nos hallamos frente a una Institución dogmática, depositaria de una Verdad revelada? Bien está. Tan solo cabe, quizá, recordarle una vez más a la Iglesia –o recordar nosotros mismos- que solo representa una moral privada, puede que mayoritaria, pero privada, que ha de coexistir con otras morales privadas –con todas las que, a su vez, sean capaces de autoconstreñirse para permitir la existencia de otras-, y que no puede aspirar a elevar dicha moral al rango de moral pública. No, al menos, por la vía de la imposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho todo esto, y volviendo al principio, desde un punto de vista estrictamente político, creo que este activismo religioso debe ser saludado, y puede considerarse un hito de la presente legislatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me atrevo a afirmar que, si algo de positivo nos deja este convulso zapaterato ha sido la eclosión de formas de ver la vida alternativas a la ortodoxia progre. Sin duda, los primeros sorprendidos por ello han sido los socialistas que, supongo, pensaban que las aguas iban a volver mansamente a su cauce: tras el triunfo electoral, debía producirse también el triunfo ideológico, en forma de aquietamiento del discrepante. Pero, no, esta vez, no. Los adalides del pensamiento único se han llevado el pequeño disgusto de comprobar que el país es ahora mucho más plural de lo que pensaban. No estaba en el guión, pero a la vuelta a la Moncloa se han topado, para empezar, con un verdadero frente mediático en cuyas filas militan demagogos de primer orden –al igual que en las propias y con las mismas armas-. Se han topado también con que el SMS, las calles y demás no son privativas de nadie. Se han topado con que la Derecha española es plural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y... rompamos una lanza. Se han topado también con una pequeña eclosión del liberalismo clásico. No nos engañemos, ocupamos un papel muy marginal en la escena, pero sí alguno. Es especialmente llamativo, creo, ver cómo este virus anida en un segmento de la población que, si por algo destaca, es por su juventud. Es interesante ver cómo en la primera generación genuinamente post-franquista –es decir, en una generación ya no obligada a tomar bando por motivos sentimentales- la apelación intelectual del liberalismo encuentra algo de eco. Nuestros predecesores fueron de izquierdas o de derechas, pero nunca, nunca liberales. Nosotros, algunos, sí lo somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los años de ZP han traído, pues, una diversidad ideológica nunca vista. Magra esperanza, pero esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz año 2008.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7099559051696975317?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7099559051696975317/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7099559051696975317' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7099559051696975317'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7099559051696975317'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/12/zp-y-la-diversidad-ideolgica.html' title='ZP Y LA DIVERSIDAD IDEOLÓGICA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-9214545576770335087</id><published>2007-12-30T20:18:00.000+01:00</published><updated>2007-12-30T20:20:04.520+01:00</updated><title type='text'>YO TAMBIÉN ESTOY CON MARY WHITE</title><content type='html'>Sepan quienes no estén al corriente que Mary White es la autora del delicioso blog &lt;a href="http://marygodiva.blogspot.com/"&gt;Lady Godiva&lt;/a&gt;, uno de los más activos de Red Liberal. Me entero por &lt;a href="http://libertymad.blogspot.com/2007/12/agresin-borroka-contra-la-familia-de.html"&gt;otro blog amigo&lt;/a&gt; de que  Mary White y su familia han sido amenazados y agredidos verbalmente en el pueblo de Jaén donde pasan sus vacaciones de Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquiera que sea el ¿motivo? de esas amenazas y agresiones, desde aquí, toda mi solidaridad con Mary. Solidaridad redoblada si es que, como es previsible, el ¿motivo? es que a algunos les molesta el que Mary haga, como suele, brillante uso de su libertad de expresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte abrazo, Mary. Y, si alguien se ha irritado en el pasado por tus artículos... que se lo vaya haciendo mirar, o morirá presa de fuertes convulsiones, porque estoy seguro de que seguirás en la brecha, con ganas redobladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te ladran, luego cabalgas, Lady Godiva.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-9214545576770335087?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/9214545576770335087/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=9214545576770335087' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/9214545576770335087'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/9214545576770335087'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/12/yo-tambin-estoy-con-mary-white.html' title='YO TAMBIÉN ESTOY CON MARY WHITE'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-4079820896572004152</id><published>2007-12-28T18:43:00.000+01:00</published><updated>2007-12-28T18:48:49.972+01:00</updated><title type='text'>ACABA 2007</title><content type='html'>Acaba 2007 y, con él, la legislatura. La legislatura maldita, sin duda, la peor desde que recomenzara la andadura de los parlamentos democráticos en España, allá por un ¿lejano? –sí, lo parece- 1978. El juicio que merece no puede ser peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mala, en primer lugar, porque es la égida de un gobierno absolutamente fracasado. Los voceros gubernamentales, habilidosos ellos, juegan con la desmemoria. Juegan con esa verdad como un templo de aquel campeón del cinismo que fue Felipe González: no hay asunto, por grave que sea, que merezca más de quince días de periódicos. También nos recuerda Manuel Conthe en su ameno libro “la Paradoja del Bronce” cómo la psicología ha demostrado que, no importa cuan larga y variada sea una experiencia, al final, nos quedamos con dos instantes, el álgido y el postrero. Así pues, sí, los españoles acudirán  a votar, probablemente, con los ecos de la última gracia que se le haya ocurrido al ministerio Zapatero. Sólo esa falta de percepción puede ayudarles –les ayudará, con toda probabilidad- a eludir la realidad de un fracaso en la totalidad de las apuestas estratégicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El adanista Zapatero se nos presentó con ínfulas de desfacedor de los peores entuertos que nos aquejaban cuando él llegó. Ignorando completamente las llamadas a la prudencia implícitas en las anómalas y trágicas circunstancias que enmarcaron su acceso al poder, el hombre del talante se lanzó temerariamente a abrir unos cuantos melones que no ha podido cerrar. En rigor, que no ha sabido cerrar porque no tenía ni puta idea de cómo hacerlo. Ni la tiene. Su falta de profundidad intelectual convierte su presunta audacia en temeridad, en desvergüenza y desdén por los gobernados. No contento con haberse comportado estrictamente como gobernante de parte –sin árnica ninguna para los que no piensan como él (tentado estaba de decir que para los que, simplemente, piensan)-, y con dinamitar los consensos básicos de la democracia española, ha convertido el problema territorial –que, obviamente, no se inventó él, eso es cierto-, en afortunada expresión de su a menudo silente vicepresidente, en un &lt;em&gt;sudoku&lt;/em&gt;, en un puzle cuya solución se aventura muy, muy compleja, si es que la tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco puede decirse que la oposición haya rayado a gran altura en estos cuatro años. Es verdad que la insoportable levedad de ZP, a título personal, y la inanidad de su Gabinete, en general, han llevado a muchos a subrayar la inutilidad de Rajoy y sus gentes, como si enfrentarse a semejante tropa hiciera inexcusable la victoria por goleada. Esto último es injusto. Es increíblemente difícil ganarle, en condiciones normales, la posición a un gobierno, por incompetente que sea. Desde esta perspectiva, lo realmente llamativo –lo que da la medida de la banalidad del equipo ministerial- es la incapacidad gubernamental para el despegue. No, no se trata de encuestas o de sacar tantos o cuantos puntos al rival. Ni aunque, a estas alturas, el PP volara muy por encima de su adversario en las estimaciones, estaría enmendado el yerro de no haber construido una alternativa sólida e identificable. Podrá argumentarse que los deméritos ajenos deberían haberle llevado más lejos, y hasta es posible que los hados le sonrían y salga ganador el 9 de marzo. Pero no ha ilusionado, no ha convencido... salvo a los que venían convencidos de casa, por supuesto. Al PP le correspondía –le corresponde- demostrar que hay una alternativa al PSOE, y me refiero a una alternativa integral. Una alternativa no es un reverso. El PSOE dice, probablemente con razón, que es el partido que más se parece a España. Pues, coño, se trata de que a España hay que cambiarla. España no se puede seguir pareciendo al PSOE, y el PP parece empeñado en que siga siendo así, aunque sea el PP quien la gobierne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, la estopa a diestra y siniestra –privilegio del ciudadano cabreado e independiente- no nos releva de nuestro trágico deber: el 9 de marzo, deberemos decidir quién nos parece menos malo. Y déjenme que les diga que Sarkozy no se presenta, ni Merkel, ni Hillary Clinton. Se presentan los que hay. Y un &lt;em&gt;non liquet,&lt;/em&gt; una no-decisión en pose ofendida no es, creo, una conducta admisible –no, en las actuales circunstancias-, aunque preveo que pueda ser una conducta masiva, especialmente en algunas regiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué ocurrirá el 9 de marzo? Sabe Dios. Pero no hay demasiados motivos para ser optimista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, como dicen, ambos grandes partidos van a estar en un pañuelo –sin mayorías claras, por tanto-, lo probable es que siga gobernando ZP. Sucederá tanto si gana como si pierde por la mínima –entendiendo por “la mínima” algo bastante holgado-. Dijo, sí, que no gobernaría si no era el más votado, pero todos sabemos que, cuando la patria llama, siempre se encuentran mayorías “de progreso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo que no me cabe la menor duda es de que las elecciones se van a plantear sobre un único eje: el PP. El voto se pedirá a favor o en contra del PP, pero no a favor de nadie más en concreto, más allá de retóricas formales. Y ello por varias razones. La primera, desde luego, es que el gobierno no está para sacar pecho y pedir un aval a su gestión pero, sobre todo, porque es éste el único y verdadero cimiento del proyecto político de Rodríguez. Su “España alternativa” es, principalmente, una España en la que el PSOE es hegemónico, a cambio de que los demás partícipes en el proyecto puedan ver realizadas mayores cuotas de sus expectativas.  No se trata de que quepan los que nunca han querido caber; sino de que dejen de caber muchos de los que, hasta ahora, mejor o peor, cabían. El PSOE no sale, ya lo han dicho sus voceros, "a buscar el centro", sencillamente porque sabe que no es ahí donde reside la posible victoria. La victoria está a babor, allí donde reside la masa de electores cuya única idea política clara es que no quieren gobiernos del PP -no porque no tengan otras, desde luego, sino porque es, probablemente, el único aspecto que genera consenso suficiente, en el doble sentido de amplio y bastante como para ir a votar sin necesidad de mayores razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas Cortes que reproduzcan las actuales, con ligera ventaja de uno de los dos grandes partidos o del otro, tanto da –insisto, resultado probable-, podrían conducirnos a dos escenarios muy diferentes. El primero, y el más deseable, es que el ganador, el más votado, el que tenga más escaños -o como quiera que toque definir al ganador esa noche-, bascule hacia el centro, en busca de acuerdos transversales con el otro. La condición necesaria es, por supuesto, que ese otro esté donde y cuando se le busque, para permitir un gobierno en minoría, reeditando la experiencia Suárez. No me planteo una gran coalición formal, porque es, sencillamente, ciencia ficción –no porque no lo desee-. El escenario que acabo de describir tiene pocos visos de realidad, desde luego, si gana Rajoy, y muchos menos si gana Rodríguez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo escenario, mucho menos apetecible, es, supuesta una victoria del PSOE o una victoria del PP que pueda ser convenientemente neutralizada a través de pactos, la perseverancia en una práctica acorde con la experiencia y con la apuesta que se puede intuir en las propuestas socialistas, con resultados asimismo previsibles. Es innecesario decir que, por desgracia, la última de las situaciones cuenta con más papeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El lugar para la esperanza? Que, a Dios gracias, la política sigue siendo un arte. Y en el arte, como en la vida, hay sorpresas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-4079820896572004152?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/4079820896572004152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=4079820896572004152' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/4079820896572004152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/4079820896572004152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/12/acaba-2007.html' title='ACABA 2007'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-8492493202883691796</id><published>2007-12-01T19:15:00.000+01:00</published><updated>2007-12-01T19:17:39.737+01:00</updated><title type='text'>EL CONOCIMIENTO INÚTIL</title><content type='html'>Pere Navarro, Director General de Tráfico, ha sido “cazado” por unos periodistas, en su coche oficial, cuando circulaba a velocidad holgadamente superior a la permitida. Ignacio Camacho, en ABC, le afea la conducta y plantea lo elegante que hubiera resultado una dimisión a tiempo, que en otras latitudes hubiera volado, sin duda, hasta la mesa del ministro sin necesidad de pedirla. Ve el periodista andaluz en esta conducta un rasgo de la prepotencia y la chulería típicas de las clases dirigentes españolas, que parecen creer que las normas que hacen no van con ellos. La cosa no deja de tener su gracia, porque el tal Navarro es el adalid de las políticas altamente represivas, que incluyen cárcel para los infractores en los casos más graves – se entiende que si no son importantes y llevan prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camacho tiene razón, sin duda, en general. Tenemos unos dirigentes prepotentes hasta la náusea. Pero, en el caso que nos ocupa, el señor Navarro no hace sino pecar del mismo mal que casi todos los ciudadanos. No cumple el límite de velocidad porque no se lo cree. Porque a él, como a tantos otros, la norma se le antoja hueca y sin sentido. Desde luego, me apostaría la mano a que el señor Navarro no permitiría que su chófer se pusiera al volante estando como una cuba ni le invitaría jamás a saltarse un “stop”. El señor Navarro, como todo hijo de vecino tiene –incluida la imprescindible dosis de mayor tolerancia para con el comportamiento propio- la misma intuición que el resto de los mortales para distinguir la norma absurda de la sensata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí esto me parece muy triste. Me parece muy triste que la DGT y sus responsables hayan degradado la lucha por la seguridad vial hasta convertirla en una serie de mantras y lugares comunes, respaldados, eso sí, por una política represiva que produce cada vez más pingües resultados económicos. En estos días, una asociación de automovilistas, por enésima vez, ha pretendido relanzar un debate serio sobre los límites de velocidad. Ante la evidencia de que son sistemáticamente incumplidos, antes que concluir que la mayoría de los españoles se han vuelto unos locos peligrosos, quizá convenga preguntarse por qué. Y la respuesta a la pregunta es que los límites genéricos son perfectamente inútiles. Existen en nuestras autovías, por ejemplo, tramos en los que es totalmente seguro circular a 140 kilómetros por hora y otros en los que hacerlo a más de 100 puede ser muy peligroso para la salud. Un buen ejercicio, en busca de la seguridad vial –y que no busque convertir a los ciudadanos en víctimas de la voracidad recaudatoria- quizá debería partir, en este tema, de un análisis profundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no. Temo que no hay ninguna, absolutamente ninguna posibilidad de desarrollar, en este como en otros tantos temas, un debate sensato, sereno y sin interferencias de posiciones puramente ideológicas o apriorísticas. Es curioso comprobar, día tras día, cuánta razón tenía Jean François Revel en su célebre ensayo “el conocimiento inútil”: la evidencia de que disponemos cada día de más información no implica, en absoluto, que haya en nuestro debate público un ápice más de sabiduría. A Dios gracias, siguiendo con nuestro ejemplo, la tecnología nos permite, hoy, disponer de bases inmensas de datos que permiten, si se hace un esfuerzo sincero, encontrar una solución técnica a muchos de los problemas que el tráfico plantea. Los puntos negros de las carreteras están perfectamente identificados, se dispone de series estadísticas, se conoce la práctica comparada, podemos investigar las causas de los accidentes... pero no queremos. No nos da la gana. ¿Por qué? Porque preferimos encenagarnos en el debate ideologizado, adoptar posiciones “progresistas” o “conservadoras” y hacer cosas tan estúpidas como afrontar el problema desde “una perspectiva de izquierdas (o de derechas)”. ¿Por qué es imposible plantear con solvencia que, en ciertas carreteras, el límite de velocidad bien podría elevarse –y, además, todo el mundo lo sabe-? Sencillamente, porque eso exige que mucha gente se desdiga de lo que viene diciendo machaconamente desde hace semanas, meses y años. Porque eso implica reconocer que todo el dinero invertido en campañas apocalípticas quizá pudo tener mejor destino, como pudo ser el arreglo de carreteras, el levantamiento de un mapa de siniestralidad para la fijación correcta de velocidades, o sencillamente la impartición de cursos de conducción. Y no, señor mío, no estamos por la labor. Mejor dejamos las cosas como están, y le decimos al conductor que pise a fondo en las rectas manchegas, que es para hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro buen ejemplo es el de las balanzas fiscales. Supongamos que se concluyera que, en efecto, puede ser de interés conocer semejante dato. Si verdaderamente se pretendiera construir algo sobre esa base, se empezaría consensuando una definición de qué se quiere medir y, después, una metodología de medición. A buen seguro, los economistas disponen de técnicas y datos juiciosos para hacer el trabajo, como acaba de demostrar alguien recientemente. Pero no, no será así. Alguien se encargará de que, sea cual sea la metodología aplicada, el resultado “no sirva”, sencillamente porque no avale ciertas tesis o avale las contrarias. No se quiere conocer, sino justificar. A nadie le importa un carajo cuál es, realmente, el saldo de Cataluña, o de Andalucía con el resto de España. Lo único que importa es que, sea lo que sea, es “intolerable”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, la política no es el reino de la técnica ni de la ciencia. Pero sí puede afirmarse que la política democrática es aquella especie de política en la que la razón, el debate y el discurso racionales, tienen, o deberían tener, un campo más amplio. Sencillamente, porque si la base de la política democrática es el diálogo, la convicción del otro, todos deberíamos estar dispuestos a respetar la inteligencia del otro tratándole como un ser con intelecto y, lo que es igualmente importante, todos deberíamos tener la honestidad de estar dispuestos a ser convencidos. Al menos, a contemplarlo como posibilidad, siquiera a no negar los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos hemos instalado, por el contrario, en un ambiente de frase hueca y de mensaje corto. En una política que parte de la base de que el ciudadano es retrasado mental o, al caso, como si lo fuera. No hay matices, no hay grises, no hay complejidad en las cosas. Por debajo de 120 todo es seguridad y buen hacer, por encima, están la temeridad y el peligro. Fácil de recordar, desde luego.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-8492493202883691796?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/8492493202883691796/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=8492493202883691796' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/8492493202883691796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/8492493202883691796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/12/el-conocimiento-intil.html' title='EL CONOCIMIENTO INÚTIL'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-2190001017786009310</id><published>2007-11-11T21:28:00.001+01:00</published><updated>2007-11-11T21:29:48.327+01:00</updated><title type='text'>ALGO DE PESIMISMO ANTROPOLÓGICO</title><content type='html'>Los habituales de la casa habrán notado que esta bitácora se actualiza cada vez menos. No voy a negar que las ausencias, cada vez más prolongadas, obedecen en buena medida a simple falta de tiempo. Pero tampoco voy a esconder que me asaltan cada día con más frecuencia dudas acerca de si merece o no la pena seguir en este empeño. Escribir, juntar letras, es en sí un placer y un solaz, pero no nos engañemos, sobre todo si uno opta por géneros como el que a mí me ha dado por cultivar –quede al lector el calificativo más preciso- hace falta algo que decir. Algo que merezca ser dicho y, también, que tenga algún viso de ser escuchado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos tiempos, noto que mi moral decae, la verdad. Me puede el entorno. Me puede el escasísimo eco que el liberalismo laico tiene en esta sociedad. Me pueden, en suma, la falta de sentido cívico de España y de los españoles. Hay días que me levanto pensando que jamás tendremos, en nuestro país, una democracia liberal digna de tal nombre, sencillamente porque no la queremos. No la buscamos. Como consecuencia, tengo la sensación de que lo que escribo es de muy poco interés para mis conciudadanos. Un discurso sobre la ciudadanía responsable, sobre la ciudadanía liberal, en las antípodas del zapaterismo pero, me temo, también lejos de los terrenos donde pulula la única derecha realmente existente no parece tener nada de interesante para nadie, a salvo esta pequeña comunidad que hemos formado quienes gustamos de leernos a nosotros mismos y poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo de terminar el reciente ensayo de Albert Boadella que ha merecido –justamente, creo - el premio Espasa de este año. El dramaturgo catalán, tristemente, acaba el libro poco menos que anunciando que se da por vencido. Lejos de mi intención compararme con todo un personaje como don Albert que, al fin y al cabo, uno no es nadie, pero me preocupa, y mucho, la razón que da para su deserción. Boadella, viejo luchador contra toda clase de intolerancias –y, claro, demócrata convencido- ve la hora de hacer mutis no cuando carga contra él todo el &lt;em&gt;establishment&lt;/em&gt; catalán sino cuando ese &lt;em&gt;establishment&lt;/em&gt; y la sociedad que parasita se vuelven indistinguibles. En ese caso, acierta el cómico en que lo mejor es irse, porque no hay conciencia ciudadana que despertar, ninguna causa verdadera a la que servir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que igual tenemos que ir haciéndonos a la idea de que puedan ganar los malos. En estos días, se cumplen dieciocho años de la caída del Muro de Berlín. En aquella hora se anunció que toda una perspectiva ideológica liberticida se iba para no volver. Sencillamente porque había quedado falsada, porque no había resistido el contraste con la realidad. Pero tiempo faltó para que la historia diera la razón a Revel en su aserto de que la fuerza más poderosa del mundo es la mentira. La realidad, ¿a quién le importa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La democracia liberal, ilusa ella, se sentía vencedora, afianzada, tras ganar, por fin, una guerra antitotalitaria, soterrada, que duró más de cincuenta años. Pero, ay, entre tanto, los engendritos del 68, la generación más inane de la historia, había alcanzado la mayor edad, y estaban dispuestos a demostrar que la imbecilidad humana no conoce límites. Tampoco la desvergüenza ni la indecencia. Los enemigos de la democracia liberal han vuelto a la carga, en esta ocasión, me temo, con el alma más letal de todas: la ideología que no puede ser falsada, precisamente por no parecer ni presentarse como una ideología. Paradójico pero cierto. De todos los enemigos que ha tenido el liberalismo, sin duda, el sesentayochismo es, aparentemente, el más burdo. Pero precisamente por eso se viene mostrando como el más correoso. Porque ha conseguido liberarse de todas las constricciones impuestas por el discurso racional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dieciocho años después, hemos retrocedido como los cangrejos. Algunos lo llaman “corrección política” otros, “pensamiento débil”. En suma, se llame como se llame, es un invento liberticida y muy peligroso. Porque es muy difícil hacerle frente. Porque tiene los efectos paralizantes de una droga. Como destaca Manuel Conthe, en ocasiones, un grupo puede tomar una decisión perfectamente estúpida que, además, todos los miembros del grupo, uno a uno, saben que lo es. Eso es frecuente en el mundo de lo políticamente correcto. Y es el miedo lo que impide que se levante la voz para decir que el emperador va desnudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una ocasión, alguien, en una campaña electoral, dijo que el PSOE era el partido que más se parece a España. Lo que yo me temo es que sea España la que se parezca al PSOE. Porque, entonces, no hay nada que hacer. Estamos todos en el trance de Boadella. No nos queda otra que aceptar la evidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdonen ustedes la ración de pesimismo dominical, o considérenla un benéfico desahogo. Me pasa de cuando en cuando. Pesimismo antropológico, se llama.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-2190001017786009310?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/2190001017786009310/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=2190001017786009310' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2190001017786009310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2190001017786009310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/11/algo-de-pesimismo-antropol.html' title='ALGO DE PESIMISMO ANTROPOLÓGICO'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-6024662858353836650</id><published>2007-11-11T12:33:00.001+01:00</published><updated>2007-11-11T12:33:55.001+01:00</updated><title type='text'>EL TRISTE SUCESO DE SANTIAGO</title><content type='html'>Triste, muy triste episodio del de ayer en Santiago. Doblemente lamentable, si tenemos en cuenta que es lo que les faltaba a las ya de por sí endebles cumbres iberoamericanas. Por desgracia, era de prever. Y es que lo de los insultos contra España o los españoles empieza a ser cuestión de costumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que, en una de las primeras cumbres, un presidente –creo recordar que de Guatemala- se despachó a gusto acusándonos del genocidio de los Mayas. En nuestra propia casa, el tipo nos afeaba los desmanes, cinco veces centenarios de ¿nuestros antepasados? Más bien de los suyos. No deja de ser curioso que buena parte de los que vienen a insultarnos resultan ser miembros de esas castas dirigentes, repulsivas, caciquiles y, por supuesto, bastante autóctonas- Los americanos, un buen día, va ya para doscientos años, decidieron echarnos, y quedarse a solas con esa gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de ahora tiene, además, otras lecturas. Toca retórica antiimperialista. Nada personal, solo la eterna cantinela del “enemigo exterior”. “Somos pobres, la culpa es de ellos”. A cierta izquierda española, este sonsonete le hacía y le hace mucha gracia. Al fin y al cabo, América Latina no deja de ser el lugar en el que algunos esforzados hacen realidad los ideales mientras el progre patrio va echando barriga –sin dejar de decir las mismas gilipolleces de siempre-. El problema, claro, es que el imperio, al menos una parte chiquita de él... somos nosotros. Son las empresas españolas que operan allí los servicios bancarios, el teléfono, la luz, en fin, ya se sabe, la United Fruit rediviva. Así pues –ya digo que no es nada personal- éramos y somos víctimas propiciatorias de la demagogia populista. Es verdad que otras naciones, amén del Satán yanqui –las críticas a los Estados Unidos ya no son noticia- tienen también muy importantes intereses en la región, y es casi seguro que sus empresas aplican allí las mismas prácticas poco ortodoxas por las que se han hecho famosas en otras latitudes –prácticas, por cierto, a las que nuestras empresas, como nuestros soldados, son bastante ajenas-, pero no tienen el glamour de esta madre patria venida a menos, a la que se puede echar en cara todo un memorial de agravios (holandeses, ingleses y demás colegas no solían dejar vía a posibles herederos vivos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues miren ustedes. Ya sé que esto no es políticamente correcto, pero creo que no yerro si afirmo que: el imperio español de la Edad Moderna fue, con mucho, el menos maléfico entre sus contemporáneos; nuestras exiguas posesiones coloniales decimonónicas recibieron un trato notablemente mejor que el de sus pares respecto a sus metrópolis –un poco de historia de la olvidada Guinea Ecuatorial daría pie a elaborar esta idea- y, en tiempos más actuales, España y los españoles se vienen conduciendo por el mundo con excelentes calificaciones. Nuestro país es, posiblemente, una de las democracias más respetuosas con el Derecho internacional –a veces, tanto, tanto, que entra en conflicto con la propia Justicia-; nuestros soldados rinden servicios, pero no abusan ni vejan; y nuestras empresas llegan, pagan la factura y hacen cuanto pueden porque los servicios funcionen, por lo menos igual o mejor que sus competidoras internacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa es que nuestra política exterior desde hace treinta años, salvo algunos meses, se desempeñe como si nada de lo anterior fuese cierto, especialmente con respecto a América Latina. Es cierto que, en estos tres últimos años, estamos llegando al paroxismo de la incompetencia y el mal hacer –y, desde luego, no es casual la acumulación de reveses-, pero no es algo del todo novedoso. Urge un replanteamiento integral, en profundidad, de la acción exterior de España. No solo para dotarla de una línea coherente sino para desplegarla de una forma ordenada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de ayer no es tolerable, y merece el calificativo de completo desastre. Es cierto que lo sucedido no fue el peor de los escenarios posibles. Hubiese sido peor, claro, que el Rey y el Presidente del Gobierno hubieran permanecido impasibles ante las invectivas de Chávez y ante las de Ortega. Pero la abrupta respuesta de Su Majestad tampoco es para tirar cohetes. Sí, hay un cierto regusto de desahogo en ese “poner los huevos encima de la mesa” –al final, volvemos la fórmula ibérica por excelencia- pero la admonición a un jefe de estado extranjero no parece lo más acorde con el uso diplomático. El abandono posterior del salón, aspaventoso pero en silencio, fue medida mucho más proporcionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, el concreto suceso es lo de menos. Lo de más es que a nuestro servicio exterior estas cosas le suceden. Y no debería ocurrir. El Rey no debe acudir a escenarios en los que, previsiblemente, puede ser insultado o puede verse en trance de tener que responder. Por supuesto que nadie puede prever la eventualidad de que un mandatario extranjero se vuelva loco y provoque un incidente. Pero la patulea de demagogos que pululan por el continente americano no “se han vuelto” nada. Chávez venía apuntando maneras, y todo lo que ha recibido es coba y parabienes. El “fascista” no se le cae de la boca a quien tiene en mente nada menos que convertirse en el presidente vitalicio de la república de Venezuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien está la defensa del ex Presidente Aznar, que la merece en los exactos términos que la hizo Zapatero, es decir, incluso desde la discrepancia ideológica. Pero la principal preocupación de nuestra política exterior debería ser asegurar el respeto debido a España en aquellas latitudes. Y muy en especial a nuestras empresas, a las que nadie debería poder acusar sin pruebas. El mejor favor que podríamos hacer a los latinoamericanos –a los que aún lo precisen, que ya no son todos, a Dios gracias- es dejarnos de cumbres y declaraciones grandilocuentes y contribuir a asegurar el establecimiento de sólidos estados de Derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que no estamos nosotros para dar muchas lecciones en la materia pero, al menos, de puertas afuera, no vamos por ahí insultando al prójimo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-6024662858353836650?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/6024662858353836650/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=6024662858353836650' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6024662858353836650'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6024662858353836650'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/11/el-triste-suceso-de-santiago.html' title='EL TRISTE SUCESO DE SANTIAGO'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-4421155375457620867</id><published>2007-10-28T12:56:00.000+01:00</published><updated>2007-10-28T12:57:35.459+01:00</updated><title type='text'>EL PODER ES BUENO, CUANDO LO TIENEN LOS BUENOS</title><content type='html'>Leí ayer, en ABC, una breve columna a cargo de Mário Soares. El incombustible patriarca del socialismo portugués se respondía a la pregunta de qué puede significar hoy ser de izquierdas. Ciertamente, no se trataba de un ensayo, ni tampoco se extendía el ex casi todo –pocas cosas hay en la política portuguesa que Soares no haya sido- demasiado en sus ideas. Pero sí se puede extractar su pensamiento, al parecer en una sola línea: ser de izquierdas es no ser liberal. Muy gráficamente, dice el prócer que se trata, por todos los medios, de construir una democracia distinta, social, alternativa, llámese como se quiera, a condición de que no sea “liberal”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insisto, el anciano político luso no pretendía tampoco explayarse –y, dicho sea de paso, tampoco sé muy bien qué pintaban en las páginas interiores del diario ABC unas líneas a cargo de tan ilustre autor, al que normalmente se reservaban ubicaciones más acordes con su rango, empezando por la tercera (ya se sabe que el diario de Vocento es muy ceremonioso, y cuando viene nada menos que un ex Presidente de la República Portuguesa, se le saca la vajilla buena)- pero creo que, en su sintética frase, dio en el clavo, y creo que estaba animado por la sinceridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo dejar de convenir con don Mário en que, en efecto, las ideologías siguen importando, e importando mucho –vamos, que Fukuyama se precipitó lo suyo decretando un muy anticipado fin de la Historia-. Tan es así que, como he tenido ocasión de comentar en otros artículos, en España estamos viviendo, precisamente, un problema de raíz ideológica. Insisto, ya lo he contado en otras ocasiones, pero no puedo dejar de insistir en ello, porque me parece fundamental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giovanni Sartori, un gran teórico de la democracia, tiene dicho que si esa actividad se justifica –el teorizar sobre la democracia- es, precisamente, porque el lenguaje político en las sociedades democráticas es cada vez menos claro. Tan poco claro es que, para empezar, al decir “democracia” parece que todos estuviéramos refiriéndonos a lo mismo. Pero eso no es cierto. Como bien dice Sartori, en la única democracia realmente existente, “democracia” es apócope de “democracia liberal”. Pues bien, Soares nos da la clave de una discrepancia absolutamente radical: mientras que para los liberales –y quizá para otras familias políticas que, sin definirse como tales, al menos no se definen por oposición al liberalismo- el término está simplemente elidido, por aquello de que la antonomasia es lo que tiene –la democracia, o es liberal, o no es- para los socialistas está suprimido. La izquierda europea sigue volcada en la tarea de buscarle a la democracia otro apellido que “supere” lo de “liberal”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Convendrá repetirlo por enésima vez, aunque sirva de poco: en “democracia liberal” –y es paradoja- el adjetivo es lo sustantivo. Primero son la Constitución –en el sentido del artículo 16 de la Declaración de 1789- y los derechos. Y después, solo después, es la democracia, el gobierno del Pueblo a través de la regla de la mayoría. Es verdad que, a poco que se escarbe, liberalismo y democracia van unidos. Pero esto es una cuestión práctica, no de necesidad lógica. Es la experiencia la que demuestra que solo en un régimen político en el que la legitimidad de las instituciones arranca del Pueblo es posible que fructifique una visión liberal del ser humano. Dicho de otro modo, parece que el Poder que más se aviene a la contención es el que viene de abajo hacia arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esto no quiere decir, por supuesto, que el Pueblo no pueda devenir un tirano. Es lo que sucede, claro, cuando se priva al principio de la mayoría de su carácter instrumental y se le dota de una especie de capacidad de legitimar cuanto deba ser legitimado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé que soy muy pesado, y que he contado lo mismo muchas veces. Pero o bien se entiende que no nos entendemos, o nunca terminaremos de hacernos a la idea de lo que piensan los Fernández Bermejo y compañía. Nunca entenderemos a los socialistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta misma semana he leído también a un autor de otra corriente que cierto juez para la Democracia afirmó en una ocasión que “los programas electorales son fuente de Derecho”. Y el caso es que, &lt;em&gt;si non è vero, è ben trovato&lt;/em&gt;. Semejante dislate intelectual se acomoda muy bien a las intervenciones públicas de algunos, y a sus hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumidas cuentas, pese a quien pese, el mundo se sigue dividiendo entre quienes pensamos que el Poder debe estar repartido y quienes, por el contrario, piensan que el Poder es único. Entre quienes creemos que el Poder debe ser embridado y quienes piensan que el Poder hay que hacerlo bueno, ponerlo al servicio “del Bien”, que el Poder, en sí, no es perverso, a condición de que lo tengan “los buenos”. Esa es la clave de la distinción, de la gran distinción ideológica que subsiste, todo lo limada que se quiera, pero subsiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La división de poderes es, para algunos, un artificio, un tecnicismo organizativo, todo lo más, para buscar eficiencia en la administración de un Poder único, omnímodo, que arranca de la legitimidad de la mayoría. Porque eso es lo correcto. El Pueblo ha designado a los buenos, y los buenos tienen el derecho y el deber de interpretar su voluntad, empleando el aparato del Estado para lograr los fines correctos –los que figuran en el programa electoral, como fuente de Derecho-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el caso es que les dices que eso es totalitarismo, y se enfadan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-4421155375457620867?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/4421155375457620867/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=4421155375457620867' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/4421155375457620867'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/4421155375457620867'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/10/el-poder-es-bueno-cuando-lo-tienen-los.html' title='EL PODER ES BUENO, CUANDO LO TIENEN LOS BUENOS'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-4395578348540414985</id><published>2007-10-14T12:40:00.000+02:00</published><updated>2007-10-14T12:41:16.587+02:00</updated><title type='text'>CUERDOS AL PSIQUIATRA</title><content type='html'>Hace unos días, en una tribuna de prensa, la profesora Araceli Mangas, catedrática de Derecho Internacional Público de la Universidad de Salamanca, se esforzaba en demostrar al estilo del jurista, es decir, con argumentos lógicos y sólidos basados en la exégesis –tampoco muy profunda, porque no hace falta- del Derecho realmente existente –no el mítico, ni el imaginado, sino el de las naciones civilizadas- que una eventual apuesta secesionista vasca no puede reclamar absolutamente ningún título válido. Ninguno. Será un acto político, si se desea, pero no un acto amparado en ningún derecho reconocido por la comunidad internacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Razonaba la profesora Mangas que España cumple sobradamente con todos los estándares exigibles a un país atento a sus obligaciones internacionales en materia de autodeterminación de los pueblos. No hay, en nuestro suelo, identidad sojuzgada alguna, ni discriminación, ni veto que permita construir válidamente ninguna clase de fundamentación legal a la ruptura del estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son muy bienvenidas las palabras de la catedrática, pero a buen seguro ella ya sabe que son prédica en el desierto. Me imagino que, como tantos otros, por ella que no quede... si hay que volver a explicar por enésima vez lo mismo, se explica. Al fin y al cabo, una de las virtudes del docente es la paciencia. Supongo que nuestros especialistas en Historia, en Ciencia Política y en Derecho podrían encontrar mejores asuntos en los que concentrar sus estudios pero es nuestro triste sino que tengan que perder el tiempo en estos menesteres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digo que es prédica en el desierto porque si la razón estuviera bien instalada en España, hace tiempo que ciertas polémicas se habrían agotado. Creo que es Carlos Herrera quien lo decía hace poco, y en todo caso yo lo suscribo: el acomplejado, el tarado, el idiota, el demente, no son planta exclusiva de la Península Ibérica. Como las ratas, los gilipollas anidan en todo el planeta. Pero este es el único país del mundo donde se les toma tan en serio. Incluso el nazi, el racista, el etnicista, el apestado político del mundo civilizado, recibe aquí honores de ser normal, y comparte mesa y mantel, con independencia de lo impresentable de sus ideas, con las personas decentes. Si una persona, como prueba de normalidad y bonhomía, dice que él “se pasea con un Fernández”, en medio mundo, esa persona es un enfermo, en la mejor de las hipótesis. Aquí, a la vista está lo que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo normal con el tarado es ignorarlo –mientras no moleste, claro-. Allá él con sus manías. Así suele hacerse de Pirineos para arriba, con total tranquilidad. El “excéntrico” hace de las suyas hasta que se propasa. Entonces, sucede lo que tiene que suceder. Sucede que la normalidad la marca la mayoría, y no al contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sirva este excurso para volver sobre el tema del uso de los símbolos nacionales. También Carlos Herrera incidía en el asunto. Más allá de la polémica en torno al vídeo de Rajoy y si el PP patrimonializa o no los símbolos patrios –que casi podían ser patrimonializados a título de ocupación, a modo de &lt;em&gt;res nullius&lt;/em&gt;, ya que nadie los quería- la cuestión es que cada cual debería ser dueño de portar, o no, la bandera cuando le apeteciera –y siempre que el contexto lo haga propio, claro-. Se entiende perfectamente, y debe respetarse, que algunos, o quizá muchos españoles, por razones diversas, no sientan identificación particular con los símbolos nacionales. Identificación sentimental, quiero decir, porque no hay motivo para pensar que la mayoría no los respete, y no sea capaz de una identificación puramente racional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es que quienes sí sientan esa identificación sentimental, en tanto no agredan a nadie –y agredir es dar con el palo en la cabeza, no ondear la bandera- deben sentirse absolutamente libres de homenajear a esos símbolos. Aunque al idiota le pese. La tolerancia para con el idiota nos lleva a algunos a tragarnos, por televisión, imágenes de procesiones de antorchas, aquelarres varios y otras lindezas de exaltación de patrias míticas que, al menos a los liberales de Código Civil, nos ponen los pelos como escarpias. No sé cómo se le queda el cuerpo a Pepiño cuando Rajoy pronuncia la palabra “España”, pero les aseguro que, a mí, ciertas ceremonias tribales me dan un no sé qué muy incómodo. Al lado de eso, que la gente salga a dar vivas al Rey, a menear la bandera o a pasear el toro de Osborne tampoco se me hace de lo peor que se puede imaginar. Y, por cierto, quienes piensen que no me molesta porque son mis símbolos nacionales yerran, porque mis propios símbolos me pueden parece muy hostiles en función de cómo sean usados. También soy de los que piensan, como decía antes, que el símbolo se degrada por su abuso: ni hay que llevar la bandera en el reloj, porque no es su sitio, ni el Rey tiene que inaugurar tómbolas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La moraleja del asunto es que algo va mal cuando parece que los que tienen que ir al psiquiatra son los cuerdos. A los diplomáticos extranjeros les parece, por lo visto, que somos marcianos. Es natural. Aquí, el que termina haciéndoselo mirar es el tal Fernández.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-4395578348540414985?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/4395578348540414985/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=4395578348540414985' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/4395578348540414985'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/4395578348540414985'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/10/cuerdos-al-psiquiatra.html' title='CUERDOS AL PSIQUIATRA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-5281834660834082630</id><published>2007-10-07T14:10:00.000+02:00</published><updated>2007-10-07T14:12:55.183+02:00</updated><title type='text'>MILI Y PATRIOTISMO</title><content type='html'>Leo en &lt;a href="http://www.debate21.com/noticias.php?news_id=2077"&gt;Debate 21 una curiosa noticia&lt;/a&gt;: la Asociación de Militares Españoles (AME) aboga por la reimplantación del servicio militar obligatorio como vía para reactivar algo el patriotismo de los españoles y el sentimiento por los símbolos nacionales. Es la segunda lanza que, en pocos días, veo romper a favor de la vieja mili. Vaya por delante, que quien esto escribe sí tuvo aún que prestar servicio militar a la Patria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Digo que es la segunda porque, no hace mucho, oí nada menos que a María Antonia Iglesias espetar a una representante del PP que era ese partido el que tenía la culpa de la menesterosidad actual de las Fuerzas Armadas, debido a su “demagógica” supresión de la mili.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como apunte histórico, y para quienes crean que lo progresista es no molestar y, por tanto, que el ejército sea profesional, hay que decir que no está escrito que la izquierda deba ser antimili. Más bien todo lo contrario, si tenemos en cuenta que la leva obligatoria –el ejército como pueblo en armas- para defender una nación, ahora sí, propia, el pueblo defendiéndose a sí mismo, es todo un icono de modernidad. El ejército profesional es un invento medieval y de la Edad Moderna. Los tercios de Flandes eran profesionales. No lo eran las legiones romanas ni las tropas movilizadas por la Francia revolucionaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al caso, no voy a entrar en el ejército profesional-ejército no profesional desde el punto de vista técnico, aunque creo que, sin negar ciertas virtudes al ejército de levas, lo primero me parece más cabal, sobre todo si el servicio militar queda reducido a un período muy corto, como era el caso en las fechas próximas a su desaparición. Sí diré que tiene guasa que la izquierda española venga a lamentarse de que pocos jóvenes quieran incorporarse a filas, tras años y años de mostrar los valores militares como antidemocráticos y arcaicos, cuando no intrínsecamente negativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy, más bien, a la idea de la AME. ¿Es hacer la mili una buena forma de coger querencia a los símbolos? Doy por hecho que no merece ya la pena ver en la mili una forma para que los reclutas confraternicen con otros, procedentes de otras regiones españolas y demás, porque se supone que, a estas alturas, la cosa debería estar superada –antes, el ejército, amén de alfabetizar, daba ocasión de pasearse un poco por la geografía patria; digo yo que eso ya no debería hacer falta... ¿o sí?-.  Mucho me temo que no. Y la mejor prueba, desde luego, es que muchos, muchísimos de los que hoy tienen actitudes de lo más antipatriótico juraron bandera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, nada habría de malo en reforzar la estima, en la sociedad civil, de los valores militares, pero creo que lo que verdaderamente necesitamos no es una exportación mimética al ámbito civil de esos valores, sino un patriotismo civil genuino. A modo de ejemplo, muy pocos norteamericanos visten uniforme, pero el aprecio por el país y sus símbolos parece fuera de toda duda, incluso entre los sectores más contestatarios o críticos con el sistema político de los Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los símbolos españoles vendrían mucho mejor servidos si toda una serie de líderes de opinión fuese capaz de superar ese desapego de pose que no parecen capaces de dejar de exhibir. ¿Es, por ejemplo, realmente necesario ese “España me la suda” savateriano cuando, a mi juicio, el filósofo viene impartiendo lecciones, y lecciones provechosas, de lo que puede ser un patriotismo sano? ¿Es verdaderamente imprescindible tener superado “lo de la bandera” para ser reconocido como una persona progresista en España?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiéndaseme bien. No abogo porque nadie sienta lo que no quiera sentir. Sino, simplemente, porque el lenguaje simbólico se alinee con las convicciones proclamadas. Si creemos en las libertades, si creemos en la nación cívica, si creemos en los derechos... es obvio que la bandera no “nos la suda” porque la bandera simboliza exactamente eso. La mayoría de los españoles no tienen, no tenemos, ningún problema existencial al respecto. Por tanto, tampoco deberíamos tenerlo con los símbolos nacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá sería este, también, un buen tema para Educación para la Ciudadanía. Además de saber que hay niños con dos papás y dos mamás, y que hay unos señores muy buenos, muy buenos, muy buenos, que son los que votan al PSOE –gente sencilla y de buen corazón- y otros señores muy malos, muy malos, muy malos, que votan al PP –y usan ropa de marca-, sería muy positivo introducir a los niños en la liturgia simbólica de la democracia. Que conozcan cuál es la historia de nuestra bandera, el porqué –el sencillo porqué- de sus colores, cuál es la historia del escudo, cuál la de las fiestas cívicas, qué simboliza la corona, por qué hemos de respetar siempre a los cargos electos –aun cuando las personas que los ostenten nos resulten indeseables-... que sepan cómo hubo quien, muy maltratado por el país y sus gentes, nunca jamás dejó de sentirse español hasta la médula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor forma de promover el patriotismo en España es permitir un acceso sin sesgos a la historia, la geografía, la literatura y la política de nuestro país. Dejar de mentir, en suma. La experiencia enseña que esta tierra ha criado generaciones y generaciones de verdaderos patriotas, capaces de amarla desde posiciones políticas muy divergentes, incluso desde la distancia y la expulsión. Y solo algunos de ellos vistieron uniforme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-5281834660834082630?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/5281834660834082630/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=5281834660834082630' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5281834660834082630'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5281834660834082630'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/10/mili-y-patriotismo.html' title='MILI Y PATRIOTISMO'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7161233501096405354</id><published>2007-10-07T13:30:00.000+02:00</published><updated>2007-10-07T13:31:50.111+02:00</updated><title type='text'>LA RAÍZ DEL PROBLEMA</title><content type='html'>El diario &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Episodios/nacionales/elpporopi/20071007elpepiopi_1/Tes"&gt;El País&lt;/a&gt; &lt;a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2007/10/06/27_llamas.html"&gt;y Jesús Cacho, en El Confidencial&lt;/a&gt;, ofrecen hoy dos visiones completamente divergentes de lo que viene sucediendo en España. ¿Episodios anecdóticos amplificados por la irresponsabilidad del PP (inciso: una vez más, la maquinaria de la izquierda trabaja no tanto para comprender la raíz de un problema como, sobre todo, para endosárselo al adversario) o crisis institucional en toda regla? Ciertamente, mucho más lo segundo que lo primero, me temo, pero puede haber matices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negar la importancia de lo que está sucediendo es, sencillamente, suicida. Reducir, por ejemplo, la magnitud de los ataques al Rey (otro inciso: sobre si el Rey se ha podido buscar o no parte del deterioro de su posición institucional, también podría hablarse, Cacho lo hace, pero no viene al caso de mi argumentación hoy) a meras algaradas callejeras de grupos minoritarios a los que no conviene dar mayor importancia, amén de constituir una tolerancia inadmisible con el delito, es una ignorancia en extremo irresponsable de los síntomas de una enfermedad que va &lt;em&gt;in crescendo&lt;/em&gt;. Ignorancia tanto más absurda porque es precisamente la escasa magnitud que, todavía, muestra el fenómeno, el indicio más claro de que aún podría ser atajable. Pero no, según algunos, debemos seguir sentados tranquilamente en el sofá, esperando a que Cataluña se despeñe por el barranco ibarrechiano, con los consiguientes resultados para todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estamos ante una ofensiva en toda regla contra el marco constitucional del 78, y por tanto contra la nación española en tanto que trasunto material de ese marco. Bien es cierto que, como bien dice el diario independiente de la mañana, tal ofensiva tiene ribetes minoritarios en algún territorio y, sobre todo, no es una ofensiva coordinada. Es verdad que “el nacionalismo” no está atacando, en tanto que meter unas cosas y otras en el mismo saco no es una buena pauta de análisis. Ocurre, sin embargo –y esto es lo que El País, oportunamente, calla- que la preocupación no reside en las habilidades o la coordinación del equipo atacante. Lo que falla aquí es la deserción del portero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que España tiene problemas objetivos es indudable. Problemas que, con toda probabilidad, han escalado ya a un nivel que exigirá cirugía institucional. Cambios constitucionales y de la ley electoral. Pero nada de esto es dramático, o no tendría por qué serlo. No pretendo quitar hierro al asunto, ni tampoco afirmo que sea fácil (no voy a engañar, hay mañanas que me levanto viéndolo imposible), pero creo firmemente que un gobierno de gran coalición PP-PSOE, en apenas dos años –esto es, en una legislatura dedicada en exclusiva a ello y abortada tan pronto fuera posible el retorno a la alternancia- lograría enderezar el rumbo sin excesivas dificultades. Creo firmemente, además, que es posible o, cuando menos, que en ambos partidos hay personas con la cabeza sobre los hombros y capacidad para conducir ese proyecto. Casi con seguridad, esas personas no son las mismas que ocuparían la primera línea en tiempos menos revueltos, pero están y son. Sólo hay que llamarles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema se llama, claro, José Luis Rodríguez Zapatero. Lo que la izquierda española no quiere ver es que ha sentado la clave de bóveda de las dificultades en la mismísima Moncloa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy llamativo como mucha de la gente de izquierda que no escarba en el fondo de la sima de imbecilidad profunda donde parece habitar, por ejemplo, la dirigencia de las Juventudes Socialistas, tiende a buscarse la excusa piadosa de que lo que ocurre es que los grupos minoritarios están despendolados. Y sí, Zapatero ha pecado. Ha pecado de tolerancia con esos grupos. Al pobre lo han llevado donde no quería ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso, mis queridos amigos a siniestra, es absolutamente falso. Y los más inteligentes de ustedes de sobra lo saben. Es Zapatero quien creó a Carod, no Carod a Zapatero. Es Zapatero quien ha elevado la anécdota a categoría. Zapatero no ha dado un solo paso en una dirección en la que no quisiera ir. Es Zapatero quien se ha autoerigido en padre de una “democracia avanzada” cuando a la vista está que apenas entiende lo que significa la democracia sin apellidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insisto, no pretendo negar el fondo de verdad que hay en la crítica. Es verdad que los grupos minoritarios están, en España, salidos de madre, y que algo habría que hacer respecto a su capacidad para secuestrar la voluntad popular. Pero de ahí a suponer que pueden forzar una crisis institucional media un trecho y un trecho importante. Alguien que afirma que el español es en Cataluña como el turco en Alemania es un pobre idiota, no un peligro público, en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. No es cierto. Nadie ha saltado las barreras de contención del Estado de Derecho y las Instituciones. Sencillamente, alguien las ha hecho caer. Y ese alguien está, teóricamente, en las filas de los defensores, no en las de los atacantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Crisis institucional? No en acto, sí en potencia y, además, puede reventar a corto plazo. La condición suficiente es que un presidente del gobierno fracasado en todas sus iniciativas fundamentales renueve mandato. A partir de aquí, que cada cual tome sus decisiones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7161233501096405354?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7161233501096405354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7161233501096405354' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7161233501096405354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7161233501096405354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/10/la-raz-del-problema.html' title='LA RAÍZ DEL PROBLEMA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7824260163782629269</id><published>2007-09-30T14:57:00.000+02:00</published><updated>2007-09-30T14:58:25.710+02:00</updated><title type='text'>"SE VA A CUMPLIR LA LEY"</title><content type='html'>El Presidente del Gobierno dijo que escuchará a Ibarretxe pero que “Ibarretxe le tendrá que escuchar a él” –lo que está completamente fuera de contexto, pero, en fin...- y, sobre todo, dijo también que “se va a cumplir la Ley”. Muchos lamentan que Zapatero no haya sido más contundente en su respuesta verbal. Pero fíjense ustedes en que, en un Estado de Derecho que se respete a sí mismo, semejante laconismo –“se va a cumplir la Ley”- sería mucho más que suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si eso fuese cierto, si verdaderamente va a cumplirse la Ley, el cicloturista de Llodio puede haber cometido el error político de su vida. Porque habría quebrado, de una vez y puede que para siempre, ese mínimo de ambigüedad que viene permitiendo sostener la malhadada teoría del “encaje”. Acabaría de dejar sin coartada a quienes aún piensan –o, al menos, sostienen en público- que todavía podemos hacer más para “acomodar” en España a quienes, a la vista está, no tienen la más mínima intención de acomodarse jamás en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juanjo podría haber abierto –insisto, si fuese cierto que la Ley se va a cumplir- un debate en el que llevaría todas las de perder. Entre otras cosas porque ha roto uno de los consensos tácitos fundamentales que mantienen el silencio de la legión de consentidores que pueblan la Euskadi real: la condición de que la deriva nacionalista jamás habría de perjudicarles. La condición, asumida a la chita callando, de que los paralelismos con la martirizada Irlanda nunca pasarán del imaginario y el arsenal retórico de los profesionales del asunto. ¿De veras cree Juanjo que, si el artículo 155 de la Constitución fuese a aplicarse –si, por tanto, el Gobierno de la Nación le depusiera del cargo estatal que tan deslealmente viene desempeñando-, iba a tener al “pueblo” tras él? ¿A quién? ¿A los mismos que iban a provocar poco menos que el Apocalipsis el día en que se ilegalizara Batasuna? ¿Los mismos que ya no se acuerdan de Arnaldo Otegi, el antaño intocable, ni para llevarle el bocata?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fin de cuentas, el ciclista que presume de compartir carretera con un López como prueba de apertura de miras, nos podría haber hecho un favor: el de reventar de una vez por todas el absceso purulento en que se ha convertido el problema nacionalista. Sea lo que Dios quiera –incluso, sí, la ruptura si así ha de ser- pero terminemos con esto, naturalmente con arreglo a Derecho. Carlos Garaicoechea lo decía no hace mucho: “a ver por qué no se va a poder celebrar el referéndum con ETA si se han celebrado treinta elecciones con ETA”. Pone el dedo en la llaga, el navarro, pero donde él ve viabilidad, otros vemos inmoralidad y vergüenza. En efecto, para nuestra humillación, llevamos treinta años consintiendo que se celebren, en el territorio nacional, elecciones que serían nulas en toda tierra de cristianos. Pero ése es el mejor incentivo para detener el tinglado, no para llevarlo al paroxismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema, claro, es que nadie se cree que la Ley vaya a cumplirse, si de Zapatero depende. O, al menos, nadie cree que cuando el Presidente habla de  “cumplimiento de la Ley” esté queriendo decir lo que, en simple lógica jurídica, parece querer decir esa simple frase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque si algo viene demostrando la izquierda zapateril –y, de paso, si algo la asimila, precisamente, al nacionalismo- es que ni entiende ni quiere entender qué significa el término “liberal” en la expresión “democracia liberal”. Para ellos, el adjetivo es un simple adorno. No saben lo que es un Estado de Derecho, y por eso cree que es posible cumplir las leyes “a la Bermejo”, como la de banderas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sintagma “democracia liberal” es un tanto equívoco, es verdad. Y lo es porque trastoca lo adjetivo por lo sustantivo y viceversa. Primero son las libertades. Después, solo después, y solo para garantizar esas libertades, viene la democracia. Que liberalismo y democracia hayan terminado por formar una dupla inseparable –porque solo en democracia anidan los estados de Derecho dignos de tal nombre- es otro asunto. Quien entienda esto estará perfectamente preparado para enfrentarse a los argumentos característicos del nacionalismo, los argumentos del “la mayoría quiere” y demás justificaciones de cualquier barbaridad. Quien no lo entienda, como es el caso de Zapatero y de buena parte de la izquierda, está absolutamente inerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque solo está en grado de aplicar correctamente la Ley –en especial esas leyes que nadie querría ver nunca aplicadas, y mucho menos verse en el trance de tener que aplicarlas- quien está convencido de tres cosas: la primera, la legitimidad absoluta de la propia Ley, la segunda, el carácter de deber que esa aplicación comporta –por tanto, la comprensión del propio rol- y la tercera, la ilegitimidad de la postura que se combate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tres condiciones concurren en el caso que nos ocupa. Todo el entramado jurídico que Juanjo pretende impunemente cargarse está legitimado porque es conforme a Derecho y cuenta, en última instancia, con el aval soberano de los españoles en general y de los vascos en particular. El Presidente del Gobierno es un órgano constitucional –constituido, por lo demás- al que le compete, como principal tarea, cumplir y hacer cumplir la Ley, a cuyo efecto está plenamente legitimado para usar de todos los instrumentos que el Estado de Derecho le proporciona. Si no lo hace así, además de convertirse en potencial reo de media docena de delitos, se deslegitima a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo más importante es lo tercero. No existe ni un atisbo de legitimidad en lo que pretende hacer el Lehendakari. Ninguno. Y es absolutamente indiferente que esté respaldado solo por medio PNV y lo más granado del &lt;em&gt;abertzalismo&lt;/em&gt; “de la gasolina” –que parece ser el caso, aunque le digan que es un flojo- o por el Parlamento Vasco en pleno. Porque, sencillamente, es algo que él no puede hacer. Porque no está investido de potestad para hacerlo, y al arrogarse una potestad que no le compete, deja de ser un gobernante democrático –en sentido estricto-. Se convierte en otra cosa. Quienes jalean su actitud sabrán lo que hacen. Quizá no lo jalearían tanto si se dieran cuenta de que Juanjo sale de la órbita de los políticos occidentales para entrar en la del chavismo: en la de la democracia de de hechos, no la democracia de Leyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deberían pensar algunos, si supieran leer y lo hicieran con alguna frecuencia, que la democracia “de hechos” está inventada. Y la historia terminó muy mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La duda no es, por tanto, lo que Juanjo piense –eso ya lo sabemos todos- sino, en efecto, qué entiende Zapatero por “aplicar la Ley”. Porque él es, también, un adalid de esa “democracia de hechos” que idolatra a “la mayoría” y la convierte en canon de medida de todas las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juanjo pertenece a otro mundo ideológico, ajeno por completo a la racionalidad. Pero a Zapatero quizá convenga recordarle –como oveja descarriada de la familia ilustrada- que las revoluciones del dieciocho, las únicas que han triunfado de modo perdurable se hicieron para poder estar gobernados por Leyes. Nunca más por hombres. Ni por uno, ni por cien, ni por cien millones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7824260163782629269?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7824260163782629269/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7824260163782629269' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7824260163782629269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7824260163782629269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/09/se-va-cumplir-la-ley.html' title='&quot;SE VA A CUMPLIR LA LEY&quot;'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-1492037725333131818</id><published>2007-09-16T19:03:00.000+02:00</published><updated>2007-09-16T19:05:34.659+02:00</updated><title type='text'>LA SALIDA DE IMAZ</title><content type='html'>En fin de la era Imaz en el PNV –que abre paso a Dios sabe qué, pero sin duda no a un PNV más “moderado”- nos presenta con insultante claridad algo que muchos parecen no querer ver, pero que, a la postre, resulta sencillo: que, en política, las ideas siguen importando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me explico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hemos de creer a Imaz –y no hay motivo para pensar que el todavía presidente del EBB haya sido insincero al glosar las causas de su retirada-, se marcha porque no se considera apoyado en su empeño de modernizar al PNV. Por “modernizar” al PNV, si he entendido bien a Imaz, hay que tomar la idea de convertir al viejo partido jeltzale en el eje vertebrador de una sociedad vasca aceptada tal cual es, es decir, compleja e intrínsecamente plural, como casi cualquier sociedad desarrollada contemporánea. No, por tanto, como la querrían, o como se la imaginan, los Arzalluz, Ibarretxe o Egibar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temo que Imaz fracasa en su empeño porque su propuesta, sin negarle interés, tenía mucho de contradictoria. Quiero decir, la articulación de la Euskadi verdaderamente existente está muy bien. Pero ese no es el objetivo del nacionalismo. Al igual que el objetivo del nacionalismo catalán, su objetivo estratégico, no es una Cataluña en la que resplandezcan con más o menos fulgor los atributos de las sociedades abiertas, sino una Cataluña soberana. Punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo estar más de acuerdo con Imaz en que esos objetivos, que pueden ser no utópicos –hace unos pocos años, no hubiera creído en una Euskadi soberana, hoy no tengo motivos para descartarlo como un escenario posible-, sí son ciertamente ucrónicos –de llegar a ser, ciertamente, es algo que muy difícilmente cabrá encajar en algún fundamento histórico sensato-, y absolutamente a contracorriente. El proyecto soberanista de fragmentación de los estados europeos existentes –que cobra nuevos bríos estimulado, entre otras cosas, por políticas insensatas como la que llevará indefectiblemente a la secesión de Kosovo- es algo absolutamente contrario a la dinámica de los tiempos. “Dinámica de los tiempos” que viene marcada por las personas y las estructuras de la sociedad civil, creciente y venturosamente globales. Pero todo esto al nacionalismo le da estrictamente igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y le da igual porque, como he denunciado muchas veces (no solo yo, por cierto), el nacionalismo no es una de las múltiples ideologías hijas de la Ilustración, ni siquiera de forma mediata. Es, en rigor, y muy al contrario, antiilustrado. Hijo de una reacción no ya antiliberal, sino anti todas las derivaciones concebibles del liberalismo. Quien objete, por ejemplo, que la izquierda abertzale se reclama marxista deberá caer en la cuenta de que la izquierda abertzale no es, en general, un prodigio de ubicación política –nunca han parecido importarles demasiado las contradicciones en los términos; al fin y al cabo, también dicen que ETA promueve la alternativa “democrática”- y que, una vez disueltos en el totalitarismo, ya todos calvos. No se trata, pues, de procurar marcos institucionales más o menos aptos para el buen desarrollo de la vida de las personas, sino de conducir a “naciones” –entes sustantivos tan reales como usted y como yo- a su plenitud. Y en el imaginario nacionalista, por más que sea una realidad desmentida una y otra vez, el trasunto político de una nación plena es un estado propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, Imaz debería, quizá, buscar otra nave en la que iniciar su travesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo esto, y es donde quería llegar, es, al fin y al cabo, de una sencillez apabullante. Lo verdaderamente prodigioso es que aún haya quien espere otra cosa. Si algo estamos aprendiendo, durante estos meses –quiero decir, suponiendo que queramos aprender algo- es que los que parecen estar profundamente equivocados son los tácticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, creo que ya está bastante claro, dentro de las regiones más afectadas, que quienes piensen que “la sangre no llegará al río” –me refiero, claro es, a la posibilidad de cambios, y cambios bruscos, en el marco institucional- son unos insensatos de tomo y lomo. Hablo de esas clases medias ilustradas catalanas y, en menor medida, vascas que vienen viendo esto como una especie de juego inocuo para lo que “verdaderamente” importa, que no es otra cosa que su propio bienestar. Parece obvio que se trata, ya, de algo insostenible. ¿De veras cree alguien que ya se trata de “apretar las tuercas para conseguir cosas en Madrid”, ¿de verdad piensan que, una vez llueva el maná presupuestario sobre el territorio respectivo, una vez “tengamos voz” todo volverá a su cauce?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el tiempo, además, no parece estar dando la razón a otra especie de tacticistas, esta vez a escala general del país. Me refiero a los “transaccionalistas”, a quienes piensan -¿era, es, Imaz uno de ellos?- que existe, que debe existir un punto de equilibrio en el cual la estructura de nuestro estado se vuelva definitivamente estable. Hay ya demasiadas evidencias de que semejante punto no existe, a no ser, claro, que se identifique con la falsa solución de la desaparición del Estado, disuelto en una nebulosa confederación que, a duras penas, lograría ser admitida como un sujeto de derecho internacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es descartable que haya, ya, quien esté por la labor de que ése sea el escenario: una unidad nacional meramente formal, que permita a algunos alcanzar el soberanismo sin que otros tengan que pasar por las horcas caudinas de verse a sí mismos como los responsables de la implosión de una de las naciones más antiguas de Europa y del Mundo. Porque la unidad nacional o vale o no vale, o se mantiene o no se mantiene, pero no veo muy bien dónde puede estar el interés de un autoengaño. De jugar a que estamos “vertebrando” cuando, en realidad, estaríamos desmontando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia de Imaz es una prueba más, por si hicieran falta. La evidencia está ahí, me temo, y es obscenamente clara. Deberían sacarse consecuencias, por tanto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-1492037725333131818?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/1492037725333131818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=1492037725333131818' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1492037725333131818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1492037725333131818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/09/la-salida-de-imaz.html' title='LA SALIDA DE IMAZ'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-5090455255211884343</id><published>2007-09-16T17:25:00.000+02:00</published><updated>2007-09-16T17:26:31.350+02:00</updated><title type='text'>QUIERO UNA EXPLICACIÓN</title><content type='html'>Reconozco que el asunto me desespera. Es lo que más me desespera de todo. Mucho más que cualquier otra cosa. Si algo me conduce a pensar que este país no merece la pena, es esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos. Me precio de conocer gente de sensibilidades políticas muy diferentes, profesionales de la educación incluidos. Pues bien, nadie, absolutamente nadie de entre toda esa gente variopinta, puede entender, y menos defender, que un estudiante de Bachillerato pueda pasar de curso con cuatro asignaturas suspensas y, encima, toda una catedrática (inciso: quizá ésa sea una posible explicación, que el sistema que permite que ciertas personas lleguen a catedráticos está podrido de raíz) lo presente como una medida paliativa del fracaso escolar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie. Insisto. Nadie. ¿Dónde está, pues, la explicación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una posible explicación es que el Gobierno se propone, mediante semejante método, la fórmula más imbécil jamás vista para acabar con el fracaso escolar o, al menos situarlo en límites aceptables para la Comisión Europea. Me niego, me niego a aceptar que el Ejecutivo esté poblado de seres al tiempo tan estúpidos y tan mal nacidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una segunda, más plausible es, sencillamente, que nadie se ha tomado el interés de desterrar del ministerio de Educación a la legión de termitas ideológicas que lo infestan y que no pararán hasta que logren un sistema verdaderamente igualitario: todos ignorantes de todo. El Ejecutivo es, claro, responsable. Responsable por permitir que se siga jugando con lo más sagrado y con lo más importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por una vez, no obstante, no quiero comentar nada. No quiero comentar nada porque ya está todo comentado. Quiero preguntar. Contésteme quien quiera contestarme. Exijo una explicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Exijo –y la pregunta va dirigida, especialmente, a mis comentaristas habituales de izquierda- que me digan por qué. Exijo que me expliquen cómo es posible que continúe esta burla. Exijo que me digan si apoyan o no esta política educativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene que haber una razón. Si alguien cree, de veras, que la situación de la educación en España es correcta y que las medidas gubernamentales son acertadas, que tenga la amabilidad de decirlo. Y que explique por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O bien, que tengan la decencia de decir que todo esto les importa un carajo, y que votarán socialista pase lo que pase.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-5090455255211884343?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/5090455255211884343/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=5090455255211884343' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5090455255211884343'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5090455255211884343'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/09/quiero-una-explicacin.html' title='QUIERO UNA EXPLICACIÓN'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-6820129022921494879</id><published>2007-09-15T17:53:00.001+02:00</published><updated>2007-09-15T17:53:51.842+02:00</updated><title type='text'>EXCUSAS, NO</title><content type='html'>Ayer, en El Mundo, Cayetana Álvarez de Toledo –la promesa del periodismo reconvertida a promesa de la política- se interrogaba acerca de por qué los Savater y compañía han necesitado alentar un nuevo partido político. Más en particular, por qué los Savater y compañía no hallan en el PP lo que buscan. En su respuesta a sí misma, la bella Álvarez tira por elevación y diagnostica un mal general de la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según la autora, los objetivos que dice perseguir el nuevo partido están sobradamente defendidos en el PP. Es solo, y sencillamente, que buena parte de la izquierda de este país es capaz de ser consecuente. No es capaz de reconocerse a sí misma que coincide en el fondo con el Partido Popular. No puede admitirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos hallamos, pues, ante una especie de tara, de complejo, de incapacidad para apearse de años y años de superioridad moral, para renegar del propio pasado y vivir el presente. Como dice hoy Jon Juaristi, mal que les pese, Zapatero es hoy la izquierda. De ahí, supongo, la urgencia de inventar otra. Pero no, jamás, nunca, ser “facha”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cayetana acierta en parte. Por supuesto que existe una izquierda que no ha hecho transición mental alguna, que pretende seguir justificando lo injustificable y pretende, incluso, convencer a los demás hasta de que lo de Zapatero es política. Pero otra mucha no. Mucha gente de izquierdas, quizá la mayoría, ve a las claras la degradación de lo que antaño fue un partido socialdemócrata con cierto fundamento, y reniega de una gobierno al que, como mínimo, no entiende. No es, como dice Gistau, la gente “de la cola del Alphaville”. No hablo de progres en continua, eterna e insufrible pose, sino de gente sensata. Y de gente que, por supuesto, no tiene el más mínimo problema con su identidad nacional, que se siente española y a mucha honra, que no tiene ningún problema con los símbolos nacionales y que cuando oye que “no hay que liarla” y otras gilipolleces por el estilo a propósitos de los incumplimientos flagrantes de la ley de banderas, no sabe dónde meterse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, por razones históricas, mucha de esta gente, es verdad, es incapaz de hacer un tránsito intelectual tan sencillo como el de reconocer que su partido ha dejado de representarles. Algunos, los que sí se atreven, optan por abstenerse y otros parten, como quien sale al desierto, a la búsqueda de una alternativa. Esto es, dan por no existente la que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto, sí, como dice Cayetana, que la democracia española no será normal hasta que cierta izquierda no dé a la derecha –mentalmente, se entiende- carta de naturaleza. Hasta que no se abandone de una vez la dimensión cuasirreligiosa, y por ende irracional, del ser de izquierdas que no funciona ya en ninguna parte, salvo aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el desmarque del PP que pretende el aún nonato partido, cree Álvarez haber encontrado la prueba del nueve de que el PP lucha contra los elementos. Y en parte es verdad, sí. Pero no es toda la verdad. El análisis de la periodista ahora en funciones de jefa de comunicación de Acebes vale como tal análisis, pero no vale como excusa, que es lo que se atisba. Algo, mucho, existe del trasfondo que describe, pero no debería servir para que el PP dejara de hacer sus deberes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La izquierda inasequible al desaliento sigue existiendo, sí, y al PP le resulta muy difícil pescar en los caladeros más próximos. Pero no es menos cierto que un significativo tramo del electorado socialista podría quedarse en casa, poniéndole a un tiempo la vela al Dios de las propias creencias pero coadyuvando de modo indirecto a que el diablo pepero, si se aparece con trazas de arreglar este desastre, tome la posición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La evidencia de lugares como la comunidad de Madrid, o Valencia, muestran que el PP es tan capaz como el PSOE, o más, de conquistar el poder y mantenerlo de modo estable. Y aquí va la apuesta: si el Partido Socialista es vencido con claridad por los populares, puede, entonces sí, que la partida histórica se equilibre, por fin. Puede que el monstruo, por fin, se desmorone. Porque la realidad es que se trata de una organización endeble, ideológicamente inane y a la que el poder, y solo el poder, mantiene mínimamente cohesionada. Sé que es muy difícil pensar en un PSOE convertido en una especie de socialismo madrileño a lo bestia, igual de patético pero en grande. Pues bien, yo así lo creo. Creo firmemente que el PSOE, si es derrotado en las elecciones, puede hundirse como, por cierto no lo ha hecho el PP en todos estos meses. Entonces, sí, quizá se abriera la vía de transición hacia la izquierda democrática que España necesita (¿se han dado cuenta de lo mal que suena eso de pedir una “izquierda democrática”?, cambien “izquierda” por “derecha” y la frase sonará no solo perfectamente aceptable, sino hasta cabal). Pero es algo por lo que la derecha tiene que trabajar, y mucho más y mejor de lo que lo hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, no parece muy sensato que el PP se siente a la puerta de su casa en espera de que un cambio sociológico, el puro hartazgo o la erosión del poder le traigan una victoria pírrica desde la que empezar a construir Dios sabe qué. El problema del PP, doña Cayetana, no es solo su incapacidad de atraer a los extraños, sino que no cala ni entre los teóricamente propios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que las críticas del adversario suelen ser desmesuradas, pero no siempre están del todo infundadas. ¿Molesta, por ejemplo, que Savater desconfíe del compromiso del PP con el laicismo? Claro. Yo también. El PP no es ningún submarino de la Conferencia Episcopal –aparte de que los obispos pueden, algunas veces, tener más razón que un santo-, pero no puede dejar de ser un partido sospechoso para los que preferimos ver a los curas en las sacristías. Doña Cayetana y sus colegas, amén de recordarnos lo mala que es la izquierda española –cosa que algunos ya sabemos, pero no es un consuelo- haría bien en intentar contestar a una serie de preguntas, sobre las que, al menos, yo no tengo respuestas. ¿Cuál es la posición del PP en torno al debate territorial? ¿Cuál cree el PP que debería ser el contenido de Educación para la Ciudadanía? Siguiendo con la educación, y aparte de los tan interesantes como secundarios debates sobre la asignatura de religión, ¿cómo pretende, si es que lo pretende, frenar la hecatombe que, en ocho años, no tuvo redaños para atacar de frente? ¿Dónde pretende el PP que se ubique España en la escena internacional? ¿Tiene algo previsto acerca del desmadre del suelo? ¿Cree de veras el PP en el liberalismo económico o pretende jugar al “doble o nada” como ocurrió con los dos mil quinientos euros? ¿Piensa acabar de una vez por todas con el clientelismo cultural o, simplemente, vamos a cambiar de clientela? En suma, ¿le interesan al PP votos no ya como los de los socialdemócratas tibios, sino, más cercanos, los del liberalismo clásico y laico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tufo de sotana a aparte, que también lo hay, al menos un servidor se exaspera con las apelaciones al “sentido común” o a la “normalidad” –como si los que no votan al PP fueran anormales, por otra parte-. No digamos ya con los “cuando toca, toca y cuando no toca, no toca” y otras formulaciones intelectualmente excelsas del propio ideario que nada tienen que envidiar a los “yo no soy socialdemócrata sino demócrata social” u otras paridas por el estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Convencer cuesta. Convencer a los que no son proclives a ser convencidos, cuesta mucho más. Pero convencer a propios y ajenos dando por hecho que, como el de enfrente es idiota, no va a quedar más remedio que volverse hacia lo que hay es de ser muy vago, además de muy imprudente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-6820129022921494879?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/6820129022921494879/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=6820129022921494879' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6820129022921494879'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6820129022921494879'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/09/excusas-no.html' title='EXCUSAS, NO'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-1030167653524117947</id><published>2007-09-09T18:06:00.000+02:00</published><updated>2007-09-09T18:08:21.550+02:00</updated><title type='text'>EL FIASCO ARGELINO</title><content type='html'>En fiasco argelino ha sacado a la luz todas las carencias de nuestra política exterior. Es un problema del que se habla poco, pero que ahí está y, de cuando en cuando, nos salta a la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El “Gobierno de España” –la marca que, parece, emplea ahora la Administración General del Estado- es, de entrada, muy insuficiente. No está a la altura del país ni de la demanda de sus empresas. Nuestro Servicio Exterior nos sirve poco en un doble sentido. Para empezar, porque no posee una dimensión acorde con el peso internacional real del país. Hay zonas importantes del mundo donde, sencillamente, no está, o está con una dotación de medios nada al nivel de lo que deberían ser las pretensiones de un país con los intereses de España. Pero es que tampoco parece que el Servicio Exterior esté entrenado para la diplomacia del siglo XXI. Cuentan muchos de nuestros empresarios que, más bien, cuando van por el mundo, se topan con embajadores del XIX. Gente que aún cree que su única labor se limita a cuestiones de “alta política”, dejando la atención de los principales intereses del país –los económicos, representados por nuestras empresas- huérfanos de asistencia. Entiéndaseme bien: buena parte de las funciones diplomáticas y consulares tradicionales subsisten pero, al tiempo, otras tareas de menos relumbrón deberían ir cogiendo más y más peso en la agenda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, la política exterior falla también en su sentido más estricto, en lo que sí corresponde –ahora sí- al Gobierno de España. Su definición. Y si el peor Ejecutivo de la democracia suspende en casi todo, en materia de exteriores el cate es clamoroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viene cumpliéndose con cierta regularidad la máxima de que la política exterior española no depende tanto del inquilino del Palacio de Santa Cruz como del de la Moncloa y, siendo así, no es de extrañar que la política exterior del zapaterato haya terminado impregnándose de la frivolidad e inanidad intelectual que son marca de la casa. ¿Es cabal, por ejemplo, que en Argelia –un país crítico para los intereses españoles en el norte de África- se perciba al ministro Moratinos, sencillamente, como la cabeza visible del lobby promarroquí en España? Incluso aunque el Gobierno, en uso de su legítima potestad de orientar la política como lo tenga por conveniente, hubiera decidido realinear las prioridades de la política magrebí, ¿no sería exigible un algo más de discreción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta, por desgracia, es que la política exterior –la política de Estado por excelencia- se ha contaminado de la idea motriz del planteamiento general: para los socialistas, para los únicos socialistas realmente existentes (lo digo para que no se me enfaden los aficionados a comparar las virtudes teóricas del socialismo con los defectos reales de sus alternativas), todo es medio, nada es fin. Insisto, por desgracia, también es éste –el internacional- un ámbito como otro cualquiera para “ir de rojo” o aplicar el “principio Marie Claire”, o de lo que toque en cada momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es ya que un servidor esté en desacuerdo con los planteamientos en política exterior del Gobierno. Lo estoy, pero entiendo que el Gobierno tiene perfecto derecho a definir su política de acuerdo con su programa. Es que me temo que tales planteamientos no existen como tales. Cabe, por supuesto, entender de modo diverso cuáles son los intereses de España en cada momento y, por consiguiente, puede haber legítimas y discrepantes maneras de ordenar las prioridades. Pero, al igual que sucede en tantos y tantos ámbitos, uno no puede dejar de preguntarse dónde aparecen los intereses del país en esta indescriptible muestra de inepcia, de inutilidad. No es ya que vuelvan a aparecer los tics de una política que se creía felizmente superada, como el tercermundismo o la sumisión a Francia, ni tan siquiera que, prácticamente, hayamos ido desapareciendo del mapa, se trata de que, en esto como en todo, aquí no hay Dios que entienda nada, porque nadie explica nada y, probablemente, es que no hay nada que explicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que este post, por su temática, es candidato a recibir la visita de los plastas de turno diciendo “sería mejor lo de Aznar, bla, bla, bla, Irak, bla, bla, bla”. Aparte de que pienso que sí, que lo de Aznar era infinitamente mejor,–y, por favor, ruego al eventual defensor del “no a la guerra” que no se prive de soltar su saludable invectiva, si así lo desea- no es esa la cuestión. La cuestión es que, moral o inmoral, acertada o errada, era una política exterior reducible a parámetros comprensibles (también lo era la de González, por cierto). Se me ocurre media docena de razones para hacer seguidismo a los Estados Unidos (lo llaman así, ¿no?) –unas me parecerán mejor, otras peor-, pero no se me ocurre absolutamente ninguna para hacer campaña, desde intereses españoles, por Evo Morales. Por lo mismo, no se me ocurre qué maldita razón puede haber para enemistarse con Argelia, por ejemplo. Ninguna, salvo que la política exterior importe un carajo, estando, como está, lejos de las preocupaciones primordiales de los españoles y, por tanto, más bien dé igual una cosa que otra. Al fin y al cabo, el presidente no viaja, no habla idiomas, no entiende de economía y está a otro rollo. Pues que Moratinos y Bernardino León hagan lo que les apetezca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las empresas españolas deberían ir asumiendo una realidad impepinable. El “Gobierno de España” no está ni se le espera, al menos, mientras el optimista antropológico esté en la Moncloa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-1030167653524117947?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/1030167653524117947/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=1030167653524117947' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1030167653524117947'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1030167653524117947'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/09/el-fiasco-argelino.html' title='EL FIASCO ARGELINO'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-113978964597028799</id><published>2007-09-02T12:58:00.000+02:00</published><updated>2007-09-02T12:59:14.843+02:00</updated><title type='text'>TAMBIÉN GALICIA</title><content type='html'>Leo en prensa, bastante pasmado, que ahora hay también “galescolas” que es, por lo visto, como se denominan los centros –dependientes de la Administración Pública- en los que la enseñanza se da en exclusiva en lengua gallega. ¿Qué tiene usted contra la impartición de enseñanzas en gallego? Nada en absoluto, a condición de que sean los padres del educando, oído el interesado cuando tenga juicio suficiente, quienes puedan decidir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí tengo, y mucho, contra la escuela como centro de indoctrinamiento, en general, y como centros de propagación de la mentira, en particular. Mucho me temo que, en Galicia (donde, por cierto, no hay empedrado al que echar las culpas, y buena parte de la responsabilidad compete al PP, sempiterno gobernante) está anidando a gusto la peste nacionalista. Hemos comentado alguna vez que, si algún error se ha cometido a lo largo de esta Transición de nuestros pecados, fue el de regionalizar la enseñanza. No contentos con semejante dislate, además, cada vez que hay que montar un ejecutivo autonómico de coalición, la consejería de educación va sistemáticamente al partido radical de turno. ¿Por qué? Porque lo que para unos es caza menor, para otros es pieza esencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vaya por delante que, en mi opinión, el sistema educativo, en todos los niveles, debería estar gestionado por entidades privadas, conforme al perfil y el gusto de cada cual –lo cual no es incompatible con la existencia de financiación pública que, en lo posible, debería ir a los padres y no a los centros-. Corresponden a la Administración Pública la impartición de los títulos, lo que conlleva la fijación del currículo mínimo  –con los consiguientes exámenes nacionales, iguales para todos- y el establecimiento de los oportunos controles académicos y, en general, de cumplimiento de la normativa (la función de inspección, ¿recuerdan?). Pero, en todo caso, creo que es una función esencialmente nacional, no delegable, o que debe desempeñar la Administración de máximo nivel –me refiero, claro está, a la educación propiamente dicha, que no a la intendencia del tema, cosa perfectamente descentralizable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, ¿por qué? Porque la educación es uno de los elementos esenciales de realización del principio de igualdad de los españoles, algo fundamental (esto sí, y no las gilipolleces zapaterinas) en el estatuto de ciudadano. Liberales y socialistas (honrados) discrepamos, probablemente, en cuanto a cómo proveer el bien en cuestión mejor, pero no creo que estemos en desacuerdo en que se trata de una cuestión absolutamente crítica de cara al progreso del país y, por supuesto, a la igualdad de oportunidades –es decir, a la igualdad potenciadora de la libertad y compatible con ella, no a la igualdad liberticida-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, pasando de las musas al teatro, en España no es ya que todos sepamos que ese no se está cumpliendo, sino que hay pruebas evidentes de que determinadas escuelas se han convertido en centros de adoctrinamiento, lo que está mal y, lo que es peor, de difusión de puros y simples bulos, falsedades y absurdos. Recordemos, si no, esos mapas de “realidades nacionales” existentes solo en la imaginación de algún descerebrado, pero que, ante los escolares de ciertas regiones españolas, pasan por buenos, correctos y ajustados a la realidad geográfica –entre otras cosas, claro está, porque no son desmentidos, luego, por la prensa, los mapas del tiempo...-. No tengo ni idea de qué clase de mapas colgarán de las paredes de las galescolas, pero apuesto a que el de España no estará por ninguna parte, y apuesto más todavía a que el de Galicia no comprende exactamente las cuatro provincias. Porque seguro que la Galicia del funcionario de turno no será la de La Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra, sino que coincidirá con alguna nación mítica que, a la cuarta copa de coñac, engulle Asturias, León y medio Portugal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La circunstancia de que nuestros sin pares nacionalistas catalanes y vascos copen las portadas de continuo puede llevar a la conclusión, errónea, de que la estupidez es privativa de algunos territorios. Más bien parece que está muy bien distribuida, entre otras cosas porque la idiocia parece ser lo único para lo que en España no hay fronteras. Ni siquiera es cosa limitada a regiones bilingües, porque hay evidencias documentadas de estupidez solo en castellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro país tiene muchos problemas, sin duda. Pero de ellos, sólo la educación merece ser considerada un verdadero cáncer. Y se trata con aspirinas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-113978964597028799?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/113978964597028799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=113978964597028799' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/113978964597028799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/113978964597028799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/09/tambin-galicia.html' title='TAMBIÉN GALICIA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-4240454639073111177</id><published>2007-09-01T18:20:00.000+02:00</published><updated>2007-09-01T18:23:44.255+02:00</updated><title type='text'>TERCEROS EN DISCORDIA</title><content type='html'>Esta lectura a la que tengo el gusto de invitarles: “&lt;a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2007/08/29/85_innecesarios_guinos_izquierda.html"&gt;los innecesarios guiños a la izquierda&lt;/a&gt;”, por Esteban Hernández (a su vez, invita a leer un libro de Samuel Gregg, que también recomiendo), y el acontecimiento político de la semana, el affaire Rosa Díez, me han llevado a pensar algunas cosas, nada originales por otra parte, pero sobre las que me gustaría volver, sobre todo, ahora, que hay votación en lontananza. Me refiero, claro está, a la configuración de nuestra oferta política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos: parto de una realidad insoslayable, que no es otra que la de que el gobierno de las sociedades democráticas se va construyendo a través de una serie de simplificaciones sucesivas. Esas simplificaciones se construyen, sobre todo, aplicando la regla de la mayoría, esto es obvio, pero también a través de una reducción del continuo que son las opiniones y gustos de cada cual a una serie de posiciones discretas. En román paladino, o uno anda muy, muy justo de ideas, o va a ser muy difícil que encuentre un partido cuya oferta le satisfaga plenamente. A algo hay que renunciar siempre, porque el menú es limitado, y hay que quedarse con lo que más nos apetezca o menos asco nos dé, pero siempre dentro de lo reducido de la oferta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, la cosa no tiene por qué ser del todo dramática. En principio, el funcionamiento del sistema exige que las ofertas presentadas sean, al menos, dos. Ése es el número mínimo para que el acto de elegir tenga algún sentido. Pero, en la buena teoría, un sistema proporcional debería invitar a más, muchos más, incluso contando solo a los grupos con cierto chance de sacar representación parlamentaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun cuando la ligazón necesaria entre proporcionalidad y multiplicidad de partidos está por demostrar, tendencialmente puede tenerse por cierta. Y el bipartidismo imperfecto en que hemos quedado aherrojados dice bastante sobre cuan poco proporcional es nuestro sistema pretendidamente proporcional. Buena parte de las circunscripciones son, de facto, mayoritarias o cuasimayoritarias, y algunas en las que se elige un número significativo de diputados tampoco son para tirar cohetes (esta es una de las razones por cierto, de que los nacionalistas vascos y catalanes obtengan representaciones nutridas y los, pongamos por caso, castellanos, no; además de ser más representativos, operan en distritos electorales que eligen más diputados –por tanto, más proporcionales-). Lo cierto es que este estado de cosas tiene un evidente efecto sobre el comportamiento del elector. Surge la cuestión del “voto útil” –noción, en principio, bastante ajena a la configuración del sistema proporcional- y las tendencias se refuerzan. Los dos partidos mayoritarios, de por sí primados, se convierten en destinatarios de aquellos que “no quieren perder su voto”, dándoselo a una formación quizá más afín, pero con menos perspectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, esto tampoco ayuda a los desplazamientos de voto. Los dos grandes partidos se convierten en aglutinantes del sufragio en sus respectivos sectores ideológicos. En teoría, el corolario de todo esto –sobre el papel- debería ser que los dos grandes partidos se aproximaran al punto de tangencia, siendo fronterizos el uno del otro y, claro está, asfixiando a cualquier tercero en discordia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, esto es la teoría. Pero ¿qué ocurre cuando el comportamiento supuesto de los dos grandes partidos no coincide con lo que sería de esperar? Paradojas de la vida, ninguno de los dos grandes partidos españoles pasa por una etapa de tendencia al centro (sin entrar, por el momento, a valorar el aparente cambio de rumbo –en el discurso, al menos- del PSOE), sino todo lo contrario. Ambos son percibidos como radicalizados, cada uno a su modo, no ya por el electorado de enfrente, sino hasta por el propio. Ahora mismo, es poco menos que imposible que se produzca un trasvase significativo de voto entre PSOE y PP, lo cual no es –insisto, paradójicamente- óbice para que, en los respectivos campos, haya, cuando menos, minorías echando pestes de la respectiva opción “natural”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es tanto como decir que, al menos coyunturalmente, hay hueco para un tercero. Y lo hay, pásmense, en las huestes del segmento que ambos partidos mayoritarios deberían desear para sí: el de las clases medias ilustradas. Esas clases que se ubican a en la izquierda del PP y en la derecha del PSOE. Si lo prefieren, y por etiquetar: liberales laicos, por un lado, y socialdemócratas moderados, por el otro. La tercera España, en suma. Ese conjunto de ciudadanos tienen, por supuesto, un punto de coincidencia esencial, que es la fe en el sistema democrático de alternancia, pero es que, y por eso hablaba de “coyunturalmente”, ahora mismo tienen otro: la cuestión nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y voy concluyendo. Es probable que la iniciativa fracase. Pero el nuevo partido que está formándose en torno a Savater y compañía es el segundo aviso en pocos meses. ¿Qué sucedería si, en algún momento, surgiera una alternativa menos sospechosa de diletantismo, con visos de mayor seriedad? No digo que tal cosa sea fácil, porque esos “visos de seriedad” tienen mucho que ver con la existencia de una estructura organizativa sólida, lo que diferencia, en esencia, a un partido de un movimiento. Es llamativo, por otra parte, que las dos iniciativas más acabadas hayan surgido de la izquierda... aunque, quizá, hayan terminado por hacer daño a la derecha. El diagnóstico parece claro: hay una izquierda que no quiere, no puede hacer el viaje hasta las orillas del PP, pero está dando vueltas sobre sí misma, para vencer el miedo e iniciar la travesía por su cuenta. Luego, va y resulta que son los del otro lado los que se apuntan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrimando al ascua mi sardina, diré mi opinión. Hay hueco para un partido liberal en España. Un partido liberal al que, probablemente, sí le sería posible pescar, de vez en cuando, al menos, en los caladeros de la izquierda. Me moriré sin verlo, supongo, pero la idea no me la quitan de la cabeza. Ofrezco manifiesto fundacional, para quien le pueda interesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los sueños, sueños son.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-4240454639073111177?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/4240454639073111177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=4240454639073111177' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/4240454639073111177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/4240454639073111177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/09/terceros-en-discordia.html' title='TERCEROS EN DISCORDIA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-9075134559923837870</id><published>2007-08-26T13:56:00.001+02:00</published><updated>2007-08-26T13:56:58.482+02:00</updated><title type='text'>HACIA LA CODA</title><content type='html'>Cuando José Luis, el Esdrújulo, cambie la amenidad asturiana por el rigor mesetario, se enfrentará a la –ya sí, ya no es jugar a profeta- coda de su primera legislatura como Presidente del Gobierno. Cábalas sobre la fecha de los comicios aparte, la verdad es que la legislatura muere en diciembre porque, de todas, todas, la Cortes cerrarán para las vacaciones de Navidad y ya no se volverán a abrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad que no existe, o no debería existir, identidad entre gobernar y legislar. Pero el enrarecimiento que, en todas partes, caracteriza a la democracia, ha terminado por hacer que ambas cosas sean razonablemente sinónimas. Al menos, puede afirmarse que los gobiernos del mundo cuentan sus triunfos por hitos legislativos (sobre este interesante tema, el que la ley haya devenido instrumento ordinario de la gobernación, hablaremos otro día,  porque tiene miga). En resumidas cuentas, lo que quiero decir es que la legislatura, en sentido positivo, es decir, como período para desplegar una agenda política, está muerta. Hace algún tiempo que lo está.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es probable que nuestro Esdrújulo, atendiendo a esta realidad, hubiera dado por finiquitado el período hace algunos meses, de no ser porque no ha logrado salir de los berenjenales en que se ha metido. En efecto, el Gobierno anda, aún, pendiente de dos variables imprescindibles: la sentencia del Tribunal Constitucional y, por desgracia, ETA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a lo segundo –y ya que la banda criminal ha empezado a mostrar sus intenciones con meridiana claridad- no deberían caber dudas en torno a qué cabe esperar de la Bestia. Por desgracia, sí está por ver cómo se traduce eso en el debate político. Ayer mismo, Carlos Martínez-Gorriarán, &lt;a href="http://www.abc.es/hemeroteca/historico-25-08-2007/abc/Opinion/un-nuevo-pacto-contra-eta_164512031932.html"&gt;en Tercera de ABC&lt;/a&gt;, afirmaba que la reaparición de ETA no puede ser capitalizada ni por tirios ni por troyanos. Entiéndase –y he aquí lo lamentable- no porque no lo intenten, sino porque no pueden. Porque ambos han cometido errores que conducen los respectivos discursos políticos a callejones sin salida. Pero está por ver cuál puede ser la reacción de la opinión pública ante una nueva etapa de sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Menos asco, desde luego, da hablar sobre el segundo asunto: el Tribunal Constitucional y sus sentencias sobre el Estatuto Catalán (digo sentencias, en plural, porque la pasmosa decisión de no acumular recursos habrá de implicar más de una). El Gobierno necesita una sentencia con la que pueda vivir políticamente... y, con toda probabilidad, la tendrá. Personalmente, apuesto a que el TC despachará el asunto con una sentencia interpretativa –que, quizá, dado el estado en que salió de las Cortes el texto, sea lo que proceda en Derecho-. A efectos políticos, esto quiere decir una sentencia dura en el fondo, pero suave en la forma. Para domeñar el Estatuto, no se precisan tanto declaraciones grandilocuentes como fórmulas prácticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escenario ideal para el Gobierno –en rigor, para ambos gobiernos, el de Madrid y el de Barcelona-, de hecho, es ése, el de una sentencia que, sin afirmaciones rotundas, rebaje, en la práctica, el tremendo potencial disruptivo que caracteriza a ese estatuto (este tema también nos llevaría a otro debate, así que dejémoslo ahí, por hoy). Ya digo que es el escenario más probable, a mi juicio, pero también aquí habrá que esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La consigna, no obstante, parece clara: hacer como que se hace. Dar por hecho que se va a ganar y, por tanto, ir presentando proyectos como si el Zapaterato fuese a durar mil años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y el PP? Las encuestas dicen que a la par. Pero, al menos, a mí me da la sensación de que afronta el último acto en situación de debilidad. Y no sólo por la inestimable colaboración de ese repelente niño Vicente de la política que atiende por Alberto y algunos otros. Desconozco qué reflexiones habrán ocupado la cabeza de Rajoy en las semanas de descanso estival, pero, inteligente como es, debería estar preocupado –aunque, a veces, da también la sensación de que, como en un “pase de mí este cáliz” lo que desea es que el baile acabe cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mucho que una derrota electoral sea siempre traumática, en especial cuando sobreviene estando en el poder, y dé lugar a una muy explicable pájara, no se alcanza a comprender cómo un gobierno menesteroso, intelectualmente nulo, al que es imposible adivinar ninguna línea coherente de política y cuyas principales iniciativas fracasan de modo rotundo, consigue aguantar tan bien el tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo cierto es que hoy, de nuevo, el escenario probable es que, sin demasiado confort, eso es verdad, José Luis repita magistratura. Lo que debe esperar de la coda de esta legislatura esperpéntica es, por tanto, y sencillamente, que las cosas no empeoren. Nos quedan, es verdad, los “meses basura”; pero se trata de unos meses fundamentales, básicos para apuntalar una calma de tente mientras cobro. Y lo que tenga que reventar, que lo haga el próximo verano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-9075134559923837870?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/9075134559923837870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=9075134559923837870' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/9075134559923837870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/9075134559923837870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/08/hacia-la-coda.html' title='HACIA LA CODA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-1669394574815428280</id><published>2007-08-26T13:17:00.000+02:00</published><updated>2007-08-26T13:18:48.712+02:00</updated><title type='text'>THINKING BLOGGER AWARD</title><content type='html'>&lt;p&gt;Dos queridos colegas, Luis I. Gómez (Desde el Exilio) y Jorge Castrillejo (El Último Liberal Palentino), quien sabe si llevados de sus respetables manías o presa de vapores etílicos, han decidido que este blog merece ser distinguido con el “&lt;em&gt;Thinking Blogger Award&lt;/em&gt;”. O sea, que lo que aquí encuentran les hace pensar, o les proporciona material para que se les ocurran ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que los escépticos vean que no miento, he aquí los posts de &lt;a href="http://www.desdeelexilio.com/2007/08/20/thinking-blogger-award/"&gt;Luis&lt;/a&gt; y &lt;a href="http://palencialiberal.blogspot.com/2007/08/thinking-blogger-award.html"&gt;Jorge&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de agradecer a ambos la amabilidad, las reglas del juego exigen que yo, por mi parte, señale otros cinco. Me pasa lo que a Luis, que son bastantes más de cinco las fuentes a las que acudo de vez en cuando en busca de inspiración. Veamos, hecha la medio trampa de apuntar que, precisamente, tanto Luis como Jorge con dos de esas fuentes voy a señalar otras cinco –y van siete, je, je, como en los festivales de cine, cuelo dos fuera de concurso... pero espero que se vea la película-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de Josep Mª Fàbregas: &lt;a href="http://fabregas.blogspot.com/"&gt;Nihil Obstat&lt;/a&gt; (es principalmente catalán, pero no me han dicho que las reglas incluyan limitación alguna de idioma)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de &lt;a href="http://blogs.periodistadigital.com/davidmillan.php"&gt;David Millán&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muy útil &lt;a href="http://road-to-freedom.blogspot.com/"&gt;Road to Freedom&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un punto de vista particular: el de &lt;a href="http://libertymad.blogspot.com/"&gt;Pandemonio&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, finalmente, una esquina de recomendable visita: &lt;a href="http://freelancecorner.net/"&gt;Freelance Corner&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho, quedan muchos en el tintero, pero... las reglas son las reglas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-1669394574815428280?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/1669394574815428280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=1669394574815428280' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1669394574815428280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1669394574815428280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/08/thinking-blogger-award.html' title='THINKING BLOGGER AWARD'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-433064977461050667</id><published>2007-08-16T16:48:00.000+02:00</published><updated>2007-08-16T16:50:24.516+02:00</updated><title type='text'>LA SENSATEZ Y EL DEBATE SOBRE INFRAESTRUCTURAS</title><content type='html'>Inmaculada Rodríguez-Piñero, Secretaria de Política Económica y Empleo del PSOE publica hoy, bajo el título de “Debate inacabado sobre inversión pública”, un artículo muy sensato en el diario El Mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Denuncia doña Inmaculada –ya digo, con buen juicio- la sarta de tonterías y el victimismo barato sobre la inversión pública, y más exactamente sobre la inversión pública estatal. El artículo es, claro, de lo más oportuno, ahora que, al calor del desastre catalán, se reavivan los dimes y diretes en torno a la suficiencia de la inversión del Estado –y del cuasiestado representado por las compañías eléctricas y demás entes herederos de los monopolios- en el territorio de Cataluña. Dimes y diretes contestados, por supuesto, y de inmediato, desde otras comunidades autónomas, que reclaman su derecho a no verse discriminadas en el proceso inversor (&lt;em&gt;ad exemplum&lt;/em&gt;, ayer mismo, tómese razón de las declaraciones del Presidente de Canarias).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Normalmente, las quejas suelen subir de tono cuando los presupuestos generales  empiezan a tomar cuerpo, en un a modo de entremés de la subasta en que se ha terminado convirtiendo el debate presupuestario. Es verdad que todo se centra en la cifra que el documento prevé, para el año entrante, en la Comunidad de turno, ignorándose por completo, con miopía interesada, un enfoque más sensato que dé más cuenta del esfuerzo inversor real que realiza el Estado –o cualquier otra instancia- en el territorio. Nada se dice, apunta Rodríguez-Piñero, de si el esfuerzo inversor “baja”, por ejemplo, porque acabe de concluirse una infraestructura de gran tamaño (la T4, pongamos por caso). Como es lógico, no se precisa hacer cada año y todos los años, la misma inversión en aeropuertos, a Dios gracias. Y, sí, llega un día –que siempre parece lejano- en que la autovía se acaba o el AVE entra, por fin, en la estación. &lt;em&gt;Ipso facto&lt;/em&gt;, la cifra de inversión baja y, por lo común, los dineros del Estado (los suyos y los míos, vamos), se destinan a otro lugar donde la autovía aún no llegue o ancho de vía siga siendo ibérico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo estar más de acuerdo con la señora Rodríguez-Piñero, pues: un alto porcentaje de lo que se ve y escucha en torno al asunto es pura y simple demagogia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La denuncia de doña Inmaculada es, incluso, elevable a categoría. Si la entiendo bien, la autora se queja (bien es verdad que &lt;em&gt;pro domo sua&lt;/em&gt;, porque es ahora su partido el que es fustigado; pero esto poco importa) de que el –llamémosle- debate sobre infraestructuras e inversión pública  se desarrolla con el más absoluto desdén por las condiciones técnicas en torno al tema. A nadie parece importarle un pito de qué se habla en realidad y si lo que se dice tiene, o no, algún sentido. Pero es que esto ocurre en, prácticamente, todos los ámbitos de nuestra vida pública. Nuestro foro tiene un nivel que, siendo generosos, cabe calificar de subterráneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que, a fin de cuentas, la política es confrontación de intereses, y es lícito –puesto que ese, y no otro, es el fin que reviste toda la polémica, es decir, toda la lucha dialéctica en que, en suma, consiste la política democrática- barrer para casa. Pero ello debería ser compatible con unos mínimos de decencia intelectual y de seriedad. Aunque sólo sea porque tenga alguna posibilidad de resultar fructífero. La frivolidad, la falta de rigor y, por tanto, la esterilidad, parecen ser el denominador común del –insisto, llamémosle- debate en la política española, se hable de carreteras, de impuestos, de sistemas electorales o, incluso, de reformas constitucionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que la señora Rodríguez-Piñero omite, cautamente, son los condicionantes más específicamente políticos de la cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero de esos condicionantes, atribuible de forma casi privativa al partido en el que milita doña Inmaculada ha sido el envenenamiento de la polémica sobre infraestructuras vía estatutos de autonomía, en particular, vía estatuto de Cataluña. Uno de los argumentos-estrella de venta del estatuto era, precisamente, que contenía las claves para remediar el “déficit crónico” de inversiones que, dicen –y no lo pongo en duda- padece el Principado. El &lt;em&gt;establishment&lt;/em&gt; catalán –ése que, una vez más, acaba de dar muestras patentes de que no vive en el seno de la sociedad catalana sino que, simplemente, la parasita- se felicitó de los “compromisos” cuyo cumplimiento se va a “exigir”. La señora Rodríguez-Piñero parece afirmar que la inversión pública ha de distribuirse según criterios de sensatez y conforme a planes directores no coyunturales, sino adaptados a las necesidades a largo plazo del país (el país es España). Ojalá fuese cierto. Y, si lo es, ¿por qué el partido político de la misma autora ha hecho tanto por desmentirlo? Porque si una imagen se está transmitiendo es que, muy al contrario, la inversión en España se distribuye a golpe de acuerdo político, inconexo con la realidad, y adoptado en función de correlaciones de fuerzas que poco tienen que ver con la planificación de infraestructuras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro orden de cosas, y de nuevo en la generalidad de las categorías, no se puede pretender ser, a la vez, un gobierno vertebrador de territorios –con vocación, por tanto, de ejercer los deberes constitucionales que le competen- y el campeón del autonomismo identitario. Cuando el discurso se trufa de “balanzas fiscales”, “deudas históricas” y demás entelequias, es complicado que prevalezca la única realidad existente: la de unos ciudadanos que pagan los impuestos –los únicos que tienen, de verdad, una balanza fiscal-, y pagarán los billetes de AVE, las tasas aeroportuarias y... el sueldo de la patulea de vagos, incompetentes y sinvergüenzas que, incapaces de solucionar unos problemas más propios de La Paz que de Barcelona, hacen punto de orgullo, eso sí, de dirigirse en catalán al presidente de una compañía eléctrica que, aragonés él, al menos va por allí a dar la cara (y que cuentan con colegas de similar nivel en otros lugares de la geografía patria, faltaría más).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre la sensatez que reclama la señora Rodríguez-Piñero y la sensatez que desearíamos los ciudadanos –“sensatez”, simplemente, consistente en que las discusiones vayan por cauces juiciosos, tampoco que bajen de intensidad, si no es preciso- se extiende un mar de cuerpos intermedios hipertrofiados, para los que la discusión informe y conducente a nada es una forma como otra cualquiera de tapar la propia inanidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-433064977461050667?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/433064977461050667/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=433064977461050667' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/433064977461050667'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/433064977461050667'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/08/la-sensatez-y-el-debate-sobre.html' title='LA SENSATEZ Y EL DEBATE SOBRE INFRAESTRUCTURAS'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-6203457993104868858</id><published>2007-08-15T14:44:00.000+02:00</published><updated>2007-08-15T14:47:06.779+02:00</updated><title type='text'>INTEGRANDO NACIONALISMOS</title><content type='html'>El desenlace del culebrón navarro ofrece, sin duda, múltiples aspectos de interés. Vaya por delante que, a mi juicio, la decisión tomada por el Partido Socialista en Ferraz es la correcta. No sólo es la más conveniente para las expectativas electorales del propio partido a nivel general sino que, sin duda, es la mejor para España en su conjunto, incluida Navarra, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era, además, en la actual coyuntura, la única viable, pese a Puras, Chivite y compañía –y sin desconocer que no ha tenido que ser plato de gusto la exhibición de potencia disciplinaria desde Madrid, por otra parte tan poco acorde con la letra estatutaria de un partido que sigue diciéndose federal, no obstante las continuas muestras de dominio centralizado, más o menos férreo según épocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es bastante evidente, me temo, que han pesado en la decisión elementos tácticos. Es decir, no es tanto que se haya descartado un pacto de gobierno con un nacionalismo de cuño tan particular como el de NaBai por cuestión de principios –es decir, por incompatibilidad profunda de programas políticos- como por inconveniencia puntual. No es “no” en todo caso, sino “no” aquí y ahora. Ni lo aconsejaba el momento político ni, por supuesto, lo facilitaba la aritmética parlamentaria, tras una victoria muy holgada de UPN y con los socialistas como tercera fuerza, nada menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al caso, igual da, el resultado –probablemente, precario, y dependiente de los resultados de las Generales de 2008- es bienvenido y, por qué no decirlo también, abre a UPN un escenario de gestión que demandará cierta finura política. Más interesantes son, sin embargo, otros aspectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son llamativos, desde luego, los ayes de NaBai sobre el desdén del PSN y su negativa a asumir riesgos, pese a que esa formación se había desmarcado de la violencia. Se dirá, claro, que es una pose normal en quien acaba de ser rechazado como pareja de baile –cómo no denunciar el error de quien nos desdeñó-, pero han sido llamativos ciertos comentarios procedentes de algunos sectores ajenos a la propia coalición anexionista, del PNV o del propio socialismo, sobre la pérdida de ocasión de “integrar” al “nacionalismo no violento” (ojo, no ya “moderado” –ese es el PNV, es CiU- sino al “no violento”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviemos el evidente carácter &lt;em&gt;pro domo sua&lt;/em&gt; del comentario en bocas socialistas –se conoce que el socialismo español no hace pactos contra natura o políticamente inexplicables, sino obras de misericordia, porque allí donde se busca un socio poco presentable, lo “integra” en el marco democrático-; si, verdaderamente, tomamos el argumento en serio, nos da una pista sobre el nivel de degradación que ha alcanzado el discurso político en España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deja de ser curioso que el “rechazo de la violencia”, es decir, la condición &lt;em&gt;de minimis&lt;/em&gt; absolutamente inexcusable para tomar parte en el juego se convierta, por razones que se me escapan, en título de legitimación para que se ofrezca “un cauce de expresión” o “una solución” al conjunto de ideas representado. NaBai es una fuerza política democrática –no violenta, al menos-. Bien. Representa a un determinado porcentaje de los navarros. También bien. ¿Y?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvemos a lo de siempre. La sensación, vaya usted a saber por qué, de urgencia que el nacionalismo consigue crear en sus interlocutores políticos. Sensación de urgencia que es, claro, reflejo palmario del infantilismo que es característica notable en esta ideología. La idea de que “lo mío”, “debe” tener una consideración, “debe” ser tomado en cuenta. Así pues, basta que renuncie a los mecanismos más execrables para que, por ese sólo hecho, “lo mío” deba incorporarse a la agenda. Es verdad que, en el caso vasco, late un obvio chantaje. Hemos de darles “algo” porque, si no, se declararán “defraudados”, decepcionados por el sistema y, claro está, volverán a las andadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es claro que, estirando el argumento, el nacionalismo convierte su “derecho a participar” en un “derecho a regir”, derecho a determinar, derecho a que su programa político sea el programa director, con independencia de la magnitud real del apoyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es, sencillamente, pasmoso. Recuerda, salvadas las distancias, a estas generosas ofertas que el mundo árabe hace de cuando en cuando a Israel –y que hacen que los europeos den palmas con las orejas- ofreciendo, a cambio de todo tipo de cesiones sustanciales, el reconocimiento. O sea, que el resultado del diálogo es, para una de las partes... el reconocimiento de su derecho a existir o, de otro modo, su carácter de interlocutor, es decir, el punto de partida. Estupendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nacionalismo plantea dilemas de parecido tenor. Se aviene a participar en la medida en que, de esa participación, no pueda derivarse otro resultado que su dominio de la escena. Mientras los demás, se supone, han de mostrar un agradecimiento infinito. Si esto no es una patología mental, que venga Dios y lo vea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema, ya digo, no es que el nacionalismo sea una mentalidad absolutamente ajena a las ideologías políticas de matriz liberal, que lo es, sino que esta circunstancia, en España, venga generando una especie de ansiedad en los demás. Una ansiedad en pos de un imposible, que es que el nacionalismo se convierta en una fuerza política positiva y “común”, es decir, “como las demás”. Eso es algo así como que un olmo dé peras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hemos llegado a este estado de cosas es, claro, por el proceso de subasta a la baja en que la democracia española ha ido degradando sus propios valores. Es verdad que el zapaterismo representa el paroxismo del desarme moral, pero el agravamiento de la enfermedad no quiere decir que traiga causa de estos cuatro años. Es el resultado de un proceso histórico tan viejo como la propia democracia. No es casual, la verdad, que cierta gente haya llegado a pensar que el simple abandono de las armas o del apoyo a quienes las usan es condición suficiente para lograr lo que los números, por sí mismos, no darían o, por lo menos, no vendrían dando hasta la fecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los abogados de la “integración” deberían tener más cuidado con las expectativas que crean.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-6203457993104868858?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/6203457993104868858/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=6203457993104868858' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6203457993104868858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6203457993104868858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/08/integrando-nacionalismos.html' title='INTEGRANDO NACIONALISMOS'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-3514820030853434244</id><published>2007-08-01T21:18:00.000+02:00</published><updated>2007-08-01T21:19:08.690+02:00</updated><title type='text'>"BACK TO BASICS"</title><content type='html'>Mis lecturas de verano se están caracterizando por un intenso retorno a los fundamentos. Próximo a terminar “Liberalismo. Una aproximación”, de David Boaz –que también se podría haber titulado, “Liberalismo: primeras nociones”- mi próxima parada será “En busca de Montesquieu. La Democracia en Peligro”, de Pedro Schwartz (para los interesados, los libros están publicados, respectivamente, por Gota a Gota y Encuentro). Un par de clásicos reeditados de Sartori completarán el menú estival.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es útil, de cuando en cuando, retornar a las ideas primigenias.  A textos como la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, o a las muy sensatas reflexiones del Barón de Montesquieu. Y es útil, aunque sólo sea por darnos cuenta de cuán violentados son los principios en nuestra sociedad. El liberalismo se creyó triunfante durante un tiempo y bajó la guardia. Desde entonces, los enemigos de la libertad, como las olas del mar, no dejan de batir. Fascismos, nacionalismos... y, últimamente, estados bienintencionados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿verdaderamente hemos de preocuparnos por las cosas elementales? ¿De veras es preciso volver sobre las fuentes del dieciocho, nada menos? Mi respuesta es, rotundamente, sí. El liberalismo, como posición filosófica, es hoy más necesario que nunca. Y lo es en su concepción primigenia, con sus ideas-motriz, a saber, que todos los hombres son creados iguales en derechos y dignidad, son libres y deben ser respetados en el uso de sus libertades en tanto no entren en conflicto con las de otro. El papel del gobierno es el de conseguir que ese estado de cosas no sea violentado, y sólo ése.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El liberalismo se enfrenta, a mi juicio, a tres grupos básicos de problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero, naturalmente, es la propia configuración del denominado estado de bienestar –nombre que recibe la máquina redistributiva que detrae renta de las clases medias y medias altas para transferírsela a las clases medias-bajas-. Ese estado, aparte de plantear muy serios problemas morales de diverso orden –todos concatenados de un modo u otro con el desprecio del fundamental derecho de propiedad, en el sentido más amplio del término- se caracteriza por imponer una subversión del orden montesquiniano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, ya que el gobierno “hace” tantas cosas, el poder Ejecutivo se hipertrofia en su doble vertiente: administración (ejecutivo en acto) y organización de partidos políticos (ejecutivo en potencia). A través de los partidos –pensados como instituciones intermedias entre la esfera del estado y la de la sociedad civil y, en la práctica, obstáculos evidentes al desarrollo de esta última y a una relación sana entre estado y ciudadanos- ese todopoderoso ejecutivo se amalgama con un legislativo inoperante en su función de control y, sencillamente, subordinado en la de hacer leyes. En la función financiera, el ciudadano, lisa y llanamente, no tiene quien le defienda. Antaño, las asambleas parlamentarias defendían el legítimo derecho de los seres humanos al producto de su trabajo; hoy en día, es evidente que, del paso por el Parlamento, sólo podemos esperar que las lesiones a nuestros bienes y libertades salgan corregidas y aumentadas por la demagogia partidaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda, claro, como garantía el poder judicial. Pero es una garantía precaria porque, de una parte, poco pueden hacer los jueces para defendernos de leyes injustas pero válidas y, además, al menos en España, una de las organizaciones fundamentales del panorama político, el PSOE, es enemiga declarada de la independencia judicial y, por tanto, hará cuanto pueda por menoscabar esta última y débil garantía. A los ciudadanos, además, se nos veda el acceso a la jurisdicción constitucional para combatir las leyes en abstracto, cosa que, en la práctica, sólo pueden hacer los partidos, en suma (es decir, los promotores de las leyes inconstitucionales).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo problema es, naturalmente, la tendencia de nuestras sociedades hacia la pluriculturalidad y las nuevas dificultades que presenta la necesidad de observar el principio esencial de que nadie debe ser molestado en sus creencias y formas de ver la vida y la innegable existencia de un sustrato ético mínimo que debe ser aceptado por todos los partícipes en el sistema para que éste subsista. Nos guste o no, los marcos éticos procedimentales, característicos de las teorías liberales o cuasiliberales de la Justicia –de base kantiana, en última instancia- llevan implícita una carga, siquiera mínima, de eticidad material. Esa eticidad material es ineludible, y no puede ser eliminada sin que el sistema se desmorone. Ciertamente, es poco lo que se exige como común denominador; tan poco que, durante dos siglos, pudo ser obviado. Ya no es tan fácil afirmar tal cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, el estado invasor ha visto en la pluriculturalidad, la inmigración y la mayor complejidad de las sociedades múltiples excusas para una mayor intervención. Los socialistas de todos los partidos son atraídos como moscas a la miel de los nuevos problemas, bien pertrechados de doctrinas absurdas, soluciones ineficientes y, cómo no, nuevos y estupendos programas de gasto en los que dispendiar nuestros impuestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el tercer problema, quizá el que pueda pasar más inadvertido, es que la intelectualidad, al menos la europea, no es liberal. El liberalismo –es decir, la filosofía política que ha producido los mayores niveles de bienestar y libertades personales a los seres humanos- cuenta con muy pocos abogados en los foros del pensamiento. Cuando no son abiertamente enemigos, y se toman la palabra “liberal” como un insulto, desarrollan sutiles teorías encaminadas a demostrar que el liberalismo está “obsoleto” o que cosas como la separación de poderes están “superadas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las mayores tragedias que han sucedido en la Europa contemporánea ha sido que el Estado ha extendido sus tentáculos al mundo de las artes y de las ciencias. En España, además, una universidad inane y un mundo cultural y artístico indigente han sido terreno abonado para convertir a los supuestos críticos en escuderos. ¿Es casual que, de cada 10 páginas escritas en textos universitarios sobre la globalización, por ejemplo, unas 9 se dediquen a anatematizarla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gravedad de este problema, es, insisto, complicada de advertir. No nos hemos dado cuenta de cómo los supuestos vigías, quienes debían cuidar de nuestras libertades, rechazando las torticeras maniobras de sus enemigos, se han aliado con ellos. La cultura “oficial” es abierta o subrepticiamente antiliberal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estos problemas se dan, en España, corregidos y aumentados. La inexistente tradición democrática del país, el muy bajo nivel intelectual del debate político y, en fin, las evidentes carencias del tejido de la sociedad civil, han dado lugar a las formas más groseras de transgresión de los principios más elementales del buen gobierno y a una clase política que, en un entorno inspirado en el liberalismo clásico, sencillamente, se ahogaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queda mucho, mucho trabajo por hacer. Convendrá ir repasando las ideas básicas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-3514820030853434244?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/3514820030853434244/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=3514820030853434244' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3514820030853434244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3514820030853434244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/08/back-to-basics.html' title='&quot;BACK TO BASICS&quot;'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-6690815662993796551</id><published>2007-07-29T17:29:00.000+02:00</published><updated>2007-07-29T17:32:58.859+02:00</updated><title type='text'>LOS DOS QUINIENTOS</title><content type='html'>El artículo 31.2 de la Constitución Española dice que “&lt;em&gt;el gasto público realizará una asignación equitativa de los recursos públicos, y su programación y ejecución responderán a los criterios de eficiencia y economía&lt;/em&gt;” y el 134.2 dice que los Presupuestos deben contener todos los gastos y todos los ingresos. Esos preceptos tienen, naturalmente, desarrollo legislativo en principios que deben ser observados. Así pues, en España, las promesas al estilo peronista no sólo son zafias, sino muy dudosamente legales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, los preceptos jurídicos estarían de más si se pudiera confiar en que los políticos se acercarían, como debieran, con mano temblorosa a la cartera del contribuyente. Lo diré bien claro por si alguien no lo ha entendido: cuando un Gobierno se excede en el uso de sus potestades financieras, roba. Roba igual que el ratero, que el estafador o que el defraudador, porque toma algo que no le corresponde, porque se lleva el producto de nuestro trabajo. Si me apuran, el robo de estado es especialmente execrable, por cuanto se ampara en una coacción irresistible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo repito, con todas las letras, a ver si quienes no se quieren enterar, se enteran. A ver si esta democracia a medio cocinar se despierta: un tributo injusto o un gasto irracional son un robo. Y quien roba es un ladrón. Y el hecho de que el ladrón esté revestido con las túnicas y los oropeles del poder sólo le hace más despreciable. ¿Está claro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando un Presidente del Gobierno se sube a la Tribuna de oradores y promete ayudas a la natalidad, al reciclaje, al cambio de neumáticos o a lo que sea, al estilo de los tribunos de la plebe ofreciendo pan y circo, autoeximiéndose por completo toda justificación, se degrada a sí mismo como político y degrada, transforma en plebe, al pueblo que le escucha. Sí, señores, así de duro. Porque la cuestión fiscal es una cuestión total y absolutamente moral. Afecta íntimamente a nuestras libertades y, por tanto, a nuestra dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se ha molestado alguien en justificar cumplidamente que los dos mil quinientos euros son necesarios? ¿Alguien ha evidenciado que sean útiles al fin que se pretende? Es más, ¿alguien se ha molestado en explicar por qué demonios debe hacerse algo por potenciar la natalidad? ¿Puede alguien explicarme cómo es posible que un país como España, cuya población crece y crece, tenga que estimular la natalidad? Ruego a quienes siguen diciendo tamaña estupidez que se atrevan a decir lo que realmente piensan. Porque lo que piensan no es que falte gente, sino que faltan “españoles”, ¿a que sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Excuso decirles la opinión que me merece semejante tesis. Así pues, es todo un dislate. Una medida electoralista, un dinero para la plebe y, por tanto, algo que sobra. Y si sobra, y se retiene, se roba. ¿Lo repito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y el partido de la oposición? ¿Y el partido “liberal”?... Pues, tres mil. Con la misma base conceptual, se entiende. En bien de la familia. Bonito escenario. Bonito concurso de robaperas, sí señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ciudadano y como liberal, no sé qué sentir, si indignación, vergüenza, pena o todo a la vez. Mi gobierno me roba, mis conciudadanos aplauden y la oposición proclama que, si fuera gobierno... me robaría más todavía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joder.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-6690815662993796551?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/6690815662993796551/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=6690815662993796551' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6690815662993796551'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6690815662993796551'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/07/los-dos-quinientos.html' title='LOS DOS QUINIENTOS'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-258974694136757293</id><published>2007-07-29T13:49:00.000+02:00</published><updated>2007-07-29T13:51:54.291+02:00</updated><title type='text'>¿HACIA UNA CRISIS DEL SISTEMA?</title><content type='html'>Los comentarios del senador del PNV, Iñaki Anasagasti, acerca del Rey y, en general, de la familia real, aun conteniendo algún gramo de razón –sobre todo en esas referencias, &lt;em&gt;obiter dicta&lt;/em&gt;, a los consortes que, hoy por hoy, se erigen en la amenaza más peligrosa para la estabilidad de la Monarquía- son doblemente improcedentes. Primero, por lo chuscas y lo impropias de una persona que, como Anasagasti, está atada por evidentes vínculos institucionales. Y, segundo, porque no parece que un senador del Reino sea, precisamente, la persona más autorizada para criticar lo poco intenso del trabajo de los demás. No me cabe la menor duda de que, al igual que su Majestad, muchos diputados y senadores sudarán la camiseta, pero se les nota lo mismo. Es más, me temo que los españoles –vascos incluidos- tienen una percepción más nítida del desempeño del Rey que del de muchos, pero muchos miembros de las Cámaras, incluyendo casi todos los senadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, en fin, es una brizna más. Algo que viene a ahondar en esta sensación de crisis que rodea al marco constitucional español. No creo que sea, precisamente, la Corona una de las piezas que peor aguanten el tirón –soy de los que piensan que, con independencia del anómalo origen, don Juan Carlos, en particular, ha ganado una legitimidad de ejercicio que aún no ha dilapidado, ni mucho menos- pero parece innegable que incluso la impostada solidez del Trono empieza también a resquebrajarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace mucho tiempo, leí un artículo de Jorge de Esteban en el que afirmaba que la Constitución Española resulta irreformable. Irreformable de hecho, se entiende. A juicio del prestigioso constitucionalista, las condiciones exigidas son, sencillamente, de imposible cumplimiento. En otras palabras, será posible jurídicamente, pero no lo es políticamente. Empero, no toda la Constitución material adolece del mismo grado de rigidez que la Constitución formal. Nuestro marco constitucional tiene, sin duda, su base en el Texto de 1978, pero ese texto, para funcionar, necesita, al menos dos complementos indispensables: la ley de régimen electoral general y los estatutos de autonomía. Todo ello, claro está, aderezado con la jurisprudencia constitucional, que se ha revelado, en realidad, tan constituyente como las propias leyes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, no todos los elementos del conjunto, claro es, se encuentran igualmente blindados. Y, de hecho, en estos días, asistimos a un proceso de reforma de las piezas secundarias –los estatutos de autonomía- en mitad de un debate demencial, guiado por la frivolidad y manifiesta irresponsabilidad del peor gobierno de la historia de la Democracia –con una oposición inane y falta de norte como imprescindible telonera-, del que está ausente no ya el consenso, sino el sentido común. Si interpreto correctamente a Esteban- y, en todo caso, es mi propia lectura- sólo una reforma constitucional en sentido formal, una reforma del Texto fundamental, lograría, a estas alturas, el reequilibrio institucional roto. Pero recuérdese que hemos partido de la premisa de la imposibilidad efectiva de realizar semejante reforma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La consecuencia de todo ello sólo puede ser que nos encaminamos a una crisis de considerables proporciones, de la que, desde luego, la Monarquía no saldrá intacta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada impediría, desde luego, que la crisis –que tiene algunos pilares reales, como la clara inadecuación de ciertos elementos del sistema a la altura de los tiempos- se solventara con rigor y no sólo no supusiera un problema para la sociedad española sino que, al contrario, resultara en un marco mucho más estable y, al tiempo, dinámico, que potenciara nuestro desarrollo. Con o sin Rey, que esto es lo de menos.&lt;br /&gt;El problema fundamental no es de orden técnico-jurídico, sino estrictamente político. La democracia española está en crisis porque lo está el sistema de partidos. Los partidos políticos españoles, en estos momentos, carecen de la solvencia intelectual e, incluso, moral, como para acometer semejante cambio. Me refiero, naturalmente, al PSOE y al PP, ya que los demás, salvo excepciones, sencillamente no tienen interés alguno en la estabilidad del sistema o, lisa y llanamente, no son partidos españoles en el sentido amplio del término –quiero decir, con un interés real en el conjunto-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Partido Socialista, en su actual configuración, no puede ser solución porque es parte del problema. De hecho, como queda dicho, ha dedicado sus mejores esfuerzos a que la estabilidad salte por los aires, quizá en la creencia de que el status resultante le favoreciera –esperanza vana, me temo, pero allá ellos-. El PP tampoco parece capaz de hacer otra cosa que alternar obviedades con sonoras bobadas. Y, en todo caso, de nada nos vale el uno sin el otro. Nuestro problema es que no necesitamos un político cabal, patriota, intelectualmente formado, sensato y con autoridad entre los suyos... sino dos. Y eso parece mucho pedir por estos pagos y en estos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, hasta El Jueves se convierte en un peligroso agente desestabilizador, claro. Incluso Anasagasti.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-258974694136757293?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/258974694136757293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=258974694136757293' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/258974694136757293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/258974694136757293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/07/hacia-una-crisis-del-sistema.html' title='¿HACIA UNA CRISIS DEL SISTEMA?'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-2217842804685179459</id><published>2007-07-22T14:52:00.000+02:00</published><updated>2007-07-22T14:54:34.434+02:00</updated><title type='text'>EL JUEVES</title><content type='html'>Me entero por &lt;a href="http://batiburrillo.redliberal.com/010396.html#more"&gt;Batiburrillo&lt;/a&gt; de que el &lt;em&gt;affaire &lt;/em&gt;El Jueves ha despertado sentimientos encontrados en la parroquia bloguero-liberal, como era de prever. No era mi tema para hoy, pero mi natural pisacharcos me impide soslayarlo, la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé quién ha podido hablar de un supuesto “derecho a injuriar” que, encima, los liberales tendríamos que defender. ¡Válgame Dios! Hay un derecho que debe ser lo más irrestricto posible a la libertad de expresión, eso sí. Ahora bien, si el resultado de esa libertad de expresión es injurioso, habrá que atenerse a las consecuencias, porque nadie tiene derecho a insultar a su prójimo, ni siquiera cuando le dice cuatro verdades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo demás, estoy con quienes opinan que lo de El Jueves es una ordinariez, soez, de mal gusto, con la gracia justita y que denota que el dibujante decidió dar vacaciones a las neuronas. Pero no es eso lo que se discute. La sensibilidad de uno queda bien a salvo con no leer la revista. La cuestión es si la portada de marras fue injuriosa o, más propiamente, delictiva (porque, me imagino, el precepto penal reclamado será el artículo 491.2 del Código Penal, que no versa exactamente sobre un tipo especial de delito de injurias sino, más ampliamente, sobre daños “al prestigio de la Corona”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este debate es técnico y compete a los jueces, aunque los demás podamos opinar al respecto, claro está. El secuestro de la revista es una medida perfectamente legal y, en su caso, ajustada al ordenamiento. Si se me permite el apunte personal, creo que será difícil construir un título de condena completo y, sobre todo, estoy con El País de ayer en cuanto a que el secuestro de una publicación, en estos tiempos, no es ya que sea perfectamente inútil –puesto que la portada de marras está accesible por Internet- sino que es contraproducente. No sé cuántos lectores habituales tiene El Jueves, pero dudo que, a estas horas, haya en España y en parte del Extranjero quien no haya visto la zafia caricatura –entre otras cosas porque algunos medios “serios” ofrecieron fotos bien visibles de esa portada que “se negaban rotundamente a publicar”-. No es un caso obvio y, por tanto, caben interpretaciones. De nuevo, a título personal –respetando todas las posturas-, creo que debe imperar siempre un &lt;em&gt;favor libertatis&lt;/em&gt;, sin perjuicio de que cada cual se atenga a sus responsabilidades. Nada hubiera sucedido de dejar circular la revista y, después, llamar oportunamente a declarar a los dibujantes e imputarles lo que fuere menester.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, también creo que el asunto viene contaminado por el debate de fondo, por la sensación de ridículo que se produce cuando conductas que sólo algunos perciben como gravemente dañosas para la convivencia  son perseguidas –sí, por qué no decirlo, con el rigor que exige la ley- cuando otras, estas sí, casi unánimemente percibidas como escandalosas, permanecen no ya impunes, sino ni tan siquiera turbadas. A mí, la actitud de la Fiscalía y su entendimiento del Derecho me tiene lo que se dice pasmado, qué quieren que les diga. Lo mismo te tira el Código Penal encima que hace una interpretación de la norma “acorde con los tiempos” y libras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O también, &lt;a href="http://fabregas.blogspot.com/"&gt;con Josep Mª Fàbregas&lt;/a&gt;, habrá que indagar sobre el criterio que se emplea para decidir qué bienes jurídicos reciben especial protección o cuáles no. ¿Por qué la Corona o ciertos sentimientos religiosos –los musulmanes, básicamente- sí y otros sentimientos, valores o ideas –los judeocristianos, por ejemplo, no? Si se toman ustedes la molestia de leer el Código Penal, verán que no hay distinciones. En teoría, la protección que se dispensa es la misma, por ejemplo, para cualquier fe religiosa. Pero es obvio que el nivel de tolerancia para con el insulto no es el mismo.&lt;br /&gt;La propia trayectoria de El Jueves, sin ir más lejos, es buen ejemplo de lo que hablamos. A lo largo de su ya dilatada andadura, la revista ha caricaturizado casi todo lo caricaturizable, de Dios abajo –de hecho, tenía, aunque no sé si la sigue publicando, unas historietas (“el Dios”) cuyo protagonista era el Altísimo, que se paseaba por el cielo en zapatillas de felpa-, pero con especial inquina se ha cebado en la Derecha española, sus símbolos y creencias más tradicionales. Algún que otro problema han tenido pero, en fin, cosa menor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, se piense lo que se piense del caso, habríamos de convenir en una cosa: nada hay peor que una Justicia imprevisible. Porque la imprevisibilidad es la antítesis del Derecho.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-2217842804685179459?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/2217842804685179459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=2217842804685179459' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2217842804685179459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2217842804685179459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/07/el-jueves.html' title='EL JUEVES'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-647015947106325625</id><published>2007-07-22T14:05:00.000+02:00</published><updated>2007-07-22T14:07:18.532+02:00</updated><title type='text'>EL PODER CON MAYÚSCULA</title><content type='html'>De todos los tributos y recuerdos rendidos a Jesús de Polanco en la hora de su muerte –y vaya por delante que sólo cabe desear que descanse en paz y tenga suerte, ahora que se iguala a todos los demás mortales-, la mayoría deslizados en tono hacia el panegírico, temo que el más ajustado a la realidad es el de &lt;a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2007/07/22/8_hombre_libertad_negocio.html"&gt;Jesús Cacho en El Confidencial&lt;/a&gt;. Con todas las exageraciones y el tono marcas de la casa, el palentino pone el dedo en la llaga. No puede afirmarse, sin faltar a la verdad y sin más, que se vaya un prohombre y un magnate de los medios de comunicación; quizá, por cierto, el único que ha habido, no sé si en el mundo de habla hispana, pero sí en España, digno de tal nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no es justo, porque el elogio de los hombres ha de medirse por sus posibilidades. Y pocos hombres han podido hacer más por aliviar los dolores de nuestra menesterosa democracia –en esto convengo también con Cacho, y no es un secreto- que Jesús de Polanco. No sólo no lo hizo, sino que contribuyó cuanto pudo a hundirla en el cenagal en el que ahora se encuentra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El repulsivo maridaje con una facción del poder –también, por qué no decirlo, con otra parte de la otra facción- y el sacrificio de cualquier clase de objetividad no es algo exclusivo de los medios de Prisa. Pasa en las mejores familias. Pero pocos proyectos editoriales nacieron con un capital de ilusión como el que encabezó un diario El País nato, prácticamente, con las libertades. Pocos ejemplos hay tan notables de derroche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice Cacho que una palabra de Jesús de Polanco hubiera servido para hacer mucho y bueno por las libertades en España. Una sola. Puede que exagere. Quizá sobrevalora el poder de ese “cañón Bertha” y sus editoriales. Pero pudieron haberlo intentado, la verdad. Pudieron haberlo intentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todos, del Rey abajo –y nunca mejor dicho- compete la responsabilidad de que hayamos terminado por tener una democracia tan sumamente imperfecta que, a veces, cabría decir que se reduce al derecho de voto. Los españoles creen vivir en democracia porque eligen, dentro del menú del día, a sus representantes. Supongo que, sí, todos han tenido que ver en que, en este país, jamás se haya hecho verdadera pedagogía de las libertades. Todos han contribuido a que no se distinga lo medular de lo accesorio, la Libertad de las técnicas destinadas a mantenerla. Todos, en fin, son responsables del deterioro de las instituciones, difícil de creer en unos pocos años como los que, en suma, han transcurrido desde la muerte de Franco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero las responsabilidades no pueden distribuirse por igual. Y no pueden, ya digo, porque hay que exigir de cada cual según sus posibilidades. Según la capacidad de cambiar que disfrutó y el capital que manejó. Se me podrá acusar de maniqueo, si se quiere, pero a mí no me caben dudas de que, en esto, la izquierda nucleada en torno al tándem Prisa-PSOE se lleva la palma. Se puede acusar al entramado formado por el Partido Socialista, los medios de Prisa y sus terminales universitarios, culturales y pseudoculturales –ahí se encuadra la mayor parte de la autotitulado “gente de la cultura”-  no sólo de no haber hecho nada con el fabuloso aporte de ilusión del que dispusieron, sino de haber erigido, conscientemente, barreras al desarrollo de una verdadera democracia avanzada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pudieron elegir la socialdemocracia europea como modelo, pero prefirieron el PRI mexicano. Abandonada hasta la más mínima pretensión de transformación, decidieron hacer de la consecución, mantenimiento y acrecentamiento del Poder su razón de ser y de vivir. Lo hicieron, lo han venido haciendo, con desprecio de la idea y sin mayor necesidad de un aparato teórico, pero nunca les ha faltado ese aporte. Y ese ha sido el triste papel del diario que iba a ser cabecera y norte de los medios de progreso redactados en español. El de fabricante de coartadas. Coartadas para lo que hiciera falta. Es llamativa –y nada casual a la vista del planteamiento- la nómina de víctimas, de excelentes profesionales del periodismo que han ido abandonando El País a lo largo de los años. También en esto dispusieron de excelencia a raudales. Y también la dilapidaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jesús de Polanco personifica, en cierto modo, eso que estoy diciendo. La prueba viviente de que, en pleno siglo XXI existe en España “el Poder”. Así, con mayúscula, un poder omnímodo a cuyos deseos todo se pliega. Eco de otro tiempo pero, sí, en España sigue existiendo “el Poder”. No tanto “los poderes”, en singular. Y esa es la clave de nuestro fracaso. No haber sido capaces de fraccionar, de dividir, de establecer un verdadero sistema de &lt;em&gt;checks and balances&lt;/em&gt; –pesos y contrapesos- que frenara “al Poder”. Ese poder que, en suma, nos es tan familiar porque no es sino el de siempre, el que nos acompaña desde hace tanto tiempo. El del “aquí con quién hay que hablar” el “no hay cojones para negarme a mí...”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El abismo entre esta izquierda polanquista y el liberalismo es, hoy por hoy, insalvable. Es verdad que, en general, liberalismo y socialismo maridan mal. Si se me permite, igual de mal que liberalismo y cierta democracia cristiana. Pero la coexistencia es posible. He comentado en algunas otras ocasiones, que la adscripción directa del escaso voto liberal a las filas Populares tiene muy poco de necesaria, y lo mantengo. Nada tienen de más repelentes ciertas figuras del socialismo democrático que sus contrapartes del lado contrario. Pero la izquierda polanquista es otra cosa. Es, como el nacionalismo, algo absolutamente diferente en sustancia. Algo que sólo puede ser combatido con nuestros muy limitados y nada agresivos medios. O creemos en la democracia liberal o creemos en la democracia del PSOE y Prisa. &lt;em&gt;Tertius non datur&lt;/em&gt;. O estamos con el compromiso con un poder limitado y un estado que pueda reclamarse de Derecho, o estamos con el PRI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo demás, descanse en paz quien, muy justamente, fue llamado “el Jesús del Gran Poder”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-647015947106325625?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/647015947106325625/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=647015947106325625' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/647015947106325625'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/647015947106325625'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/07/el-poder-con-mayscula.html' title='EL PODER CON MAYÚSCULA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7078057426758208681</id><published>2007-07-14T19:26:00.001+02:00</published><updated>2007-07-14T19:26:47.782+02:00</updated><title type='text'>LO QUE (ALGUNOS) ESPERAMOS DE MARIANO</title><content type='html'>El Partido Popular, por boca de Mariano Rajoy, ofreció hace unos días una rebaja fiscal de cierto calado. La chicha del asunto se centraba, desde luego, en la posible disminución de los tipos marginales máximos del IRPF y el porcentaje que pagan las empresas en concepto de Impuesto de Sociedades, pero tampoco cabe echar en saco roto la apuesta por eliminar figuras tributarias anticuadas, dañinas para el tráfico económico y, encima, de escasa potencia recaudatoria –lo que se dice molestar por molestar, vamos-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No seré yo el que critique las rebajas de impuestos. Pero tampoco calificaré jamás una rebaja tributaria de “generosa”. Todo lo que le sobre al Estado, no es suyo, y lo que es de rigor es devolverlo. Rebajar los impuestos, si es posible, es un acto debido. Una de las razones por las que nuestra democracia es una democracia tarada es el escaso eco que despierta, en la opinión pública, la cuestión fiscal. Llegados a la democracia en pleno apogeo de los efectos anestésicos del socialismo de todos los partidos, los españoles no parecen haber llegado a percibir en toda su intensidad la íntima ligazón entre tributos y libertades. Poca gente sabe que las instituciones que llamamos “parlamentos” son de matriz tributaria; las funciones fiscales son anteriores a las legislativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión fiscal es una cuestión nuclear. Cuando pagamos un tributo, ocurre algo tan grave como que el Leviatán se vuelve contra nosotros y hace uso del poder coactivo que le hemos otorgado para la preservación de nuestras libertades... para limitar nuestro sagrado derecho al producto de nuestro trabajo. Ya sabemos que esto ha de suceder así para sufragar algunos gastos que son comunes y a los que hay que hacer frente, pero conviene no perder de vista la dimensión moral del asunto. Cosa fácil, ya digo, porque la técnica del expolio está más que depurada –de hecho, se han conseguido cosas increíbles, como que, cada junio, mucha gente ande por ahí, tan contenta, alegre porque “le devuelven”-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De modo que, don Mariano, si sobra algo –y eche bien las cuentas porque algo debe sobrar, a la vista de tanto gasto innecesario-, sírvase abonárnoslo de inmediato. Estará en mora si no lo hace, y no hará nada de más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, siendo esta cuestión importante –acto debido, insisto- discrepo del planteamiento de don Mariano y la preeminencia de la economía en el futuro programa popular. No discuto que la economía haya de merecer atención, sobre todo ahora que se atisban algo más que nubarrones en el horizonte. Pero no, lo prioritario ha de ser la política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido, el debate sobre la eventual reforma electoral contribuye a poner las cosas en su sitio, pero es insuficiente. Una reforma electoral es una operación sobre el núcleo básico de nuestro sistema institucional –sobre el bloque de la constitucionalidad-. Ése núcleo que lleva tres años recibiendo embates, y duros, por lo demás y que va a ser necesario enderezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque esa es la cuestión, amigo Mariano. Antes de centrarse en las cosas del gobierno del día a día, su principal tarea deberá ser asegurarse de que tenga usted un país que pueda ser gobernado. El zapaterismo es una patología, y una patología grave, cuyos efectos sólo podrán medirse cuando cese la acción del agente patógeno. Si la exposición dura mucho más, es probable que los efectos sean irreversibles. Pero incluso si acabara mañana, superar esta época requerirá mucho esfuerzo, arte política y, desde luego, reformas mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos no nos cansaremos de repetirlo: el peor error que puede cometer el PP es aceptar un turno pacífico, limitándose a gestionar los desaguisados que le vaya dejando el turnista anterior. A la larga, eso conduce a su propia expulsión del sistema político. La iniciativa sobre el sistema electoral ha de ser, por tanto, muy bienvenida. No tanto por su contenido –desconocido, hasta el momento, porque el líder popular ha anunciado su voluntad de cambiar el sistema, pero no ha dicho en qué aspectos- como por su mera existencia. Porque evidencia que el Partido Popular está dispuesto a afrontar con valentía ciertos debates espinosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dirá, con toda razón, que el PP se acuerda de Santa Bárbara cuando truena, ahora que, a través de pactos, se le ha privado de triunfos electorales, incluso próximos a la mayoría absoluta; y que no se acordó del problema cuando gozaba del poder deparado por las mismas urnas con idénticas fórmulas de escrutinio. Se dirá, también, que si se pretende eludir este estado de cosas, habrá que ir más allá de una mera reforma de aspectos menores, e incluso es posible que haya que tocar la Constitución. Una y otra afirmación son verdaderas. Pero no restan virtualidad alguna a lo que acabo de decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el PP cae ahora en la cuenta de ciertas cosas, como, por ejemplo, que el partido socialista exige, como único requisito para formar alianzas de gobierno, que se condenen los métodos violentos –es decir, no requiere ni una mínima afinidad ideológica y por eso pacta sin empacho, por ejemplo, con independentistas (ahora que lo pienso, tampoco tengo claro por qué he de suponer que no exista afinidad ideológica, pero eso es otro asunto...)-, pues más vale tarde que nunca. Y si ha caído en la cuenta de que no pueden hacerse tortillas sin romper los huevos y, por tanto, a veces no es posible obtener los resultados apetecidos eludiendo debates, pues mejor que mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personalmente, no espero de Rajoy que tenga éxito en su empeño –si es que, en efecto, está empeñado- de cambiar la faz del sistema. Tampoco pretendo, en absoluto, que las cosas tengan por qué ser, necesariamente, como a mí me gustarían –no soy nacionalista y, por tanto, no creo que baste “ser para decidir” o alguna otra memez por el estilo; lo que piense el resto del mundo, cuenta-. Me conformo con que alguien abra los debates pertinentes en la sede adecuada. Me conformo con que se termine este vivir en una sensación de perpetuo fraude de ley, de manipulación inmoral, de desvergüenza generalizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es eso todo lo que yo pido. Que el que quiera cargarse la unidad nacional, por ejemplo, se suba a la tribuna del Congreso y lo diga... y escuche lo que los demás tengan que decir, por supuesto. Así de fácil. Que nos contestemos de una puñetera vez a la pregunta de si queremos o no disponer de un estado viable –en cuyo caso necesitamos reformas, y urgentes-. ¿La rebaja fiscal? Pues por supuesto. Pero es que devolver lo que se debe no es una heroicidad, señor mío.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7078057426758208681?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7078057426758208681/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7078057426758208681' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7078057426758208681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7078057426758208681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/07/lo-que-algunos-esperamos-de-mariano.html' title='LO QUE (ALGUNOS) ESPERAMOS DE MARIANO'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-2752189723167309978</id><published>2007-07-08T13:26:00.000+02:00</published><updated>2007-07-08T13:27:20.348+02:00</updated><title type='text'>REALMENTE, POCO IMPORTA</title><content type='html'>Nuestro sistema constitucional, trasunto del “sistema del Canciller” alemán, no hace del Presidente del Gobierno un primus inter pares, ni a los meros efectos nominales. No es ajustado ni al Derecho ni a la realidad hablar de nuestro Presidente como “el primer ministro”. Por más que el Consejo de Ministros sea un órgano colegiado, el Presidente goza de una posición absolutamente diferenciada de la de cualquiera de sus colaboradores. Es la piedra angular del Ejecutivo, y por eso su caída provoca la caída del Gobierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, lo anterior no es incompatible con que existan ministros de muy elevado peso político, incluso en Gobiernos presididos por personas de gran carisma. Por unas u otras razones, ha habido en la historia democrática de España personas al frente de Departamentos ministeriales poderosas y, sin duda, muy conocidas de la opinión pública. No es fácil olvidar la figura de un Fernando Abril, pongamos por caso –un Fuentes Quintana, por ejemplo, es como el Tourmalet en el Tour de Francia, un &lt;em&gt;hors catégorie&lt;/em&gt;, algo siempre fuera de lo normal- con Suárez, un Boyer, un Solchaga o un Fernández Ordóñez con el supercarismático González o, en fin, un Rato o un Mayor Oreja bajo la égida de un Aznar al que se puede tachar de todo menos de poco autoritario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe concluir, por tanto que el bajísimo perfil del Gobierno ZP –en el que, incluso, personajes llamados, a priori, a ser carne de primera plana, se diluyen hasta, prácticamente, desaparecer- no es algo necesario, sino buscado. El Ejecutivo más inane de la democracia ha estado desaparecido en combate casi toda la legislatura y, la verdad, cuando se ha hablado de algún ministro ha sido, más bien, sino para la rechifla general –entre "frailas" y "kelifinders"- para preguntarse dónde estaba (en esto Solbes se lleva, sin duda, la palma).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya digo que esta falta de punch afecta, incluso, a quienes, por currículo, por habilidad o por experiencia –véase un Pérez Rubalcaba- deberían pesar más. Así pues, ¿cabe esperar algo de los cambios del otro día? Me da la sensación de que la respuesta es no. Conste que, tomados uno a uno, me parecen personas de correcto perfil. Alguno, como Molina, por ejemplo, un intelectual de calado. Tampoco debe ponerse en tela de juicio, creo, la figura de Bernat Soria como científico, y no creo que sus opiniones, por muy extremas que sean, merezcan la catarata de tonterías acerca de masones, conspiradores y criminales que se están diciendo en estos días por parte de algunos medios. Que el tipo parece estar en la “línea Bermejo” es claro. Pero tampoco creo que sea el león tan fiero como lo pintan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque no creo, sinceramente, que los cambios vayan a ninguna parte. Se dice que la coda de la legislatura va a tener un cariz más “social”. Es decir, que la demagogia va a desbordarse. Pero es poco lo que, a este respecto, puede hacerse desde los departamentos de los nuevos próceres. Sencillamente porque Cultura, Sanidad y Vivienda –sobre todo este último, auténtica dirección general con elefantiasis-, al igual que otras, son áreas muy capitidisminuidas en el Gobierno de la Nación, con competencias más que mermadas (inciso, pregunta de contribuyente mosqueado, ¿por qué, legislatura tras legislatura, mantiene la Administración General del Estado, sobre poco más o menos, la misma estructura orgánica, pese a que sus competencias no hacen sino adelgazar?) Iniciativas demagógicas e insensatas, sin duda, las habrá, pero es poco probable que vengan de esos departamentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La legislatura, no nos engañemos, está muerta. Al menos en lo político. Y se salda con dos errores de proporciones descomunales y de efectos aún por ver: la apertura del melón territorial sin la más remota idea de cómo cerrarlo y la voladura de todos los puentes de la política antiterrorista en aras de nada. Ambas cuestiones llevan el sello, la marca indeleble de frivolidad, mal hacer, falta de rigor y desprecio por el Derecho del Presidente del Gobierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy difícil que un Gobierno presidido por el alegre José Luis llegue a tener un mínimo de peso. La catadura intelectual y moral del personaje lo impiden. Sus prerrogativas constitucionales a la hora de formar el Ejecutivo le merecen, sin duda, el mismo respecto y consideración que el orden institucional en su conjunto. O sea, ninguno. Al igual que el resto del ordenamiento jurídico, la composición de su Gobierno es, me temo, para ZP, una herramienta, una más. Salvo Trujillo –que también estaba fuera de categoría, pero por otras razones- ninguno de los ministros cesantes habían hecho méritos especiales para ello. Su nivel de competencia era perfectamente parangonable con el del resto. ¿Por qué, pues, este cese? Sencillamente, por menear banquillo, por dar la idea de que el Presidente “hace algo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni hay proyecto alguno, ni hay programa alguno. El único programa es el “como sea”. Las ideas tiznan. Así de simple. Eso no hay Gobierno que lo resista.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-2752189723167309978?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/2752189723167309978/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=2752189723167309978' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2752189723167309978'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2752189723167309978'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/07/realmente-poco-importa.html' title='REALMENTE, POCO IMPORTA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7064392282168336443</id><published>2007-07-01T18:46:00.000+02:00</published><updated>2007-07-01T18:48:46.336+02:00</updated><title type='text'>EL SILENCIO POR TODA RESPUESTA</title><content type='html'>“Misión de paz” es un eufemismo. Uno de tantos. “Misión de paz” es como llamamos, en nuestra época descreída, a uno de los supuestos de “guerra justa”. Es cierto que el término “guerra justa” ya no significa lo mismo que para los protointernacionalistas –los moralistas de las relaciones internacionales-, aun cuando aquellas apelaciones a las “justa causa” y a la “recta intención” siguen siendo perfectamente válidas, porque una y otra han de concurrir para que pueda hablarse de guerra justa. Vale también lo de conducirla con arreglo a los mínimos principios que imponen el Derecho y la humanidad, aunque la apelación a la “humanidad” en los escenarios bélicos contemporáneos sólo pueda sonrojarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun dejando aparte toda la basura progre en torno al término, aun obviando el continuo y recurrente emputecimiento de términos como el de “paz” en boca de indigentes morales e intelectuales, es verdad que hay algunas buenas razones para preferir trocar el clásico “guerra justa” por “misión de paz”. En primer lugar, porque sólo la búsqueda de la paz y la estabilidad pueden hoy justificar cualquier acción armada que no tenga carácter estrictamente defensivo. No es lícito, moralmente, ningún otro motivo para enviar un soldado a tierras extrañas. Y es lógico, perfectamente lógico, que el término “guerra” haya pasado a la sección maldita del diccionario, que se evite mentarla. Y es así, precisamente, por la atrocidad sin límites en que se han convertido los conflictos bélicos; por el abandono de todo sentido moral y de toda categoría de “beligerante” que, aun en el curso de un conflicto armado, permita hacer las imprescindibles distinciones entre quienes combaten o quizá, podrían combatir, y quienes ni en sueños podrían representar un peligro para nadie y, por eso mismo, deberían tener derecho a que se respetaran sus vidas y, en lo posible, haciendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a infectas teorías políticas, a integrismos nacionalistas, religiosos o de cualquier otro tipo, se ha conseguido que no se hagan la guerra los Estados, sino los pueblos, las naciones –sean naciones étnicas o autoproclamados pueblos de Dios (que todos los pueblos se reclaman de algún Dios, como todos los Estados se reclaman de algún Derecho).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sirva este largo prólogo para terminar con una obviedad, que no deja de serlo por más que quiera disfrazarse: las guerras siguen existiendo, y algunas guerras son justas. Es cierto que son las menos, pero algunas son justas. Las Fuerzas Armadas de España participan –en condición de tropas cuya misión es interponerse entre beligerantes, vigilar armisticios o custodiar frágiles acuerdos... o en cualquier otra- en algunas de estas guerras. Las más destacadas, las de Afganistán y el Líbano. Ahora, patrullan zonas supuestamente –frágilmente- pacificadas y, en este sentido, sus labores son defensivas. En el pasado, nuestras tropas contribuyeron activamente –esto es, ofensivamente-, por ejemplo, a derribar dictaduras repugnantes, como la de Slobodan Milosevic.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo curioso es que, dicho así, en sus crudos términos, no sólo no tiene nada de particular, sino que es motivo, incluso, de orgullo. Orgullo porque nuestro país hace lo que tiene que hacer, o eso pensamos algunos, y las Fuerzas Armadas, también –servir a los designios del Poder Civil y hacer valer los compromisos internacionales de España-. Pero también porque nuestras tropas, además de tener un nivel técnico respetable, se conducen, como reclamaban nuestros internacionalistas de la temprana Edad Moderna, con rectitud. No conozco, sinceramente, que nuestros soldados hayan sido denunciados jamás por abusos cometidos o vejaciones a la población civil allí donde han quedado instalados –por desdicha, no todas las naciones pueden presumir de lo mismo-.&lt;br /&gt;Lo sucedido hace unos días en el Líbano es especialmente hiriente por la forma en que cayeron seis compatriotas (y se me permitirá que extienda gustoso el apelativo a aquellos que, sin haber nacido aquí, se acogen a la bandera española para defenderla en trances mucho más riesgosos que un partido de fútbol – el honor es nuestro, caballeros), víctima de las formas de actuar propias del terrorismo más cobarde. Pero podía suceder. Por desgracia, podía suceder, y puede volver a suceder. Sucederá menos, claro, si se proveen todos los medios, pero nadie le puede garantizar al soldado su seguridad al cien por ciento... por definición (especialmente cuando su adversario es un criminal repugnante que en nada compromete la suya).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se le puede, desde luego, pedir a un Gobierno que haga imposibles. Sí, claro, que ponga toda su diligencia en minimizar los riesgos pero, una vez hecho esto, del resto no puede responder. Lo que sí puede reclamarse de un Gobierno es honestidad. Es indigno pretender que las cosas no son lo que son con el ánimo de no tener que dar explicaciones. Es indigno pretender que suceden “accidentes” o “casos fortuitos” con tal de no reconocer la evidencia: que no es igual la probabilidad de padecer un ataque terrorista en Beirut que en Estocolmo. Sencillamente porque el Líbano es un país en guerra y Suecia, a Dios gracias, no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es un campeón de la impostura que pretende serlo también de la elusión de responsabilidades. Hace, dice, decide y, después, pretende que no ha hecho, dicho o decidido nada. Y pretende que los demás asuman semejante planteamiento, tachando poco menos que de inmorales las conductas de sus críticos. Es, por lo que se ve, la Oposición política la que ha de derrochar siempre sentido del Estado, cuando está por ver que el propio Ejecutivo tenga las más elementales nociones de lo que significa semejante cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todos los caminos se llega a una misma conclusión. España es la octava potencia económica del mundo; es un país con cierta influencia y responsabilidades importantes, cuya sociedad –incluyendo, por supuesto, las Fuerzas Armadas- hace lo que puede por estar a la altura. Pues bien, el Gobierno no lo está. Pretender que España tiene el Gobierno que se merece, sinceramente, es tener una idea pésima de España. La legislatura comenzó con muy razonables dudas acerca de la solvencia técnica de ZP para asumir un reto tan difícil como el de la gobernación de un país complejo como el nuestro. Ahora que la legislatura languidece, no es ya que esas dudas hayan quedado despejadas –está más que acreditado que no es ningún portento intelectual, o al menos sólo se lo parece a Philip Petitt- sino que aparecen otras sombras, mucho más preocupantes, en torno a su solvencia moral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es ni un técnico –eso está fuera de duda- ni un político de raza. Por eso su única respuesta ante los reveses es... el silencio. Un silencio clamoroso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7064392282168336443?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7064392282168336443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7064392282168336443' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7064392282168336443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7064392282168336443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/07/el-silencio-por-toda-respuesta.html' title='EL SILENCIO POR TODA RESPUESTA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-183219027545903990</id><published>2007-06-24T17:51:00.001+02:00</published><updated>2007-06-24T17:51:38.813+02:00</updated><title type='text'>CRISIS DE LEGITIMIDAD</title><content type='html'>A medida que se han ido formando ayuntamientos y gobiernos autonómicos, ha ido sucediendo lo que se temía: el ganador de las elecciones –entendiendo por tal, convencionalmente, la mayoría minoritaria- se queda, en muchas ocasiones, con un palmo de narices, y ha de dar paso a alianzas de variado pelaje. Es verdad que el Partido Popular no tiene la exclusiva de los padecimientos, y ahí está López Aguilar, privado del sillón presidencial canario para dar fe de ello, pero sí es cierto que es víctima de los casos más sangrantes, por la cercanía de sus resultados a la mayoría absoluta y por lo extraño de las coaliciones que se forman para desbancarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen nuestros políticos –sobre todo cuando se benefician de ello- que, en suma, todo esto es legal y, más aún, que el mandato de los electores consiste, precisamente, en que interpreten las tendencias e intenten dar con la solución más correcta, sin que ésta tenga por qué venir definida a priori. De un modo más práctico, también puede afirmarse que, en un sistema parlamentario, el gobierno debe proveerse del respaldo necesario y, por tanto, ha de salir investido quien esté en condiciones de alcanzarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si obviamos que, en ocasiones, el espectáculo es tan abochornante como sus justificaciones -esas apelaciones a “voluntades de cambio” que el pueblo expresa de modo tan extraño: concediendo amplísimas mayorías a los que ya estaban, por ejemplo- no cabe duda de que el aserto es formalmente cierto. Votamos cuerpos asamblearios, parlamentos y corporaciones. La constitución de los ejecutivos es tarea que ya compete a los electos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no cabe parapetarse tras la letra del régimen electoral para ignorar que, si el sistema parlamentario se halla ya en crisis, cuando, además, deviene consociativo, es fácil que se abra una grieta de considerables proporciones en la legitimidad. Al fin y al cabo, guste o no, hay una realidad palmaria: el Ejecutivo ha desbancado, y hace ya mucho, al Legislativo en cuanto poder central del marco político. Por eso la gente, realmente, cuando vota, cree hacerlo para instituir gobiernos. Porque es lo que le importa de veras (y por eso tiene todo el sentido que ambos partidos principales afirmaran haber ganado las elecciones: uno, formalmente, el PP y otro, realmente, el PSOE –con matices-).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta falla estructural del sistema queda bien disimulada cuando al sistema parlamentario se superponen sistemas de partidos, como en el Reino Unido, que producen una genuina alternancia. El elector inglés que vota, digamos, conservador, no tiene por qué plantearse si elige parlamentarios o Primer Ministro, porque puede, más o menos, contar con que el líder de su partido, si gana la elección, se convertirá en jefe del gobierno. Un elector italiano, por el contrario, bien puede no tener ni idea de quién gobernará hasta pasadas semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro sistema, y al menos a nivel local y regional, ya se ha pasado la barrera de lo admisible. El hiato es total. Bien es cierto que, a nivel nacional, aún no se ha dado ese paso, porque la lista más votada siempre ha podido formar gobierno –con más o menos apoyos- e incluso, en la era Suárez, gobernar en minoría sin alianzas permanentes. Sería bueno que, más allá de las circunstancias puntuales de tal o cual gobierno, nuestros políticos tomaran conciencia de lo grave que puede llegar a ser el asunto. Naturalmente, ellos no tienen más norte que el poder, pero quizá deberían reflexionar acerca de si es oportuno transmitir al elector la idea de que su voluntad ha sido enajenada o que, en el mejor de los casos, su voto será alterado por una pseudo segunda vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con toda probabilidad, el establecimiento de una convención constitucional a favor del gobierno de la lista más votada (inciso: a nivel estatal existe –en el marco, claro, del proceso de consultas reglado una cierta prioridad de la lista más votada, en el sentido de que es quien encabece esta lista el invitado a intentar formar gobierno primero) es poco creíble. Si queremos reforzar las instituciones, hemos de plantearnos una reforma del sistema electoral, sin descartar a priori ninguna de las técnicas que ofrece el derecho comparado, desde la elección directa de alcaldes hasta el recurso a la segunda vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este contexto, y ya más en particular, es preciso preguntarse por la estrategia general del Partido Socialista –y supongo que este debate ya habrá surgido en el seno del propio PSOE-. Los acontecimientos de Baleares y de muchos ayuntamientos de relevancia –como los de Galicia- han puesto de manifiesto que el dizque partido socialdemócrata español y supuesta “pata izquierda” del sistema se encuentra cómodo en su papel de muñidor de mayorías accidentales. Tanto que parece que para los socialistas “victoria” significa “derrota que permita pactos”, no importa cuan extraños. El planteamiento es más que objetable desde el punto de vista del partido, supongo, pero es, además, muy problemático para la Nación en su conjunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, la “estrategia Zapatero” de “todos contra el PP” y, por tanto, de “cualquier situación es aceptable” excepto un gobierno de la Derecha lleva consigo el cese, por parte del PSOE, de todo intento de razonar como un auténtico partido nacional. Sencillamente, la renuncia a un programa único para toda España, por la inviabilidad de su planteamiento. La aceptación de un poder tarado y con capacidad de transformación limitada, cuando no la aceptación de un rol de colaboración –no ya pasiva, sino activa- en políticas objetivamente contrarias al interés general. Ello viene impuesto porque la necesidad de pactar es primordial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He ahí otra razón por la que cualquier convención constitucional que pretendiera paliar la crisis del sistema representativo está abocada al fracaso. El PSOE-ZP (el único realmente existente) no sólo no tiene interés en atacar esa crisis, sino que cree haber hecho de ella su hábitat natural.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-183219027545903990?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/183219027545903990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=183219027545903990' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/183219027545903990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/183219027545903990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/06/crisis-de-legitimidad.html' title='CRISIS DE LEGITIMIDAD'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-1311339988346527321</id><published>2007-06-17T12:55:00.000+02:00</published><updated>2007-06-17T12:58:24.965+02:00</updated><title type='text'>DE NUEVO, SOBRE LA EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA</title><content type='html'>La famosa asignatura de “Educación para la Ciudadanía” podría estar dando lugar a uno de los debates más interesantes que se han vivido por estos pagos en los últimos años. Digo “podría” porque el Gobierno ZP, como es de esperar, degrada todo lo que toca y pone, incluso en los temas más serios, ese aire de frivolidad marca de la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero supongamos, por un momento, que estuviéramos ante un gobierno serio, capaz de hacer una propuesta no sectaria, es decir, capaz de proponer un currículo que correspondiera al título de la asignatura, y no un remedo de “religión laica” en la que se enseñara a los niños que, por ejemplo la alianza de civilizaciones es algo intelectualmente digno. Si el gobierno fuese capaz de hacer eso, presentaría los términos de un debate verdaderamente interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo cabría decir del recurso a la objeción de conciencia, tan alegremente invocada por la Iglesia Católica y sus voceros. Nadie niega que exista semejante derecho, pero es preciso ir muy cautos con su ejercicio, porque su distancia con la desobediencia civil es muy corta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es la siguiente: ¿qué separa a una “religión laica” –tan inconstitucional en su imposición como todas las demás- de una formación en valores constitucionalmente admisible? Obsérvese que, mientras que frente a lo primero, violación flagrante del artículo 16 de la Constitución, cabe enarbolar legítimamente la objeción de conciencia, frente a lo segundo toda resistencia nos coloca fuera del marco de lo admisible. ¿Es posible realizar una formación en valores que vaya más allá de la simple urbanidad? ¿Es necesario el recurso a una asignatura específica para eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El debate es muy profundo, y conduce directamente al núcleo de los problemas de la democracia liberal de mercado contemporánea. Los defensores de este sistema, los que creemos de veras que es un sistema digno de pervivir, quizá haríamos bien en ir admitiendo que no se trata de un sistema axiológicamente neutral. Los liberales, en particular, casi siempre nos hemos adherido a unos ideales de justicia de tipo procedimentalista, en los que no existiría una “moral pública” propiamente dicha y, por tanto, serían válidas cualesquiera morales privadas. Pues bien, un mínimo de honestidad intelectual nos obliga a reconocer que tal aserto es insostenible, y la complejidad de las sociedades en las que vivimos lo convierte en evidente: nuestro modelo, aunque sea soterradamente, incorpora una cierta carga moral –mejor, una cierta carga ética-. No es verdad que no exista ningún ideal de “vida buena” y, por tanto, que todos los ideales particulares de “vida buena” sean compatibles con el sistema. Hay muchos ideales de vida buena que sí lo son, pero eso es otro asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por consiguiente, no puede tenerse por cierto, sin más, que el Estado haya de respetar las creencias de todos. Más bien, el Estado deberá abstenerse de primar cualquiera de las creencias particulares en tanto que sean compatibles con el marco constitucional. En suma, el Estado es aconfesional, pero en modo alguno axiológicamente neutral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El único modo en que puede hacerse a los escolares una exposición neutra de nuestro sistema constitucional –el marco en que son ciudadanos- es no hacer ninguno en absoluto. Pero incluso esto, si bien se mira, lleva consigo una cierta, particular interpretación de cómo ha de leerse nuestra Constitución. Guste o no, la Constitución Española es una constitución éticamente cargada, que incorpora un programa de vida en común según unos patrones determinados. Se dirá, sí, que esos patrones son los cánones del mundo occidental y sus declaraciones de derechos, pero no dejan de ser un canon particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podría objetarse un problema de conciencia si, pongamos por caso, en los colegios se decidiera leer todos los viernes la Constitución? Supongamos el cuadro: el profesor silente, los niños leen en voz alta... ¿Es esto objetable? ¿Tiene derecho un padre a negarse? ¿Puede la lectura de la Constitución erigirse en acto inconstitucional?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible contestar que no, en tanto no se pretenda la aceptación, por parte de los demás niños, de lo que su compañero va leyendo. Es decir, que, cuando, desde el fondo de la clase una vocecilla proclame que “los &lt;em&gt;españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna...&lt;/em&gt;” los demás niños puedan quedarse como quien oye llover. Por supuesto que la pretensión de lograr la adhesión interna de cualquier persona a cualquier idea es, además de totalitaria, insensata por absurda pero, ¿significa eso que nuestra hipotética lectura ha de dejar de ser un acto militante, con ánimo de promover dicha adhesión –se consiga o no-?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes pretendan despachar el dilema con alguna frase hecha, quizá debieran pensárselo dos veces, porque estamos ante una cuestión con inmensa carga política e ideológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quien, sin oponerse al fondo de la cuestión, sí cuestiona la necesidad de una asignatura ad hoc, argumentándose que, simplemente, el sistema de valores debe presidir todo el marco educativo. Es cierto, claro, que los valores revisten una dimensión práctica –los valores no son “cosas” sino, más bien, juicios- y no hay mejor forma de aprehenderlos que verlos funcionar en las relaciones que forman nuestro entorno. Pero, por otra parte, creo que es una respuesta algo tramposa a la cuestión, una manera de eludirla, por cierto muy típica de este país, tan reacio a debates de fondo y con contenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dicho, quizá algún día haya alguna propuesta que no lleve el vicio de origen de salir del peor gobierno de la historia de la democracia en España. Ese día, a lo mejor hay que discutir la cuestión en serio. Giscard quería que los niños se aprendieran de memoria el prefacio de su bodrio constitucional para Europa. Obviando, aquí también, la procedencia, quizá haya que repensarlo. Es curioso, por cierto, que nuestro “aprender de memoria”, sea en francés “&lt;em&gt;aprendre par coeur&lt;/em&gt;” y en inglés “&lt;em&gt;to learn by heart&lt;/em&gt;”; o sea, aprender “de corazón”. ¿Simple casualidad?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-1311339988346527321?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/1311339988346527321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=1311339988346527321' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1311339988346527321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1311339988346527321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/06/de-nuevo-sobre-la-educacin-para-la.html' title='DE NUEVO, SOBRE LA EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7350672542891488151</id><published>2007-06-16T20:32:00.000+02:00</published><updated>2007-06-16T20:34:21.463+02:00</updated><title type='text'>LA HORA DE LA REFORMA</title><content type='html'>Como en una jugarreta maliciosa, el destino ha querido que, precisamente cuando se llegaba a la celebración de los treinta años de las primeras elecciones democráticas –el pistoletazo de salida de la transición- haya desaparecido Enrique Fuentes-Quintana, símbolo vivo, junto con un Suárez que ya no habita en este mundo, de aquel período. Jugarreta maliciosa, digo, porque todo el mundo subraya la pérdida del espíritu de aquella época. Idos sus iconos, parece que, en efecto, se le da carpetazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría argüirse, no sin razón, que tiene cierta lógica que el aire de esos días sea sólo recuerdo. Al fin y al cabo, eran circunstancias extraordinarias y, por ello, requirieron también de medidas extraordinarias. De hecho, hasta podría afirmarse que, precisamente, por lo anormal de aquel alumbramiento, los españoles nunca han llegado a entender cuál es la verdadera dinámica de una democracia sana. Esta especie de horror al conflicto, la sacralización del consenso tiene mucho de eso, de miedo infantil. La democracia, rectamente entendida, se basa, precisamente, en la dialéctica, en la confrontación de ideas y la resolución de los problemas mediante el recurso a técnicas decisorias de mayoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo cierto es que las cosas pueden verse de otro modo y, entonces, sí, hay motivo para una nostalgia bien fundada. Porque lo que cabe, de veras, lamentar haber perdido no es el consenso como resultado, sino la mera posibilidad de confiar en el otro. El verdadero prius lógico del sistema democrático es ése: la confianza en que “el otro” –el rival, el adversario político- se atendrá en todo caso a las reglas, se comportará de modo razonablemente previsible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como hemos comentado en otras muchas ocasiones, el pecado capital del zapaterismo –y la raíz de la desconfianza que inspira en amplios sectores de la población- no es otro que esa sensación de que cualquier cosa es posible. No cualquier cosa dentro del marco trazado por las reglas –que eso va de suyo, porque no otra cosa es el ejercicio legítimo del poder- sino, literalmente, cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo para mí que, si ese mínimo de confianza existiera entre unos y otros, hoy estaríamos en situación de hacer lo que verdaderamente deberíamos, que no es otra cosa que congratularnos –y mucho- por lo alcanzado en estos treinta años y comenzar el examen de qué se puede hacer para mejorar. Hace treinta años, España puso los cimientos de su actual prosperidad y se dotó de un marco jurídico-institucional que ha hecho de nuestro país uno de los pocos en el planeta en los que un ser humano puede vivir sin excesivas zozobras. Pero también se cometieron errores, en buena medida porque se estaba acometiendo un experimento de laboratorio, sin un conocimiento preciso de cómo podría funcionar en la práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si queremos que el país alcance las que deberían ser sus metas, y que no son otras que situarse, definitivamente, en el grupo de cabeza de las naciones del mundo, es preciso introducir enmiendas, y no menores, en el sistema. Porque en treinta años, todo ha cambiado (salvo ETA: igual de abyectos, igual de retrasados mentales, igual de hijos de puta) y algunas dudas se han tornado certezas. Ahora sabemos qué es lo que funciona y nos tememos qué no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabemos, por ejemplo, que el estado autonómico ha funcionado mejor, probablemente, para lo que no fue diseñado. El autogobierno ha traído males y bienes pero, en todo caso, no ha resuelto el problema para el que se implantó, que no era otro que el de la efectiva superación de los problemas vasco y catalán. De hecho, si esos problemas han hecho algo ha sido, probablemente, agravarse. Es posible que, como decía Ortega, haya que asumir que son problemas irresolubles (ergo, no son problemas, sino más bien datos de la experiencia) y, desde luego, no es fácil atisbar las vías más correctas para tratarlos. Pero ello no implica que no se tenga ya constancia de que hay vías que no son correctas en absoluto y que son, precisamente, aquellas en las que se está perseverando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También sabemos que la sociedad española, increíblemente más compleja que la del 77 tiene problemas homologables a los de las demás sociedades europeas. Pero apenas dedicamos un minuto a hablar de ello. El propio paradigma de convivencia está, en muchos lugares, en cuestión. Aquí aún no, en parte porque la envergadura de las dificultades es menor, y en parte porque, sencillamente, falta materia gris que aplicar al asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos podido ver un cambio radical en la clase política, en curso imparable hacia la indigencia mental. Un problema verdaderamente acuciante y que parece pasar inadvertido: nuestros múltiples niveles de creación de puestos se están convirtiendo en refugio de indocumentados. Aquellas listas cerradas y bloqueadas que, en aquel lejano 1977, debieron parecer la única vía posible para ofrecer menú político a un pueblo que tenía oxidada la costumbre de ir a votar son hoy un problema de primer orden. La falta de democracia interna en los partidos políticos –verdadero freno a la meritocracia- está en directa relación con esta cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría establecerse un largo etcétera de supuestos, pero los resumo. A mi juicio, hace falta, cuanto antes, una reforma constitucional –en sentido amplio, comprensivo de todo el bloque de la constitucionalidad- de calado. Sé que es imposible porque, de un lado, falta el mínimo de confianza necesaria y, de otro, la sola perspectiva parece aterradora, por la elemental razón de que inspira temor un debate que se sabe cómo empieza pero no cómo termina. Pero la madurez democrática de un pueblo debería traducirse en que un debate, termine como termine, sólo puede terminar bien. ¿Por qué seguimos temiendo lo contrario?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dijo que la transición había servido para superar los errores del pasado. Y es verdad, al menos en parte. Pero no era la primera vez que los españoles se daban a sí mismos un régimen mejor que el precedente, incluso, no era la primera vez que se daban una democracia. Lo que no tiene precedentes, en nuestro caso, es la reforma serena de un régimen democrático. En eso fracasó la república. Y sería bueno demostrar que podemos romper, de una vez por todas, con el pasado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7350672542891488151?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7350672542891488151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7350672542891488151' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7350672542891488151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7350672542891488151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/06/la-hora-de-la-reforma.html' title='LA HORA DE LA REFORMA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7153740552394628029</id><published>2007-06-02T14:11:00.000+02:00</published><updated>2007-06-02T14:12:13.800+02:00</updated><title type='text'>LECTURA DEL 27M</title><content type='html'>Una de mas mejores reflexiones que he leído al hilo de las elecciones del pasado domingo –al menos, una de las más honradas- es &lt;a href="http://www.elconfidencial.com/cache/2007/06/01/66_sebastian_tercer_partido.html"&gt;ésta&lt;/a&gt;. Al menos, ya digo, porque comienza con una necesaria llamada a la prudencia y a la aceptación de que hay cosas que, simplemente, pueden no tener explicación. Que el voto tiene bastante de errático es, me temo, una verdad como un templo, así que, en primer lugar, es muy difícil hacer un juicio sintético del tipo “fulano es quien ha ganado las elecciones” y, por añadidura, es muy complicado extrapolar, por mucho que las elecciones municipales sean de ámbito nacional –por tanto, tampoco tiene mucha lógica echar cuentas del tipo “sobre la base de los votos en las municipales, el partido mengano tendría tantos escaños en el Congreso”-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es mucho menos epatante pero mucho más veraz afirmar que ambos partidos mayoritarios tienen buenas razones para el contento y mejores razones todavía para la preocupación. Veamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión de quién ha ganado las elecciones requiere un cierto acuerdo previo acerca de qué es “ganar las elecciones”. Esto es una perogrullada, claro, pero no es menos cierto que los partidos suelen redefinir el concepto, elección tras elección, a fin de no perderlas nunca. Si nos atenemos al primer dato que viene a la cabeza, el número total de votos, el Partido Popular habría ganado las elecciones municipales y, además, las autonómicas en la mayoría de las comunidades donde se celebraban comicios. También las habría ganado en la mayoría de las capitales de provincia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, a salvo el voto en las autonómicas, me temo que el voto total de las municipales –sin perjuicio de ese carácter de predictor que parecen atribuirle los aficionados a las series históricas- es un agregado demasiado heterogéneo como para interpretarlo con sencillez, así pues, conviene tener cuidado. Más interesante que la cuestión aritmética es la cuestión sociológica. No es que el PP gane, sino que gana en los núcleos urbanos –con importantes excepciones, como Barcelona, por supuesto-, y eso debería preocupar, y mucho, al PSOE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte –y de ahí el interés de la pregunta sobre “qué” es ganar unas elecciones- también en el nivel infraestatal se da la paradoja de la democracia parlamentaria contemporánea. Todos sabemos que lo que realmente elige la gente no es lo que querría elegir. Elige corporaciones y asambleas, pero pretende elegir gobiernos. Esto es, por supuesto, un problema estructural, del sistema. Pero es un problema particular del PP, que ve frustrados sus notables esfuerzos y nada malos resultados por el último voto, el último concejal o el último diputado autonómico. Es la dinámica de los pactos, que permite al PSOE –a un PSOE derrotado- salir tan campante y con unos cuantos alcaldes en la buchaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las elecciones autonómicas pintan un cuadro muy parecido. Hasta el punto de que tanto el electorado socialista como los candidatos, en bastantes lugares, ya asimilan mentalmente el concepto de “ganar” al de “perder por poco”. A título de ejemplo, en Madrid, ni los más optimistas se plantearon (a la vista está que con razón) que el PSOE pudiera llegar a ganar en sentido estricto. Y el caso es que tampoco parece hacer mucha falta. En el seno del Partido Socialista hay quien empieza a estar preocupado porque este planteamiento haya devenido el modelo general: en la seguridad del que el PP será siempre la opción no preferida, no es necesario ganar elecciones, basta con perderlas por poco. ¿Es esta una aspiración lógica para un partido que se reclama de gobierno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La extrapolación de resultados se antoja difícil, por no decir imposible. Han aparecido en prensa algunos cálculos transformando votos municipales en escaños, pero son múltiples los condicionantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá lo único que quepa afirmar a ciencia cierta es que los dos principales partidos se hallan muy cerca el uno del otro. Cabe prever, por tanto, que unas generales celebradas hoy arrojaran un resultado próximo, en cuanto a configuración, al actual –con menor diferencia de escaños a favor del ganador, probablemente-; al menos es más probable que el escenario de una nueva mayoría absoluta o, simplemente, de una “mayoría suficiente” como gustan de decir los políticos –eufemismo con el que se refiere uno a algo por encima de los 160 diputados y, obviamente, por debajo de los 176-. Esa mayoría está en región del 45-46 por ciento de los votos –dependiendo de distribuciones geográficas- y ninguno de los dos partidos principales parece ni siquiera acercarse a semejante guarismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible que el voluntarismo zapaterista lleve a pensar que, en realidad, está todo hecho con un 37 por ciento, porque ya se encargará la dinámica de los pactos de hacerle la vida imposible al PP. Pero es un error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un error porque hay un hecho innegable: el Partido Socialista no consigue despegar y está a la defensiva, cuando apenas lleva tres años de gobierno. Es tal el cúmulo de despropósitos que, en rigor, sólo la torpeza del PP –y la probada lealtad de las bases- hace que la cosa no pinte peor. Y el vía crucis no ha terminado. Convoque ZP en otoño o en primavera, pocos son los conejos que quedan por sacar de la chistera y, desde luego, más de un sapo puede dar un salto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un error porque la dinámica de pactos no aparece tan nítida como se preveía. A lo largo de su breve pero demoledora carrera de presidente, Rodríguez ha ido dejando una cuerda de damnificados, prestos a pasar cuentas. Si los números salen, es posible que nuestros queridos nacionalistas “moderados” cambien de pareja de baile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es, finalmente, un error porque la pésima gobernación socialista –incluido el desdén a las regiones no afines- está contribuyendo a reequilibrar el tablero. Siempre se ha dicho que era difícil que el PP construyera mayorías por sus mediocres resultados en Cataluña y Andalucía. Y bien, ¿qué decir de Madrid y la Comunidad Valenciana? Comunidades que aportan una cincuentena larga de escaños y en las que el voto socialista se hunde de modo irremisible. ¿Hasta cuándo seguirá el PSOE regalando al PP la vitola de gobernante –y con mayoría apabullante, además- en las comunidades más prósperas, más dinámicas y que más crecen? Cuando el PSOE dejó de gobernar la Comunidad de Madrid (porque gobernó, ¿se acuerdan?) ésta apenas tenía algo más de cuatro millones de habitantes. Hoy pasa de los seis. Es verdad, como dicen algunos, que Madrid “no parece la capital de España”, que parece un país distinto, pero... ¿Se puede gobernar un país mucho tiempo sin el apoyo de sus comunidades más dinámicas y sin el apoyo de sus ciudades?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumidas cuentas, lo que quiero decir es que una victoria y un gobierno del PP a partir de 2008 no son escenarios imposibles. Y eso mismo es ya una buena noticia para Mariano Rajoy. Pero haría muy mal Rajoy en confiarse. No ha hecho el camino, sino que parece, simplemente, en condiciones de empezar a andar. Sus grandes hándicaps –capacidad de pacto, distribución del voto- no empeoran, ni mucho menos, pero tampoco se hallan superados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es comprensible que el líder popular quiera respirar y, hasta cierto punto, disfrutar de su momento. Pero no conviene que se engañe, porque después de los domingos vienen los lunes, con su afán y su gallardón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7153740552394628029?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7153740552394628029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7153740552394628029' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7153740552394628029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7153740552394628029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/06/lectura-del-27m.html' title='LECTURA DEL 27M'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-5582360902026170932</id><published>2007-05-27T15:02:00.000+02:00</published><updated>2007-05-27T15:03:12.336+02:00</updated><title type='text'>ANIVERSARIO DE UN POEMA</title><content type='html'>Hoy es jornada electoral. Pero la verdad es que no me apetece hablar de ello y, por otra parte, en lo poco que hay que decir se concentra toda la grandeza del asunto: los españoles votan, sólo queda esperar a su decisión. Tiempo habrá para darle vueltas al tema. Así pues, por si les apetece entretenerse en esta jornada de domingo, busco otra materia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si sabrán los lectores –y confieso que yo me enteré por casualidad, en un apartado oscuro de no recuerdo qué periódico- que una de las efemérides más notables del año es la del Poema del Cid. Rebuscando en alguna de las ediciones de las que dispongo, observo que hay cierta polémica en la datación –no del poema, sino del Códice que ha llegado hasta nosotros- que unos colocan en el 1207 según nuestro cómputo, y otros en el 1307 (parece que hay una “C” venenosa, bailando por ahí). Al caso, da igual, sean setecientos u ochocientos, el Códice cumple años en la calma de la Biblioteca Nacional, y siempre es bueno acordarse de él. Porque no veo a Rosa Regàs haciéndole una bonita fiesta de cumplesiglos al Poema del Cid, la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sepan los de la Logse y, en general, aquellos que no estén al corriente, que Rodrigo Díaz de Vivar es el héroe nacional español –ahora, “héroe nacional castellano”-. Y que, aun idealizado por el poema que, como es natural, canta sus gestas con evidente exageración, existió de verdad, y fue, desde cualquier punto de vista, un tipo extraordinario. Al parecer, atesoró de veras muchas de las virtudes que el Cantar le atribuye.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando yo era niño, incluso demasiado para acceder a la lectura directa del poema, recuerdo que se hacían adaptaciones del mismo para que los canijos pudiéramos conocer la historia y quedar fascinados con ella (inciso: diré, con ilusión, que hace unos días, yendo a buscar cuentos para una niña muy pequeña, me topé con algunos, muy bonitos, libros infantiles que siguen narrando las andanzas de Rodrigo, Jimena y compañía a los españolitos: hay esperanza o, por lo menos, contrapunto a “Alibabá y los Cuarenta Maricones”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, sepan los de la Logse que la historia es, más o menos, la siguiente: Rodrigo Díaz de Vivar era un joven –y descollante- caballero que, por mor del oficio, se encontró poniendo sitio, con el rey de Castilla, Sancho, a la plaza de Zamora (sí, una guerra entre hermanos, que es como se dirimía, alrededor del año mil cien, una testamentaría de gente bien); en esas, y en una celada urdida por un tal Bellido Dolfos –cuyo nombre sigue, en la nómina de traidores, sólo al de Judas- Sancho es asesinado. Le sucede por derecho su hermano Alfonso (VI, por más señas, en la vida real conquistador de Toledo), al que, como también era uso, debía el reino aceptar antes de obedecer. En Santa Gadea de Burgos, Rodrigo –que ya es el primer caballero de Castilla-  hace jurar a Alfonso que no tuvo nada que ver con la muerte de su hermano, pues sólo entonces le rendirá pleitesía. Alfonso jura de mala gana, pero jura... y se la tiene jurada a Rodrigo, como es de rigor. Tanto que, a la primera ocasión que tiene –y espoleado por insidias de envidiosos maledicentes- lo destierra. Rodrigo, al que ya sus enemigos han dado el apelativo de “el Cid” (“Cid” es castellanización del árabe “sidi” que, por lo visto, significa “señor”), parte –iba a irse solo, pero sus amigos no lo consienten, y se marchan con él unos cuantos- y se dedica a guerrear con todo el mundo... salvo con el que era su señor natural, Alfonso VI, haciendo patente que su palabra valía más, mucho más que la del Rey. Entre otras cosas, conquista Valencia –y la incorpora a la Corona de Castilla- y su leyenda crece y crece, hasta el punto de que, según esa leyenda, la visión de su cadáver, montado a lomos de su caballo, Babieca, fue suficiente para hacer huir despavorido a todo un ejército musulmán que cercaba Valencia. Hay más, mucho más, y mucho más divertido, pero baste con esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Baste con esto para ver cómo, en la vida del Cid y en el Poema, están presentes tantas y tantas cosas de interés. El poema enseña un  poco cómo era España en la edad media. Un pequeño caos en el que, no obstante la existencia de dos bandos, moros y cristianos, todos guerreaban ocasionalmente con todos. Cómo eran las relaciones sociales y políticas, qué es lo que un hombre podía hacer y de qué podía vivir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero enseña también otras muchas cosas. El Cid, de entrada, no es una persona de alta cuna, sino un hombre de clase media, un capitán, alguien que tenía que ganarse la vida con sus armas y menguadas posesiones. Su valor, fuerza y nobleza contrastan vivamente con la mezquindad de quienes todo lo tenían por cuna, mostrando, a las claras, el drama de un país –prolongado hasta hoy mismo- con unas clases altas miserables, y cuyas virtudes se atesoran en las capas medias y bajas de la sociedad. No falta la institución españolísima del traidor –que tampoco nos ha abandonado y se resiste a abandonarnos-, el Bellido Dolfos de turno, el cobarde, como los infantes de Carrión –vejadores de las hijas del Cid y, por supuesto, inmediatamente apiolados por sus muchachos- o, en fin, los envidiosos que hurgan en la herida de un Rey que se reconcome por lo que entiende una humillación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay, en fin, altos valores: la negativa a someterse a un poder que se considera ilegítimo –nadie, por mucho derecho que ostente, puede pretender sentarse en el trono de un hermano asesinado y, si lo hace, es un monarca indigno-, la lealtad no a quien no la merece, sino a la palabra dada o, en fin, el valor quienes prefieren la compañía del amigo injustamente desterrado antes que la vida muelle al lado de quien comete la injusticia. También, cómo no, entre enemigos que, enfrentados sañudamente, son capaces de reconocer el valor del otro, de tratarlo de “señor” o de rendirle tributo de honra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sigo. Creo que es suficiente para entrever que –aunque por desgracia esté en las antípodas de la “educación para la ciudadanía” zapateril- es una historia especialmente apta para niños y jóvenes, y que por ello merece seguir siendo estudiada, en su doble dimensión, de leyenda y de historia. Obviamente, no son coincidentes –no existieron aquellos personajes encarnados por Charlton Heston y Sofía Loren- pero se puede afirmar que la leyenda de Rodrigo Díaz está cimentada en una vida de veras. A diferencia de otros, el personaje resiste bien el análisis histórico; su mito no se desmorona como un castillo de naipes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco está de moda, supongo, recordar que, verdad o mentira, el Mío Cid es el nacer a la literatura de una lengua, la castellana. La primera pieza de una literatura que, hombre, tiene su importancia. No mucha, no mucha, pero alguna tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué quieren que les diga, ¿hace falta más para entender por qué la efeméride sólo merece un ladillo en los periódicos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-5582360902026170932?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/5582360902026170932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=5582360902026170932' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5582360902026170932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5582360902026170932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/05/aniversario-de-un-poema.html' title='ANIVERSARIO DE UN POEMA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-6443728964757574834</id><published>2007-05-13T16:56:00.000+02:00</published><updated>2007-05-13T16:57:32.176+02:00</updated><title type='text'>INCREÍBLE</title><content type='html'>Afirma José Montilla, hoy, en ABC, que el Estado Español “ha dejado de ser unitario” para pasar a ser un estado “federal imperfecto”. Peligroso terreno en el que se desliza el presidente. ¿Es cierto lo que afirma? o, más bien, ¿qué es exactamente lo que se quiere decir? –demos por hecho que es algo más que una frase hecha, claro-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos constitucionalistas, con mucha mayor precisión técnica, vienen afirmando que nuestro estado ha devenido “técnica y funcionalmente” federal. Esto es, que sin necesidad de proclamar el estado como federal, y probablemente sin una previsión muy precisa al respecto, del reparto competencial en la Constitución, del proceso autonómico y de la jurisprudencia Constitucional ha ido derivándose un entramado muy similar al de los estados que sí se reclaman como federales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, más allá de precisiones terminológicas, Montilla vendría a tener razón. Es más, tengo para mí que, en el fondo, se trata de esto, de precisar que, al fin y al cabo, no estamos más que ante cuestiones de terminología. En suma, de que nada grave sucede, de que no estamos más que ante un nuevo estadio de un proceso que ya ha estado entre nosotros. Que las mutaciones constitucionales, en suma, no son nuevas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, la dicotomía unitario-federal (o, con más rigor, unitario-compuesto) puede desenvolverse en otro plano, mucho más relevante. Cuando la Constitución española afirma que el estado español es unitario se está refiriendo, de modo inequívoco, a una cuestión de soberanía, a la existencia de una única voluntad soberana –la del pueblo español en su conjunto- que sirve de base a propio texto. La realidad, al menos en el plano jurídico –en el de los hechos, habrá que verlo- es que España es soberana, y ninguna de sus partes constitutivas lo es. Cualquier texto legislativo que parta de negar o soslayar esta circunstancia es radicalmente inconstitucional. Ello es compatible con muy diversas fórmulas de organización y distribución territorial del poder –es decir, con distintas configuraciones de los poderes constituidos- y, sí, es posible que la Constitución acoja, de hecho, diferentes modelos. Las mutaciones constitucionales son, por tanto, posibles y lícitas, pero siempre con una serie de límites infranqueables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que los términos de la cuestión, al menos en su formulación más radical, son razonablemente claros, difícilmente pueden ser ignorados. Así pues, cuando el señor Maragall afirma, ahora, que hubiese sido procedente acometer una reforma constitucional antes de abordar la redacción del estatuto de Cataluña –si es que, como parece, se quería un determinado tipo de estatuto- es casi tanto como una confesión de parte: sabía que se estaba alumbrando un texto inconstitucional. Sabía, por consiguiente, que, de llegar al Tribunal Constitucional, el texto podía encontrarse con resistencias. Es más, a no ser que se tenga una concepción del derecho propia de Conde Pumpido y compañía, lo lógico es que hubiera sido de prever que el texto debía encontrarse con resistencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, una de dos, cuando nuestro prócer se hace esa reflexión, o bien tenía por cierto que los recursos del estado de derecho no iban a funcionar como deberían, o bien no estaba convenientemente asesorado –cosa difícil de creer- o bien hacía gala de una irresponsabilidad de un calibre difícil de exagerar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiendo que sólo la circunstancia de que haya temas más importantes, o más novedosos, de los que hablar o, vaya usted a saber, el que la oposición ande muy ocupada intentando no lastrar futuros pactos postelectorales impiden que esté recibiendo la oportuna denuncia una de las mayores exhibiciones de indecencia política que se han conocido por estos pagos. La desvergüenza de los socialistas catalanes y españoles no conoce límites. Porque, si no, es muy difícil explicarse cómo es posible que se pueda jugar, con semejante grado de frivolidad, con el marco institucional de toda una Nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es, sencillamente, increíble. Increíble que el tema se haya despachado como una “maragallada” mientras las huestes se aprestan, con jeta pétrea, a recibir una sentencia adversa del Constitucional como se merece: deslegitimándola y amenazando con las siete plagas de Egipto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el otro, inventando teorías políticas, por si hace falta. Mira que los conocemos desde hace años. Es igual, creo que nunca me acostumbraré.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-6443728964757574834?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/6443728964757574834/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=6443728964757574834' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6443728964757574834'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6443728964757574834'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/05/increble.html' title='INCREÍBLE'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-6107854001832447004</id><published>2007-05-06T13:56:00.000+02:00</published><updated>2007-05-06T13:58:58.966+02:00</updated><title type='text'>ELOGIO DE SARKOZY</title><content type='html'>No sé cómo le irá, porque a estas horas los franceses votan masivamente, y su veredicto no se conocerá hasta la tarde, tampoco pretendo que Nicolas Sarkozy sea Churchill redivivo, pero sí creo que, pase lo que pase –y espero que tenga ocasión para asentarse en el Eliseo, porque creo que es la mejor alternativa para Francia y, por extensión, para Europa- el mundillo liberal y conservador tiene motivos para estar agradecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agradecido por su osadía. Agradecido porque se ha atrevido, por fin, a empezar a romper el hielo del pensamiento único, a proclamar, en una campaña electoral, lo que muchos pensamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que no estoy de acuerdo con él en todo, es obvio; que, como representante de la derecha francesa, se encuentra, en algunos casos, en las antípodas de lo que yo pienso, también. Pero el valor es innegable, entiendo. Y, por cierto, ahí tiene el Partido Popular un camino a seguir. Ya que parece no entender los enunciados teóricos, ya que todo parece reducirse a optar entre Jiménez Losantos o Gallardón, ahí tiene la vía: atiende por Nicolas Sarkozy, y acaba de hacer algo importante: acaba de resucitar la política. Ahí es nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He comentado, en ocasiones, y lo mantengo, que personajes como José Luis Rodríguez Zapatero representan –y ellos lo admiten, en cierto modo, cuando se autoproclaman “políticos del siglo XXI”- la muerte de la política entendida en su sentido más noble. Su “propuesta” es, simplemente, una abdicación de la dignidad que corresponde a la política de discurso racional. En una especie de “no necesitamos ideas, porque ya somos de izquierdas” se produce eso, una proscripción total de la idea, una proscripción del pensamiento y su sustitución por mecanismos emocionales más o menos elegantes. Este pseudodiscurso se blinda, además, de la crítica mediante mecanismos ajenos al debate. El que cuestiona los dogmas es un “conservador”, un “fascista”, un “autoritario”, un “facha”...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La derecha, al menos la española, se muestra absolutamente atrapada en ese sistema. Aherrojada por sus complejos, es incapaz de sacar partido a la inanidad del adversario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sarko” lo ha hecho, y por partida doble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entrada, impugnando el mecanismo defensivo descrito. Diciendo la verdad, que los conservadores, que los autoritarios, son ellos. Lo conservador es seguir creyendo en que el 68 fue algo estupendo, o seguir pariendo gilipolleces como que el socialismo real fue “una buena idea, mal aplicada”. Lo conservador, en la Europa contemporánea, es ser de izquierdas, seguir apoyando políticas fracasadas, algunas tan dañinas como la política educativa que, en Francia y en España, amenaza con llevarnos al desastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sarkozy ha demostrado que se puede construir un discurso que haga frente al no-discurso, a la prohibición de hablar, a la prohibición de pensar avalada por la izquierda, desde posturas diferentes a las del neoconservadurismo norteamericano (esos eran, por cierto, progres en su juventud, y se les nota). La propia tradición política europea ofrece un arsenal más que suficiente. Pero, de entrada, es necesario desmontar, de raíz, la gigantesca mentira construida por la izquierda: autoridad no es autoritarismo, patriotismo sano no es nacionalismo... exigir a la gente que trabaje no es conservadurismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rota la barrera defensiva, el candidato se aplica, en positivo, a la construcción de un discurso ideológicamente cargado (no habla del “sentido común”, de la “gente normal” o de “buena gestión”). Mandemos el 68 donde le corresponde: al basurero de la historia (esto lo digo yo). Es una imagen muy gráfica. El 68 es, con toda probabilidad, el mayor desastre –lo siento, Arcadi Espada- ocurrido en Europa desde el final de la Guerra Mundial. Tengo para mí que, si esto no se comenta más a menudo es, sencillamente, porque el continente está aún liderado  por la generación que lo vivió y que, como es natural, no se resigna a asumir que su aportación a la historia ha sido prácticamente nula. Desde sus restaurantes de cinco tenedores, nuestros queridos progres ya sesentones, que no tuvieron su Verdún ni su Normandía, no están preparados para aceptar que han roído las entrañas del sistema que les acoge como nadie lo había hecho antes. Que el “prohibido prohibir” y otras idioteces similares, muy eufónicas, eso sí, son estupideces de un calibre descomunal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gracieta ya dura demasiado tiempo. Es hora de volver a pensar, como paso previo a volver a actuar. Es hora de admitir lo evidente. Basta, sencillamente. Basta de ideologías caducas. Basta de poner fin a debates con un epíteto. Basta de comulgar con ruedas de molino. Basta de “soy mujer, y de izquierdas”, y que eso sea argumento suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto qué ocurriría si un partido español articulara un discurso “al estilo Sarkozy”. Un discurso que, partiendo de la negación de legitimidades concedidas a priori, se atreviera a atacar los problemas reales del país desde una perspectiva radical –esto es, yendo a la raíz-. A romper tabúes. A denunciar cosas que merecen denuncia y, a partir de ahí, a construir en positivo. Con audacia. Lo curioso es que en España sería, incluso, más sencillo porque, a Dios gracias, muchos de nuestros problemas no son tan profundos como los que padecen en Francia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que es lícito soñar, y la envidia es libre. Reconozco que siento envidia de Francia. Reconozco que siento envidia de las naciones maduras. Porque es eso lo que pido para la mía, que se convierta en una nación madura. Una nación en la que un Pepiño Blanco no pudiera ponerse nunca delante de un micófono –no porque nadie se lo prohibiera, por supuesto, sino porque nadie tendría mayor interés en lo que tiene que decir-, donde ningún ZP pudiera ser presidente del gobierno, por falta de cualidades... pero donde no hubiera tampoco esos Acebes robóticos y nadie pudiera contestar, a una pregunta que “hablaré de eso cuando toque”. Donde un tipo que hace la imbecilidad de irse a un notario a jurar que nunca pactará con otro sea expulsado al ostracismo que merece, por bobo y donde alguien que cree que tener el RH de determinada manera es un dato políticamente relevante sea denunciado como lo que es: un racista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto dónde está nuestro Sarkozy (también donde está nuestra Ségolène, aunque esto me importa menos).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-6107854001832447004?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/6107854001832447004/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=6107854001832447004' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6107854001832447004'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6107854001832447004'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/05/elogio-de-sarkozy.html' title='ELOGIO DE SARKOZY'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-5675031043350483336</id><published>2007-04-29T13:01:00.000+02:00</published><updated>2007-04-29T13:02:52.004+02:00</updated><title type='text'>SOCIALISMOS: SIMILITUDES Y DIFERENCIAS</title><content type='html'>Esta semana, charlaba yo con un buen amigo, francés él. Como no podía ser de otro modo, la conversación derivó hacia el proceso electoral y la pugna Sarko-Ségo. Le comentaba yo, a propósito de Ségolène Royal, que, cualquiera que sea el resultado del próximo día 6, al menos, había conseguido eludir el peor de los escenarios para ella misma y para el PS, que era el de no pasar a la segunda vuelta. Todos los analistas coincidían en que una reedición del clamoroso fracaso de Jospin hubiera conducido al PS a una crisis de proporciones incalculables. El que se pretende uno de los dos grandes partidos de gobierno en Francia no podía permitirse el lujo de volver a quedar fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amigo me daba la razón, pero me recomienda no engañarme. Según él y pase lo que pase, el Partido Socialista francés es un cadáver político. Está muerto, abocado a una refundación. Hablamos, claro, del PS de la era Mitterand, el que sigue siendo el PS realmente existente –y es que, por cierto, la duda de en qué medida la propia Royal es el PS es más que legítima-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, opiniones hay para todos los gustos, y no sé si el juicio de mi amigo es o no plenamente acertado –más bien, creo que lo es, sí, pero creo también que ganar el Elíseo podría insuflar oxígeno a la moribunda organización- pero yo, llevando el agua a mi molino, no puedo por menos que contrastar con la situación española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que el PS esté en crisis profunda es la cosa más normal del mundo. Al fin y al cabo, hablamos de un partido carente por completo de ideas, que ha gozado de múltiples oportunidades de gobernar y construir y, cuando lo ha hecho, lo ha hecho entre mal y desastrosamente. ¿Qué puede esperarse de un electorado racional sino que, poco a poco, vaya perdiendo la confianza en ese partido? El PS no ha sido, en los últimos treinta años, positivo para Francia. Y Francia le paga con la moneda que merece. Incluso ahora, es manifiesta la incapacidad del partido para salir de sus inercias y, de hecho, la gran virtud de Ségo, la más apreciada, es su capacidad para salirse de los lugares comunes del pensamiento débil que informan el precipitado imposible en el que se ha resuelto el mal tránsito desde la izquierda de principios de los ochenta al no se sabe qué de hoy en día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El socialismo no tiene respuestas. Más que la solución, es el problema, o parte de él. &lt;em&gt;Un point, c’est tout&lt;/em&gt;. ¿Y sus correligionarios españoles? ¿Qué explica que el enfermo –nada imaginario- francés tenga un primo, que se proclamaba casi hermano, tan robusto allende Pirineos? A mi juicio, hay varias razones que explican la diferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera, sin duda, como en su día lo destacó Revel, es que el socialismo español de primera hora, el de González, aun proclamando  mirarse en el de Mitterand y aun aceptando un cierto patronazgo intelectual, fue capaz de tomar derroteros bien diferentes de los del PS francés. Sencillamente, no sería justo ni cierto afirmar –tomando la perspectiva adecuada- que el socialismo ha sido tan dañino en España como lo ha sido en Francia. Dicho algo más cínicamente, el socialismo español dejó antes de ser de izquierdas, salvo en ciertas cuestiones como la educación –no por casualidad, precisamente, aquellas en las que el PSOE y sus mandatos se han revelado como auténticas plagas-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, sin cuestionar esos méritos, y sin que, quizá, el socialismo español se haya hecho del todo acreedor a la menesterosidad del PS, tampoco son tantas las diferencias: si el PSOE estaba ya vacío de ideas al final del Felipato, la llegada de Zapatero le ha hecho refractario incluso a la misma noción, en el socialismo español las ideas tiznan, porque estorban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí entra la otra gran diferencia. El discurso del odio. A diferencia de sus correligionarios del PS francés, la socialdemocracia alemana o el socialismo portugués (éste último caso, por cierto, de interés particular), que tienen que afrontar la lucha del día a día frente a derechas nada acomplejadas, desde muy escasos bagajes intelectuales y con resultados mediocres de gobierno (inciso: lo que no obsta para que, una vez más, haya que saludar la capacidad de supervivencia de una izquierda europea que, por increíble que parezca, salió poco tocada de 1989), el socialismo español cuenta con los impagables estragos causados en España por una dictadura y una particular transición a la democracia, de la que se erigieron en grandes beneficiarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reactivación de la “memoria histórica” de modo tan extemporáneo y la denuncia, expresa o tácita, de esa transición obedece, a mi entender, al interés por cuidar ese patrimonio. Lo he afirmado en otras ocasiones y lo reitero: dejada a sus propias fuerzas, la democracia española tendía hacia una estabilización en el que el presente –o el pasado cercano- iría pesando cada vez más y el pasado remoto cada vez menos. Ese escenario condenaba, y condena, a la izquierda en general y al socialismo en particular, a una lucha con sus solas fuerzas que puede ganar o perder, pero sin ventajas a priori. Ese escenario podía abocar al socialismo español a crisis tan profundas como la que aqueja al PS francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo último que quiere el socialismo español es ser juzgado sólo por lo que vale. De Francia siempre importaron ideas. Ahora importan miedos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-5675031043350483336?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/5675031043350483336/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=5675031043350483336' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5675031043350483336'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5675031043350483336'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/04/socialismos-similitudes-y-diferencias.html' title='SOCIALISMOS: SIMILITUDES Y DIFERENCIAS'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7470417709636608360</id><published>2007-04-22T13:29:00.000+02:00</published><updated>2007-04-22T13:30:11.999+02:00</updated><title type='text'>SOBRE LAS REPÚBLICAS PRESIDENCIALISTAS</title><content type='html'>Cuando escribo estas líneas, los franceses votan, y parece que masivamente, en la primera vuelta de sus elecciones presidenciales. Habrá que estar pendientes de qué sucede en el que, con toda probabilidad, es para nosotros el país más importante de cuantos influyen en algo en el devenir español, que no son pocos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La elección se nos presenta como una especie de hito histórico. Lo es, por muchas razones. Entre otras, como han apuntado ya algunos sociólogos y politólogos, porque supone la llegada a primera línea de otra generación. En efecto, ninguno de los presidenciables de hoy vivió en primera persona el advenimiento de la República del 58 ni participó en modo alguno en los intensos debates que la vieron nacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poder real de que disfrutará el nuevo inquilino del Elíseo es algo difícil de predecir en abstracto. El sistema político francés –por cierto, buen ejemplo de la distancia que puede mediar entre el planteamiento de un sistema constitucional y su funcionamiento práctico- es de una extrema complejidad, hasta el punto de que puede, dependiendo de los signos de las diferentes elecciones, operar como presidencialista o como parlamentario. No parece, por otra parte, que ninguno de los candidatos en liza –me refiero a los tres que, en una hipótesis realista, podrían resultar vencedores, salvo sorpresas- goce de un apoyo incondicional en su propio partido, lo que puede deparar un curso incierto de los acontecimientos (en el caso de Bayrou, al parecer, incluso no es exagerado afirmar que carece de partido propiamente dicho, lo que pudiera convertirle en un presidente a merced de la Asamblea Nacional).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, lo que me interesa proponer hoy no es tanto un debate sobre los resultados como sobre la mecánica de la elección y sus posibles virtudes. ¿Es atractivo un sistema de elección directa de la presidencia de la República, a doble vuelta? Quiero decir, ¿aporta algo en términos de legitimidad? Tengo para mí que sí. De entrada, la elección de una sola persona, en distrito nacional, para una magistratura que, en sí, es única, aporta todas las ventajas asociadas a la simplicidad de los sistemas mayoritarios. No existen cuerpos intermedios, de modo que el vínculo representativo es incuestionable. Pero es que, además, la simplificación adicional impuesta por la segunda vuelta tiene la –a mi entender- virtud de enfrentar con claridad al elector ante su propia responsabilidad: la responsabilidad que, en ocasiones, implica elegir entre males. Esto es, las más de las veces, el presidente no resultará ser aquella persona que hubiéramos deseado de entrada, pero hemos de elegir entre lo que hay. No caben las actitudes escapistas, la negativa absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que no todo son pros en el sistema, pero se me excusará que no entre en ellos para llegar más rápidamente a la cuestión que, en verdad, me interesa que es si un sistema semejante resultaría de utilidad en España. En otras palabras, ¿una presidencia de la República, en España, sobre las trazas de la francesa, sería una verdadera magistratura de integración?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen relativamente a menudo algunos partidarios de la república en España que un debate fundamental es la cuestión de qué tipo de república, si parlamentaria o presidencialista. La república presidencialista no ha sido aquí nunca ensayada, ya que, obviando el desmadre absoluto decimonónico, la única experiencia válida –la del 31- fue parlamentaria. Honestamente, no sé muy bien por qué los padres de la Constitución de 1931 optaron, en este tema, por un modelo como el que se eligió, ni si llegaron a plantearse alternativas, aunque es cierto que todas las repúblicas europeas vigentes en aquel tiempo eran de corte parlamentario (la de Weimar y la IIIª francesa, fundamentalmente). El presidencialismo, hasta la llegada de De Gaulle, fue más bien cosa americana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya digo que el sistema tiene ventajas e inconvenientes sobre el papel, desde el punto de vista del funcionamiento regular de las instituciones del Estado pero, si la cuestión resulta de especial interés es por una de las funciones necesariamente propias de las presidencias –de las jefaturas del Estado, en general-, que no es otra que la simbólica. Cualquier jefe de Estado del mundo tiene, entre sus misiones, representar al Estado mismo y aparecer como símbolo. El presidente tiene, por tanto, una clara función de integración. La pregunta es, por tanto, ¿aportaría un presidente electo en dos vueltas a un país como el nuestro –tan necesitado de símbolos comunes- un elemento de cohesión? ¿Contribuiría, entonces, una presidencia republicana a la estabilidad del Estado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No parece que la pregunta tenga una respuesta clara. Ciertamente, una respuesta afirmativa presupone que, en efecto, el sistema de representación produce un ligamen entre votante e institución que dista de estar probado. El razonamiento subyacente no deja de ser que uno siempre debería estar dispuesto a comprometerse con algo o alguien que, en suma, ha avalado con su propio voto. En suma, que nadie iría contra sus propios actos. Argumento racionalista donde los haya y de muy dudosa viabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta, ahí queda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7470417709636608360?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7470417709636608360/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7470417709636608360' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7470417709636608360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7470417709636608360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/04/sobre-las-repblicas-presidencialistas.html' title='SOBRE LAS REPÚBLICAS PRESIDENCIALISTAS'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-731529753433750420</id><published>2007-04-15T13:43:00.000+02:00</published><updated>2007-04-15T13:44:41.852+02:00</updated><title type='text'>LAS NADA INDEPENDIENTES ADMINISTRACIONES INDEPENDIENTES</title><content type='html'>No faltan sesudos administrativistas y constitucionalistas que piensan que, en España, las administraciones independientes son inconstitucionales. El sustrato de esa conclusión hay que buscarlo, claro, en la propia Constitución que, en su artículo 97, encomienda al Gobierno de la Nación la dirección absoluta del Poder Ejecutivo, incluida, cómo no, la dirección de la Administración, civil y militar. Sobre toda la Administración, sin excepciones –lógicamente, esto hay que ponerlo en relación con la estructura territorial descentralizada del Estado, lo que conlleva que, en su ámbito propio, la misma reflexión ha de valer para los Consejos de Gobierno de las Comunidades Autónomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La razón de tal estado de cosas, es clara: en una democracia no puede haber espacios exentos de control político. La Administración, en su totalidad, ha de responder ante el Gobierno que, a su vez, lo hace ante el Parlamento. Éste, a su vez, es controlado directamente por el pueblo. Ésta es la lógica del sistema parlamentario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La técnica de la administración “independiente” es, parcialmente, importada de los Estados Unidos. Es característica de aquel país la proliferación de “agencias”, entes federales que se ocupan de cuestiones de todo tipo. La razón de ser de esta atípica estructura es la no existencia, en el modelo norteamericano, de una “administración” en el sentido que le damos en la Europa continental, es decir, de un conjunto de órganos y medios sistemáticamente organizados, a las órdenes del gobierno pero conceptualmente distintos de él y, sobre todo, dotados de permanencia, frente a la contingencia que, por su propia naturaleza, caracteriza a los órganos políticos, electos. La Constitución americana, bicentenaria, residenció el Poder Ejecutivo en la persona del Presidente, sin prever otros órganos auxiliares que el Vicepresidente. La “administración” nace y muere con el mandato (de ahí que se hable, de la “administración Carter” y no del “gobierno Carter”, por ejemplo). Es obvio que la creciente complejidad de las tareas administrativas –la imparable tendencia de los gobiernos a meter las narices en todo, hasta en los “ultraliberales” Estados Unidos- hace imprescindible la creación de órganos dotados de continuidad, pero sin relación orgánica clara con el Presidente. Eso son las agencias (el FBI, por ejemplo), cuya relación con el Ejecutivo es variable, y que, normalmente, han de responder ante el Congreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquiera que sea el modelo, parece existir acuerdo en que la Administración –que carece de otro interés y voluntad que los fijados en la ley- ha de servir a los intereses generales, con sujeción estricta a los principios de legalidad y de interdicción de la arbitrariedad. Los artículos 97 y 103 de nuestra Constitución deberían, así, ser perfectamente cohonestables: el Gobierno dirige la Administración y responde políticamente por ella, pero no puede emplearla al servicio de sus particulares intereses. Máxima expresión de la conciliación de ambos principios es la función pública de matriz francesa, estructurada en cuerpos de funcionarios que están, al tiempo, sometidos a rigurosa jerarquía pero son técnicamente independientes. Se puede recurrir el acto administrativo ante un superior, por supuesto, pero no se puede pretender del inferior que dicte un acto contrario a derecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya digo que cualquiera de los dos modelos, el de administraciones “independientes” y el de administración de tipo napoleónico –en realidad cualquiera- puede lograr los objetivos apetecidos, que no son otros que el de una Administración que actúe con objetividad al servicio de los intereses generales, libre de injerencias políticas y, aun así, sujeta a los principios democráticos. Pero no es menos cierto que el objetivo puede también no alcanzarse cualquiera que sea el modelo que se aplique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las democracias bisoñas como la española, ha sido recurrente una especie de creencia en el poder taumatúrgico de la ley y de las palabras. ¿Basta calificar de “independiente” a un órgano administrativo –incluso incurriendo en posible inconstitucionalidad, que esto es otro asunto- para que, efectivamente, lo sea? Parece claro que no. La experiencia muestra que el sustrato ético y el ánimo de respetar las normas importa más que las normas mismas. Poco importa que un alto cargo –el presidente de una Comisión, por ejemplo- sea considerado “inamovible” si, realmente, un Gobierno aplica todo su interés a su remoción. Un Gobierno cuenta con multitud de mecanismos de presión, unos ortodoxos y otros menos para lograr una dimisión, si así es preciso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El coste en credibilidad es mucho mayor cuando se presiona a un órgano que previamente se ha pintado como independiente que cuando, directamente, se trata de altos funcionaros “normales”, pero esto importa poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al hilo de la –un tanto extravagante- aventura del señor Conthe al frente de la desdichada CNMV se ha ido acumulando toda la evidencia de lo poco, o nada, independientes que son las administraciones independientes en España –la bochornosa utilización de la Comisión Nacional de la Energía fue otro ejemplo-. Prietas las filas, los consejeros del órgano reproducen de forma mimética el equilibrio de fuerzas entre los partidos que los promovieron. Pero es que, además, el Gobierno no se recata en proclamar la “falta de confianza” en el directivo rector. Es claro que semejante mensaje, para un alto funcionario, efectivamente, de confianza –alguien jerárquicamente subordinado- es una invitación a presentar una dimisión, antes de se produzca un cese menos grato. Pero, ¿qué sentido tiene el mensaje lanzado a un cargo “independiente”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Gobierno hace expreso lo que realmente piensa del asunto. Que la CNMV es un ente subordinado, como si fuera una Dirección General externalizada. No es nada sorprendente descubrir esto en un gobierno socialista –al fin y al cabo, si no creen ni tan siquiera en la independencia judicial, ¿cómo van a creer en una administración que sirva objetivamente al interés general?, mejor dicho, ¿cómo van a creer que pueda existir un interés general conceptualmente diferente al interés del gobierno en cada momento?-, pero me barrunto que tampoco un gobierno popular actuaría de otro modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, insisto, importa muy poco cuál sea la posición de Conthe en el organigrama de ese todo que es la Administración pública. Si se apura, no es tan grave descubrir que las administraciones independientes no son independientes como que, en algunos medios, ya se da por hecho que la administración “corriente” no lo es ni por asomo. ¿No cabe, pues, esperar imparcialidad en el guardia civil que sanciona, o en el inspector de Trabajo o de Hacienda que examinan nuestro caso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La triste verdad es que, a fecha de hoy, continúa ocurriendo que la mejor descripción de cómo se comporta en España la Administración sigue siendo la atribuida a Martín Villa: “al amigo, hasta el c..., al enemigo, por el c...., y al indiferente la legislación vigente”. Si usted o yo podemos, afortunadamente, aspirar a que la Administración vea nuestro caso con la objetividad que debe y a que los funcionarios nos traten con profesionalidad se deberá, fundamentalmente, a que no es probable que exista interés particular alguno. Nuestro caso no abandonará el ámbito de los funcionarios o jueces técnicos que resolverán con arreglo a derecho, así nos beneficie o nos perjudique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ni usted ni yo pretendemos adquirir ninguna compañía cotizada. Sólo queremos que el vecino deje de meter ruido, que nos den la licencia para cerrar la terraza, o reclamar algún ingreso indebido en nuestras menguadas declaraciones tributarias. Ni usted ni yo somos nadie, por fortuna. Y, asimismo por fortuna, el círculo de los indiferentes es mucho más amplio que antaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sigue habiendo enemigos y amigos. Y frente a esa realidad, poco importa la técnica de organización administrativa que se siga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-731529753433750420?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/731529753433750420/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=731529753433750420' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/731529753433750420'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/731529753433750420'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/04/las-nada-independientes.html' title='LAS NADA INDEPENDIENTES ADMINISTRACIONES INDEPENDIENTES'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7103911925017247807</id><published>2007-04-08T14:01:00.000+02:00</published><updated>2007-04-08T14:02:09.992+02:00</updated><title type='text'>SOBRE EL ELITISMO</title><content type='html'>Mi artículo de ayer, en el que glosaba uno previo de Umberto Eco y una propuesta en clave de broma pero con un trasfondo indudablemente serio, ha suscitado algún comentario que da pie a elevar un poco la clave, de la anécdota a la categoría. Concretamente, un comentarista tilda el planteamiento de Eco –el mío también, pero, obviamente, la opinión del profesor italiano tiene mucho más interés- de “elitista”. Ya apunté que es el propio Eco el que se anticipó a esa crítica, admitiendo la mayor: es él mismo el que admite el elitismo de su propuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elitismo en cuanto que, en efecto, la idea de nuestro catedrático parte de que, al menos en el plano discutido, que no es otro que el de la relación con el arte, existe un grupo con intereses y sensibilidades mejor preparados y otro –mucho más numeroso, claro está- cuyas capacidades son inferiores. Existe, sí, un grupo “superior” y otro “inferior”. Pomadas políticamente correctas aparte, es indudable que hay elitismo –en cuanto Eco no sólo describe una situación sino que se conforma con ella- en el enfoque. La división del grupo en dos subgrupos, la elite y los demás, no le plantea a Eco ningún problema moral especial, toda vez que parte de una idea anterior –que, sí, es una petición de principio, pero aceptémosla como dada- que no es otra que la de que la adscripción personal a uno u otro grupo se realiza en buena medida de modo voluntario. El problema no es, por tanto, la existencia de elites, sino cómo éstas se construyen. Antaño, claro está –y siempre en el ejemplo del arte- resultaba imposible para muchos el incorporarse al círculo de los interesados, puesto que estaba vedado tanto el acceso a la necesaria instrucción como, por otra parte, el mismo acceso físico a las obras, cuya contemplación era privilegio de muy pocos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión reviste sumo interés, a mi juicio, porque el “problema de las elites” se ha transformado en un asunto verdaderamente capital en materia cultural y educativa –en realidad, en materia política en general-. De hecho, cuando, a menudo –en esta misma bitácora y en muchas otras páginas- se critica, desde perspectivas liberales, la “proscripción de la excelencia” en nuestro sistema educativo (concepto este de “excelencia” que es, a veces, motejado por los defensores del sistema de evanescente y, por tanto, bastante inútil como herramienta de análisis), en mi opinión se está hablando exactamente de esto. A mucha gente –las cabezas pensantes de nuestro sistema educativo entre ellos, por lo que se ve- es la propia existencia de elites, o la división de la gente en “clases” (si el término tiene muchas resonancias, emplee el lector el que más le guste) lo que les resulta odioso, con independencia de cómo y por qué lleguen a constituirse esas clases. Poco importa que haya –insisto, que esto sea o no cierto es materia abierta a la discusión, pero no es el tema ahora- un componente de voluntariedad en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La no aceptación de que las personas puedan, de manera voluntaria y conforme a sus gustos o preferencias, situarse en distintos planos respecto a ciertas realidades  es algo en extremo problemático. El ejemplo del arte es muy socorrido. Lamentablemente, más allá de una impresión al alcance de cualquiera –por ejemplo, en el mundo de la pintura, la armonía cromática o de composición- un acercamiento cabal al arte exige esfuerzo y cierta competencia. No me refiero al estudio con vistas a la erudición, sino a la simple educación de la sensibilidad: el goce de la obra de arte exige, la mayoría de las veces, un notable esfuerzo previo –sí, puede haber algo de paradójico en esto de “esforzarse para disfrutar”, pero así es- (lo mismo cabe decir del deporte: hay quien dice que correr una hora no sólo es sano sino placentero, lo que pasa es que llegar a correr una hora con soltura requiere padecimientos sin cuento hasta alcanzar la debida forma física). Esfuerzo que, como es obvio, no todo el mundo puede tener el mismo interés en asumir, no bastando la mera exposición continuada a la belleza (y, para ejemplo, ahí tenemos a buena parte de la nobleza y la realeza españolas, criadas entre tapices flamencos de hermosa factura, con resultados perfectamente descriptibles).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante lo anterior, caben sólo dos cursos de acción: proporcionar, de un modo u otro, los medios mínimos para que cada cual, luego, persevere o no según su interés o banalizar la cultura, simplificándola y llevándola a niveles que requieran menos tarea. Curiosamente, nuestro sistema educativo y, en general, cultural, opta, en efecto, por banalizar, al tiempo que no proporciona los medios necesarios, generándose un verdadero círculo vicioso. La  banalización ha de ser cada día más intensa, la simplificación de conceptos cada día mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La proscripción del elitismo asesta, lógicamente, un golpe mortal, de manera particular, a determinadas instituciones, señaladamente la Universidad, que descansan sobre él como principio axial. Universidad es, antes que nada, reunión de maestros y estudiantes, y en todo caso los mejores en cada uno de los grupos. De nuevo, claro está, “los mejores” han de serlo en razón de su propia aplicación y talento. Buena parte de los males de nuestra Universidad se explican por la no aceptación práctica de esta realidad –que, de hecho, ni tan siquiera llega a proclamarse abiertamente, por no ofender-, más allá de otras consideraciones como las relativas a medios, instalaciones o, simplemente, al número de centros, que también son importantes, pero solo en segunda instancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la cuestión tiene una derivada aún más preocupante, que no es otra que la de que, en suma, una sociedad termina, en buena medida, valiendo lo que valgan sus elites. No pretendo traer a colación “leyes de hierro de las oligarquías” o “teoremas de circulación de las elites” tan del gusto de los sociólogos, sino algo mucho más sencillo: al menos desde la formulación de Condorcet –la libertad de los antiguos frente a la libertad de los modernos- sabemos que una de las grandes virtudes de nuestro sistema, de la democracia liberal moderna por contraposición a los sistemas antiguos es que cada cual puede decidir si desea o no dedicar sus desvelos a los asuntos del común, y cuánto. El corolario del razonamiento es que la viabilidad del conjunto requiere que, en el seno del colectivo, se formen grupos más reducidos de gente dispuesta a emplear su tiempo en asuntos no privados, sino generales. De nuevo, no se trata de que, en el mundo antiguo, no se diera tal cosa sino de que, entonces, la elite venía predefinida en razón de la propia noción de ciudadanía, sin base voluntaria alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, no parece muy necesario esforzarse en demostrar que negar, de raíz, la posibilidad de que al menos algunos de los llamados vocacionalmente al trabajo por el común (por sobrenombre, políticos) se encuentren entre los mejores, entre los más preparados,  abre una perspectiva terrible –bueno, de hecho, no es sólo una perspectiva, sino una realidad, y no quiero señalar...-. La ausencia total de un cierto elitismo o, más exactamente, la proscripción del mismo –es decir, no se trata ya de que el común de los mortales no exijamos a nuestros dirigentes una preparación superior que, cuando menos, evidencie el porqué de su decisión de dedicarse a cuidar de asuntos ajenos, sino de que nos regodeamos en su vulgaridad, el que puedan tener por timbre de orgullo ser cualquiera- resulta increíblemente dañina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que estoy planteando nada tiene que ver, ciertamente, con la resurrección de ideas pretéritas –muy pretéritas, de hecho- como puedan ser los sufragios capacitarios de uno u otro modo. No se trata de practicar un elitismo formal sino, antes al contrario, de recuperar un cierto, y sano, elitismo práctico como clima social general. De valorar el esfuerzo, en suma, y de no relajar las exigencias. De hecho, los abogados de las listas abiertas, según creo, intentan en el fondo llevar esto a la praxis: que no pueda suceder que, al abrigo de una lista cerrada y bloqueada, acceda al cargo quien no pasaría, por sí, nunca el filtro mínimo de excelencia. Quienes piden listas abiertas exigen, con buen derecho, la posibilidad de participar en una selección de las elites –del grupo “superior”- sobre bases más racionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que el concepto no está de moda es obvio. Ahora bien, convendrá tener presente lo siguiente: las elites (y entiéndase esto como sinónimo de “grupo dirigente” y no necesariamente excelente) existen, porque son imprescindibles. ¿Acaso no tiene sentido “cargar” de nuevo el concepto con un contenido? La alternativa es la siguiente: partiendo, en todo caso, de que hay un componente de voluntariedad en la cuestión, o aceptamos una noción de “elite” meramente “posicional” (los que están “arriba” frente a los que estamos “abajo”, sin ninguna razón especial para ello) o intentamos poner valores en la idea. Es decir... practicamos el elitismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7103911925017247807?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7103911925017247807/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7103911925017247807' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7103911925017247807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7103911925017247807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/04/sobre-el-elitismo.html' title='SOBRE EL ELITISMO'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-5879258383883628477</id><published>2007-04-07T18:29:00.000+02:00</published><updated>2007-04-07T18:32:18.842+02:00</updated><title type='text'>CÁMARAS DIGITALES</title><content type='html'>Hace unos días, leí un artículo de Umberto Eco que me resultó de lo más políticamente incorrecto –y por ello muy bienvenido-. Si no lo recuerdo mal, se trataba de lo siguiente: en cierto lugar del sur de Italia, y en las proximidades de unas pequeñas ciudades, se encuentran ruinas de templos griegos de alto valor histórico –recuérdese que, más o menos, el pie de la bota de la península itálica, las actuales Puglia y Calabria, aproximadamente, formaron parte la denominada Magna Grecia, es decir, fueron colonizadas por griegos, y de ahí la relativa abundancia de restos helenísticos-; como consecuencia de ello, la zona recibe un número relativamente alto de visitas. Visitas que, tras patear, ensuciar y fotografiar, suelen volverse a casa decepcionadas porque, como es obvio, lo que queda de los antaño templos completos son ruinas, y la magnificencia pretérita es preciso imaginarla a través de la intuición de las dimensiones y el recurso al arsenal de conocimientos de cada uno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, apunta Eco que una posible idea sería construir, en las proximidades de las ruinas, un templo igualito que el original, una especie de parque temático del arte griego de la época en el que los visitantes podrían, sin necesidad de imaginar nada, contemplar las cosas tal cual fueron. Con las actuales técnicas constructivas, sería cosa de poco trabajo. De este modo, quien quisiera, realmente, ver las ruinas, podría hacerlo en paz y quien deseara sacarse unas fotos con un templo griego de fondo, pues no tendría más que dirigirse al parque. Antes de echarse las manos a la cabeza, como también afirma Eco, convendrá recordar que algunos turistas americanos quedan algo insatisfechos ante la Roma de verdad, toda vez que su imagen de Roma y lo romano está prefigurada por... el Caesar’s Palace de Las Vegas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anticipándose a los críticos que le dirían que semejante proposición –por lo demás, extensible a otros contextos- supondría dividir nuevamente al mundo en clases (la de los “cultos” y la de los “trogloditas”) Eco admite la mayor: sí, sin duda. Lo que ocurre, afirma el filósofo, es que, a diferencia de antaño, hoy puede uno elegir a qué grupo quiere pertenecer. Y, la verdad, si damos por buena la hipótesis de que, al menos en el mundo occidental, “gozamos” de sistemas educativos universalizados –en cuya virtud, todo el mundo, al acabar la secundaria, debería saber distinguir el jónico, del dórico, del corintio, todo el mundo debería saber qué es la Magna Grecia y, sobre todo, todo el mundo podría decidir si y cuánto le interesa leer y saber sobre Grecia, los griegos, su lengua y su expansión por el Mediterráneo- hay que darle la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que vengo de pasar unos días en Viena. Ni siquiera los estudiantes de la Logse deberían ignorar que Viena, capital de Austria –hoy un país relativamente pequeño- fue el centro neurálgico de un importantísimo poder europeo: el de los Habsburgo. Ese poder, a lo largo de seis siglos, fue variando en dimensión y en ámbito territorial, pero siempre fue de gran relevancia. Como consecuencia, su núcleo urbano fundamental devino una ciudad espléndida que, además de atesorar monumentos y tesoros culturales sin cuento, resulta bellísima por la calidad de sus construcciones, calles y plazas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, Viena es uno de esos “lugares imprescindibles” del Continente europeo. Y lo mismo piensan, claro, las agencias de viajes. Junto con París, Londres, el circuito italiano y algunas cosas más, Viena está siempre en los paneles de las ofertas, a menudo formando “paquete” con Praga y Budapest (el famoso “Viena-Praga-Budapest”, triplete inescindible que da sentido a cosas cómo “¿Dónde vais este año?”, “a Vienapragabudapest”, así, sin conjuciones). Lo curioso del tema es que, salvados algunos detalles, esas ciudades obligan a un cierto tipo de turismo “cultural”. Quiero decir que los programas de los tours suelen incluir visitas a los edificios más representativos, a museos y demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que este ir a los sitios “porque hay que ir” está detrás de espectáculos bochornosos como el que, hoy, puede contemplarse en cualquier gran museo europeo: niños aburridos como ostras y padres intentando, por todos los medios, hacerse una foto con un Rembrandt (hablo en serio, no se trata ya  -a la japonesa- de llevarse una instantánea robada a escondidas, no: se trata de hacerse uno fotos con las obras de arte -dignificando o ensalzando la obra, digamos de El Bosco, con nuestro airoso perfil-, lo que exige la desfachatez de posar, a veces debajo justo del signo de “prohibido fotografiar”). Esto último es curioso. En cualquier país del continente puedes ir poco menos que a la cárcel por circular a más velocidad de la permitida o ser multado si te cogen fumando donde no debes. Pero puedes lanzar cómodamente tu flash sobre una tabla medieval –varias veces, no vaya a ser que tu cuñado, el torpe, no saque la foto bien a la primera- o sobre un Klimt sin ganarte más que una suave reprimenda de un pobre encargado que no da abasto en la marea de tipos que con cámaras, teléfonos móviles y demás, intenta llevarse “un recuerdo” de tal o cual museo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los españoles, como buenos nuevos ricos, somos campeones en esto de la ordinariez, el mal gusto y la falta de respeto por el patrimonio cultural ajeno –que nos merece, más o menos, la misma consideración que el propio. Solemos, además, viajar en horda, supongo que por aquello de que nos lo den todo hecho, sin tener que pasar por las horcas caudinas de idiomas extraños. Total, para volver a casa y concluir –tras ver el vídeo- que aquello no vale nada y, sobre todo, se come fatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que salgo de casa termino perdido en reflexiones como la de por qué demonios tiene que ir a un museo gente que, evidentemente, ningún interés tiene en ello. ¿Sólo porque “es lo suyo”? Pero, esta vez, no pude evitar, claro, acordarme del artículo de Eco del que hablaba al principio. ¿No sería posible crear algo así como una Disneylandia para grupos en cada país (Austrialandia, Francialandia, Españalandia...)? A poder ser nuevecita y en materiales que resistieran el flash de las cámaras. Las obras de arte se ahorrarían el maltrato y muchos turistas, ciertamente, el cansino vagar por interminables galerías de Tizianos, Velásquez, Rembrandts, Picassos y demás. Todo para sacar unas fotos que ya es posible descargar cómodamente de Internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está muy bien, gracias a Dios, que haya cada día más gente en condiciones de viajar a París, Viena o Sebastopol y, si bien se mira, el que las calles de las capitales europeas estén abarrotadas de españoles es motivo de contento. Lo deseable sería, claro, que el progreso material se viera acompañado de un cierto progreso en la sensibilidad o, acabáramos, de la superación de constricciones artificiales y políticamente correctas. Al que no le guste la pintura, la escultura o lo que sea, que lo diga y que se quede en casa, se vaya al Caribe o, simplemente, espere fuera comiéndose un bocata –y custodiando las cámaras- mientras los miembros del grupo que sí puedan estar interesados pasan un rato agradable contemplando esas piezas que, muchas veces, ni estuvieron al alcance de sus abuelos ni al de sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra alternativa sería la confiscación de cámaras... Pero parece más fácil quitarle a un Sij su daga ritual que a un turista español su cacharro digital último modelo. Está claro que, sin el aparatito, el viaje pierde por completo su razón de ser.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-5879258383883628477?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/5879258383883628477/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=5879258383883628477' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5879258383883628477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5879258383883628477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/04/cmaras-digitales.html' title='CÁMARAS DIGITALES'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-2217077013444011534</id><published>2007-03-31T18:49:00.001+02:00</published><updated>2007-03-31T18:49:46.935+02:00</updated><title type='text'>EN EFECTO, ES QUE ESTAMOS EN ESPAÑA</title><content type='html'>Josep Piqué se congratulaba hace unos días de que –sabe Dios por cuánto tiempo- Cataluña siguiera en España. Con esa referencia, el líder popular catalán expresaba su temor a lo que podría ser una Cataluña independiente. Ciertamente, si eso llega a suceder y las cosas siguen como hasta ahora, motivos tienen el señor Piqué y sus conciudadanos para temer por ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no cabe duda de que la expresión de Piqué, la mención a España como puerto seguro y fuente de confianza, bien podría tornarse en una simple constatación: las cosas que suceden en Cataluña suceden precisamente porque Cataluña está en España. Sencillamente, el nivel de esperpento que se ha alcanzado en estos días no podría tener parangón en ningún otro país occidental. A veces, se pregunta uno si nuestros quejosos nacionalistas han llegado a plantearse cuál podría ser su suerte en cualquier otro Estado vecino. ¿Es, sencillamente, concebible que, en cualquier otro sitio, un partido de gobierno amenace con la convocatoria de un referendo ilegal y, además, lo haga como medida preventiva ante una sentencia de un tribunal que prevé desfavorable? Durán Lleida decía hoy que tenía la sensación de que el espectáculo catalán es ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ridículo sí, desde luego, pero también hondamente preocupante. Para los ciudadanos de aquella comunidad, por supuesto, y para todos los que, con ellos, compartimos destino. Preocupante el trasfondo y más preocupante aún el acorchamiento y la pérdida de la capacidad de escándalo que empieza a caracterizar a nuestra sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El esperpento absoluto en que ha devenido la política española bajo la égida del señor Zapatero, unido al sistemático intento de minimización –de hacer pasar por normal, por venial todo lo más, lo que es verdaderamente grave- de la prensa adicta y de ciertos sectores de la opinión –sí, también la desmesura de otros- hacen que la capacidad de reacción disminuya. Pero las cosas que suceden, suceden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante exhibiciones de imprudencia como las ofrecidas por el nacionalismo catalán –el previsible y el autoproclamado moderado- y de mezquindad y abdicación de la dignidad como la que viene siendo regla en el socialismo, uno empieza a preguntarse dónde están los límites. Por supuesto, es un recurso recurrente, como siempre, rebajar la tensión hablando de tacticismo. Hoy son los disensos internos en ERC como ayer eran las necesidades de “tensar la cuerda” de Pujol. Los analistas de guardia lo explican, cómo no, en clave electoral –las fuerzas se reordenan de cara a los comicios municipales-. En suma, nos vienen a contar, se trata solo de políticos inanes haciendo el payaso, pero son incapaces de hacer nada grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se oculta, claro está, que esta miserable clase política ya ha hecho cosas graves. Pensemos, por un momento, que el estatuto fuese declarado inconstitucional en parte. Obviando las consecuencias políticas, sólo las “técnicas” conllevarían una situación con ribetes de catástrofe. No quiero ni pensar en un fallo que venga, además, tiznado por presiones, dimes, diretes y golpes al prestigio de un TC que apenas puede ya sostenerse en pie. Y es todo gracias a la indigencia mental y a la mínima estatura moral de esta recua de tipos indescriptibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dimensiones del fracaso en Cataluña serían, en un país civilizado, más que suficientes para llevarse por delante a cualquier Ejecutivo. Tanto más a un Ejecutivo que, como el zapateril, se erige en causa del desaguisado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de esta semana en el Parlamento de Cataluña produce verdadero pasmo, y el cómo se ha recibido dice mucho, y poco bueno, de la salud de nuestra democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, señor Piqué: es que estamos en España.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-2217077013444011534?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/2217077013444011534/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=2217077013444011534' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2217077013444011534'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/2217077013444011534'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/03/en-efecto-es-que-estamos-en-espaa.html' title='EN EFECTO, ES QUE ESTAMOS EN ESPAÑA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-3251272885672766849</id><published>2007-03-25T17:54:00.000+02:00</published><updated>2007-03-25T17:55:10.104+02:00</updated><title type='text'>LO QUE NOS PASA</title><content type='html'>Se pregunta hoy Álvaro Delgado-Gal en ABC, muy expresivamente, en el título de su columna dominical &lt;a href="http://www.abc.es/20070325/opinion-firmas/pasa_200703250332.html"&gt;“¿Qué nos pasa?”&lt;/a&gt; Y se responde, claro, a su modo. Más que la reflexión en sí –cuya lectura, por supuesto, es recomendable- me interesa la pregunta. Y me interesa porque es ya mucha la gente que se la hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos mismos días, Mariano Rajoy afirma que el Gobierno de España está “contra la ley” y, desde México, Felipe González –en la línea de Jesús de Polanco- no se recata en hablar de “clima prebélico”. Podemos despachar la cuestión, en especial las recurrentes –y, por obvias razones, escalofriantes- menciones al espectro de la guerra civil, como excesos verbales, absolutamente fuera de tono. De hecho, los comentaristas más próximos a la izquierda denuncian que todo lo que pasa es eso, una salida de tono continua por parte de una derecha “crispada” que, por repetitiva, habría tomado cuerpo en un verdadero desquiciamiento. Según estos comentaristas, la derecha habría perdido conciencia, incluso, de su propia demagogia y habría terminado por creerse su discurso apocalíptico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin negar que algo de esto puede haber –o, mejor, dejémonos de paños calientes: que algo de esto hay; que la derecha española igual debería tranquilizarse o bajar el tono varias octavas- tampoco cabe decir que el discurso de la izquierda discurra por aguas mansas. La insistente puesta en cuestión de las credenciales democráticas del adversario, el desempolvar continuamente viejos prejuicios, el motejar ipso facto, al crítico de “franquista” (obsérvese el calificativo: no “tarado”, “descerebrado” o, simplemente, “errado”, no; “franquista”), la insistente búsqueda de águilas de San Juan donde hace ya mucho que no anidan o, en fin, los desmesurados planteamientos en torno al Tribunal de la Haya, la Guerra de Irak... Pruebas sobradas de que, desde luego, esté como esté el adversario, en lo último que se piensa es en amistarse con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nótese, sin embargo, que hasta ahora no hemos hablado más que de problemas del discurso, pero no de los hechos. Es obvio que del uno puede pasarse a los otros sin demasiadas dificultades –lo que, en sí, es muy preocupante- pero no es lo mismo. La pregunta de “¿qué nos pasa?” bien podría reformularse en un “¿nos pasa algo, realmente?” Y me temo es que, mal que nos pese, la respuesta es sí. Hace unos días, en una entrevista en la radio, Sabino Fernández Campo se lamentaba de que los problemas de los españoles, por vez primera, eran problemas autogenerados. Pero el hecho de que nos los hayamos buscado no los convierte en problemas imaginarios. Hay problemas bien reales, y la responsabilidad hay que buscarla en el Gobierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Gobierno de España encabezado por el señor Rodríguez Zapatero –por lo demás un mal gobierno en cuanto a las cosas del día a día, pero esto es menos grave- viene siendo distinto a todos los que le precedieron. Distinto en cuanto a que, probablemente con los mimbres más débiles de cualquier gobierno desde la transición, ha pretendido acometer cambios que le excedían desde todos los puntos de vista y para los que no contaba ni con el deseable respaldo parlamentario ni, me temo, con la imprescindible armadura intelectual y de ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos cambios se resumen en uno: intentar resolver problemas de inmenso calado a través de una serie de reformas en los equilibrios sociopolíticos básicos del país. Nada hay de malo, por supuesto, ni en la intención o el objetivo ni, necesariamente, en la técnica. Uno puede intentar acometer dolencias crónicas con cirugía mayor. Pero claro está que, una vez en el quirófano, no hay vuelta atrás. El Gobierno de Rodríguez ha abierto nuestros equilibrios fundamentales sin contar con un plan suficientemente preciso e ignorando, en todo momento, las tempranas señales que avisaban de que el curso no era el correcto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es un problema bien real, y un problema gravísimo. Es, además, relativamente independiente de las actitudes de la oposición (que, por cierto, en algunos casos, no solo no ha contribuido a paliar las dificultades, sino que ha hecho por agravarlas, y su errático planteamiento en materia territorial es un buen ejemplo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que estas cosas hayan pasado –que sigan pasando- en un contexto de prosperidad ha contribuido, sin duda, a mitigar los efectos, pero no se ha podido evitar que, más allá de los continuos dimes y diretes entre tirios y troyanos, la gente, la sociedad española, sienta inquietud. Inquietud natural ante lo que adivina como unos planteamientos insuficientemente fundamentados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los españoles desconfían. Desconfían del “proceso” con ETA, desconfían de las reformas territoriales, porque intuyen que los daños potenciales no van a ser fáciles de reparar, y no pueden sustraerse al aire de fracaso. Los referendos estatutarios catalán y andaluz, por ejemplo, ponen en evidencia que algo valioso se ha roto. Algo que no va a ser fácil de reparar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que nos pasa es, creo, exactamente esto. Sabemos –todos- que las cosas no se están haciendo bien o, más bien, que se están haciendo muy mal. Y, ante eso, la reacción es la típica: echarle las culpas al otro. Pero no, no hay problemas inventados, como sobre todo la izquierda quisiera, aunque sabe que no es cierto. Saben que los problemas son reales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-3251272885672766849?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/3251272885672766849/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=3251272885672766849' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3251272885672766849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3251272885672766849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/03/lo-que-nos-pasa.html' title='LO QUE NOS PASA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-3452762102686174712</id><published>2007-03-25T17:18:00.000+02:00</published><updated>2007-03-25T17:19:55.146+02:00</updated><title type='text'>ALGO SÍ FUNCIONA</title><content type='html'>La ciudad colombiana de Medellín vive, en estos días, en el contento de no ser noticia por las cosas de antaño –balaseras, secuestros, matanzas...-, sino porque va a dar nombre, nada menos, que a la primera gramática contemporánea del español, y la primera genuinamente panhispánica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los diarios nos recuerdan que el nuevo texto, que verá la luz en 2008, reemplazará al de 1931. Inexacto. Lo que se publicó en 1931 fue el llamado “esbozo”, porque la Academia, tan puntillosa ella, no quiso dar el trabajo por acabado. Ha habido después, claro, obras señeras, algunas de ellas –como la Gramática de Alarcos- en cierto modo reconocidas por la propia Academia, pero no asumidas. La de Medellín será, con pleno rigor, pues, una gramática normativa y académica, como Dios manda y requiere la completitud del corpus de disciplina del idioma. Tendremos, al día y en perfecto estado de uso gramática, diccionario y ortografía. Las agujas de marear en esto del hablar y el escribir a derechas –para que los demás nos entiendan, quiero decir-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres conjuntos normativos son, además, válidos para todo el orbe hispánico, y habrán participado en ellos, en esfuerzo colegiado, las veintidós Academias de letras y lengua que están dispersas –que no desparramadas- por los países que hablan el español, desde la Española –la más antigua y, por ello, &lt;em&gt;primus inter pares&lt;/em&gt;- a la Norteamericana, la más nueva, y que se dedica a seguir el español de frontera que es ya, sin duda, la segunda lengua en los Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deja de ser llamativo y digno de destacar que, en mitad del marasmo de frivolidad, demagogia y falta de rigor que caracteriza a los países hispánicos, hayan sido, precisamente, las Academias las encargadas de demostrar que las cosas pueden hacerse bien, con la necesaria paciencia. Miren ustedes por dónde, son Instituciones añejas, motejadas de conservadoras  y reaccionarias, cuando no caducas, las que nos recuerdan que, con ilusión, tesón y verdadero espíritu científico, es posible sacar adelante no ya grandes obras, sino grandes obras colectivas. Las Academias han demostrado que no son, ni mucho menos, entidades prescindibles o superadas por los tiempos. Prueban su utilidad y su flexibilidad –en el sentido recto del término- en su función de notarias de lo que sucede con el idioma. Notarias, claro, no imparciales, sino orientadas por un afán tan simple de enunciar como duro de perseguir: el de la unidad idiomática de una lengua que, dicho sea de paso, padece amenazas y no siempre se encuentra en las mejores condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que españoles e hispanoamericanos hayamos llegado hasta aquí entendiéndonos, y que el idioma atraiga a muchos extranjeros que quieren poseerlo, debe calificarse de pequeño milagro, a poco que se conozca la historia. Dada la fecundidad del mundo hispánico en el alumbramiento de cretinos, la ruptura de los vínculos políticos entre España y los luego países americanos, y más tarde de las repúblicas entre sí, hacía presagiar lo peor. A la vista está que no fue así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cretinos subsisten, por supuesto, y redoblan sus esfuerzos cada día. Pocos tesones hay en el mundo que puedan parangonarse al de los españoles contemporáneos, por ejemplo, para ser cada día un poquito más imbéciles, más incultos, más nuevos ricos... Si a mí me dicen que unos abueletes que se juntan los jueves –no se me ofenda nadie, que se ven esfuerzos por la renovación generacional, pero las edades provectas siguen predominando- y que todavía encabezan las cartas con un “muy señor mío” y las acaban “con la certeza de mi más distinguida consideración” iban a conseguir que esto no se les fuera de las manos, no me lo hubiera creído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues a la vista está que sí. Ojito a los abuelos, que han aprendido a manejarse por Internet. Enhorabuena, a los abuelos y a Medellín.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-3452762102686174712?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/3452762102686174712/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=3452762102686174712' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3452762102686174712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3452762102686174712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/03/algo-s-funciona.html' title='ALGO SÍ FUNCIONA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-8431118028715178455</id><published>2007-03-11T13:57:00.001+01:00</published><updated>2007-03-11T13:57:57.095+01:00</updated><title type='text'>11M: EL RECUERDO PARCIAL</title><content type='html'>El diario El País &lt;a href="http://www.elpais.com/articulo/opinion/Aniversario/elpporopi/20070311elpepiopi_2/Tes"&gt;editorializa hoy&lt;/a&gt;, con ocasión de la inauguración del monumento en memoria de las víctimas del 11M, sobre la efeméride. Nos previene, oportunamente, el rotativo madrileño, contra el virus del olvido, y llama nuestra atención sobre hechos que no debieran pasar inadvertidos, como el de que muchos heridos aún no han concluido su proceso de recuperación –en lo que puedan llegar a recuperarse- o que otros están aún a la espera de que concluyan los trámites para su reconocimiento como víctimas del terrorismo, lo que les daría acceso al sistema de ayudas públicas instituido, por cierto, por el señor Aznar y su mayoría parlamentaria, hoy en tela de juicio incluso a este respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El País también echa la vista atrás para denunciar la “teoría de la conspiración”, precisamente ahora que, al fin, se ventila el 11M desde el punto de vista penal, y glosa las mejoras que, por fortuna, ha ido experimentando nuestro sistema de lucha antiterrorista en materia de prevención de atentados por parte de grupos radicales islámicos; no sin advertir que esas mejoras son insuficientes porque nuestro país “sigue estando en el punto de mira” de esa clase de terrorismo. Muy bien por el recordatorio, pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, el diario El País hace gala de memoria selectiva, puesto que, mirados estos tres años en perspectiva, hay mucho que decir y mucho sobre lo que prevenir. Bien hace el periódico de Prisa en denunciar a quienes, careciendo de pruebas concluyentes, se dedican a promover una versión alternativa de lo que sucedió aquel día de la infamia, poniendo en tela de juicio la labor de los jueces y de los policías sin datos sólidos para hacerlo. Pero El País no ha gastado una gota de tinta en combatir la instalación en ciertos medios de otra verdad indemostrada, cual es la de que el atentado del 11M se cometió en represalia por la participación española en la guerra de Irak (sic). Ayer mismo, un alto cargo de la UGT en Madrid no tenía empacho en endosar al José María Aznar la responsabilidad política de los más de 190 muertos que, a juicio de este fino analista, traen causa directa de la foto de las Azores. Si es así, y una vez purgados nuestros crímenes deshaciéndonos del inicuo y poniendo pies en polvorosa de Mesopotamia, ¿por qué afirma El País –con toda justeza- que seguimos en el punto de mira? ¿Por qué seguimos siendo percibidos como uno de los eslabones más débiles del mundo occidental?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco tiene El País problema alguno en disociar el 11M de los días que le siguieron, el 12, el 13 y el 14. Nada habría de malo en ello, por supuesto si, en esta hora, el diario se limitara a pronunciar su elegía por los muertos, y a recordar a los heridos. Pero, no. El diario El País no tiene inconveniente en extender su lectura política, en admitir que el 11M es importante, además de por lo que sucedió, por lo que pasó después. No hay problema alguno en repetir hasta la saciedad que una de las claves explicativas de la legislatura es, precisamente, que el Partido Popular no ha aceptado su derrota del 14M. Tampoco se tiene inconveniente en reconocer la concatenación de hechos entre lo sucedido el 11 y lo que pasó el 14 ya que se da por probado que la derrota le sobrevino al Gobierno Aznar –en la persona de Rajoy- “por mentir”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El País se calla muy oportunamente muchas cosas. Se calla la menor crítica al repugnante comportamiento de medios de su propio grupo y de buena parte de la izquierda. Se calla muy oportunamente que, en cualquier país civilizado, es harto probable que esas elecciones no se hubieran celebrado jamás y que hubiera bastado una semana, una sola semana –el diferimiento de emergencia que bien pudiera haberse entendido como normal-, para que el resultado electoral hubiera podido ser otro diferente –desconozco cuál, por supuesto, pero otro-. El pueblo no fue dejado tranquilo con su justa indignación, sino que se hizo cuanto se pudo por aventarla en un “ahora o nunca” que muchos llevarán toda su vida como baldón de infamia, al menos frente a quienes no tienen una memoria tan selectiva como los editorialistas de El País.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque lo cierto es que si el 11 y el 14 de marzo de 2004 no forman una unidad es a los solos efectos penales y, contemplados en su conjunto, suponen una anomalía de tal calibre que lo que más llama la atención es la actitud de los partidos políticos al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el lado de la oposición –y más allá de teorías conspirativas o faltas de aceptación de la realidad- se ha asentado la tesis de que la derrota electoral no se habría producido sin el atentado. Nadie sabe, por supuesto, cuáles hubieran sido los resultados electorales de un 14M normal y, sin duda el principal efecto inducido del atentado –convenientemente manejado desde ciertas instancias- fue una afluencia de participación imprevista, que sólo fue al PP en muy baja proporción pero, ¿pueden echarse a ese mismo saco, automáticamente, los 700.000 votos que desertaron de las listas populares? Sobre todo, las desdichadas circunstancias han tenido tres efectos claros: impedir un análisis riguroso –con exigencia de responsabilidades incluidas- de una de las campañas electorales peor planteadas que imaginarse pueda; avalar el prejuicio de que la derecha pierde siempre que la gente participa –con lo que ello supone de renuncia implícita- y permitir la continuidad indiscutida de un equipo que, en otras condiciones, quizá hubiera debido replantearse muchas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, parece haberse asumido que los resultados del 14M, por su propia monstruosidad, son irrelevantes, algo así como “ruido” en la serie histórica. Y eso es un craso error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho más grave es el lote que atañe al Gobierno. Poco importa si el atentado fue la causa determinante o simplemente un factor coadyuvante; lo único relevante es que el señor Rodríguez Zapatero recibió, por un lado, un apoyo electoral en sí mismo insuficiente y un país en estado de shock. Contemplados en su conjunto, resultados, circunstancias y aritmética parlamentaria, sólo podían entenderse como una llamada a la prudencia. De hecho, así pareció recibirse, en las primeras horas, el mandato de las urnas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lugar de ello, y olvidándose de su endeble programa electoral, el presidente empezó, desde muy temprano, a comportarse como el líder de una “mayoría social” –trasunto de sus bizarras alianzas parlamentarias- a la que nada pudiera oponerse. Desde unas bases intelectuales que, siendo generosos, cabe calificar de escasas, Zapatero y su mariachi se dispusieron a encarar una especie de “segunda transición”, con una manifiesta ignorancia de los tiempos políticos y un claro desprecio por los consensos básicos de la sociedad española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El diario El País, como buena parte de la izquierda, se empeñan en pintar el presente hijo del 11M como el resultado de la acción de una derecha desquiciada, resistente a la aceptación de la derrota e imposible de cara a cualquier clase de diálogo. Una derecha que se habría vuelto antisistema, que estaría haciendo lo imposible por impedir el normal desarrollo de la legislatura. A todo ello se uniría, claro está, una desmesurada actuación mediática dedicada a propalar la especie de una derecha “expulsada” del sistema por la perfidia socialista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun cuando la acción opositora pueda venir, en ocasiones, marcada por la exageración, semejante maniqueísmo produce sonrojo. Podría ser una descripción ajustada de la realidad si, por parte de la izquierda gobernante, se estuviese intentando desarrollar –sin lograrlo- una acción de gobierno normal. Los propios voceros de esa izquierda saben que eso no es así pero, todo lo más, llegan a calificar las iniciativas gubernamentales de “inoportunas” o “insuficientemente explicadas”. El seguimiento de la línea editorial del propio diario El País pone de manifiesto los juegos malabares dialécticos a los que la acción de Zapatero viene obligando a sus afines. Cada vez es más complicado caer de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las urnas y los desdichados acontecimientos que las precedieron llamaban a la prudencia. En lugar de ello, nos topamos con el aventurerismo de un Presidente que, presentándose a sí mismo como un “político nuevo” resulta carecer por completo de las virtudes más nobles del “político tradicional”. Quintaesencia del producto que generan los aparatos de los partidos políticos, es difícil pensar en un líder menos a la altura de las circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esto, El País, lo soslaya oportunamente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-8431118028715178455?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/8431118028715178455/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=8431118028715178455' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/8431118028715178455'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/8431118028715178455'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/03/11m-el-recuerdo-parcial.html' title='11M: EL RECUERDO PARCIAL'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-6894435449538710851</id><published>2007-03-04T17:41:00.000+01:00</published><updated>2007-03-04T17:42:13.762+01:00</updated><title type='text'>SÍ HAY TERCER CURSO POSIBLE</title><content type='html'>El pasado domingo, el señor Zarzalejos, desde su atalaya de la Tercera del ABC, daba ciertos consejos a Mariano Rajoy –de hecho, se le vienen dando consejos desde el diario de Vocento desde hace ya algún tiempo- acerca de la necesidad de “soltar lastre” y reorientar el partido hacia posiciones “más moderadas”. En otras palabras, menos Zaplana y más Gallardón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de la semana, se ha podido ver que el pontevedrés ha decidido salir respondón, manifestando que no está en su ánimo prescindir de nadie. En fin, todo apunta a que en casa de la derecha –ni en la política ni en la mediática- no todo es paz y quietud, ni mucho menos. Imagino que es la más que acreditada experiencia de que por separado valen incluso menos que juntos la que les aconseja mantener los mínimos necesarios de cohesión; pero es harto probable que una segunda derrota electoral, además de dar al traste con Mariano Rajoy como candidato, agigantara esos disensos internos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mar de fondo, por supuesto, es la aparente incapacidad del Partido Popular de construir un discurso en positivo o, por lo menos, que enganche a capas amplias de la población. En otras palabras, hay quien no se explica cómo se puede estar en situación de “empate técnico” teniendo enfrente al peor gobierno español desde Calomarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que el consejo puntual de cambiar algunas caras sí debiera ser seguido por Rajoy, no tanto porque le parezca conveniente a Zarzalejos como porque resulta muy difícil de entender, desde la opinión pública, que un equipo derrotado en las elecciones siendo gobierno perdure casi intacto en la oposición. Se transmite, con claridad, al electorado una resistencia a asumir responsabilidades que no hace ningún favor. Ahora bien, esto es lo de menos. Lo de más es dar con un posicionamiento político correcto para el partido, en suma: dar con un discurso ganador o, cuando menos, con algún discurso sensato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí es donde el planteamiento de Zarzalejos es, a mi entender, errado, y profundamente, además. Porque, si hemos de creer al director del ABC, los cursos de acción que se le abren a Rajoy son, básicamente, dos: apuntarse a la “línea leñera” auspiciada desde los micros de la COPE y las páginas de El Mundo –medios con los que Vocento mantiene sus propias cuitas, claro está- o adoptar un talante “gallardonil”, es decir, lo que la gente de derechas en el sentido más rancio de la palabra entiende por “centrista”. Manifestaciones de “centrismo” serían, por ejemplo, las “contribuciones al consenso” como las del estatuto andaluz (mucho mejor que el catalán, ¡dónde va a parar!)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, algunos pensamos que existe tercera, o terceras, alternativas posibles. El Partido Popular podría intentar armar un discurso en torno a un bloque de principios sólido, que puede erigirse en un punto de encuentro de sensibilidades conservadoras, liberales o, incluso, socialdemócratas: recuperación de la primacía del todo sobre las partes en materia territorial; la ciudadanía (la de verdad, no la zapateril) como eje central de la política (garantías de igualdad efectiva para los españoles, vivan donde vivan); recuperación de la dignidad del país en política exterior y reubicación de España en sus lugares naturales (más cerca de Estados Unidos que de la Venezuela chavista, por dar pistas); compromiso con la economía de mercado: impuestos congelados o a la baja, respeto por las decisiones privadas, unidad de mercado en todo el territorio nacional, abstención de intervenir y respeto por la independencia de los reguladores –que deben ser neutrales-, supresión de instituciones y medidas inútiles... Y un largo etcétera. El PP tiene abierta la posibilidad de convertirse en un, en el único, gran partido nacional y constitucional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es que, en las actuales circunstancias, la defensa de esos principios –que, bien formulados, podrían ser objeto de un consenso amplio- puede requerir tomas de posición “radicales”, lo cual tiene poco o nada que ver con una oposición navajera o deslegitimadota de las instituciones. La materia territorial es un buen ejemplo de que el “sentido de la oportunidad” puede conducir al caos. Es posible que el restañar las heridas del zapaterismo –que serán tanto más profundas cuanto más prolongado resulte este período- conlleve cirugía mayor. Es posible, por tanto, que la recuperación de la serenidad exija nada más y nada menos que una reforma constitucional, con algunos elementos auxiliares. Lo verdaderamente trágico –y esto es lo que Zarzalejos propone- sería que a un gobierno socialista desquiciado lo sucediera un gobierno popular con ánimo de “gestionar lo que haya”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto es que semejante planteamiento requiere, además de un programa audaz, ejercitar la virtud de la paciencia. Es verdad que el partido no avanza en las encuestas, ni siquiera en un contexto en el que el Gobierno hace cuanto puede por ganarse el descrédito. Pero no es menos cierto que la historia, en España, enseña que las elecciones las acaba perdiendo el poderoso por desafección, no por estímulo de la alternativa. Así ocurrió con el propio Partido Popular –incluso en circunstancias que, por anómalas, quizá ni siquiera deberían ser consideradas-. No se trata tanto de atraer al desafecto como, sobre todo, de ofrecerle una alternativa cuando éste ya ha decidido que no seguirá apoyando al poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, es cierto que el PP no puede vivir pendiente del 11M, cual si la historia hubiera quedado en suspenso. Pero tampoco puede tomar como referente a políticos oportunistas cuyo único norte sea el de ganar elecciones “como sea”. No, cuando se trata, precisamente, de recuperar una confianza que se ha perdido para conservarla muchos años. En definitiva, cuando se quiere crear un proyecto de vida larga. Un proyecto para un país.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-6894435449538710851?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/6894435449538710851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=6894435449538710851' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6894435449538710851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/6894435449538710851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/03/s-hay-tercer-curso-posible.html' title='SÍ HAY TERCER CURSO POSIBLE'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-3127715026764674370</id><published>2007-02-25T13:47:00.000+01:00</published><updated>2007-02-25T13:48:03.246+01:00</updated><title type='text'>LECTURAS DE LA ABSTENCIÓN</title><content type='html'>Decía la semana pasada –por si hiciera falta- que no cabría sino respetar el resultado que saliera de las urnas andaluzas, fuera éste el que fuera, y acudieran los andaluces que acudieran a votar. El resultado es legal y no queda sino estar y pasar por él, según la añeja fórmula. Decía también que el comportamiento abstencionista me resultaría más comprensible en el caso andaluz que en el catalán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero que se pueda comprender por razones propias de la dinámica política de la región no resta un ápice de gravedad a lo sucedido, ni permite tampoco consolarse. Máxime cuando, al final, la proporción de andaluces que se decidió a participar fue muy inferior a la ya exigua de catalanes que hicieron lo propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya digo, la cosa es grave. Obviemos las manifestaciones –a la altura intelectual habitual- de tirios y troyanos al respecto, en especial la mezquindad, incapacidad para el reconocimiento del error y desprecio por la inteligencia que viene caracterizando a los prebostes del socialismo andaluz. En la práctica, los únicos que tienen alguna razón para estar contentos con lo sucedido el domingo pasado son ellos: una vez más, los andaluces votan y ellos no tienen que afrontar responsabilidad alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tampoco las explicaciones al uso satisfacen. Se dice, por algunos, que el abstencionismo característico de las últimas consultas populares no deja de ser una manifestación del pasotismo de la gente. El pueblo “pasa” de políticos y manda mensajes de desafección. Se dice, incluso, que es un fenómeno a escala europea. A mi juicio, semejante línea de análisis es completamente falsa. En primer lugar, España no es, en general un país abstencionista –tampoco lo es ninguna de sus regiones, en particular- como vienen demostrando las nutridas participaciones en los procesos de elección de parlamentos y municipios, en algunas ocasiones, como en 2004, incluso con cifras récord. Tampoco cabe, sin más, parangonar la realidad española con la de otras democracias mucho más maduras o, simplemente, más viejas. Se entiende el hastío cuando ya se ha probado casi todo y casi nada funciona (véase Italia, véase Francia) o el “voto tácito de confianza” –socorrida interpretación de la abstención – allí donde las instituciones están más que consolidadas y las posibilidades de vaivenes son reducidas por el solo hecho de que cambie el gobierno (democracias anglosajonas –y perdón por el pleonasmo-, fundamentalmente).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En clave de una democracia normal, el comportamiento electoral de los españoles –y creo que, sin excesiva dificultad, se puede presumir que, ante un trance similar, valencianos, madrileños o cualesquiera otros españoles a los que no se ha preguntado ni se preguntará, reaccionarían de modo muy, muy similar a andaluces y catalanes- es paradójico. Mientras que acuden masivamente a las urnas en “condiciones normales”, es decir cuando “sólo” se trata de elegir un parlamento y –de forma mediata- un gobierno, ignoran las oportunidades de participación directa que, al menos en teoría, se corresponden con  aquellas ocasiones en las que hay cosas demasiado trascendentes en juego para que los representantes electos lo ventilen entre ellos. Así pues, los españoles se preocupan de las cosas del día a día, pero dejan a sus políticos hacer ellos solos las reglas de la convivencia o dirimir otros asuntos muy trascendentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo puede explicarse este contradiós?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un análisis superficial podría llevarnos a concluir que se trata de un caso de inmadurez política. Que nuestro pueblo no sabe por dónde se anda. Que es bisoño en estas lides democráticas y, por tanto, que no sabe distinguir lo principal de lo accesorio. En suma, los políticos tienen carta blanca para hacer y deshacer a su gusto. Puede, también, que el pueblo, lego en ciertos temas, no alcance, simplemente, a percibir la importancia de lo que se le ofrece. Es muy cierto que no es lo mismo pronunciarse sobre un texto prolijo, complicado y trufado de tecnicismos –que, por añadidura, casi ningún mortal en su sano juicio no obligado a ello por razones profesionales ha leído (incluida, por supuesto, la inmensa mayoría de los legisladores regionales y nacionales que lo votaron)- que responder a una pregunta sencilla del tipo “¿aprueba usted el divorcio?” o similar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguna de las dos explicaciones son satisfactorias. Ni los españoles son tan novatos ni, desde luego, pueden dejar de intuir, cuando menos, que un estatuto de autonomía es algo muy, muy importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que nos conduce a una tercera explicación, temo que más realista y que, si bien deja al pueblo a mejor altura –no voy a decir cosas como que el pueblo “demuestra su sabiduría”, que “no se equivoca nunca” o tonterías similares propias de cobistas- ofrece una perspectiva nada halagüeña sobre nuestra democracia. El pueblo se moviliza sólo para participar en la designación de quien manda, y todo lo demás importa un carajo. Ya digo, tristemente, puede que esta sea la explicación más certera, en un doble sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, me temo que es una buena explicación porque está mucho más en línea con el ánimo cainita que sigue inspirando a una parte muy significativa de nuestro pueblo –especialmente, y espero que no se me acuse de maniqueo, en la izquierda-. Para muchos, muchos españoles, el verdadero infierno son los otros. Hombre, puestos a elegir, sería mejor que la educación no fuese un desastre, que el estado no saltara por los aires, que los batasunos acabaran todos en la cárcel... y un largo etcétera. Pero, sobre todo, lo importante es que no dejen de gobernar los míos. Así pues, el único momento en el que realmente hay que movilizarse es cuando se dirime si son los míos o son los otros los que van a estar en la poltrona. Lo demás, son cuestiones secundarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, más allá de las motivaciones basadas en la animosidad, el inveterado escepticismo patrio tiene también su papel y su razón. ¿Qué sentido tiene preocuparse en exceso por las leyes en un país en el que, al final, las leyes valen lo que el gobierno que las sostiene? ¿Sería razonable, por ejemplo, perder un minuto si hoy nos propusieran refrendar la ley de partidos, visto lo que el ejecutivo de Zapatero ha hecho con ella? La trayectoria de falta de respeto al estado de derecho y postración de las instituciones, de sometimiento de lo jurídico a lo político, parece dar la razón a los que se niegan a salir de casa como no sea, precisamente, para disparar la única bala medianamente efectiva que el sistema pone en nuestra mano, que es la de intentar influir en la formación de gobiernos o, más exactamente, la de intentar decidir qué partido tiene derecho al usufructo general del aparato estatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi opinión personal, el primer punto de vista es irracional –y, por tanto, no merece mayor comentario- pero el segundo, que sí lo merece, es errado. Ciertamente, no gozamos de un aparato institucional óptimo, ni nuestro estado de derecho funciona a las mil maravillas, pero la dinámica política española es demasiado compleja –afortunadamente, cabría decir- para que la cosa pueda reducirse a determinar quién manda y esperar que lo demás venga por añadidura. Es verdad, por supuesto, que el resultado práctico de las reformas estatutarias va a depender, en gran medida, de los poderes central y autonómico, su correlación de fuerzas, etc. Es verdad, en suma, que los textos, en sí mismos, no predeterminan el futuro. Pero no es menos cierto que influyen, y poderosamente. O, dicho de otra manera, los políticos tienen la mala costumbre de desatar fuerzas que no van a poder controlar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La responsabilidad de los políticos, de todos –porque el Partido Popular no puede llamarse a andanas- es difícil de exagerar. De una parte, porque han contribuido poderosamente a que esa actitud escéptica, incluso algo cínica, pase en España por cabal y sensata. Y, por otra parte, porque han hecho al entramado institucional un daño de alcance imprevisible, pero ciertamente elevado, que requerirá, sin duda, penosas suturas en un futuro no lejano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todavía esperarán pasar a la posteridad con bustos a cuyo pie esté esa leyenda de “la Nación, agradecida”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-3127715026764674370?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/3127715026764674370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=3127715026764674370' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3127715026764674370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3127715026764674370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/02/lecturas-de-la-abstencin.html' title='LECTURAS DE LA ABSTENCIÓN'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-4506889471313132863</id><published>2007-02-17T13:01:00.000+01:00</published><updated>2007-02-17T13:03:16.306+01:00</updated><title type='text'>VÍSPERAS DE NADA</title><content type='html'>A la chita callando, los andaluces están convocados mañana a las urnas para hipertrofiar su estatuto y, una vez más, “no ser menos que nadie”. El barrunto es que serán pocos los que se acerquen a refrendar el nuevo documento que habrá de regir sus destinos. Los dos partidos mayoritarios –el ministerio de gobierno y el ministerio de la oposición- que abogan por el “sí”, se temen que, con facilidad, la participación no llegará al cincuenta por cien. Lo mismo da.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Valen todos y cada uno de los argumentos que, en esta bitácora como en tantas otras, apoyaron la recomendación del “no” al estatuto de Cataluña. La “profundización en el autogobierno” –pensamos algunos- y la “segunda transición” no solo son prescindibles sino que son indeseables. No creo, personalmente, que esa segunda ola que se extiende por España como un verdadero sarampión vaya a redundar en nada positivo para los españoles, además de poner en jaque todo el ordenamiento constitucional. Y, conviene insistir por si hay dudas, en que el razonamiento vale para: Andalucía, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia, La Rioja, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco, la Comunidad Valenciana, y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. No hay razón alguna para sostener que lo que es malo, e incluso inconstitucional, para Cataluña, pueda ser un precepto adecuado en Andalucía. Y, por cierto, el “consenso” sobre una estupidez o un despropósito no lo convierte en una gran idea: simplemente hace a todo el mundo corresponsable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo, el caso andaluz tiene, al menos para mí, ribetes que lo convierten en especialmente triste. Triste porque, una vez más, Andalucía es usada por sus nuevos señoritos como expediente para blanquear errores. Andalucía es tratada como un objeto, como una fórmula de legitimación, esta vez ya sin la disculpa de una necesidad social sentida. A estas alturas, hay ya motivos para temer que la priización del socialismo –esa a la que aspiran en toda España- es total de Despeñaperros para abajo. En aquella bendita tierra, el PSOE es ya el ejecutivo, el legislativo, será el judicial en cuanto la unidad de este poder se quiebre y, demonio, es la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro. La omnipresencia de la Junta, como primer empleador, primer inversor y primer todo hacen ya muy difícil apostar por un cambio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero triste, también, porque el dichoso Partido Popular se ha mostrado como lo que, me temo, es de verdad: una derecha meapilas y cobarde que tiene los principios muy justitos. Una derecha cortoplacista y acojonada, incapaz de pertrecharse en ideas y tener la necesaria paciencia. Una derecha del “sentido común” y el tópico, oportunista y sin otra aspiración que la de servir de recambio. Una derecha incapaz de aguantar estoica con un solo discurso, y que no se da cuenta de que, si es que gana credibilidad al sur –cosa que dudo, porque la gente ve la tele y lee periódicos- la pierde a chorros en el norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor Arenas, mañana, irá del bracete de Chaves –el de Sevilla, no el de Caracas- a pedirle al andaluz que “no sea menos que nadie”, en suma. El señor Arenas se hará con ello un flaco favor a sí mismo, hará un flaco favor a los andaluces y, por extensión, a todos los españoles. Su apoyo al estatuto no será, por supuesto, recompensado por los socialistas andaluces y, también por supuesto, será señalado con el dedo por los socialistas en el resto de España como lo que es: una palmaria prueba de incoherencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de lo que he dicho ha de interpretarse, por supuesto, como una falta de respeto a la decisión de los andaluces que, con toda probabilidad, será “sí”. No nos engañemos, sobre todo a la vista de la experiencia catalana ¿por qué demonios iba siquiera a molestarse en ir a votar quien tuviera previsto votar “no”? Si no pude comprender, en absoluto, la desidia de los catalanes, he de reconocer que, entre los andaluces que disientan, el desánimo es más comprensible. De hecho, me parecen del todo admirables las muestras de compromiso ciudadano que allí aún subsisten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay en Andalucía gentes que se niegan a lo que, en resumidas cuentas, se les propone desde la Andalucía oficial, que se resume en una palabra: resignación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Andalucía que mañana va a las urnas no es ya la Andalucía ilusionada y transida de espíritu expectante. Los andaluces saben hoy mucho más de lo que sabían. Aun cuando la pretensión de esta clase política adocenada sea la de no ser jamás juzgada por sus hechos, sus hechos no deberían poder ignorarse. Los andaluces no son hoy ya ciudadanos –como todos los españoles- bisoños en democracia. Tienen elementos de juicio. Y ese juicio no puede sino conducir al desencanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy son, pues, vísperas de nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-4506889471313132863?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/4506889471313132863/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=4506889471313132863' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/4506889471313132863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/4506889471313132863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/02/vsperas-de-nada.html' title='VÍSPERAS DE NADA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-3994846380274511739</id><published>2007-02-11T18:52:00.000+01:00</published><updated>2007-02-11T18:51:58.296+01:00</updated><title type='text'>SOBRE LOS LÍMITES DE LA POLÍTICA</title><content type='html'>El eximio maestro de procesalistas, D. Andrés de la Oliva, pone hoy, en una entrevista publicada en ABC, en dedo en la llaga cuando afirma que, para Zapatero “el derecho es una excrecencia” (observo que en la edición en Internet sólo se recoge una parte de la entrevista: la que tiene que ver con el juicio del 11M). Uno no puede sentirse sino reconfortado cuando gentes de solvencia intelectual contrastada parecen compartir las tesis que se vienen defendiendo en esta bitácora desde hace algún tiempo –y que, por lo demás, para nada son originales del autor de estas líneas-: el principal problema que nos plantea el socialismo gobernante es su  aparente incapacidad para entender que las reglas del juego son externas al juego mismo y han de ser respetadas, so pena de conducir al sistema a dilemas sin posible solución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de Rodríguez Zapatero –un hombre del que, por frívolo e insustancial, cabe dudar que disponga de planteamientos intelectuales medianamente serios (inciso: fantástico el artículo de Arcadi Espada, ayer, y excelente diagnóstico de la enfermedad literaria que aqueja al presidente) - palabras y hechos apuntan con meridiana claridad a lo que denuncia el catedrático. Pero, siendo esto malo, no es lo peor. Lo peor es que idéntica actitud parece ser moneda de curso legal en la izquierda española. Ya digo, son palabras y hechos con los que uno se topa por doquier y que conducen, lamentablemente, a concluir que, para nuestra izquierda, no hay nada verdaderamente intangible en el sistema. El derecho no es más que la continuación de la política por otros medios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que semejante punto de vista –ya digo, avalado por multitud de declaraciones y por actitudes de toda clase- ha de conducir, por necesidad, a confrontaciones. Es más, me atrevería a decir que la problemática acerca de lo que unos y otros entienden que debe ser respetado en todo caso –que no es sino la problemática sobre los límites de lo posible en la política democrática- se erige en la mayor de las dificultades para la mutua comprensión. En la verdadera razón de ser del galimatías en que parece haberse convertido la vida española contemporánea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La concepción laxa de los límites del poder político, la noción –incluso explicitada por el propio Zapatero- de la Constitución como “programa político” tanto o más que norma jurídica está, por ejemplo, en la verdadera raíz de la irresoluble disputa entre el Gobierno y el Poder Judicial. O, si se prefiere, de la ya larga historia de desencuentros entre los jueces y los gobiernos socialistas. Mientras unos jamás han tenido empacho en presentarse como enterradores de Montesquieu, los otros deben a la separación de poderes la misma razón de su existencia. Nada hay más absurdo que pedirle a un juez que deje de aplicar el derecho o que se atenga a las circunstancias políticas del momento. Quienes pretenden revestir de juridicidad esas demandas –quienes tienen la desfachatez de ampararse en cosas como que las normas han de ser interpretadas en función de su contexto social, como dice el Código Civil- simplemente es que no se atreven a formular la petición en sus verdaderos términos: los jueces “deberían” tomar en consideración el principio de oportunidad, por construcción, antítesis del de legalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más en general, y en el amplio contexto del “proceso”, de las reformas territoriales o de cualesquiera otros problemas complejos, la necesidad imperiosa de respetar ciertas reglas, cuando no es compartida, se erige en fuente de desesperante incomunicación. Lo que unos exigen que se respete cual si se tratase de algo sagrado es, para otros, un obstáculo removible. Quien no desea removerlo no es más que un inmovilista que no desea progresar hacia las soluciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La política, en estado puro, no conoce de imposibles absolutos. Tan solo de circunstancias impeditivas. La política es el reino de la oportunidad. En política es posible lo que en cada momento puede hacerse. Pero no hace falta excesiva memoria para recordar por qué la política, por esa misma razón, debe ser embridada. Hay cosas que deben ser expulsadas del campo de lo posible si es que queremos que la política sirva al sistema de libertades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí llegamos a otro nudo gordiano: la cuestión de la libertad, o de las libertades. Las limitaciones a la política, incluso a la política democrática, son en esencia una técnica de libertad. La falta absoluta de educación en la valoración de las libertades por encima de todo que caracteriza a la izquierda explica la dificultad que parece aquejar al socialismo gobernante y sus adláteres para entender esto. Y explica también su perversa concepción de la democracia y el principio de la mayoría como principio legitimador. Son demócratas, probablemente, pero no son en absoluto liberales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No creen, en realidad, que nada ni nadie debiera alzarse frente al principio mayoritario. No es exagerado, me temo, entender que Zapatero se cree legitimado para cambiarlo absolutamente todo por el mero hecho de que cuenta con legitimidad para gobernar –que es algo muy distinto y bastante concreto-. La distinción, sencillamente, no se le alcanza. En ese camino, el aparato del estado de derecho se alza como un obstáculo que no debería serle infranqueable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiéndaseme bien, no creo que nuestros socialistas estén en la idea de que no deban existir instituciones, o de que las leyes sean contingentes. Más bien, me temo, están en la convicción de que, por encima de todo ese aparato, debería existir una suerte de “principio orientador” que es la voluntad del electorado, manifestada en una mayoría. Es la sociedad en su conjunto la que debería atenerse a la realidad política o, más bien, al circunstancial reparto político del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien se enfrenta a esta forma de comprender las cosas está, por ello, y desde inicio, tocado por una ilegitimidad de fondo. Es antidemócrata. La simple defensa de los límites del derecho se torna una rigidez insoportable. El recordatorio de que la ley ha de ser cambiada o cumplida, pero jamás ignorada, se vuelve “crispación”. En suma, quien no está en la idea de que todo debe ceder ante el impulso político, es inoportuno, en el más profundo sentido de la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es difícil reconocer en semejante forma de pensar ecos de ideologías que ya han probado sobradamente su capacidad destructiva. Al final, va a ser cierto que la izquierda no deja de ser el precipitado de una serie de imposturas y errores, malamente rectificados a lo largo de una historia compleja. Pero siempre volvemos a lo mismo: la sociedad, lejos de ser el marco, es el problema, que requiere del político –el líder, el que sabe, en suma- la solución. El líder nos muestra el camino. ¿Cuál es la diferencia con tiempos pretéritos? Que el líder es ahora democrático, en el sentido de que ha sido elegido con nuestros votos. En una especie de síntesis venturosa, resulta que ahora nuestra servidumbre es autoimpuesta, y por ello inobjetable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dijo del régimen priísta que se había erigido en la dictadura perfecta. Perfecta por inatacable, por fundada en el voto y en la regla democrática. El mundo entero se quedaba con los ojos abiertos ante semejante patología del sistema democrático, preguntándose cómo es posible la ocupación total de una sociedad, hasta sus últimos resquicios, sin necesidad de aplicar los cruentos métodos tradicionales de las dictaduras. Es, sin ir más lejos, el mismo fenómeno que hoy se reproduce, por ejemplo, en Venezuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fórmula consiste, por supuesto, en ir difuminando progresivamente las estructuras del derecho, ir haciendo indistinguibles partido y estado, ir haciendo que el principio de legalidad ceda, poco a poco, al principio de oportunidad. Ir consintiendo que, ante la voluntad de los que mandan –que, por supuesto, están inspirados por el afán del bien común- vayan cayendo las barreras formales del sistema liberal, que son despreciadas como obstáculos de leguleyos –pese a que, como bien dice de la Oliva, los verdaderos leguleyos son todos estos dizque juristas que, abdicando de todo compromiso ético y profesional, se avienen a revestir cualquier despropósito con los ropajes de un lenguaje pseudojurídico, una manipulación de textos de la que, por supuesto, el derecho está ausente-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que, un buen día, la seguridad haya desaparecido. Un buen día, el principio de confianza legítima –que éste, y no el derecho al voto, es el principio axial de las sociedades civilizadas- quiebra. Un buen día, cualquier cosa es posible. Puede suceder lo que sea. Ese día, el día en que la frase “eso no puede ser” carezca de sentido, nos acordaremos de todas las prédicas sobre la “flexibilidad”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-3994846380274511739?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/3994846380274511739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=3994846380274511739' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3994846380274511739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3994846380274511739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/02/sobre-los-lmites-de-la-poltica.html' title='SOBRE LOS LÍMITES DE LA POLÍTICA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-8175478050972356664</id><published>2007-02-11T18:48:00.000+01:00</published><updated>2007-02-08T10:55:34.242+01:00</updated><title type='text'>LIBERALISMO E IDENTIDAD NACIONAL</title><content type='html'>El diario El Mundo contenía, ayer, un interesante artículo de Henry Kamen acerca de la cuestión de la identidad nacional. El autor disertaba sobre la problematicidad de la definición de la identidad, en particular cuando ésta –lo que no deja de ser paradójico, si bien se mira- se nos presenta como mudable en el tiempo. Kamen recurre no ya al ejemplo español –cuya complejidad le parece de todo punto obvia- sino al caso británico, que no está, ni mucho menos, exento de dificultades. Y es que, en efecto, no parece sencillo dar cuenta, a fecha de hoy, de qué pueda significar “ser británico”, como tampoco de qué pueda significar “ser español”. Concluye Kamen que, a falta de una definición concreta de la identidad, resulta complicado lograr para ella adhesiones. Por tanto –y esto ya es de mi cosecha- el autor parece indicar que, no mediando ese esfuerzo de definición, será complicado cultivar el patriotismo en el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, si traigo a colación la pieza del historiador inglés no es tanto por su interés general, que también, como por una referencia particular al liberalismo que realiza al final. Concretamente, parece afirmar Kamen que el liberalismo español no ha cuestionado nunca la identidad española, pero tampoco ha contribuido a definirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi juicio, con la identidad española ocurre, en el liberalismo patrio primigenio, lo que con la religión católica. Así como el anticlericalismo característico de los liberales ha de ser entendido como reacción frente a la estructura eclesial –que no, por lo general, como cuestionamiento de dogma alguno- sus invectivas contra el régimen político se dirigían siempre contra la estructura social existente, sin cuestionar jamás la existencia misma de la Nación española o su continuidad histórica. Es más, cabe subrayar que, frente a la insistencia en el particularismo, en la diversidad y en la tradición fragmentaria ahora tan de moda y tan propia, siempre, de las fuerzas de la reacción, el liberalismo se agarró a los elementos más propiamente nacionales. El liberalismo español ha sido siempre un movimiento españolista, exaltador de la Nación, no tanto por una querencia esencialista como, sobre todo, por oposición a las banderas del bando contrario, agarrado a “lo plural” como manto protector de “lo tradicional”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La existencia de la Nación española, y su identidad como tal –no como agregado de pueblos- se transforma en una especie de prius lógico para lo que se trataba de desarrollar: un régimen político moderno, fundado en el ciudadano y pensado para el ciudadano. Como es completamente natural, el liberalismo hace abstracción de todos los cuerpos intermedios porque con ellos viajaban todas las servidumbres que se trataba de superar. En ese proceso lógico, los ciudadanos quedan despojados de cuanto los distingue entre sí para quedar “reducidos” a su común condición de “españoles”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deja de ser curioso que ahora, al menos en ciertas regiones, “España” y “español” sean términos que –largo tiempo secuestrados- vuelvan a hermanarse, como en el siglo XIX, con las libertades, con el progreso y con la racionalidad, frente al atavismo nacionalista –y, por tanto, premoderno- que se enseñorea del panorama. Desconozco si existen ejemplos por ahí de nacionalismos liberales, pero podemos asegurar que los nacionalismos españoles son, todos, profundamente antiliberales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, el liberalismo en España solo podía elegir entre ser español o no ser nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho lo anterior, es cierto que nadie destinó mayor esfuerzo doctrinal a la definición de “lo español”. Quizá porque –y aquí es donde creo que Kamen yerra- nadie pensó que fuera preciso perder mucho tiempo en definir lo obvio. Me temo, y esto es discutible, claro, que a la hora de hablar de la supuesta problematicidad de la noción, Kamen exagera, probablemente inducido por un siglo XX –en especial su último tercio- destinado íntegramente, en lo intelectual, a avalar esa tesis: la supuesta problematicidad de la noción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiéndaseme bien, no estoy afirmando que “lo español” sea un concepto elemental y mucho menos inmutable. Tampoco afirmo, ni mucho menos, que no haya sido manipulado hasta la náusea –sobre todo, ya digo, a lo largo del siglo XX y, muy en particular, desde 1978-. Tan solo afirmo que su supuestamente insuperable complejidad, hasta el punto de que, se sostiene, sería una noción evanescente –más bien, se quiere afirmar, algo inexistente- no es tal, o nunca lo ha sido. Semejante premisa es falsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los liberales decimonónicos no necesitaron nunca elaborar demasiado un concepto de Nación española porque semejante noción aparecía con unos perfiles nítidos, tanto ad extra –los españoles siempre tuvieron conciencia de sí mismos como distintos de los pueblos extranjeros- como ad intra –los españoles siempre tuvieron noción de su condición de tales y lo que de común tenían con otros españoles; así, siendo del todo cierto y muy cacareado que coexistían en el país distintos sistemas legislativos, no lo es menos, por ejemplo, que el sistema aragonés, distinguiendo un aragonés de un castellano, en absoluto reputaba al castellano extranjero-. Lo lamento por algunos, pero la noción en absoluto resultaba problemática. No, al menos, hasta el punto de necesitar elaboración doctrinal profusa. La “crisis de identidad” llega a España de la mano, primero, de unos nacionalismos contrariados del XIX tardío y, más tarde, del dislate del XX, complicado por esos mismos nacionalismos y muy mal llevado por una izquierda incapaz de situarse intelectualmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más aún, a mi juicio, la nación española se aparecía a nuestros protoliberales no ya como una evidencia, sino como un verdadero arquetipo de nación cívico-política. Una nación que es y existe por encima de las diferencias “naturales” –tan obvias, por otra parte- si se quiere, como una voluntad de existir. Difícilmente puede hallarse un mejor ejemplo, de hecho, para que el liberalismo despliegue sus virtudes. Los españoles son, eran, muchas cosas, pero solo en tanto que españoles –entendían los viejos liberales- podían alcanzar la plenitud ciudadana. La españolidad se alzaba, pues, como una condición plenamente política en el sentido más noble del término. La españolidad se revelaba, pues, como una nacionalidad en el más pleno significado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde una perspectiva histórica, además, la españolidad se revelaba como el precipitado de la empresa común y, en ese sentido, permitía a los españoles ampararse en su historia. Mientras que la mayor parte de las mezquindades de la historia de España están íntimamente ligadas a la experiencia interna, los españoles han hecho sus cosas más grandes en tanto que españoles, o así parecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podían, pues, los liberales hallar mejores bases para la construcción de su nación cívica que ese sustrato de españolidad? ¿Qué sentido hubiera tenido, entonces, que cuestionaran la identidad que tan buenas perspectivas ofrecía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas luego se torcieron, claro, y ahora nos vemos en trance de explicar lo evidente. Sí tiene razón Kamen en que hay que dar a los jóvenes –españoles y no sé si británicos- mimbres para que puedan reconocerse a sí mismos y para que puedan incardinar su propia experiencia en la historia de la Nación a la que pertenecen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero que los liberales, en España, no pueden ser más que españoles, de eso caben pocas dudas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-8175478050972356664?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/8175478050972356664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=8175478050972356664' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/8175478050972356664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/8175478050972356664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/02/liberalismo-e-identidad-nacional.html' title='LIBERALISMO E IDENTIDAD NACIONAL'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-8022216436828919775</id><published>2007-02-04T13:29:00.000+01:00</published><updated>2007-02-04T13:30:06.265+01:00</updated><title type='text'>¿CÓMO LE SONARÍA LA MARSELLESA A LUIS XVI?</title><content type='html'>El Foro de Ermua tuvo ayer una iniciativa verdaderamente original: concluir su acto –una manifestación de rechazo a la negociación con una banda criminal, un acto cívico, en suma- con los acordes del himno nacional. Confieso que me produjo pasmo. Es verdad que, allende las fronteras españolas, nada tendría de particular esta iniciativa. Fuera de España, el uso de los símbolos nacionales resulta frecuente en todo tipo de eventos, públicos y privados. Así, es común oír los acordes del himno nacional en acontecimientos como un partido de fútbol o que una bandera presida una junta de accionistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en España no. Es un complejo que comienza tímidamente a superarse. Ya hay empresas españolas –sobre todo las que se postulan como multinacionales, “músculo financiero” del país- que hacen no solo que la bandera ondee en sus sedes, sino que presida sus actos. Y las asociaciones cívicas adscritas mecánicamente a “la derecha” hace ya algún tiempo que inundan las calles con banderas nacionales –también de las comunidades autónomas, pero estas jamás han estado proscritas en el imaginario colectivo durante la democracia-. Pero no recuerdo un solo acto no oficial en el que el himno nacional de España haya sonado como colofón. Y la cuestión no es baladí porque incluso un himno sin letra como el nuestro tiene una capacidad simbólica muy superior a una bandera, a un escudo... o a un texto constitucional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los “del otro lado” denunciarán esta actitud como apropiación de símbolos. Dirán que no es correcto que los símbolos de todos arropen posiciones de parte. Pero el argumento falla por la base: precisamente porque son de todos, también ellos pudieron –y pueden- usarlos cuando y cuanto deseen. En la manifestación anterior, sin ir más lejos, tuvieron ocasión. Pero no lo hicieron. Los pocos ecuatorianos que acudieron a la marcha si se acogieron a su enseña, la marea de españoles, no. Es verdad que no se es más ni menos español por eso, ni puede ponerse en tela de juicio el patriotismo de nadie por ello. Todos sabemos de excelentes patriotas a quienes los símbolos nacionales dejaban fríos y de verdaderos enemigos de España –dañinos para el país y su convivencia- con la rojigualda bordada en los calcetines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, en el actual contexto, la cuestión no debe minusvalorarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi entender, el Foro de Ermua y las demás organizaciones que, en este momento, constituyen la más cerrada oposición al Gobierno (inciso: me parece un tanto ridículo que el Gobierno afee las conductas de quienes gritaban contra él, en la medida en que el núcleo de la protesta no era otro que ése, el de manifestarse contra una negociación que apadrina el Gobierno) no pretenden –no sólo- tocar fibras sensibles a través de la manipulación simbólica. Pretenden, además, poner de manifiesto el que, quizá, es el verdadero fondo del problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los convocantes, con su actitud, encomiendan su causa ni más ni menos que al Estado, entendido en su sentido más noble. El Estado como personificación jurídica misma de la ley. Porque la ley, piensan, les da la razón. El derecho les ampara y, por eso, a él acuden. Lo verdaderamente grave del tema es que, precisamente por ello, la distinción entre el Estado y el Gobierno –que, de ordinario, es algo confinado al mundo de los aparatos teóricos- aparece nítida en la calle. Están contra el Gobierno, eso es obvio, pero no solo no creen que ello implique estar contra el Estado sino, muy al contrario, creen que el Estado es su esperanza en esa pugna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Gobierno de España es percibido por muchos españoles, hoy, como enemigo de la Nación española. Ha contribuido a ello, desde luego, la falta de claridad con la que el Ejecutivo se conduce en la cuestión del terrorismo –antes y después del atentado de la T4- pero también la insistencia del Gobierno en aparecer como valedor o, cuando menos, no como decidido adversario, de todos aquellos que dicen tener una cuita con España.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodríguez Zapatero puede ver, hoy, en la calle, lo paradójico de su situación. Quizá empezó todo aquel día en que no se le ocurrió mejor idea que decir que “nación” era un concepto “discutido y discutible”. Reflexión teórica muy ajustada, pero muy impropia de la persona que rige los destinos de una particular y concreta nación y del que debería esperarse que, cuando menos, conociera los contornos del teórico objeto de sus desvelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por activa y por pasiva, Rodríguez ha pretendido y pretende presentarse a sí mismo como el líder llamado a “enderezar” esta nación que, por razones de lógica, debe percibir como “torcida”. Pues bien, al comportarse de este modo debería saber que es difícil llegar a tener la simpatía de los “enderezados”. Lo diga o no, como buena parte de la izquierda tradicional española –y buena parte de la que ya no lo piensa así tampoco se atreve a decir lo contrario- Rodríguez cree que España es un inmenso error histórico, que el mismo concepto de España es cavernario, de derechas, atávico. Rodríguez es de los que, a la vista del mapa, no ven más que un inmenso toro de Osborne bajo cuyos atributos se aposta una pareja de la Guardia Civil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodríguez prefiere situarse en el universo mental de los Federico Lupi y demás patulea totalitaria y profundamente antiespañola.  Pues bien, lo grave del asunto es que hay una marea de gente que, sin identificarse para nada con esa imagen antigua, tampoco está en la onda de los titiriteros. Lo que Rodríguez no sabe, o no quiere saber –y es algo inasequible para los desechos del 68 que aún viven de nuestro presupuesto- es que esa “España nueva” ya existe. Existe y se siente profundamente ofendida con quienes la niegan. Se siente ofendida por partida doble: ofendida por quienes parecen entender que ser y sentirse español es algo malo per se y ofendida por quienes creen que ese mero hecho implica ya una toma de postura política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rodríguez debería saber que no se puede gobernar un país frente a sus clases medias –entendidas no tanto en sentido económico como en sentido sociológico, como clases medulares-. González, el todopoderoso, el que carecía de oposición digna de tal nombre, comenzó a declinar el día en que las clases medias urbanas empezaron a desertar. La nación española existe, y no está formada por elementos siniestros, sino por ciudadanos corrientes. Son los ciudadanos que pagan los impuestos de los que comen Federico Lupi y compañía. Los que pagan el sueldo de Rosa Regás. Esos ciudadanos pueden ser derechas o de izquierdas. Pero son, ante todo, ciudadanos conformes con las reglas del Estado de derecho, y perfectamente en paz con su condición de españoles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma, Rodríguez debería preocuparse cuando, en una manifestación que ni en el colmo de los delirios se puede entender como plagada de ultraderechistas peligrosos, suenan los acordes del himno nacional y existe la convicción de que el Gobierno no tiene nada que ver con ello. Que es ajeno, para muchos ciudadanos, a la realidad del país. Hoy, muchos ciudadanos españoles no solo carecen de un Gobierno con el que identificarse, sino que creen que tienen que defenderse del Gobierno. Es cierto que, en pura aritmética, Rodríguez no tiene que inquietarse mientras los otros sigan siendo uno más pero, ¿es sensato? Quizá su única fuente de verdadera tranquilidad es la escasa capacidad de la oposición para construir un discurso a partir de ese descontento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, si yo fuera ZP, creo que esos acordes me hubieran recordado a los de La Marsellesa... en los regios (y bobos) oídos de Luis XVI.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-8022216436828919775?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/8022216436828919775/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=8022216436828919775' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/8022216436828919775'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/8022216436828919775'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/02/cmo-le-sonara-la-marsellesa-luis-xvi.html' title='¿CÓMO LE SONARÍA LA MARSELLESA A LUIS XVI?'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-445047785464625629</id><published>2007-01-28T12:19:00.001+01:00</published><updated>2007-01-28T12:19:40.832+01:00</updated><title type='text'>DE LA JETA COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES</title><content type='html'>He de reconocerlo: no soporto a los progres de salón. Y es algo que debería hacerme mirar, más que nada porque, como forman parte del paisaje, están en todas partes y a casi nadie parece importarle, son ganas de pasarlo mal de modo gratuito. Porque está claro que esta gente está completamente dispuesta a desmentir de una vez por todas a aquél que dijo que se puede mentir a algunos siempre, se puede mentir a todo el mundo a alguna vez, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de salir a la palestra las hazañas de su compañera en el frente antisistema, reconozco que ya andaba yo pasmado ante las del propio Joan Saura. Recuerdo, en particular, que, a propósito de no sé qué –algo así como las expectativas electorales de su partido- dijo hallarse “como un niño o niña la noche de reyes”. Bien es cierto que es posible ir más allá en lo patológico y decir “como un niño o niña en la noche del solsticio de invierno” pero, ¿qué clase de estructura mental hay que tener para que semejante frase te salga de corrido? ¿Conocen ustedes a algún bípedo pensante que, de modo espontáneo, sea capaz de decir que se siente “como un chico o chica con zapatos nuevos” o algo por el estilo? Hace falta tener muy, muy interiorizada la pose para hablar de ese modo. O bien haberse creído el propio discurso hasta el punto de no advertir el grado de estupidez en el que se puede estar cayendo. O bien que los demás hayan aceptado semejantes cosas como absolutamente normales. No se cuestiona, por supuesto –al menos yo no lo cuestiono- que el Sr. Saura es un hombre inteligente y que sabe lo que dice, así pues las explicaciones hay que buscarlas en alguna de esas razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es del todo respetable ser antisistema. No tengo nada en contra de quienes piensan, de buena fe, que a este mundo –me refiero al mundo occidental, democrático y capitalista- habría que darle la vuelta como a un calcetín. Me parece una postura, la mayoría de las veces, errada, pero en todo caso aceptable. Sí me parece mal, claro, que una posición intelectual se sostenga hasta el punto de transgredir el derecho, y en todo caso sería muy de agradecer que quien piense de otro modo entienda que, con toda probabilidad, será castigado. Respeto profundamente a quienes no creen en el valor del derecho de propiedad, pero no tanto que, llevados de esa postura ideológica, haya quienes ocupen bienes ajenos que –de momento y en teoría, o en la letra- siguen protegidos por la ley. Es, por cierto, muy improbable que ese tipo de sujetos, o quienes simpatizan con ellos, sientan respeto alguno por los defraudadores fiscales que, en resumidas cuentas, no hacen sino lo mismo: tomarse la justicia por su mano y adecuar su contribución al erario a lo que ellos consideran suficiente. Si al ocupar un piso vacío, el squatter de turno no hace más que convertir en derecho subjetivo –directamente exigible- lo que en la Constitución no pasa de ser un principio orientador (el derecho a la vivienda), cuanto más habrá de ser digna de encomio la conducta de quien, por iniciativa propia –y con cierto morro, eso sí, pero la audacia es como es- ahorma la realidad tributaria al principio de justicia que debe presidirla, cuando el legislador lo olvida (¿a que dicho así suena hasta bien?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no puedo soportar es la indecencia de quienes se declaran antisistema no ya disfrutando de todos los beneficios que ese sistema proporciona –comprendo que se puede desear con toda fruición que el comercio se vuelva justo y, en tanto eso sucede, comprar los productos que se venden en el Paseo de Gracia, aunque no veo cómo tal conducta, habitual en ciertos progres, puede acelerar la ruina del sistema, la verdad- sino no teniendo, al tiempo, empacho en aceptar cargos políticos muy vinculados a la defensa del sistema mismo. ¿Acaso no debería haber una objeción de conciencia a la hora de aceptar, por ejemplo, el alto mando de la policía por parte de quien no cree que deba haber policías o, en todo caso, que los policías no deberían perseguir ciertas conductas tipificadas como delito? Es como si se encomienda la presidencia de la agencia antidroga al presidente (o presidenta) de la asociación de amigos (y amigas) del porro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión se resume en lo siguiente: “la Inma”, “el Joan” y toda la patulea de izquierdosos a la violeta que pueblan la geografía patria viven instalados en una contradicción y están perfectamente cómodos por la sencilla razón de que están plenamente seguros de que jamás de los jamases padecerán –ni ellos ni sus muy burgueses amigos, sean de izquierda o de derecha (que, al final, todos van a comer a casa de mamá los domingos y se juntan para discutir de alta política, porque casi ninguno sabe a cómo van las hipotecas ni les importa)- ni una sola de las consecuencias prácticas de sus ideas. No serán sus casas las que serán ocupadas y, por supuesto, si llegara a atisbarse que eso pudiera ocurrir, ya se encargaría la policía –que, entonces, dejaría de ser fuerza “represora” para volver a ser “del orden”- de hacer cumplir esa ley que no siempre se aplica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así de duro y así de triste. Y por eso se me hace tan difícil saber cómo esta gente sigue siendo votada por los destinatarios de sus desmanes –o por los antisistema de verdad- y, al tiempo, respetada por sus genuinos pares sociales. Porque no son, ni serán nunca, insisto, sus casas las ocupadas, al igual que no son sus hijos los que acuden a escuelas degradadas por una política educativa insostenible, como tampoco padecen las ineficacias del transporte público porque los coches oficiales no tienen su acceso vedado ni tan siquiera a las calles peatonales. Tampoco padecerán nunca los rigores de las dictaduras y gobiernos de frenopático que apoyan y promueven en otras latitudes –bueno, quizá sí en Cataluña, si los demás les dejan hacer-. Y así un largo etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La Inma”, “el Joan” y sus coleguis son una patología del sistema que dicen querer anular. Si algún defecto tiene ese sistema es que ha producido monstruos como estos. Que ha permitido hacer de tener jeta un oficio; la caradura como una de las bellas artes. Y, con total sinceridad, creo que a los ocupas les falta imaginación y ambición ya que ¿por qué demonios limitarse a inhóspitas naves industriales semiabandonadas cuando, allá en los barrios altos, hay gente que se dice comprensiva y que posee espléndidos pisos –desde luego antisociales, porque lo suyo es apañarse con los treinta metros de la Trujillo- y magníficos lofts con vistas?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-445047785464625629?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/445047785464625629/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=445047785464625629' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/445047785464625629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/445047785464625629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/01/de-la-jeta-como-una-de-las-bellas-artes.html' title='DE LA JETA COMO UNA DE LAS BELLAS ARTES'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-5425827685998797118</id><published>2007-01-14T13:47:00.000+01:00</published><updated>2007-01-14T13:50:00.976+01:00</updated><title type='text'>LOS TIEMPOS DE LA POLÍTICA</title><content type='html'>Anoche, unos cuantos españoles de ideas diferentes hablábamos de política. Quiero decir que intercambiábamos puntos de vista y no monologábamos sucesivamente. Uno tiene el privilegio de contar con amigos en casi todos los frentes y, al tiempo, no frentistas, y eso es lo que permite que ciertos temas que deberían ser hablados, se hablen. Por ejemplo, la cuestión de ETA o, más exactamente, el cómo terminar con ella. El resultado es interesante, prueben, si tienen ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dirá, claro, que sobre este asunto se ha hablado hasta la saciedad. Pero lo cierto es que, más bien, se han repetido consignas y lugares comunes. ¿Hemos dicho todos, de veras, qué pensamos y por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He comentado en algún otro lugar que existe una grieta básica en el consenso de los demócratas en torno a la crucial cuestión de los medios: ¿debe esa operación ser eminentemente judicial y policial o, por el contrario, será necesaria alguna clase de negociación política que vaya más allá de ajustes en la cuestión penitenciaria? Quien crea que esta pregunta está respondida, que se lo piense dos veces. Hay muchos conciudadanos que están convencidos de que el fin de ETA exigirá concesiones y, más exactamente, exigirá cambios en el marco político, mayores o menores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personalmente, estoy en contra de semejante solución de modo radical, pero soy consciente de que tal punto de vista exige explicaciones, en la medida en que no hablamos de posturas gratuitas. La apuesta por un final de ETA que conlleve su absoluta derrota viene teniendo un coste demencial en vidas humanas y, con toda probabilidad, puede costar más –a diferencia, por cierto, de las guerras en las que se envían soldados a frentes lejanos, cuando de una banda terrorista se trata, hay que aceptar que esa vida puede ser la propia, o la de un ser querido; porque todos aparcamos nuestros coches en los aeropuertos, y todos compramos en los hipermercados-. Siempre se dice que las libertades tienen un coste. Pues bien, en un país en el que, como en España, se vive bajo amenaza terrorista, estos se hacen espantosamente explícitos. No creo que haga falta extenderse mucho más para entender que elegimos entre males. Y el mal mayor, a mi juicio, es que alguien pueda, siquiera remotamente, concluir que la violencia ha servido para algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiendo, no obstante, que haya quien piense que, en suma, la violencia está más que acreditada como medio de conformación de la realidad política y que, por tanto, negar las evidencias no puede llevar más que a muertos que bien podemos ahorrarnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambas posturas tienen importantes fallas, y ambas posturas pueden fundarse en motivaciones legítimas. A la vista está que –en línea de principio- no son mutuamente compatibles y, por tanto, en nuestro devenir colectivo habremos de elegir una de las dos. Ya sé que la política –y la lucha antiterrorista como parte de ella- no es blanca ni negra y que. En cualquier momento puede hacer su entrada el omnipresente principio de oportunidad. Pero hablamos de algo demasiado fundamental como para no planteárselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezando, desde luego, por el papel de ETA como coartada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde cierta izquierda se arguye –y es posible que algo de eso haya- que parte de la derecha española ve en ETA la condición suspensiva eterna para no abordar el debate de fondo de la cuestión vasca. Es posible que haya, en la derecha, gentes que piensen que, dejados a sus propias fuerzas y libres de coacciones, los vascos derivarían hacia la independencia. ETA se erigiría, de este modo, en baluarte paradójico de la unidad de España, en tanto impediría ponerla en cuestión por su sola existencia. La “otra parte” tendría siempre un artículo de previo pronunciamiento. La derecha, pues, apoya la “vía policial” en el convencimiento de que conduce a un proceso sin fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo al contrario, alguna derecha –tampoco sin razón- piensa que cierta izquierda ha comprado el argumento de “ETA como síntoma”. ETA no puede irse derrotada, sin más, porque tiene parte de razón. Haciendo bueno el discurso del nacionalismo vasco, ETA sería la manifestación patológica de un conflicto no resuelto y existirá mientras ese conflicto esté vivo. Si todo eso se une con los ecos de autoritarismo que alguna izquierda sigue viendo en el estado español –un estado que nace con pecado original, no lavado ni siquiera por la Constitución de 1978- el escenario está servido para la conclusión: en algún momento habrá que sentarse con ETA a hablar de cosas que, seguro, no serán presos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para nuestra desdicha, todos nuestros fantasmas nacionales aparecen, al final del día, íntimamente interconectados. ETA es el íncubo que nos acompaña, el residuo de épocas por lo demás superadas. ¿Tenemos claro cómo sería una España post-ETA? ¿Qué ocurriría si la banda desapareciera? ¿Provocaría eso una crisis de confianza? ¿Quedaría, en ese momento, la democracia española inerme ante las demandas nacionalistas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo desconozco. Pero me barrunto que si todo fuese tan claro, si este estado fuese tan ilegítimo como, en suma parecen pensar todos los que se hacen reproches al respecto –unos, sin recato, otros en el fondo- el terrorismo haría, sencillamente, mutis, y dejaría a un nacionalismo cargado de legitimidad hace el resto del trabajo. Más bien pienso que es al contrario. Y por eso creo que, en una negociación política, ETA lograría ganar lo que jamás ganaría, simplemente, desapareciendo. ETA teme un escenario sin pistolas y, por eso mismo, nadie más debería temerlo. Esto, lejos de ser un argumento pro negociación, es un fenomenal argumento en contra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen algunos que ETA está derrotada y que, por eso, es el momento de “darle una salida”. ETA estaba derrotada el mismo día en que se fundó. Y si “se le da una salida” se evitará la lucha –incruenta- que está por producirse. La lucha intelectual entre una ideología decimonónica –el nacionalismo- y la democracia ilustrada. Y esa, piensen lo que piensen algunos, la podemos ganar. Pero eso exige que no se emplee la política para acabar con ETA. ETA debe ser derrotada, debe desaparecer, porque solo entonces habrá política. En efecto, este es un artículo de previo pronunciamiento. No sé si hay quien, en el fondo, no desea que se resuelva. Otros lo estamos deseando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí se habla de lo que haga falta... desde el mismo día en que el último criminal esté entre rejas. Cuanto antes se presenten voluntariamente para ser juzgados, antes empezará la charla.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-5425827685998797118?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/5425827685998797118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=5425827685998797118' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5425827685998797118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/5425827685998797118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/01/los-tiempos-de-la-poltica.html' title='LOS TIEMPOS DE LA POLÍTICA'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-7470115091275078674</id><published>2007-01-07T19:11:00.000+01:00</published><updated>2007-01-07T19:12:19.619+01:00</updated><title type='text'>IRRESPONSABILIDAD, DIVINO TESORO</title><content type='html'>La solicitud del gobierno catalán de que el ministro Solbes llame al orden a las comunidades limítrofes que, irresponsables ellas, se lanzan a una carrera por rebajar impuestos resulta de lo más reveladora. Supongo que es simple casualidad que ese súbito interés por la armonía y la unidad de mercado se produzca en un asunto como es el de la fiscalidad de las sucesiones, en el que los ciudadanos, al menos los residentes en provincias contiguas de comunidades autónomas fronterizas tienen una cierta capacidad de votar con los pies –puede ser ventajoso, vaya usted a saber, dependiendo de tipos impositivos, ir a instalarse en Castellón, si uno vive en Tarragona, pongamos por caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se ve la misma preocupación, digamos, por los horarios comerciales, materia en la que también cada comunidad hace de su capa un sayo, perjudicando a las empresas que están presentes en más de una región y dificultando su gestión. Y es que, claro, es más difícil llevarse un hipermercado bajo el brazo. Conocemos, al tiempo, que la gran empresa Pescanova ha decidido llevarse al otro lado de la raya de Portugal una piscifactoría de tamaño descomunal, que no puede instalar en su Galicia natal porque el gobierno le pone trabas. El gobierno dice que no pone trabas, sino que, simplemente, intentaba que la piscifactoría se instalara no donde la empresa quería, sino en otra zona de la comunidad –eso, señores, no es una traba, para algunos: usted no puede instalar la piscifactoría donde le pete, sino donde al político le salga de los pelendengues, así sea en Ciudad Real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya había apuntado el propio Solbes que, pese al continuo cacareo sobre la autonomía fiscal, pocos parecían por la labor de ejercerla, no vaya a ser que hacerlo tenga algún coste político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que todo apunta a que nuestros políticos autonómicos se han acostumbrado a vivir en el mejor de los mundos posibles, que es el de la competencia sin responsabilidad, y no obstante la demanda infinita de mayores facultades, quieren seguir viviendo tranquilos. No parece necesario extenderse en la idea de que una administración pública exenta de responsabilidad es el engendro más lesivo para la libertad que imaginarse pueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guste o no, la ley ha dotado a las regiones españolas de enormes capacidades. Los gobiernos autonómicos no son meras administraciones de gestión, sino entes dotados de iniciativa y capacidad de orientar políticamente su acción. En este sentido, por ejemplo, los políticos autonómicos pueden decidir si la herencia, como instituto, les parece más o menos digna de protección. En función de esa decisión, y de otros factores, son libres de plantear cosas como la fiscalidad de las sucesiones. Igualmente, son enteramente libres de decidir si desean que una piscifactoría se instale en su territorio o, por el contrario, valoran más otras circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema empieza cuando estos sujetos pretenden que los ciudadanos asuman sus decisiones sean estas cuales sean, y que no hagan uso de lo que antes eran derechos y ahora hay que empezar a entender como mecanismos de defensa, cual es el de situar su residencia allí donde les apetezca en España o, llegado el caso, en la Unión Europea. Hay muestras evidentes de que es eso lo que desean. El ciudadano catalán debe seguir residiendo en Tarragona, del mismo modo que Pescanova ha de instalar su factoría allí donde le indique –en oficio librado en gallego, naturalmente- el funcionario de turno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como los ciudadanos se resisten, los jerarcas autonómicos no tienen empacho, primero, en acudir al ministro para solicitar de él que limite las capacidades de otros. De no bastar esa medida, es probable que el siguiente paso sea que intenten cercenar las libertades de los propios ciudadanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo antes de que la realidad te estropee un bonito sueño político. Gozosos aquellos tiempos –deben pensar algunos- en el que el cruce de fronteras requería de prolija documentación expedida discrecionalmente por los mismos funcionarios que se erigían en la mejor de las causas para emigrar. Cuando uno podía desarrollar su proyecto político sin injerencias de ningún tipo, al abrigo de aranceles, barreras y todo tipo de dificultades administrativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dichosos los años en los que las consecuencias de las decisiones políticas siempre tenía que asumirlas otro distinto del que las tomaba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-7470115091275078674?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/7470115091275078674/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=7470115091275078674' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7470115091275078674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/7470115091275078674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2007/01/irresponsabilidad-divino-tesoro.html' title='IRRESPONSABILIDAD, DIVINO TESORO'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-1841730814265552155</id><published>2006-12-31T12:54:00.000+01:00</published><updated>2006-12-31T13:02:46.329+01:00</updated><title type='text'>SOBRE LA ALOCUCIÓN DE AYER</title><content type='html'>Los lectores de esta bitácora -o de Debate 21- saben que no acostumbro a publicar en ella las colaboraciones que envío al diario Hispalibertas. Como excepción, adjunto el texto que acabo de remitir a la redacción del periódico, en la idea de que algún lector puedo tener que no lo sea también del maravilloso invento de Manel Gozalbo &amp; Cía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se puede imaginar, el motivo de tan particular comportamiento es que, en una fecha como hoy, interesa que la opinión de uno quede perfectamente clara (dentro de lo claras que uno tiene sus opiniones, claro).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;em&gt;UNA DECEPCIÓN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Disculpándome por la autocita, ayer, &lt;/em&gt;&lt;a href="http://fmhblog.blogspot.com/2006/12/reflexiones-apresuradas.html"&gt;&lt;em&gt;en otro lugar&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt; [este mismo blog], aventuraba, antes de conocer las sucesivas declaraciones de los responsables políticos, que ante José Luis Rodríguez Zapatero se abrían, simplificando, dos cursos de acción: perseverar en lo que algunos entendemos como un tremendo error o volver a una política antiterrorista fundada en las bases del llorado pacto, aunque esto último podría requerir por su parte un gesto de grandeza, como el de dejar paso, previa renuncia, a otra persona de su partido con más credibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No negaré que sorprendido, recibí complacido sus primeras y firmes palabras. Creí de veras –sobre todo sabiendo que había tomado la iniciativa de informar a Rajoy- que se avenía a intentar recomponer los consensos y a dar por finiquitada la enésima ingenuidad de nuestra democracia. Las –llamémoslas- respuestas a las preguntas de los periodistas se encargaron de limitar el entusiasmo. El Presidente introducía las necesarias gotas de ambigüedad para quitar hierro a su firmeza inicial y, como acostumbra, dejar sus posturas políticas en la nebulosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A estas horas –cuando aún no se sabe nada de la suerte de esos dos ciudadanos oficialmente “desaparecidos” y que hay quien no se recata en dar por muertos-, pensadas y repensadas sus palabras, tengo la convicción contraria: Zapatero hizo cuanto pudo por salvar el “proceso” dentro de los estrechos márgenes de maniobra que le ha dejado la banda asesina. Un ejercicio que, además de irresponsable, cabe tachar de miserable por nadar y guardar la ropa en un contexto imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué otro valor podemos darle a esa insistencia en el término “suspensión”? Zapatero reiteró, una y otra vez, que, ahora –y los adverbios importan- no se dan las condiciones exigidas en la resolución del Congreso de los Diputados. Obviamente, no se puede hablar, ni siquiera desde el optimismo antropológico, de que ETA esté dando muestras de querer abandonar la violencia (dicho sea de paso, tanto ayer como anteayer, el Presidente negó, una vez más, de modo implícito, la cualidad de “violencia” a las algaradas callejeras y las extorsiones, que no han cesado en ningún momento). Esto satisface a los que desean ser satisfechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo cierto es que cabe otra lectura, que es, en suma, la de que la precitada resolución sigue vigente y, por tanto, que ETA es dueña de reactivar el “proceso” cuando y como quiera, quizá mediante el anuncio de otro “alto el fuego” –si bastó una vez como prueba de convicción, ¿por qué no ha de bastar otra?-. Si la resolución parlamentaria fue una insensatez sin precedentes, porque equivalía a poner los tiempos políticos en manos de la banda criminal, ya cuando fue formulada, pretenderla vigente ahora es, a mi humilde juicio, un error de dimensiones descomunales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer mismo, Rubalcaba insistía en la “irracionalidad” de los terroristas. No es cierto que el ministro piense que son irracionales, si por irracionalidad hay que entender carencia de toda lógica –si no, ¿qué sentido tendría siquiera plantear un “proceso de diálogo” con ellos?-. El ministro no tiene otra vía para dar explicación a lo, aparentemente, inexplicable o, más bien, el pudor le impide reconocer públicamente lo que, sin duda, ha de pensar. ETA no ha enviado un comunicado de ruptura formal, como acostumbra, porque no quiso. Porque no ha querido someter al Presidente del Gobierno a la humillación –bastante lleva ya- de tener que dar por “suspendido” lo que otros han dado por roto. ETA hizo ayer una impúdica exhibición de fuerza con los resultados apetecidos, precisamente. Lo lamento, pero lo pienso así, y me barrunto que Rubalcaba y otras gentes en el campo socialista también. Rubalcaba, que tiene experiencia en estas lides, sabe cómo se va a leer esto en el mundo de la banda terrorista. No puede estar, por tanto, satisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Presidente del Gobierno debió hacer ayer lo que han hecho todos los presidentes antes que él: dar por agotado su turno –ése que, tan insistentemente y, probablemente, con razón, se reclama para todos los presidentes de la democracia- para cometer un error. A diferencia de todos los anteriores, él se niega, sin embargo, a aceptar la evidencia. Todos se equivocaron, Zapatero es, además, contumaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que empezó como una reconfortante muestra de firmeza enseguida se tornó una decepción sin precedentes. Como el de Mikel Buesa y otros muchos, mi juicio no puede ser sino muy severo. Zapatero se ha mostrado y se muestra políticamente incompetente. Además, cabe ya legítimamente dudar de cuáles son sus coordenadas morales. Como otros muchos españoles, creo que ayer se inhabilitó plenamente para seguir ocupando su magistratura. Otros habrá en su partido dispuestos y capaces. Que dé paso, cuanto antes.&lt;/em&gt;"&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-1841730814265552155?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/1841730814265552155/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=1841730814265552155' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1841730814265552155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/1841730814265552155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2006/12/sobre-la-alocucin-de-ayer.html' title='SOBRE LA ALOCUCIÓN DE AYER'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-3164758118378746548</id><published>2006-12-30T13:17:00.000+01:00</published><updated>2006-12-30T13:18:34.482+01:00</updated><title type='text'>REFLEXIONES APRESURADAS</title><content type='html'>Escribo unos minutos antes de las comparecencias anunciadas de Mariano Rajoy y del ministro del Interior (¿dónde está el presidente del Gobierno o cuál es su concepto de acontecimiento suficientemente trascendente como para motivar su salida a la palestra?), sin tener, lógicamente, ni la menor idea de lo que van a decir. Tanto mejor: tenemos los últimos minutos de tranquilidad para pensar por nosotros mismos antes de que empiece la previsible catarata de mezquindades y descalificaciones mutuas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada cual juzgue por sí mismo, ya digo, pero lo que acaba de suceder es perfectamente coherente con el planteamiento de ETA y pone de manifiesto lo que algunos venimos denunciando y las palabras apuntan con claridad: lo que para el Gobierno es un “proceso de paz”, para el mundo euskonazi es un “proceso político”. Y el gran error de José Luis Rodríguez Zapatero ha sido –está siendo- pensar que puede hallarse un término medio entre ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ETA acaba de enviar un mensaje claro: ZP tiene que elegir entre involucrarse en el proceso con las pertinentes concesiones o salvar la cara ante la sociedad española. Lo que la banda criminal le dice al Gobierno es que no hay término medio ni tercera situación posible. No hay, en este caso, preámbulo ni giro estilístico que valga. ETA no quiere una reforma del estatuto de Guernica. Quiere su pura y simple abolición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que, a estas alturas del viaje, sólo los ingenuos se sorprenderán de descubrir que las bandas terroristas son maximalistas. Ellos sí creen en procesos con “vencedores y vencidos”, y no hace falta decir quiénes creen que deben ser los vencedores. Todas las iniciativas de solución, y ha habido unas cuantas, se estrellan siempre en la misma pared que forman los dos términos que, como las columnas del templo, sustentan la demencia del terrorismo vasco desde hace cuarenta años: autodeterminación y territorialidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte de Franco, la transición política y la amnistía del 76 pusieron sobradamente de manifiesto que ni la democracia ni cualquier solución “dentro” de un marco político español eran suficientes. Los que aceptaron ese planteamiento hace tiempo que lo dejaron ya. En ETA no hay más que un destilado, tras sucesivas decantaciones, de lo más podrido de los peores “ismos” del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La banda criminal está, pura y simplemente, chantajeando al Gobierno. A mi modesto entender, la bomba de la T4 es la cabeza de caballo que recuerda que el tiempo para legalizar Batasuna se está agotando, que es hora de entregar las contrapartidas pactadas, prometidas o intuidas, que tanto da. Es hora de que ETA vea realizadas sus expectativas máximas, sencillamente porque no conciben otro resultado posible de una “negociación”. “Negociar” es un verbo que significa que “tú me das lo que pido, al contado o a plazos”. Y yo, evidentemente, abandono  mis prácticas criminales no tanto como concesión como por falta de objetivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es lo que se ve desde fuera. Me imagino que el Presidente tendrá más datos. En todo caso, y también desde fuera, se abren distintas vías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera, y puede resultar tentadora, es someterse al chantaje y, en efecto, dar un impulso al “proceso” –quizá lo más obvio es facilitar a Batasuna la patente electoral-. Si el Presidente actúa así, espero que esté mentalmente preparado para tener que ceder absolutamente todo, porque si aún cree en la posibilidad de un acuerdo “a lo ERC”, temo que se trataría de una actitud suicida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alternativa es retornar a los parámetros de la política antiterrorista previa a la “tregua”. Al entendimiento con el PP –se requiere, claro es, un esfuerzo de generosidad por parte de Rajoy- y a la única estrategia que, con evidentes sufrimientos, ha probado su eficacia: acoso policial y judicial, asfixia financiera y expulsión del marco político de todos aquellos que no sean capaces de desmarcarse claramente de la violencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo malo es que ni una ni otra alternativas aparecen ya como claras, puras y simples. A medida que el tiempo pasa, y como es natural, Zapatero se va cerrando trayectorias posibles. La perseverancia en una ruta que se adivina cada día más incierta –si es que sigue abierta a estas horas- augura un viaje solitario, no ya porque la sociedad española no comparta los objetivos finales –habría que hacérselos tragar- sino porque el descontento es creciente en el propio socialismo y los medios adictos tampoco pueden empeñar su credibilidad en un apoyo a ultranza (como ejemplo, en la edición en Internet de El País se dice que “una furgoneta estalla”, “en nombre de ETA” –o sea, ETA no comete atentados, sino que se limita a reivindicar explosiones espontáneas de vehículos- ¿hasta cuándo puede seguir así el diario de Prisa?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tampoco puede ZP aspirar a presentarse como el hijo pródigo en la casa común de la democracia para ser acogido en un “todos unidos de nuevo”. No es fácil, porque si su credibilidad está dañada en su propio bando, es virtualmente inexistente en el contrario. Suena imposible pero, si de veras tiene interés en que el diálogo vuelva a fluir, quizá debería ir a ver a Mariano Rajoy, previa parada en la Zarzuela para presentar su dimisión al Rey. Que sea Maria Teresa Fernández de la Vega quien intente restañar las heridas. Creo que tiene más posibilidades de lograrlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, sí, voy a ver qué dice el ministro. Quizá se dignen a contarnos algo. Maldita sea ETA, malditos los que la apoyan, malditos los que la toleran, malditos los indiferentes y malditos los curas que la bendicen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9596380-3164758118378746548?l=fmhblog.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fmhblog.blogspot.com/feeds/3164758118378746548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9596380&amp;postID=3164758118378746548' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3164758118378746548'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9596380/posts/default/3164758118378746548'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fmhblog.blogspot.com/2006/12/reflexiones-apresuradas.html' title='REFLEXIONES APRESURADAS'/><author><name>FMH</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07186225849528163651</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9596380.post-357510601556569465</id><published>2006-12-29T08:53:00.000+01:00</published><updated>2006-12-29T08:54:22.557+01:00</updated><title type='text'>BOTÓN DE MUESTRA</title><content type='html'>No ha habido que esperar mucho para que la realidad práctica nos demuestre dónde nos han podido conducir la insensatez y frivolidad de algunos, en necesario maridaje con la desvergüenza y cobardía de otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según se sabe, el Poder Central anda intentando nada más y nada menos que la machada de que los niños (y las niñas, claro, no se me vaya a enfadar nadie) reciban, en su más tierna infancia, un poquito más de enseñanza de lengua castellana. Se trata de pasar de dos a tres horas semanales. Entre la gente con dos dedos de frente que vive en comunidades monolingües o bilingües sin virus nacionalista, lo que produce pasmo es, más bien, enterarse de que los críos –muchos de los cuales tienen el castellano como lengua materna- han de aprender correctamente el español con una carga docente tan mínima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero así son las cosas. A los nacionalistas catalanes, es decir, a todos los partidos excepto el PP, Ciudadanos y una tímida fracción del PSC, les parece, además de un atentado a las competencias autonómicas, una andanada contra la línea de flotación del sistema. Ernest Mar
